viernes, 20 de abril de 2018

Comunicación entre los árboles

Para comunicarse no se necesitan palabras y eso está demostrado en personas e incluso animales no humanos, pero ¿sabías que en el reino vegetal también existe un lenguaje que permite a las especies estar comunicadas?

Suzanne Simard, una ecologista especialista en temas forestales, dio a conocer los resultados de una investigación y no solo afirma que los árboles pueden comunicarse entre sí, sino que además son buenos padres, pudiendo reconocer a aquellos que nacieron desde sus semillas.

Según la ciencia, los árboles conversan entre sí
Dicen que si le hablas a una planta esta crece mejor, pero la comunicación vegetal es muy rica y prueba de ella son los resultados de un estudio científico que durante tres décadas analizó los bosques de Canadá.

Según Suzanne Simard, quien dedicó su vida a estudiar las complejidades de los árboles en los bosques, estos se comunican entre sí y no es necesario que estén cerca, ya que su particular forma de lenguaje recorre grandes distancias.

Esta experta de la Universidad de British Columbia indica que los árboles poseen una red de comunicación subterránea que transmite mensajes mediante hongos y que, por ejemplo, permite compartir la necesidad o existencia de nutrientes.

Una verdadera red social con beneficios para todos sus participantes y que además permite que los árboles y otras vegetaciones de un bosque se protejan entre sí ante plagas, manteniendo así un ecosistema equilibrado y sustentable.

El «instinto maternal» de los árboles


Ya sorprende saber que los árboles poseen redes de comunicación simbiótica, pero sus capacidades de transmisión de mensajes no son iguales para todos y es que, según los expertos, pueden reconocer a las especies que provienen de sus semillas.

El árbol madre se preocupa de sus descendientes y, por ejemplo, es capaz de ajustar sus raíces para que estas tengan espacio para crecer, enviar CO2 mediante redes subterráneas y ocuparse en general por su bienestar.

Nuevos secretos que aprendemos sobre los árboles, compañeros nuestros en el planeta y que necesitan de nuestra protección ante la destrucción masiva que sufren.


En su libro The Hidden Life of Trees –La vida oculta de los árboles–, Peter Wohlleben explica cómo los árboles se comunican entre mediante ramas gruesas: “Los árboles son amigos. Se pueden ver cómo las ramas gruesas apuntan entre ellos, y así no bloquean la luz de sus compañeros.” Además, de esta manera, las plantas se transmiten continuamente información entre sí así como entre otros organismos como los insectos.
Parece ser que algunos de los químicos que liberan aromas como el de la humedad –por ejemplo– ayuda a decir a otras plantas que es indispensable prepararse para el ataque de ciertos insectos depredadores. Wohlleben califica estos olores como los gritos de auxilio.Inclusive, se encontró que cuando las plantas poseen alguna infección o han sido devoradas por un insecto, liberan en el aire una gama de moléculas volátiles para mandar esa información. Y así, con esos químicos alrededor, las plantas más cercanas de la misma especie –e inclusive de otras– se vuelven menos vulnerables al ataque, pues producen toxinas que las vuelven más difíciles de digerir.

Sin embargo, estos cambios no suceden inmediatamente pero los genes empiezan a activarse cada vez más rápido frente a una situación de riesgo. De modo que los químicos liberados por las plantas en una zona muy particular son ligeramente diferentes de aquellos que se liberaron en otra parte por la misma especie. Esto ha provocado que se crea que las plantas hablan, y que incluso mantengan su propio lenguaje –o al menos, acentos regionales–.

Parece ser que estos signos comenzaron no como una manera de mandar información hacia otros árboles pero para mandar y recibir mensajes de manera rápida y eficiente hacia otras partes de la misma planta. Por ejemplo, las pestes o infecciones tienden a saltar de una rama a la otra que se encuentre más cercana –aún si se trata de ramas que se encuentran a varios metros de distancia–.

Esto sucede porque estos signos pueden viajar a través del aire o directamente a través de las ramas. Una de las consecuencias de estos signos tan volátiles, sin embargo, es que otros árboles o plantas pueden “escuchar” casi inmediatamente el mensaje que se está transmitiendo.

No obstante, no toda la información se transfiere mediante el aire; muchas de las veces, esta información sucede mediante una simbiosis con el fungi del suelo –los hongos y setas– que se encuentran en el suelo pero que sólo se expanden, como las conocemos, después de su reproducción sexual. Es como si los hongos fueran un tapiz de células que se expanden a través del suelo del bosque. De ese modo, los árboles pueden conseguir agua y otros nutrientes.



No hay comentarios:

Publicar un comentario