viernes, 24 de marzo de 2017

Radioactividad 1

¿Qué son y dónde están las radiaciones?
La radioactividad es la propiedad que presentan algunas sustancias de emitir radiaciones ionizantes. Las radiaciones ionizantes son partículas con una gran energía que son capaces de alterar y dañar moléculas a su paso al atravesar la materia.

La contaminación radiactiva y la exposición a la radioactividad se producen cuando existe una liberación de material radioactivo a la atmósfera por fuentes como una central nuclear o la explosión de una bomba atómica. También existen fuentes naturales de radiación en la tierra, el agua y el aire.



¿Qué radiaciones recibimos normalmente?
Habitualmente estamos expuestos a la radiación natural que existe procedente del espacio y de material radioactivo que hay en la tierra, el agua y el aire. Asimismo, existen fuentes artificiales de radiaciones, como son los aparatos de rayos X. Según datos facilitados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) una persona recibe unos 3 milisieverts (mSv), la medida de los niveles de radiación, a lo largo del año, que se considera una cantidad inocua y tolerable. Una exposición inferior a 100 mSv al año generalmente no supone ningún riesgo para la salud ni produce síntomas.

¿Cómo las absorbe el cuerpo?
Existen dos vías, la contaminación interna y la irradiación externa. La contaminación interna supone la entrada de material radioactivo por vía digestiva (alimentos o agua contaminados) o por vía respiratoria, mientras que la irradiación externa se produce por la exposición a fuentes externas o por adhesión de material radiactivo a la piel o a la ropa, que se puede eliminar lavando el cuerpo.


¿Qué tipo de efectos tiene la radiación en el organismo?
La radiación ionizante tiene un gran poder de penetración por lo que puede alcanzar la parte más vulnerable de una célula, los cromosomas que hay en el núcleo de la célula. Todas las radiaciones ionizantes pueden producir cambios biológicos en las moléculas de los organismos, bien directamente mediante diferentes mecanismos, bien indirectamente mediante la formación de radicales libres o agentes perjudiciales para la salud. Así pues, las radiaciones ionizantes pueden causar daños tanto interaccionando sobre los órganos y los tejidos, como afectando al material genético de las células.

Los efectos que la exposición a la radiación tiene en el organismo humano son diversos. Las repercusiones dependen de la distancia a la que se encuentre cada persona de la fuente de emisión de las radiaciones, su sensibilidad, la dosis de radiación recibida y los materiales radiactivos emitidos.

¿Qué riesgos suponen para la salud?
A mayores dosis de radiación, mayores repercusiones sobre la salud, pues pueden tener consecuencias sobre el sistema nervioso central, las células sanguíneas y el sistema inmunológico.

En líneas generales los efectos sobre la salud de la radiación se dividen en agudos y crónicos.

Los efectos agudos se producen de forma inmediata y se trata de quemaduras, pérdida de cabello y una serie de síntomas (síndrome agudo por irradiación) producido por una dosis de radiación elevada (> 1000 mSv). El síndrome de irradiación se produce tras una irradiación emitida por una fuente externa que alcanza a todo el organismo de forma aguda y en un corto espacio de tiempo. Da lugar a alteraciones en la médula ósea (en la producción de células sanguíneas), síntomas a nivel del sistema gastrointestinal y del sistema nervioso central.

En cambio, los efectos crónicos o a largo plazo se ven al cabo de meses o años y pueden persistir durante mucho tiempo. Aumenta principalmente el riesgo de padecer cánceres (como leucemia o cáncer de tiroides) y de sufrir malformaciones congénitas. Esto se debe a que las radiaciones ionizantes provocan cambios en el ADN, que contiene la información genética del organismo, lo que provoca mutaciones en dicha información, mutaciones que pueden tener efectos en las generaciones posteriores.


¿Por qué se administran pastillas de yodo?
Especial mención merecen los problemas de tiroides producidos por la acumulación de yodo radioactivo. Uno de los componentes más peligrosos que puede encontrarse en un reactor nuclear es el yodo radiactivo, el cual, al ser absorbido por el organismo, tiende a acumularse en uno de los órganos más sensibles a la radiación, la glándula tiroides. Esta glándula habitualmente capta el yodo de la dieta para realizar su función. Cuando el yodo que capta el tiroides es radiactivo, éste se acumula en la glándula, pudiendo ocasionar un cáncer de tiroides. Por ello, se recomienda de ingerir yodo y bloquear así la fijación por el tiroides de yodo radioactivo. En caso de haber estado expuesto a una alta radiación, se administran pastillas de yoduro de potasio, las cuales tiene como objetivo evitar los daños sobre el tiroides.

A este tipo de contaminación se le llama contaminación radiactiva indirecta la cual se encuentra en las cadenas alimenticias, empezando por el suelo y de ahí se esparcen a toda la tierra y plantas y los animales ocasionando degeneraciones genéticas en las especies, y llega al hombre por los alimentos contaminados que consume; siendo la leche uno de los principales medios de contaminación por estroncio 90 en los niños.

¿Quiénes son más vulnerables a las radiaciones?
La población más vulnerable a las radiaciones son los niños, pues a menor edad, mayor sensibilidad a las radiaciones.

¿Cuáles son las medidas generales de prevención?
En caso de accidente nuclear o de cualquier otro fenómeno que provoque un riesgo de irradiación las medidas a tomar incluyen:
Establecer perímetros de seguridad y evacuar a la población a la distancia calculada donde se prevea que estarán libres de los efectos de la radiación, protección en refugios para disminuir la exposición y administración de pastillas de yodo cuando lo indiquen las autoridades competentes.
Seguir las medidas establecidas por los organismos y fuentes oficiales.
En determinados casos, en los que esté justificado, se habrá de limitar el consumo de ciertos productos alimentarios (que puedan estar contaminados), salir a la calle y otras medidas como tender la ropa al exterior.


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Contaminación Atmosférica (2)

Los aerosoles

El término aerosol o partícula se utiliza a veces indistintamente, ya que los aerosoles atmosféricos se definen como «dispersiones de sustancias sólidas o líquidas en el aire».

Las propiedades de los aerosoles que más afectan a los proceso de contaminación atmosférica son el tamaño de sus partículas, la forma y la composición química. El tamaño de las partículas oscila entre 1 y 1000 micras, aunque existen algunas muy especiales fuera de estos límites. En la atmósfera, las partículas de tamaño inferior a 1 micra realizan movimientos al azar, produciendo choques entre ellas que dan lugar a agregados de mayor tamaño en un proceso denominado coagulación.

Las partículas de tamaños comprendidos entre 1 y 10 micras tienden a formar suspensiones mecánicamente estables en el aire, por lo que reciben el nombre de «materia en suspensión», pudiendo ser trasladados a grandes distancias por la acción de los vientos. Las partículas mayores de 10 micras permanecen en suspensión en el aire durante periodos de tiempo relativamente cortos por lo que se las conoce como «materia sedimentable»; sus efectos son más acusados en las proximidades de las fuentes que las emiten. El tamaño de las partículas es un factor muy importante en la determinación tanto de los efectos que producen como de las áreas afectadas, ya que establece su tiempo de permanencia en la atmósfera y la facilidad con que se introducen en las vías respiratorias profundas.

La composición química varía mucho de unas partículas a otras, dependiendo fundamentalmente de su origen. Así las partículas de polvo procedentes del suelo contienen, principalmente, compuestos de calcio, aluminio y silicio. El humo procedente de la combustión del carbón, petróleo, madera y residuos domésticos contiene muchos compuestos orgánicos, al igual que los insecticidas y algunos productos procedentes de la fabricación de alimentos y de la industria química. En la combustión del carbón y gasolinas se liberan metales pesados que pasan a formar parte de las partículas liberadas a la atmósfera, generalmente en forma de óxidos metálicos.

Los óxidos de azufre (SOx)



El óxido de azufre que se emite a la atmósfera en mayores cantidades es el anhídrido sulfuroso (SO2), y en menor proporción, que no rebasa el 1 ó el 2 por ciento del anterior, el anhídrido sulfúrico (SO3).

El SO2 es un gas incoloro, de olor picante e irritante en concentraciones superiores a 3 ppm. Es 2.2 veces más pesado que el aire, a pesar de lo cual se desplaza rápidamente en la atmósfera, siendo un gas bastante estable. El SO3 es un gas incoloro y muy reactivo que condensa fácilmente; en condiciones normales, no se encuentra en la atmósfera, ya que reacciona rápidamente con el agua atmosférica, formando ácido sulfúrico.

La combustión de cualquier sustancia que contenga azufre produce emisiones de SO2 y SO3; la cantidad de SO3 producida depende de las condiciones de la reacción, especialmente de la temperatura, oscilando entre 1 y 10 por ciento de los SOx producidos.

Un mecanismo de formación de SOx podría ser:

S + O2 ---> SO2

2 SO2 + O2 ---> 2 SO3

La segunda reacción se produce en pequeña escala y tiene lugar muy lentamente, a la temperatura de la atmósfera, siendo favorecida por la acción de catalizadores. El efecto neto es que la emisión de los SOx se realiza fundamentalmente en forma de SO2.

El monóxido de carbono (CO)


El monóxido de carbono es el contaminante del aire más abundante en la capa inferior de la atmósfera, sobre todo en el entorno de las grandes ciudades. Es un gas incoloro, inodoro e insípido y su punto de ebullición es de -192° C. Presenta una densidad del 96.5 por ciento de la del aire, siendo un gas muy ligero que no es apreciablemente soluble en agua. Es inflamable y arde con llama azul, aunque no mantiene la combustión.

El CO se produce generalmente como resultado de alguno de los siguientes procesos químicos:
Combustión incompleta del carbono.
Reacción a elevada temperatura entre el CO2 y materiales que tienen carbono.
Disociación del CO2 a altas temperaturas.
Oxidación atmosférica del metano (CH4 procedente de la fermentación anaerobia (sin aire) de la materia orgánica.
Proceso de producción y degradación de la clorofila en las plantas.

Los principales problemas de contaminación atmosférica por CO son debidos a la combustión incompleta de carburantes en los automóviles.

domingo, 19 de marzo de 2017

Evolución

Aristóteles desarrolló su Scala Naturae, o Escala de la Naturaleza, para explicar su concepto del avance de las cosas vivientes desde lo inanimado a las plantas, luego a los animales y finalmente pone al hombre en la "cumbre de la creación".
En la Edad Media se aceptaba la tradición judeocristiana, es decir lo que decía el Génesis del Antiguo Testamento, con su especial creación del mundo construido literalmente en seis días.

Teorías Fijistas
Estas teorías, sostenidas hasta el siglo XVIII, pretendían darle forma científica a la explicación bíblica sobre la creación (también se les llamó creacionistas). Afirmaban que no hay procesos de cambio, que las características de los seres vivos habían permanecido invariables y que el número de especies en la Tierra siempre había sido igual, desde que éstas fueron creadas.
El arzobispo irlandés James Ussher, a mediados del siglo XVII, calculó en 5,000 años la edad de la Tierra basado en la genealogía del Génesis. De acuerdo a sus cálculos, la Tierra se formó el 22 de octubre del 4004 a.C. Los geólogos modernos calculan que la edad de la Tierra es de aproximadamente 4,500 millones de años.

Teoría del catastrofismo.

CuvierSegún George de Cuvier (1769-1832), los seres vivos fueron creados por Dios, pero algunos desaparecieron como consecuencia de diferentes cataclismos (el más reciente, el diluvio universal), acaecidos en épocas remotas que acabaron con la fauna y flora existentes. Las que sobrevivían permanecían invariables y tras cada catástrofe se producía una nueva creación divina. Llegó a contabilizar 27 creaciones, apoyándose en la reconstrucción de huesos fósiles. De esta manera explicaba la existencia de organismos extintos que se conocían sólo por sus restos fósiles.

Teorías transformistas
Las ideas transformistas o evolucionistas establecen que las especies derivan unas de otras por una transformación a través del tiempo, que las especies no han aparecido de la noche a la mañana y que deben tener antecesores.

George de Buffon (1707-1788) propuso que las especies (pero solo las no creadas por acción divina) pueden cambiar. Esto fue una gran contribución al primitivo concepto de que todas las especies se originaban de un creador perfecto y por tanto no podían cambiar debido a su origen.

En 1795, James Hutton, expuso la teoría del uniformismo, que planteaba que ciertos procesos geológicos operaron en el pasado de la misma forma que lo hace hoy en día. Por lo tanto muchas estructuras geológicas no se explicaban con una Tierra de solo 5,000 años.

Durante el siglo XIX El británico Charles Lyell refinó las ideas de Hutton, y concluyó que el efecto lento, constante y acumulativo de las fuerzas naturales había producido un cambio continuo en la Tierra, su libro “Los Principios de la Geología” tuvo un profundo efecto en Charles Darwin y Alfred Wallace. Tanto Hutton como Lyell ofrecieron la explicación del tiempo para la evolución.

Teoría de la herencia de caracteres adquiridos.
Lamarck, el naturalista francés Jean Baptiste Lamarck (1744-1829), examinando fósiles, estimó que por milenios algunas especies permanecieron sin cambios y otras se transformaron estableciendo que los organismos más complejos evolucionaron de organismos más simples preexistentes. Concluyó que las especies cambian a través del tiempo al adaptarse a nuevos ambientes y que los padres pasan sus rasgos a sus hijos.

En 1809, Lamarck fue el primero en presentar una teoría que explicaba que las especies provenían de otras mediante cambios sucesivos, la teoría de la herencia de lo caracteres adquiridos, que consta de dos principios: la ley del uso y el desuso y la teoría de los caracteres adquiridos.

La ley del uso y el desuso plantea que los organismos se ven obligados a utilizar determinados órganos con mayor o menor intensidad; por su uso o desuso los órganos tienden a formarse, desarrollarse o atrofiarse. En la teoría de los caracteres adquiridos el ambiente y las circunstancias influyen en la forma y estructura de los seres vivos. Estas modificaciones llevan al animal a la adquisición de nuevos hábitos, y en consecuencia forman de nuevas estructuras o modifican algunas partes del cuerpo (el principio de la función crea al órgano). 

Como ejemplo planteó que el cuello de los ancestros de las jirafas era mucho más corto que el de las jirafas actuales. Al tratar de alcanzar las hojas de los árboles, las jirafas estiraban sus cuellos, y por ello se hicieron un poco más largos. La teoría establece que los caracteres adquiridos durante la vida de un individuo se heredan, es decir, se transmiten a la progenie. El rasgo “cuello largo” que las jirafas adquirían pasaba a sus descendientes y así los hijos tendrían el cuello mucho más largo que los progenitores.


Lamarck falló en su creencia de que los padres podían pasar sus características adquiridas a sus descendientes. En la actualidad esta idea ha sido superada, pues el ámbito de la genética no se conoció bien hasta después de su muerte. En la actualidad ningún científico acepta las teorías de Lamarck, ya que se sabe que los caracteres adquiridos no son heredables. Tampoco se admite que exista una "dirección predeterminada" en la evolución.

sábado, 18 de marzo de 2017

Contaminación Atmosférica (1)

La contaminación del aire es una mezcla de partículas sólidas y gases en el aire. Las emisiones de los automóviles, los compuestos químicos de las fábricas, el polvo, el polen y las esporas de moho pueden estar suspendidas como partículas. El ozono, un gas, es un componente fundamental de la contaminación del aire en las ciudades. Cuando el ozono forma la contaminación del aire también se denomina smog.

Algunos contaminantes del aire son tóxicos. Su inhalación puede aumentar las posibilidades de tener problemas de salud. Las personas con enfermedades del corazón o de pulmón, los adultos de más edad y los niños tienen mayor riesgo de tener problemas por la contaminación del aire. La polución del aire no ocurre solamente en el exterior: el aire en el interior de los edificios también puede estar contaminado y afectar su salud.

La atmósfera es una capa gaseosa que rodea el globo terráqueo. Es transparente e impalpable, y no resulta fácil señalar exactamente su espesor, ya que no posee una superficie superior definida que la limite, sino que se va haciendo menos densa a medida que aumenta la altura, hasta ser imperceptible.

La atmósfera está formada por varias capas concéntricas:
las capas bajas, que no mantienen una altura constante, y a las que se denomina troposfera y estratosfera; las capas altas, a las que se da el nombre de ionosfera y exosfera.

Los gases atmosféricos forman la mezcla que conocemos por aire. En las partes más inferiores de la troposfera, el aire está compuesto principalmente por nitrógeno y oxígeno, aunque también existen pequeñas cantidades de argón, dióxido de carbono, neón, helio, ozono y otros gases. También hay cantidades variables de polvo procedentes de la Tierra, y vapor de agua.

El oxígeno forma aproximadamente el 21% de la atmósfera, y es el gas más importante desde el punto de vista biológico. Es utilizado por los seres vivos en la respiración, mediante la cual obtienen la energía necesaria para todas las funciones vitales; también interviene en la absorción de las radiaciones ultravioleta del Sol que, de llegar a la Tierra en toda su magnitud, destruirían la vida animal y vegetal. La atmósfera es también la fuente principal de suministro de oxígeno al agua, y entre ambas se establece un intercambio gaseoso continuo.

Este proceso de intercambio de oxígeno en la biosfera recibe el nombre de ciclo del oxígeno y en él intervienen las plantas, como fuentes suministradoras de oxígeno a la atmósfera, y los seres vivos, incluyendo las propias plantas, como utilizadores de este gas.

No hay dudas de que la atmósfera constituye un recurso natural indispensable para la vida, y se clasifica como un recurso renovable. Sin embargo, su capacidad de renovación es limitada, ya que depende de la actividad fotosintética de las plantas, por la cual se devuelve el oxígeno a la atmósfera. Por esta razón, es lógico pensar que de resultar dañadas las plantas, por la contaminación del aire o por otras acciones de la actividad humana, es posible que se presente una reducción del contenido de oxígeno en la atmósfera, con consecuencias catastróficas para todos los seres vivos que lo utilizan.

Los contaminantes atmosféricos

Se entiende por contaminación atmosférica la presencia en el aire de sustancias y formas de energía que alteran la calidad del mismo, de modo que implique riesgos, daño o molestia grave para las personas y bienes de cualquier naturaleza.

Todas las actividades humanas, el metabolismo de la materia humana y los fenómenos naturales que se producen en la superficie o en el interior de la tierra van acompañados de emisiones de gases, vapores, polvos y aerosoles. Estos, al difundirse a la atmósfera, se integran en los distintos ciclos biogeoquímicos que se desarrollan en la Tierra.

De la definición de contaminación atmosférica dada arriba, se desprende que el que una sustancia sea considerada contaminante o no dependerá de los efectos que produzca sobre sus receptores. Se consideran contaminantes aquellas sustancias que pueden dar lugar a riesgo o daño, para las personas o bienes en determinadas circunstancias.

Con frecuencia, los contaminantes naturales ocurren en cantidades mayores que los productos de las actividades humanas, los llamados contaminantes antropogénicos. Sin embargo, los contaminantes antropogénicos presentan la amenaza más significativa a largo plazo para la biosfera.


Una primera clasificación de estas sustancias, atendiendo a cómo se forman, es la que distingue entre contaminantes primarios y contaminantes secundarios.

Contaminantes primarios
Entendemos por contaminantes primarios aquellas sustancias contaminantes que son vertidas directamente a la atmósfera. Los contaminantes primarios provienen de muy diversas fuentes dando lugar a la llamada contaminación convencional.

Su naturaleza física y su composición química es muy variada, si bien podemos agruparlos atendiendo a su peculiaridad más característica tal como su estado físico (caso de partículas y metales), o elemento químico común (caso de los contaminantes gaseosos).

Contaminantes secundarios
Los contaminantes atmosféricos secundarios no se vierten directamente a la atmósfera desde los focos emisores, sino que se producen como consecuencia de las transformaciones y reacciones químicas y fotoquímicas que sufren los contaminantes primarios en el seno de la misma.

viernes, 17 de marzo de 2017

Sucesion

Siempre hay perturbaciones en el paisaje forestal, ya sean debido o no a la acción directa de los humanos. Los bosques pueden ser cortados, quemados o inundados pero, si las condiciones son apropiadas de nuevo, eventualmente la tierra desnuda empezará a volver a ser un bosque.

Sin embargo, esto sucede gradualmente y muy lentamente. Antes de que se establezcan los árboles, primeramente el área debe ser colonizada por gramíneas y arbustos. Estas primeras plantas que aparecen son llamadas plantas “colonizadoras” (o pioneras), y necesitan ser resistentes y de crecimiento rápido para poder sobrevivir en las condiciones frecuentemente desfavorables que se encuentran en áreas recientemente alteradas. Las plantas colonizadoras son el primer paso para cambiar de nuevo un área alterada en un bosque. 



Gradualmente ellas son reemplazadas por arbustos mayores y árboles que toman más tiempo para crecer proceso llamado sucesión ecológica. Los patrones de sucesión son relativamente predecibles en la mayoría de las áreas. Siempre se establecen primero las gramíneas y otras pequeñas plantas, seguidas por una serie de vegetación que conduce finalmente al "bosque climático". Cualquier región particular tiene su propio conjunto de especies climáticas, que son las plantas que están mejor adaptadas al área y que persisten luego de haber terminado la sucesión, hasta que otra alteración suceda en el área.

Las especies colonizadoras crecen rápidamente cuando se altera un área. Cada metro cuadrado de suelo saludable puede contener hasta 1000 semillas en estado latente. Cuando se elimina la vegetación, muchas de estas semillas germinan inmediatamente. Si se vuelve a eliminar la vegetación y se remueve el suelo superficial, el área permanecerá desnuda y es susceptible a una erosión severa.

Frecuentemente, se les llama "malezas" a las gramíneas y otras plantas que sirven como colonizadoras; el crecimiento subsiguiente de arbustos es considerado como de arbustos "indeseables". Pero sin estas etapas intermedias, el hábitat alterado no puede regresar al bosque natural. Por ejemplo, en los bosques templados, si no se permite que crezcan los arbustos, las plagas de insectos empiezan entonces a alimentarse de los árboles jóvenes. Esto ha sucedido en muchos lugares donde se replantan árboles luego de que se haya limpiado un área. Entonces hay que usar grandes cantidades de insecticidas, contaminado el suelo y el agua y alterando todavía más el ecosistema natural. 

El término selva realmente se refiere a un bosque tropical en una etapa determinada en el proceso de sucesión. Debido a que el área alterada se encuentra expuesta al sol, las plantas crecen muy rápidamente. Los arbustos y lianas crecen abundantemente, y no llegan a ser tan altos como el bosque circundante.


En muchas áreas, ya que el suelo de los bosques pluviales es muy pobre, el corte repetido del bosque conduce a una degradación severa del suelo, y no ocurren más los patrones normales de sucesión. En lugar de volver a ser un bosque, el área se convierte en una sabana ya que no hay suficiente nutrientes en el suelo para sostener los árboles.

jueves, 16 de marzo de 2017

Funcionamiento de los Ecosistemas (2)

 Cadenas, redes y pirámides
Los niveles tróficos productores, consumidores y descomponedores, mantienen unas relaciones lineales mutuas denominadas cadenas alimenticias o tróficas, cuyos eslabones están ligados entre sí.


¿Cadena trófica o red trófica...?
Las múltiples interacciones existentes entre los individuos impide (salvo excepciones) definir individualmente con claridad una cadena trófica, ya que, según las circunstancias, un depredador puede al mismo tiempo ser presa. Por ello es más propio hablar de red alimentaria o trófica.

En una red alimentaria cada individuo ocupa un nudo en una intersección de relaciones tróficas. Pueden existir cadenas y redes que no comiencen en los productores, ejemplo de los descomponedores o las de hábitats cavernícolas y abisales. La forma de representar las redes tróficas es utilizando las denominadas pirámides tróficas. Su esquematización se realiza mediante una serie de rectángulos distribuidos en niveles superpuestos (representativos de los niveles tróficos), con los productores colocados en la base y los consumidores de máximo rango en la cima.

Todos los niveles aportan materia a los descomponedores, mientras que cada nivel vive a expensas del inferior. Según el parámetro tenido en cuenta (energía, materia, volumen..), se construyen pirámides de: números, biomasas o energía:


pirámide de números


La estructura y función trófica, o flujo de energía, pueden representarse gráficamente mediante pirámides ecológicas en las que el nivel de los productores forman la base y en los niveles subsiguientes se hallan los consumidores, desintegradores o saprótrofos.

Del total de energía solar que llega a la tierra, sólo el 0,1 por ciento se ocupa en la fotosíntesis.

Se observa que la energía fluye unidireccionalmente desde los productores a los consumidores y descomponedores, con pérdida de energía en cada paso. A partir de este hecho, encontramos que las pirámides ecológicas pueden ser de tres tipos generales:

1.- En toda trama alimentaria la masa total de los organismos de cada nivel trófico disminuye progresivamente desde los productores a los consumidores, estableciendo la pirámide de la biomasa, en la cual se representa el peso seco total, valor calorífico o cualquier otra medida de la cantidad de materia viva.

2.- En toda trama alimentaria la energía total de los organismos de cada nivel trófico disminuye en forma progresiva, constituyendo la pirámide de la energía, la cual representa el flujo de energía, la productividad en niveles tróficos sucesivos o ambas cosas.

3.- En toda trama alimentaria el número de individuos de cada nivel trófico disminuye progresivamente desde los productores a los consumidores, constituyendo la pirámide de número, que representa entonces el número de organismos individuales.

4.- Mientras más larga es una cadena trófica, menos eficiente es en cuanto a energía utilizable debido a que la pérdida de energía es mayor.

Así como la energía fluye unidireccionalmente por el ecosistema, la materia en el ecosistema pasa de un ser vivo a otro y de estos al medio ambiente, formando ciclos. Estos ciclos oscilan entre el medio abiótico y biótico. Es decir, se incorpora a los seres vivos mediante los productores y vuelve al mundo abiótico mediante los descomponedores. Estos ciclos, conocidos como biogeoquímicos, son, por ejemplo, el ciclo del agua, del O2 , del nitrógeno y del carbono.

Las pirámides de biomasa y de número pueden ser invertidas, donde la base puede ser más pequeña que uno o más escalones superiores, si los organismos productores son más pequeños en promedio que los individuos consumidores. Por el contrario, la pirámide de energía siempre tiene la base en la parte inferior más amplia y los otros escalones se van reduciendo, esto responde a que según vamos pasando de un nivel a otro, la energía disponible es cada vez menor porque gran parte de esta se disipa en forma de calor.

En esta pirámide los rectángulos son proporcionales al número de individuos por unidad de superficie o volumen que componen la biocenosis. Este esquema es poco utilizado por su poca representatividad, precisamente por las notables diferencias físicas entre individuos; nótese que un ciervo contaría como un saltamontes en el nivel de los herbívoros.


pirámide de biomasas
 
Es una de las más utilizadas. Aquí se tiene en cuenta la cantidad de materia viva de cada nivel trófico. Los rectángulos son proporcionales a cada categoría. La masa total de los organismos de cada nivel es medido en gramos o kilogramos de todos los individuos, o en calorías o kilocalorías (contenido energético), uno u otro referidos a una unidad de superficie en centímetros cuadrados o hectáreas.

pirámide de energías 
Es un tipo de representación más complejo que los anteriores, pero que proporciona más información. En ella se muestra un rectángulo de longitud proporcional a la energía en kilocalorías por metro cuadrado, que se produce al quemar la materia orgánica del nivel por unidad de tiempo. Mediante una división transversal se representan las energías (biomasas) que se producen o consumen en el nivel, es decir, en una parte se muestra la energía que se produce para el nivel superior, y en la otra parte la energía que se desprende o gasta en el propio nivel.

La elaboración de pirámides tróficas y el estudio de las relaciones alimentarias, ha permitido comprobar que el ciclo de la energía es abierto, esto quiere decir que los ecosistemas están atravesados por un flujo omnidireccional de energía (sólo un 10% de la energía de cada nivel queda disponible para el siguiente), al contrario que el ciclo de la materia, que es cerrado.

miércoles, 15 de marzo de 2017

Ecosistemas

El termino ecosistema fue introducido por el ecólogo inglés Arthur George Tansley en 1935, quien lo define como la unidad fundamental ecológica, constituida por la interrelación de una biocenosis y un biotopo. Es decir, un ecosistema está constituido por un medio físico (el biotopo, hábitat o ambiente), sus pobladores (la biocenosis o conjunto de seres vivos de distintas especies o población) y las interrelaciones entre ambos, todos ellos formando una unidad en equilibrio dinámico.

Comunidad y biocenosis La biocenosis, término originado en el año 1877, también es conocida como comunidad biótica o comunidad ecológica, es un conjunto de organismos de todas las especies coexistentes dentro de un espacio definido que se llama biotopo, el cual ofrece condiciones ambientales necesarias para la supervivencia de los organismos. La división dela biocenosis está dada por la fitocenosis, que son el conjunto de vegetales, por la zoocenosis, que es el conjunto de animales y finalmente por microbiocenosis, que son el conjunto de los microorganismos. Según Tansley, un ecosistema está conformado por la bionesis y su espacio, es decir el biotopo, por lo que es parte importante de la ecología.

En otras palabras, la biocenosis es una comunidad o un conjunto de poblaciones de distintas especies, las cuales habitan en una lugar geográfico determinado y están influenciados por factores físicos como lo son la luz, la humedad, la temperatura, etc.

Ninguna biocenosis es permanente. Mientras algunas sufren cambios bruscos, otras siguen iguales durante cientos de años. En toda comunidad existe una sucesión de comunidades, comenzando con la fase exploradora, luego la fase de maduración y finalmente la fase permanente que es conocida como clímax.

Los primeros cambios son las microsucesiones que conforman la sucesión principal. Las sucesiones son resultados de cambios en factores abióticos como la humedad, la temperatura, los movimientos orogénicos, los deshielos, entre otros, o bien son resultado de la llegada de organismos de tipo foráneo, los cuales originan competencias con los organismos del lugar y entre ellas se impone la más adaptada, por eso es que las sucesiones están tan relacionadas con la sucesión de especies. Si la comunidad es destruida por causas naturales o por acción del hombre, entonces el área donde estaban puede ser ocupada por otra comunidad, dando lugar a una sucesión secundaria. Un perfecto ejemplo de esto último es el caso:

Glaciar -> Lago -> Estanque -> Pantano -> Prado.

La biocenosis y las sucesiones son importantes para el hombre. Por ejemplo, cuando un campo es arado, y posteriormente se lo abandona, presentará una secuencia de vegetaciones sucesivas y junto a estas habrá especies animales diferentes para cada tipo de vegetal. En la biocenosis, cualquier cambio de índole física o biológica terminará afectando a las especies, poblaciones y comunidades de distinto grado.

El hábitat

En un sentido amplio, se denomina hábitat al medio físico o geográfico en que vive naturalmente un ser. Este término, muy utilizado en ecología, fue adoptado en geografía durante el Congreso de el Cairo de 1928. Pero al referirnos al medio vital y limitado en el que se desarrollan estos seres vivos, observando todas las condiciones fisicoquímicas del suelo, agua y atmósfera, necesarias para la vida de una biocenosis, es más adecuado denominarlo biotopo.


El biotopo 
Las condiciones ambientales se presentan de una manera determinada y en un lugar definido, constituyendo un biotopo o ambiente biológico. Ejemplo: la zona litoral se caracteriza por estar batida por el oleaje, por poseer buena iluminación y por sufrir grandes oscilaciones térmicas.

Tipos de biotopos.Se pueden señalar dos grandes biotopos: el acuático y el terrestre; en el primero se distinguen el ambiente marino y el de las aguas continentales; en el segundo, el ambiente de la superficie terrestre o epigeo y el subterráneo, o hipogeo.

Estos biotopos condicionan las formas de vida en ellos: los habitantes del biotopo acuático han de tener típicamente respiración cutánea o branquial, y su fecundación suele ser externa; los habitantes del biotopo terrestre han de respirar por tráqueas o pulmones, y su fecundación ha de ser interna.

En el mar se pueden distinguir tres regiones biológicas: la región litoral, la región pelágica y la abisal. La región litoral está sometida al embate de las olas; por ello los organismos que viven en ella necesitan un fuerte caparazón que los proteja (erizos y estrellas de mar, moluscos y crustáceos) o han de permanecer adheridos a las rocas, como las lapas, las actinias y los cefalópodos; también hay organismos que viven en tubos fabricados por ellos, como los gusanos tubícolas, o bien fijos en las rocas por un pedúnculo. La región pelágica es tranquila y corresponde a la zona de alta mar; los organismos que viven en ella tienen esqueleto poco desarrollado y órganos para la flotación. La región abisal es la de los grandes fondos, caracterizada por la falta de luz, temperatura fría y gran quietud; sus habitantes deben, pues, alimentarse de los restos de vegetales y animales que moran en la superficie, aunque se han descubierto ecosistemas abisales de especiar riqueza.

En el medio terrestre los organismos han de contar con una organización adecuada para defenderse contra la sequedad y presentan formaciones esqueléticas que les dan cierta rigidez. Las plantas han de tener raíces para fijarse en el suelo; los animales deben poseer órganos locomotores adecuados para soportar el peso del cuerpo.

Dentro del medio terrestre hay otros biotopos concretos caracterizados por condiciones precisas, que determinan adaptaciones de las especies. De este modo se encuentran varios tipos de animales:
terrícolas, que viven sobre el suelo, con gran desarrollo de las patas para el salto (canguros) y la carrera (caballo)
acuícolas, que habitan las orillas de las aguas: las aves poseen membranas intergiditales para nadar, como los patos, o largas extremidades que les permiten caminar sobre el fondo, como las cigüeñas y flamencos; los mamíferos acuícolas, al igual que el castor, tienen un pelaje denso.
Los animales aerícolas que pasan gran parte de su vida en el aire, como los insectos, aves y murciélagos, y tienen alas para volar.
Los animales hipogeos que hacen vida subterránea y se caracterizan porque han de abrirse paso entre la tierra, ya por medio de patas anteriores en forma de pala, como los topos, ya alargando el cuerpo, que toma aspecto vermiforme (gusano).

En la flora terrestre, las condiciones ambientales producen tres tipos básicos de agrupación vegetal: el bosque, el matorral, caracterizado por las matas leñosas de porte bajo, y la pradera, constituida principalmente por gramíneas.

El nicho 
El nicho es el papel funcional que desempeña una especie dentro de una comunidad, es decir, cada uno de los lugares que pueden ser ocupados por individuos de especies equivalentes en la estructura de una biocenosis; técnicamente se puede decir que el nicho es la forma en que una especie busca o se ocupa de su subsistencia. Por ejemplo, determinadas especies de aves tangarás viven en bosques caducifolios; su nicho es, en gran parte, alimentarse de los insectos que puede encontrar bajo el follaje. Los organismos ocupan nichos distintos dentro de cada hábitat, los cuales dependen del nivel de estratificación de la comunidad; cuanto más estratificada sea ésta, en más nichos adicionales se subdividirá el hábitat.
Los autótrofos
Los autótrofos son los organismos productores, que realizan su función mediante la fijación de la energía luminosa, consumo de sustancias inorgánicas de estructura simple y la constitución de moléculas de estructura cada vez más complejas. Es decir, se trata de plantas verdes capaces de ejercer la fotosíntesis (transformación de sustancias inorgánicas en compuestos orgánicos por medio de la luz).

Los heterótrofos

Los heterótrofos son los consumidores; utilizan, reestructuran y consumen materiales complejos. Se trata de animales que se nutren de materiales previamente transformados, o de otros organismos animales.

Los descomponedores 
Los descomponedores (hongos y bacterias) son los encargados de descomponer en sustancias más simples, la materia protoplasmática de los productores y consumidores muertos.

martes, 14 de marzo de 2017

Arturo Solis Herrera y la pila eterna

Mientras que muchos sólo imaginan la existencia de una batería infinita, un científico mexicano logró hacer esto realidad al ser capaz de generar electricidad a partir del agua y la melanina. Sin embargo, el descubrimiento de este proceso bioquímico, no sólo no fue reconocido en México, sino que la patente fue otorgada al gobierno ruso.

El médico cirujano y oftalmólogo, empezó sus experimentos con la investigación de una molécula, la melanina, la cual está presente en la piel, el cabello y el recubrimiento de la retina humana. De esta manera, descubrió que la melanina que se puede producir artificialmente es capaz de romper la molécula del agua, separando el oxígeno y el hidrógeno, extrayendo de este modo energía.

Además, probó que esta molécula puede unir el hidrógeno y el oxígeno, para que nuevamente se constituyan como agua, liberando una nueva carga de energía. 

El ciclo descubierto por Solís Herrera se puede repetir una cantidad incalculable de ocasiones, armando y desarmando la molécula de agua y liberando energía, sin que haya merma, debido a que la propia melanina ayuda a absorber nuevos fotones que se encuentran en el ambiente, en las radiaciones electromagnéticas que normalmente rodean el planeta. Con estos fotones provenientes del Sol y del espacio se nutre este cíclico evento iónico o eléctrico que ocurre al armar o desarmar las moléculas de agua.

Solís Herrera ha llamado a su descubrimiento Bat-Gen, porque funciona al mismo tiempo como una batería recargable y como un generador continuo de energía.

El científico pasó cuatro años buscando una patente y la recibió finalmente del Gobierno ruso. Esta patente reconoce la existencia de la 'fotosíntesis humana'. Solís Herrera añade que el documento otorgado certifica que el descubrimiento fue hecho en México. 

"Hasta ahora he gastado más de 40 mil dólares en abogados y trámites para buscar la patente y ha sido un proceso muy complejo por lo inédito de este hallazgo, que yo mismo llegué a considerar increíble”, dijo. No obstante, ahora que los abogados están tramitando las patentes en Estados Unidos y Europa seguramente el proceso de protección de propiedad intelectual en sus jurisdicciones se acelerará, publicó Agencia ID.

Teorías Transformistas

Teoría de la Selección Natural

Los británicos Charles Darwin y Alfred Russel Wallace trabajaron de forma independiente, realizaron extensos viajes y, casualmente, desarrollaron la misma teoría acerca de cómo cambió la vida a lo largo del tiempo así como también el mecanismo para ese cambio: la selección natural.
Darwin (1809-1882) nació en Shrewsbury, Inglaterra e hizo estudios inconclusos en medicina y para clérigo. Tanto su abuelo Erasmus Darwin como su padre Robert W. Darwin, eran médicos renombrados. Ambos ejercieron sobre él una gran influencia.

Darwin era aficionado a la geología, lo que le permite más adelante hacer interpretaciones sobre los estratos geológicos en los procesos de fosilización. El Almirantazgo Británico realizó una expedición cartográfica alrededor del mundo, e invitó a Darwin a realizar estudios sobre botánica, zoología y geología. A la edad de 22 años, Darwin se embarcó el 27 de diciembre de 1831 en el H.S.M. Beagle. El viaje duró 5 años, comenzando por las costas de Sudamérica y luego alrededor de todo el mundo.

Darwin colectó especímenes de plantas, animales y fósiles y realizó extensas observaciones geológicas. Se percató que había una gran diversidad de especies de plantas y animales en las costas tropicales a diferencia de las especies europeas. En un principio, estaba convencido de la invariabilidad de las especies, sin embargo al advertir la gran diversidad empezó a dudar de ello. 

Cuando desembarca en las islas Galápagos, frente a Ecuador, observó las especies de pinzones y tortugas gigantes y advirtió sus adaptaciones a los diferentes hábitats isleños, qué, aunque emparentadas entre sí, las formas estaban diferenciadas.

Darwin sabía que el hombre había podido producir diversas y múltiples formas de vegetales y animales domesticados por medio de la selección artificial (por ejemplo, variedades de maíz, razas de perros, etc.). Este es un modelo de lo que ocurre en la naturaleza como resultado a cambios parecidos de las fuerzas naturales durante largos períodos de tiempo.

Darwin estaba convencido que las especies de animales se desarrollan en direcciones muy diversas tan pronto como se aíslan geográficamente unas con otras (principio de la idea de la variabilidad). Sin embargo no sabía el mecanismo de cómo se llevaba a cabo, hasta que llegó a sus manos el libro “Ensayo sobre el Principio de Población”, de Robert Thomas Malthus (1766-1834).
Éste menciona que mientras las poblaciones humanas crecen en una proporción geométrica (por ejemplo, 4, 8, 16, 32, etc.), los alimentos crecen en una progresión aritmética (por ejemplo, 2, 4, 6, 8, etc.) lo que trae como consecuencia las guerras y la muerte por hambruna. Darwin pensó que en el reino animal pasaba lo mismo, que los animales tenían que competir entre los de su misma especie y con los de distintas especies para sobrevivir, deduciendo la “lucha por la existencia” (principio del pensamiento maltusiano)
Darwin observa que los animales depositan miles de huevos, sin embargo la población permanece constante, y concluye que casi todos mueren a una edad temprana y únicamente los individuos más fuertes, rápidos, astutos o con buen camuflaje escapan de sus predadores, lo que no sucede con los débiles. El ambiente actúa como filtro, realiza un proceso de selección natural de los individuos, eliminando aquellos que no se aclimatan, los que sufren los embates de los agentes patógenos o la competencia (principio del concepto de la selección natural).

Darwin plasmó lo anterior en su obra, pero sus planes se vieron frustrados por Alfred Russell Wallace (1823-1913).

Wallace pasó muchos años en Sudamérica recolectando animales para los museos ingleses. En 1854, abandonó Inglaterra para estudiar la historia natural de Indonesia. Al hacer un recorrido por el Archipiélago Malayo observó que su fauna se asemejaba a las especies de Asia. De esta manera dedujo que las especies podían transformarse y en julio de 1858 publica sus ideas en un artículo, el cual, define por primera vez el rol de la selección natural en la formación de las especies. Al revisar la obra de Malthus, llega a la misma conclusión que Darwin en la lucha por la existencia en el reino animal.

Wallace envía a Darwin un manuscrito en que detalla que sus conclusiones eran iguales a su aún no publicada teoría. Con conocimiento de causa, Darwin se apresuró en publicar, el 24 noviembre de 1859, su mayor tratado, El Origen de las Especies después de 21 años, pues había proyectado su publicación para después de su muerte. En la Sociedad Linneana, se leen primeo los textos de Darwin seguidos por los de Wallace. Debido a este evento, Wallace coautor de la teoría de la Selección Natural, permanece en el olvido hasta nuestros días. Si bien esta teoría se le atribuye generalmente a Darwin, es justo y necesario mencionar que ambos, Darwin y Wallace, la desarrollaron.
Un punto crucial de las teorías darwiniana y lamarckiana es que no explican adecuadamente las variaciones que presentan los individuos y que tienen que ser forzosamente heredadas; en caso contrario, únicamente afectaría a un grupo numeroso de organismos, pero no al total de la especie.
Mendel, publicó en 1866 sus descubrimientos sobre las leyes de la herencia, sin embargo, Darwin nunca tuvo conocimiento de tales investigaciones lo que le impidió comprender la relación existente entre la selección natural y “los efectos del uso y del desuso”.

En resumen, podemos considerar las ideas de Darwin en cuatro puntos:
1. Las especies se originan unas de otras por una serie de variaciones y mutaciones aleatorias, las cuales han ocurrido a lo largo del tiempo.
2. El proceso evolutivo es continuo y gradual en todos los individuos, esto es, no ocurren saltos ni interrupciones, en donde una forma pase a otra muy distinta.
3. Todos los organismos semejantes están relacionados por medio de su historia evolutiva, donde se observan antepasados comunes.
4. La selección natural condiciona el curso del proceso evolutivo, es decir, la evolución de las especies no está forzada ni dirigida por una presión ajena a dicho proceso, sino que es un resultado aleatorio.

Funcionamiento del ecosistema

El ecosistema funciona como un sistema prácticamente cerrado, sin influencias externas (el ejemplo más demostrativo es el de un lago). La energía lumínica procedente del Sol es captada por los productores primarios (autótrofos), quienes la transforman en materia orgánica, punto de partida de la cadena alimentaria (o red trófica); el ecosistema se equilibra cuando la producción de materia orgánica (biomasa) se mantiene estable (es el punto que se denomina clímax).

En principio, cuando sólo hay organismos autótrofos, la biomasa aumenta muy rápidamente, hasta que aparecen los primeros herbívoros, que hacen disminuir la velocidad de producción de la misma; la llegada de carnívoros equilibra el consumo de materia orgánica al reducir el número de herbívoros. Los descomponedores, presentes desde el inicio, cierran la cadena.


Tipos de ecosistemas

Aunque el término ecosistema puede referirse a biotopos y biocenosis muy diversos en tamaño, generalmente se reconocen tres tipos: microecosistema, por ejemplo el tronco de un árbol o la fisura de una roca; mesoecosistema, referido a una extensión de media como una pradera, bosque, lago, etc.; y macroecosistema, donde se engloban grandes extensiones de tierras, océanos o ambos, como puede ser el mar Mediterráneo o toda la región atlántica.

La transición entre dos de estos ecosistemas no suele realizarse bruscamente, sino que se produce una yuxtaposición en la zona limítrofe que presenta generalmente características propias; a esta zona se le denomina ecotono.



Los procesos naturales cambian continuamente a los ecosistemas. Los cambios pueden tardar años, o incluso siglos, avanzando tan lentamente que apenas resultan perceptibles. Tienen un patrón sistemático generado por el ensamble comunitario, que sigue una progresión ordenada conocida como sucesión ecológica, otra de las propiedades emergentes de los ecosistemas.

Los ecosistemas se cambian a sí mismos, y las personas cambian los ecosistemas. Las personas modifican los ecosistemas para satisfacer sus necesidades. Los cambios intencionales generados por las personas pueden poner en movimiento cadenas de efectos que conducen a nuevos cambios – es decir, a una sucesión inducida por el hombre. Algunas veces, estos cambios no son intencionados. Pueden resultar indeseables o irreversibles.
 Si se analiza el ecosistema desde el punto de vista de su estructura, podemos agrupar los organismos en niveles tróficos. Se trata de un conjunto de transferencia de alimentos que se establece entre un grupo de organismos de un ecosistema y otro.En otras palabras, las cadenas alimentarias indican qué seres vivos se alimentan de otros que habitan el mismo ecosistema.

Estas relaciones que se establecen entre los diversos organismos en su ambiente natural tienen dos consecuencias de gran importancia: el flujo de energía y la circulación de la materia.


La cadena está formada por eslabones (no más de cuatro o cinco) de grupos de seres vivos de forma que cada uno de ellos se alimenta del anterior.
El primer eslabón, o primer nivel trófico, de cualquier cadena alimentaria siempre está representado por los productores, organismos autótrofos, los vegetales, que son capaces de transformar la energía lumínica del Sol en un tipo de energía que puede ser utilizado por plantas, bacterias, animales, etc.

Entonces, podemos decir que productores son aquellos organismos fotosintéticos que “producen” energía útil para todos los seres vivos. La vida en el planeta se mantiene en una cadena alimentaria, gracias a estos organismos fotosintéticos.

El último eslabón de la cadena lo componen los microorganismos descomponedores o transformadores de materia orgánica, que se alimentan de los cadáveres de los consumidores de cualquier grupo y de los restos de los productores primarios: en su metabolismo producen abundantes cantidades de residuos inorgánicos que serán utilizados por los organismos autótrofos, con lo que se cierra la cadena.

Se habla de Redes tróficas o Redes alimentarias para señalar un conjunto de cadenas que se interconectan en algunos niveles tróficos. De esta forma, un productor, como la hierba de un prado, puede ser pastoreado por más de un herbívoro o consumidor primario, como, por ejemplo, una cabra, una vaca, un conejo, etc.; a su vez, la cabra, lo mismo que la vaca, puede ser presa para dos o más consumidores secundarios. Se aprecia entonces lo difícil que es representar estas complejas interacciones en forma lineal. Más bien se obtiene una malla de flechas que sugieren el flujo de materia y energía, que se da entre las poblaciones interactuando entre sí.

Los consumidores viven de la materia orgánica que elaboran los productores. Se distinguen dos niveles, los consumidores propiamente dichos o consumidores de materia fresca, y los detritívoros o saprobios.

En paralelo con estos consumidores se puede situar a los omnívoros o diversívoros, los cuales incluyen en su alimentación no sólo productores, sino también a otros consumidores, ejemplo del oso, jabalí, e incluso los propios seres humanos.


Consumidores de primer orden
El segundo eslabón, o segundo nivel trófico, lo ocupan los consumidores, organismos incapaces de utilizar la energía lumínica del Sol, y que para conseguir la energía necesaria para vivir deben alimentarse de otros organismos.

A los consumidores se les denomina heterótrofos, ya que el término significa: hetero = otro, diferente y trofos = alimentación.

Se distinguen diferentes tipos de consumidores, según sea el nivel de la cadena en que aparecen.Consumidores primarios o de primer orden son los organismos que se alimentan directamente de los productores.

Son animales herbívoros y parásitos de las plantas. Se alimentan de forma directa de los productores

Consumidores de segundo orden
Son los organismos que se alimentan de los consumidores primarios.

En general, el nombre de los consumidores estará determinado por el nivel trófico en que aparezcan. 

Sin embargo, no es posible encontrar cadenas con más de cinco niveles, porque la cantidad de energía que se va traspasando de un nivel trófico al siguiente va disminuyendo de manera importante.
Consumidores de tercer orden
Son animales carnívoros que se alimentan a su vez de otros carnívoros. Comprende a los superdepredadores.

Otro grupo de organismos que son de gran relevancia para el flujo normal de materia y energía, a través de una cadena alimentaria, son los denominados descomponedores.

Descomponedores 
Son los microorganismos que habitan en el suelo y son los encargados de degradar y descomponer organismos muertos o restos de ellos.Ejemplo de descomponedores son los hongos y las bacterias.

Los detritívoros o saprobios. 
Consumen materia muerta, tales como cadáveres, residuos o excrementos. Parte de esa materia la descomponen y mineralizan para ser convertida en humus. Según el origen y estado de la materia se distinguen en carroñeros o necrófagos, saprófagos y coprófagos:

Carroñeros o necrófagos
Son animales que se alimentan de cadáveres frescos, ejemplo de lo buitres, chacales, hienas o larvas de insectos.

Saprófagos
Son consumidores que se alimentan de cadáveres o restos descompuestos, ejemplo de las lombrices de tierra o los escarabajos.

Coprófagos

Son consumidores que se alimentan de los excrementos de otros animales, ejemplo de los escarabajos.

Son los saprófitos encargados de descomponer y mineralizar en su totalidad la materia orgánica muerta, que ya ha sido más o menos alterada por los organismos del nivel anterior. En el proceso se libera CO2, NH3, SH2.

Los diferentes iones reaccionan con los componentes del suelo convirtiéndolos en sales minerales, los cuales serán posteriormente absorbidas por los autótrofos al disolverse en el agua.

Mediante este proceso de niveles tróficos, la utilización de los elementos químicos de la materia es cíclica, salvo en aquellos casos en que los elementos son retirados o acumulados, impidiéndose la descomposición e inclusión en dicho ciclo.

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