jueves, 20 de septiembre de 2012

Las palomitas con sabor a mantequilla podría causar alzhéimer


Según sugiere un nuevo estudio de Robert Vicen y sus colegas de la Universidad de Minessota, publicado en el último número de la revista Chemical Research in Toxicology, uno de los ingredientes que contienen las palomitas con sabor a mantequilla aumenta el riesgo de padecer alzhéimer.
La sustancia de marras es el diacetilo, una sustancia que, además de dar sabor a las palomitas que se cocinan en microondas, se encuentra presente en las margarinas, y en algunos snacks y caramelos. Al parecer, el diacetilo tiene una estructura molecular muy parecida a la sustancia que hace que las proteínas beta-amiloides precipiten en el cerebro y formen las placas causantes de la enfermedad de Alzheimer.
Además, el diacetilo atraviesa con facilidad la barrera hematoencefálica que protege al cerebro de sustancias peligrosas, por qué la exposición crónica a esta sustancia, sobre todo en trabajadores que la utilizan a diario durante la fabricación de productos en la industria alimentaria, puede causar a largo plazo toxicidad neurológica, según concluyeron en un comunicado de prensa de la Sociedad Química Americana (American Chemical Society) Robert Vince y colegas.
Con todo, si bien el estudio encontró una relación entre la exposición crónica al diacetil y ciertos procesos proteicos cerebrales, no probó una relación causal.

martes, 18 de septiembre de 2012

Estudio sobre lípidos echa un vistazo a las lágrimas humanas

Enviado por: Samuel García 603
Investigadores estadounidenses están comenzando a entender mejor las lágrimas humanas. La identificación de un nuevo tipo de grasa podría suscitar investigaciones sobre las causas de la enfermedad del ojo seco.

Un equipo de la Universidad de Ohio aseguró haber identificado un nuevo tipo de lípidos que compone parte de la película lagrimal.

Ese nuevo tipo de lípidos, entre los que se encuentra un tipo llamado oleamida, está en una capa de la película lagrimal llamada sebo meibomiano, la capa exterior de las tres que componen la película lagrimal. También hay una capa media acuosa y una interna mucosa.

El sebo meibomiano, que contiene sustancias oleaginosas, se esparce sobre la superficie de los ojos cada vez que parpadeamos. Este tipo de sebo mantiene la parte acuosa en su lugar para garantizar que los ojos se mantengan humectados.

Identificar qué lípidos contiene el sebo meibomiano podría ayudarle a los científicos a aprender más acerca de las causas de los problemas oculares, como el síndrome del ojo seco, que afecta a entre 12 y 14 millones de estadounidenses, según aseguró Kelly Nichols, autora del estudio y profesora asistente de optometría de la Universidad del Estado de Ohio.

"La falta de ciertos compuestos en la película lagrimal podría causar varios problemas relacionados con los ojos, como el síndrome de ojos secos. La cantidad de oleamida y de lípidos relacionado en la película podría estar relacionada con estos trastornos", aseguró Nichols en una declaración preparada.

Ya se sabía que la oleamida tiene que ver con el cerebro, en donde una de sus funciones es ayudar a inducir el sueño, y en el sistema nervioso central. Ese es el primer estudio en identificar la oleamida y los lípidos relacionados en la película lagrimal.

"El hallazgo podría darnos más ideas sobre la función de la actividad de los lípidos en los seres humanos, además de indicar una nueva función para la oleamida y los típicos relacionados en la señales celulares del ojo y en el mantenimiento de la película lagrimal", aseguró Nichols.

La función de la oleamida y los lípidos relacionados en la película lagrimal no se entiende del todo.

"La oleamida parece ser predominante en la película lagrimal. Existe por una razón, pero todavía no sabemos cuál es", concluyó Nichols.

Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare

Descubren otro planeta potencialmente habitable

Enviado por:Rodolfo Aguilar 603
Se ha sumado un nuevo candidato a la lista de los exoplanetas que cumplen con las condiciones adecuadas para albergar vida; se trata de Gliese 163c, que orbita la estrella Gliese 163, una enana roja ubicada a 50 años luz de la Tierra, y fue descubierto por el equipo de investigadores del Planetary Habitability Laboratory de la Universidad de Puerto Rico. Este exoplaneta ha sido considerado por los científicos como una Súper Tierra, ya que tiene una masa que equivale a 6,9 veces la masa de nuestro planeta. Según los cálculos realizados, tiene una orbita alrededor de su estrella de 26 días, y se cree que no está solo, sino que hay uno o dos planetas más orbitando la misma estrella. Esta distancia le permite mantener una temperatura estimada en unos 60 grados Celsius, lo cual no permitiría un tipo de vida compleja como la que se desarrolla en la Tierra, pero sí es probable que pueda albergar vida microbiana.
De esta manera, gracias a la utilización del espectrógrafo europeo HARPS, se ha descubierto el sexto exoplaneta potencialmente habitable, y a medida que la lista se incremente irán creciendo las posibilidades de dar con el indicado para hallar
vida extra terrestre.

jueves, 13 de septiembre de 2012

El alcohol puede adelantar las apoplejías

Enviado por Areli Martinez 604

El abuso de alcohol puede ser definitivo en la aparición de derrames cerebrales incluso a temprana edad
Según las palabras de Charlotte Cordonnier, doctora en ciencias médicas de la universidad de Lille (Francia), el alcoholismo siempre ha sido un factor de riesgo para cualquier tipo de apoplejía caracterizada por la hemorragia cerebral y no por la obturación de los vasos sanguíneos. 

La investigación llevada a cabo por los científicos franceses se centra en las consecuencias del alcoholismo desde el punto de vista temporal, cuando ocurre el accidente cerebrovascular, incluyendo las consecuencias de larga duración.

Los científicos han estudiado la historia de la enfermedad de unos 540 pacientes con una edad media de 71 años. Todos habían sufrido apoplejías y fueron entrevistados sobre su consumo alcohol. También fueron entrevistados sus parientes. 

El 25% de los participantes resultaron ser alcohólicos, lo que significa que tomaban tres o más dosis de alcohol al día (aproximadamente 50 gramos de alcohol puro). A los voluntarios del estudio también se les realizó una tomografía computarizada del cerebro. La investigación mostró que los participantes alcohólicos habían tenido hemorragias cerebrales a la edad de 60 años, los que constituye 14 años antes que sus compañeros. 

Según los investigadores, las personas alcohólicas menores de sesenta años que tengan una apoplejía, tienen una esperanza de vida de dos años. Como señaló Cordonnier, es importante entender que el consumo de alcohol en grandes cantidades puede llevar a graves tipos de apoplejía, incluso a temprana edad y en personas que no hayan tenido antecedentes de esta enfermedad.

Se encuentra la cura para el cancer


Investigadores canadienses logran curar el cáncer usando dicloroacetato, sin embargo, esta sustancia no requiere patente, por lo cual no representa negocio para Big Pharma y podría ser bloqueada
  • Foto: Archivo Vanguardia
Investigadores de la Universidad de Alberta han logrado curar el cáncer utilizando un medicamento llamado dicloroacetato, sin embargo, como esta sustancia no requiere patente y es barata a comparación con los medicamentos usados para combatir el cáncer por las grandes farmacéuticas está investigación no ha recibido mucho apoyo ni está haciendo eco en los medios, quizás bloqueda por las mismas farmacéuticas.
Los científicos canadienses probaron el dicloroacetato en células humanas y notaron que mata las células de cáncer en los pulmones, en el cerebro y en el pecho, dejando solamente las células sanas. En ratas con severos tumores sus células se encogieron al ser alimentadas con agua con esta sustancia.
El dicloroacetato detona una acción en la mitocondria para que esta acabe de forma natural con el cáncer en las células (tradicionalmente se enfoca en la glucólisis para combatirlo).
El Dr Michelakis de la Universidad de Alberta manifestó su preocupación de no encontrar fondos para hacer pruebas clínicas con dicloroacetato ya que no representaría fuertes ganancias para inversionistas privados al no estar patentado.
Esto encaja exactamente con lo que dijo el Premio Nobel de Medicina Richard J. Roberts en una entrevista sobre como los fármacos que curan no son rentables y por eso no son desarrollados por las farmacéuticas que en cambio sí desarrollan medicamentos cronificadores que sean consumidos de forma serializada.

martes, 11 de septiembre de 2012

Alexander Fleming

La guerra química no es un invento humano muchos seres vivos especialmente los que no se pueden mover como plantas y hongos segregan sustancias con las que se defienden de sus agresores, en algunos casos estas sustancias han sido beneficiosas para los humanos para solucionar problemas propios.

Uno de los productos naturales que más ha cambiado el curso de las enfermedades infecciosas es la Penicilina, esta sustancia química es producida por el moho Penicillium y tiene propiedades sobre las bacterias infecciosas, inhibe su crecimiento.

El bacteriólogo británico Alexander Fleming debe su fama al descubrimiento de la penicilina, un antibiótico que revolucionó la medicina moderna. La utilización de esta sustancia permite tratar diversas enfermedades que, hasta bien entrado el siglo XX, se consideraban incurables.
Cabe reconocer que el hecho de que sea posible utilizar la penicilina en la actualidad no se debe únicamente a Fleming, sino que fue el resultado del esfuerzo de diversos investigadores. El bacteriólogo británico descubrió el antibiótico en 1928, al estudiar un cultivo de bacterias que presentaban un estado de lisis debido a la contaminación accidental con un hongo, el mismo que se produce sobre las naranjas que olvidamos en un rincón de la nevera. 

En la placa alrededor de la zona de crecimiento de moho quedo una región en la que el estafilococo no crecía, en lugar de desechar las placas de cultivo Fleming interpreto las propiedades químicas de moho correctamente, tenía un antibiótico al que llamo penicilina. Al año siguiente publico su hallazgo pero no tuvo demasiado eco en la comunidad científica.
El propio Fleming se encargó, con ayuda de un micólogo, de estudiar dicho hongo, al que se le otorgó el nombre de penicilina. Sin embargo, fueron el médico australiano Howard Walter Florey y el bioquímico alemán Ernst Boris Chain quienes iniciaron una investigación detallada y sistemática de los antibióticos naturales y quienes promovieron la fabricación y el empleo médico de la penicilina.
No fue hasta 1938 cuando Ernst Boris Chain y Howard Walter Florey se dedicaron a experimentar con la penicilina sobre conejos y ratones infectados por bacterias y consiguieron su curación. Los tres Fleming, Florey y Chain recibieron el premio Nobel en 1945.

La comercialización de la Penicilina tuvo lugar años más tarde una vez terminada la segunda guerra mundial.

La Penicilina cambió para siempre el tratamiento de las enfermedades infecciosas y permitió un desarrollo muy importante de las enfermedades infecciosas, desde entonces enfermedades como la Sífilis, la tuberculosis y la neumonía han dejado de ser las plagas que habían sido.



Alexander Fleming nació el 6 de agosto de 1881 en Lochfield, Gran Bretaña, en el seno de una familia campesina afincada en la vega escocesa. Fue el tercero de los cuatro hijos habidos en segundas nupcias por Hugh Fleming, el cual falleció cuando Alexander tenía siete años, dejando a su viuda al cuidado de la hacienda familiar con la ayuda del mayor de sus hijastros. Fleming recibió, hasta 1894, una educación bastante rudimentaria, obtenida con dificultad, de la que sin embargo parece haber extraído el gusto por la observación detallada y el talante sencillo que luego habrían de caracterizarle. Cumplidos los trece años, se trasladó a vivir a Londres con un hermanastro que ejercía allí como médico. 

Completó su educación con dos cursos realizados en el Polytechnic Institute de Regent Street, empleándose luego en las oficinas de una compañía naviera. En 1900 se alistó en el London Scottish Regiment con la intención de participar en la Guerra de los Boers, pero ésta terminó antes de que su unidad llegara a embarcarse. Sin embargo, su gusto por la vida militar le llevó a permanecer agregado a su regimiento, interviniendo en la Primera Guerra Mundial como oficial del Royal Army Medical Corps en Francia.

A los veinte años, la herencia de un pequeño legado le llevó a estudiar medicina. Obtuvo una beca para el St. Mary's Hospital Medical School de Paddington, institución con la que, en 1901, inició una relación que había de durar toda su vida. En 1906 entró a formar parte del equipo del bacteriólogo sir Almroth Wright, con quien estuvo asociado durante cuarenta años. 

En 1908 se licenció, obteniendo la medalla de oro de la Universidad de Londres. Nombrado profesor de bacteriología, en 1928 pasó a ser catedrático, retirándose como emérito en 1948, aunque ocupó hasta 1954 la dirección del Wright-Fleming Institute of Microbiology, fundado en su honor y en el de su antiguo maestro y colega.

La carrera profesional de Fleming estuvo dedicada a la investigación de las defensas del cuerpo humano contra las infecciones bacterianas. Su nombre está asociado a dos descubrimientos importantes: la lisozima y la penicilina. El segundo es, con mucho, el más famoso y también el más importante desde un punto de vista práctico: ambos están, con todo, relacionados entre sí, ya que el primero de ellos tuvo la virtud de centrar su atención en las substancias antibacterianas que pudieran tener alguna aplicación terapéutica. 

Fleming descubrió la lisozima en 1922, cuando puso de manifiesto que la secreción nasal poseía la facultad de disolver determinados tipos de bacterias. Probó después que dicha facultad dependía de una enzima activa, la lisozima, presente en muchos de los tejidos corporales, aunque de actividad restringida por lo que se refleja a los organismos patógenos causantes de las enfermedades. Pese a esta limitación, el hallazgo se reveló altamente interesante, puesto que demostraba la posibilidad de que existieran sustancias que, siendo inofensivas para las células del organismo, resultasen letales para las bacterias. A raíz de las investigaciones emprendidas por Paul Ehrlich treinta años antes, la medicina andaba ya tras un resultado de este tipo, aunque los éxitos obtenidos habían sido muy limitados.

El descubrimiento de la penicilina, una de las más importantes adquisiciones de la terapéutica moderna, tuvo su origen en una observación fortuita. En septiembre de 1928, Fleming, durante un estudio sobre las mutaciones de determinadas colonias de estafilococos, comprobó que uno de los cultivos había sido accidentalmente contaminado por un microorganismo procedente del aire exterior, un hongo posteriormente identificado como el Penicillium notatum. Su meticulosidad le llevó a observar el comportamiento del cultivo, comprobando que alrededor de la zona inicial de contaminación, los estafilococos se habían hecho transparentes, fenómeno que Fleming interpretó correctamente como efecto de una substancia antibacteriana segregada por el hongo. 

Una vez aislado éste, Fleming supo sacar partido de los limitados recursos a su disposición para poner de manifiesto las propiedades de dicha substancia. Así, comprobó que un caldo de cultivo puro del hongo adquiría, en pocos días, un considerable nivel de actividad antibacteriana. Realizó diversas experiencias destinadas a establecer el grado de susceptibilidad al caldo de una amplia gama de bacterias patógenas, observando que muchas de ellas resultaban rápidamente destruidas; inyectando el cultivo en conejos y ratones, demostró que era inocuo para los leucocitos, lo que constituía un índice fiable de que debía resultar inofensivo para las células animales.

Ocho meses después de sus primeras observaciones, Fleming publicó los resultados obtenidos en una memoria que hoy se considera un clásico en la materia, pero que por entonces no tuvo demasiada resonancia. Pese a que Fleming comprendió desde un principio la importancia del fenómeno de antibiosis que había descubierto (incluso muy diluida, la substancia poseía un poder antibacteriano muy superior al de antisépticos tan potentes como el ácido fénico), la penicilina tardó todavía unos quince años en convertirse en el agente terapéutico de uso universal que había de llegar a ser. Las razones para este aplazamiento son diversas, pero uno de los factores más importantes que lo determinaron fue la inestabilidad de la penicilina, que convertía su purificación en un proceso excesivamente difícil para las técnicas químicas disponibles. 

La solución del problema llegó con las investigaciones desarrolladas en Oxford por el equipo que dirigieron el patólogo australiano H. W. Florey y el químico alemán E. B. Chain, refugiado en Inglaterra, quienes, en 1939, obtuvieron una importante subvención para el estudio sistemático de las substancias antimicrobianas segregadas por los microorganismos. En 1941 se obtuvieron los primeros resultados satisfactorios con pacientes humanos. La situación de guerra determinó que se destinaran al desarrollo del producto recursos lo suficientemente importantes como para que, ya en 1944, todos los heridos graves de la batalla de Normandía pudiesen ser tratados con penicilina.

Con un cierto retraso, la fama alcanzó por fin a Fleming, quien fue elegido miembro de la Royal Society en 1942, recibió el título de sir dos años más tarde y, por fin, en 1945, compartió con Florey y Chain el premio Nobel. Falleció en Londres el 11 de marzo de 1955.

sábado, 8 de septiembre de 2012

La exposición a ruidos fuertes podría afectar a la memoria


El tunda tunda decibélico de la discoteca podría afectar a vuestra memoria en el futuro, al menos hipotéticamente.
Según revela un estudio publicado en la revista Brain Research, llevado a cabo por investigadores del Centro de Estudios Farmacológicos y Botánicos (Buenos Aires, Argentina), la exposición a ruidos de alta intensidad, aunque no sean suficientes como para causar lesiones en el oído, afectan a los procesos de memoria y aprendizaje.
Laura Guelman, una de las autoras que realizó la investigación en ratas de entre 15 y 30 días de edad, lo que equivale a edades comprendidas entre los 6 años y la adolescencia de un ser humano, señala:
Pudimos determinar que una única exposición al ruido durante dos horas es suficiente para generar un daño celular y una alteración en la conducta.
15 días después de la exposición al ruido, de entre 95 y 97 decibelios de intensidad, los animales mostraron fallos en la memoria y una disminución en los niveles de ansiedad. Además, los daños fueron más evidentes en las ratas que sufrieron una única exposición de dos horas de duración, que en aquellas que fueron sometidas al ruido durante dos semanas, a dos horas diarias de ruido.
Desentrañar los mecanismos que median entre el ruido y el daño celular podría ayudar a encontrar algún agente que interfiera con ellos.
De acuerdo con María Zorrilla Zubilete, docente e investigadora de la primera cátedra de Farmacología de la Facultad de Medicina en la UBA:
Se podría hipotetizar que los niveles de ruido a los cuales se exponen los chicos en las discotecas o escuchando música fuerte por auriculares podría llevar a déficits en la memoria y atención a largo plazo.

jueves, 6 de septiembre de 2012

Escaneando la inteligencia


Según una investigación publicada en la revista Journal of Neuroscience, llevada a cabo por investigadores de la Universidad de Washington en St. Louis, casi el 10 % de las diferencias en inteligencia entre unas personas y otras se debe a las conexiones entre las neuronas del córtex prefrontal lateral y el resto del cerebro.
Para llegar a tal conclusión, Todd Braver, profesor de psicología en las Artes y las Ciencias y de la neurociencia y la radiología, obtuvo imágenes por resonancia magnética del cerebro de varios voluntarios mientras descansaban o realizaban actividades mentales complejas. Mientras que otras regiones del cerebro hacen su propia contribución a los procesos cognitivos, el córtex prefrontal lateral ayuda a coordinar estos procesos y a mantener la atención sobre la actividad que se está ejecutando.
El estudio sugiere que para ser inteligente se necesita, por un lado, un córtex prefrontal lateral que haga bien su trabajo y por otro, que se comunique efectivamente con el resto del cerebro.
Estos resultados podrían tener importantes implicaciones para la futura comprensión de la inteligencia humana. Los hallazgos también pueden ofrecer nuevas vías para la comprensión de cómo las averías en la conectividad global del cerebro contribuyen a los déficit de control profundas cognitivos observados en la esquizofrenia y otras enfermedades mentales.

¿Comer chocolate produce acné?


A pesar de el tópico de que comer chocolate provoca acné, lo cierto es que no hay ninguna relación directa.Nada de lo que podamos comer provoca acné, de hecho, a pesar de que el acné afecte al 96 % de los adolescentes en algún momento de su vida.
Lo que provoca el acné es la testosterona, y por eso en la adolescencia hay más casos de acné: los niveles de testosterona aumentan tanto en chicos como en chicas. De ahí que muchas dietas que se indican para eliminarlo no surten efecto.
Sin embargo, la dieta puede sí puede influir ligeramente en el acné. Lo alimentos un índice glucémico elevado(proteínas, grasas y azúcares complejos) dan lugar a un incremento brusco de la producción de insulina, la hormona que regula los niveles de glucosa en sangre. La insulina, a su vez, está controlada por la testosterona, y se cree que los productos lácteos estimulan la producción de testosterona.
Comer mucho pan y abundantes cereales refinados, más aún que el chocolate y otras comidas grasientas, puede agravar más el acné. Ésta es la nueva teoría que apunta la doctora Loren Cordain, profesora de biología evolutiva en la Universidad de Colorado, en una novedosa investigación publicada en la revista Archives of Dermatology.

lunes, 3 de septiembre de 2012

El oscuro futuro del sol

Enviado por Rodolfo Aguilar del 603

Desde hace algunos meses las tormentas solares geomagnéticas se han ubicado en la agenda de preocupaciones de los medios y los gobiernos de todo el mundo. Estas perturbaciones en la atmósfera terrestre, provocadas por llamaradas solares u otros fenómenos menos comunes (como la eyección de masa coronal, o un bombardeo de radiación) pueden darse cuando el Sol se encuentra en el punto máximo de actividad de su ciclo natural, tal como está sucediendo en este momento. 

Varios gobiernos europeos y el de los Estados Unidos, entre otros, han comenzado a alertar a la población y a desarrollar planes de prevención para posibles problemas generados durante el próximo año por las tormentas solares. La más habitual de ellas, a la que el mundo podría exponerse, es la erupción solar, que puede afectar las comunicaciones durante un tiempo prolongado ya que, al expandir la atmósfera de la Tierra por efecto de la radiación, se alteran las órbitas de los satélites, dejándolos inutilizados e incluso provocando su caída.

Otros casos son la llamada “tormenta de radiación” que puede llegar a causar daños en personas que estén expuestas, y la CME (eyección de masa coronal), que es la más peligrosa ya que podría destruir los circuitos eléctricos de todo el mundo.

La última gran tormenta solar con efectos en el Tierra de la que se tenga registro es la que ocurrió a fines de Agosto de 1859, que produjo una aurora boreal que se pudo observar en Estados Unidos, Europa y Japón, produciendo un repentino día en plena noche en muchos lugares del mundo, y generó un caos absoluto en las comunicaciones telegráficas de todo el planeta. Esta tormenta duró cinco días, y fue la más potente de los últimos 500 años… ¿Será superada en los próximos meses?

¿Quieren ver un video sobre el sol?
Dale link al enlace.

El Oscuro Futuro del Sol