miércoles, 2 de abril de 2025

Encuentran en Utah huevos fósiles de dinosaurios y un cocodrilo desconocido de hace 100 millones de años

Un hallazgo inesperado resucita la historia perdida de una comunidad de dinosaurios y grandes reptiles jamás vista en Norteamérica.


Durante décadas, el paisaje semidesértico de Utah ha sido una mina para los paleontólogos, una especie de libro abierto donde las páginas del Cretácico se conservan impresas en rocas de tonos rojizos y ceniza volcánica. Pero a veces, las mejores historias están escondidas entre los márgenes: fragmentos diminutos, casi invisibles, que no gritan como los huesos de un T. rex, pero susurran verdades olvidadas. Es el caso de los más de 4.000 fragmentos de cáscaras de huevo fosilizadas descubiertos en la formación Mussentuchit, una unidad geológica situada en el corazón de la Cedar Mountain Formation, en Utah. Aunque el hallazgo no es reciente —la investigación fue publicada en 2025— sus implicaciones siguen creciendo como una telaraña que conecta especies, continentes y ecosistemas extintos.


Una historia mal contada durante medio siglo

La Formación Cedar Mountain llevaba más de cincuenta años encasillada en una narrativa pobre: un único tipo de huevo fósil, Macroelongatoolithus carlylei, identificado a partir de unos pocos fragmentos, era considerado el único representante de la reproducción dinosauriana en esta zona. Aquella interpretación sugería un ecosistema escaso, dominado por una única especie de dinosaurio. Una especie que, por cierto, pertenecía a los oviraptorosaurios, un grupo de dinosaurios terópodos de aspecto ave, con picos sin dientes y comportamientos que muchos paleontólogos vinculan con el cuidado parental.

Sin embargo, todo cambió cuando un equipo internacional de científicos decidió revisar la zona con una mentalidad más amplia y herramientas más modernas. Entre 2012 y 2022, los investigadores, apoyados por instituciones como el North Carolina Museum of Natural Sciences y Lake Forest College, recogieron fragmentos de huevos de más de veinte yacimientos distintos. El resultado fue un giro radical en el relato científico de esta región.

Un ecosistema rebosante de vida y sorpresas

El análisis minucioso de estos fragmentos bajo microscopios de luz polarizada y microscopía electrónica reveló la existencia de al menos seis tipos distintos de cáscaras de huevo. Esto no solo implica la presencia de diferentes especies, sino también la coexistencia de múltiples dinosaurios —algunos de ellos de grupos similares— que ponían huevos en el mismo entorno geológico, casi como un antiguo zoo natural donde los nidos se sucedían unos junto a otros.

Tres de esos tipos pertenecen a la familia Elongatoolithidae, asociados con los mencionados ovirraptorosaurios. Hasta ahí, todo más o menos esperado. Pero el matiz importante es que los investigadores lograron identificar diferencias morfológicas suficientes como para deducir la presencia simultánea de al menos tres especies distintas de ovirraptorosaurios, cada una probablemente con diferentes tamaños y estrategias reproductivas. Es la evidencia más antigua de esta convivencia múltiple en Norteamérica. 

Además, se documentaron dos tipos de huevos del género Spheroolithus, probablemente de dinosaurios ornitópodos —herbívoros de locomoción bípeda como los antecesores de los famosos hadrosaurios—. Y, como guinda, apareció un huevo fósil que ningún investigador esperaba encontrar en ese lugar: Mycomorphoolithus kohringi, un tipo de huevo de cocodrilo fósil hasta entonces solo conocido en yacimientos europeos.




Los científicos logran crear un mapa que muestra la Antártida libre de hielo, con más detalle que nunca

Un nuevo mapa saca a la luz como sería la Antártida si estuviera libre de hielo. mostrando su superficie real. Un dato que da cuenta de la reserva de hielo que tiene el continente helado, es que el espesor medio del hielo antártico es de casi 2 kilómetros.


Un grupo de científicos han logrado revelar el mapa más detallado hasta la fecha del paisaje oculto bajo el hielo de la Antártida. En otras palabras, cómo sería la Antártida si no estuviera cubierta de hielo y nieve. Este mapa de alta resolución revela el aspecto del continente helado bajo su manto kilométrico de hielo y nieve. Tal como relata Live Science, esto ayudará a los investigadores a predecir cómo podría evolucionar la Antártida en un clima de rápido calentamiento. Los científicos que alcanzaron este logro pertenecen al British Antarctic Survey (BAS). El mapa, conocido como Bedmap3incorpora más de seis décadas de datos de sondeo adquiridos por aviones, satélites, barcos e incluso trineos tirados por perros. Los resultados fueron publicados el pasado 10 de marzo en la revista científica Science Data. Por tal, el mapa nos ofrece una visión clara del continente blanco como si se hubieran eliminado sus 27 millones de kilómetros cúbicos de hielo. 

Como resultado se pueden observar ubicaciones ocultas de las montañas más altas y los cañones más profundos. Hamish Pritchard, glaciólogo del British Antarctic Survey (BAS) y autor principal de un nuevo estudio declaró: "imaginen verter jarabe sobre un pastel de roca (o una galleta con chispas de chocolate). Todos los grumos, todas las protuberancias, determinarán adónde irá el jarabe y a qué velocidad". Todos estos años de relevamiento y de logro de imágenes han ayudado a este resultado. 

Lugares con el hielo más profundo

Una revisión notable del mapa es el lugar donde se cree que se encuentra la capa de hielo más gruesa. Estudios anteriores la situaban en la Cuenca del Astrolabio, en Tierra de Adelia. Sin embargo, la reinterpretación de los datos revela que se encuentra en un cañón sin nombre a 76.052°S, 118.378°E en Tierra de Wilkes, en la costa opuesta a la península Antártica. El hielo aquí tiene un grosor de 4.757 m, más de 15 veces la altura del Shard, el rascacielos más alto del Reino Unido


El mapa de la izquierda nos muestra la elevación de la superficie, en metros sobre el nivel del mar. Sobre la derecha se observa el espesor de hielo en metros. Imagen: BAS

Los científicos saben que Bedmap3 se convertirá en una herramienta esencial para comprender cómo la Antártida podría responder al calentamiento global, ya que permite a los científicos estudiar las interacciones entre la capa de hielo y el lecho. Bedmap3, como su nombre indica, es el tercer intento de dibujar una imagen del lecho rocoso de la Antártida, iniciado en 2001. Sin embargo, este nuevo proyecto representa un perfeccionamiento drástico. Incluye más del doble de puntos de datos anteriores (82 millones), representados en una cuadrícula de 500 metros. Estudios recientes en la Antártida Oriental, incluyendo la zona del Polo Sur, a lo largo de la Península Antártica y las costas de la Antártida Occidental, y en las Montañas Transantárticas, han llenado importantes lagunas de conocimiento. 

Datos nunca antes logrados

Ahora, el contorno de los valles profundos está mejor representado, al igual que los lugares donde las montañas rocosas sobresalen del hielo. Los datos satelitales más recientes también han registrado con mayor precisión la altura y la forma de la capa de hielo, así como el grosor de las plataformas de hielo flotantes que se proyectan sobre el océano en el borde del continente. 

En su punto más grueso, la capa de hielo de la Antártida tiene un espesor de casi 4,8 kilómetros. Imagen: BAS


El paisaje del lecho rocoso bajo el hielo antártico se detecta mediante diversas técnicas, como radar, reflexión sísmica (ondas sonoras) y mediciones de gravedad. El mapa también registra una nueva y completa visión continental de las líneas de apoyo: los puntos donde el hielo del borde continental se encuentra con el océano y comienza a flotar. Así se han logrado datos que antes parecían imposibles. Ahora se sabe que el volumen total del hielo antártico, incluidas las plataformas de hielo, alcanza los 27,17 millones de km cúbicos. Por otro lado, la superficie total del hielo antártico, incluidas las plataformas de hielo, llegan a 13,63 millones de km cuadrados. Otro dato muy significativo es que el espesor medio del hielo antártico, incluidas las plataformas de hielo es de 1948 metros (esto excluye las plataformas de hielo que alcanzan los 2148 metros). Y finalmente un cálculo inquietante: el posible aumento del nivel del mar global si se derritiera todo el hielo sería de 58 metros. 

El hallazgo que sacude la geología: Descubren un tesoro subterráneo valorado en billones

 Un reciente descubrimiento geológico en Australia ha puesto en jaque teorías establecidas durante décadas. Un yacimiento colosal de hierro, valorado en billones de dólares, no solo representa una revolución para la minería, sino también para la comprensión del pasado geológico del planeta.


Cuando creemos que la Tierra ya no guarda más sorpresas, un hallazgo monumental nos recuerda lo contrario. Un yacimiento recién descubierto en una remota región de Australia ha despertado el asombro del mundo científico. No se trata solo de riqueza mineral, sino de una ventana al pasado profundo de nuestro planeta que obliga a repensar lo que sabíamos sobre su evolución. 

Un depósito sin precedentes: El gigante oculto de Hamersley

En la región montañosa de Hamersley, en el corazón de Australia Occidental, geólogos han desenterrado lo que ya se considera el mayor yacimiento de mineral de hierro de la historia registrada. Este sitio contiene 55.000 millones de toneladas métricas de hierro de alta calidad, una cifra sin comparación que eleva su valor estimado a 5,7 billones de dólares en el mercado internacional.

Más allá del valor económico, este descubrimiento redefine los límites del conocimiento geológico. Publicado recientemente en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), el estudio detalla que estas enormes formaciones de hierro se originaron hace aproximadamente 1.400 millones de años, mucho más tarde de lo que las teorías previas sostenían. Los autores del estudio, entre ellos Liam Courtney-Davies y Marco Fiorentini, sostienen que la formación de este colosal depósito no fue un hecho aislado, sino consecuencia de una interacción compleja entre los ciclos de los supercontinentes y los movimientos tectónicos antiguos.

 Según explican, durante ciertos períodos de la historia terrestre, el cierre y apertura de océanos —asociados a la fragmentación y reunión de los continentes— habría creado condiciones ideales para la concentración de hierro. En este proceso, la química de los océanos primitivos también habría jugado un rol decisivo, generando ambientes propicios para la precipitación de minerales a gran escala.

Este hallazgo no solo obliga a revisar la cronología de la formación de los yacimientos minerales, sino que también ofrece nuevas pistas sobre cómo buscar recursos estratégicos en otras partes del mundo. Lo que antes se consideraba improbable, ahora podría repetirse en otras regiones que comparten un pasado geológico similar. 

Científicos usan física cuántica y cámaras ultrasensibles para observar embriones vivos sin dañarlos

 Un equipo australiano ha logrado capturar imágenes de embriones vivos usando cámaras cuánticas y luz mínima.


Durante mucho tiempo, los científicos han querido observar el desarrollo temprano de la vida con la menor interferencia posible. Pero tomar una imagen de una célula viva sin dañarla ha sido un reto casi imposible. Las cámaras convencionales requieren luz, y la luz, en exceso, puede alterar o incluso matar las células que se quieren estudiar. Ahora, un equipo de investigadores ha dado un salto notable en esta área usando una herramienta que parece salida de la ciencia ficción: cámaras cuánticas capaces de detectar la luz más tenue sin comprometer la calidad de la imagen

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Este avance, liderado por la Universidad de Adelaida y publicado en la revista APL Photonics, muestra cómo se pueden obtener imágenes detalladas de embriones vivos con cantidades mínimas de luz, gracias a tecnologías inspiradas en la física cuántica y la inteligencia artificial. No se trata solo de una mejora técnica. Este método podría transformar la forma en que se realiza la fertilización in vitro (FIV) y el estudio del desarrollo celular. 

Una nueva generación de cámaras para mirar sin alterar

Las cámaras utilizadas en este estudio no son las que cualquiera puede encontrar en un laboratorio típico. Son dispositivos ultrasensibles capaces de detectar y contar fotones individuales, es decir, las partículas mínimas de luz. Cada píxel en estas cámaras puede registrar cuántos fotones lo alcanzan, lo que permite construir imágenes detalladas con una iluminación extremadamente baja.

Esto es crucial, porque iluminar demasiado un embrión o una célula puede alterar sus procesos internos o incluso dañarlo irreversiblemente. Como explicó el director del centro Light for Life, el profesor Kishan Dholakia, usar el nivel más bajo de luz posible, junto con estas cámaras muy sensibles, es importante para entender la biología en células vivas y en desarrollo. Esa sensibilidad extrema permite ver lo que hasta ahora era invisible sin perturbar el proceso que se quiere estudiar.

Estas cámaras permiten así una especie de “mirada fantasma”: podemos observar lo que ocurre sin dejar rastro, sin interferencia, sin ruido. Una especie de revolución silenciosa en la forma de hacer ciencia. 


Embrión vivo, imagen real

Una de las pruebas más impactantes del estudio fue el uso de esta tecnología para captar imágenes de embriones vivos de ratón. Los embriones fueron fotografiados con y sin la tecnología optimizada, y los resultados fueron sorprendentes. La claridad, el contraste y el nivel de detalle obtenidos con la nueva técnica superaron ampliamente lo que se podía lograr con métodos tradicionales, y todo esto con una exposición de luz mucho menor.

Estas muestras son especímenes vivos y en desarrollo que sirven de base para estudios que apoyan avances en la FIV clínica, comenta el profesor Dholakia. Este tipo de aplicaciones no son menores: en la práctica clínica, poder observar la calidad y el estado de un embrión sin comprometer su viabilidad es una necesidad urgente. Con esta técnica, podríamos elegir los embriones con mayores probabilidades de éxito sin dañarlos ni alterar su curso natural.

Además, esta tecnología puede adaptarse a otros estudios de biología celular, más allá de la reproducción. Cualquier proceso que requiera observar células vivas se beneficiaría de una imagen más precisa, menos invasiva y más fiel a la realidad biológica. 

Física cuántica aplicada a la vida

Puede sonar extraño hablar de física cuántica en el contexto de biología, pero en este caso tiene sentido. La cámara es tan sensible que las leyes del mundo cuántico, normalmente reservadas para átomos o partículas subatómicas, se vuelven relevantes en el laboratorio de biología.

Uno de los retos fue desarrollar una forma justa y rigurosa de comparar la calidad de las imágenes entre diferentes cámaras, algo clave para demostrar la eficacia del sistema. Una ventaja adicional es que muchos compuestos naturales en las células emiten luz muy débil cuando se iluminan, un fenómeno conocido como autofluorescencia. Gracias a las cámaras cuánticas, es posible captar esa luz tenue, que antes pasaba desapercibida, y usarla para identificar estructuras o procesos internos sin necesidad de añadir colorantes ni marcadores químicos. 

Inteligencia artificial para limpiar el ruido

Otro componente innovador del proyecto es el uso de inteligencia artificial (IA) para mejorar las imágenes obtenidas. Aunque las cámaras son extremadamente sensibles, capturar luz tan tenue puede generar ruido, una especie de estática que dificulta ver con claridad. Aquí es donde entra la IA, que se encargó de eliminar ese ruido sin alterar la información real de la imagen.

Peterkovic señala que incluso exploraron cómo puede usarse la inteligencia artificial para eliminar el ruido de las imágenes captadas, que es esencialmente estática porque la cámara lucha por captar suficiente luz. Este proceso no es trivial. Requiere entrenamiento, validación y ajustes para asegurarse de que la IA no añade detalles falsos ni borra señales reales.

Este enfoque combinado —física cuántica, óptica avanzada e inteligencia artificial— marca un nuevo paradigma en la forma de observar la vida microscópica. Ya no se trata solo de obtener imágenes bonitas o nítidas, sino de hacerlo con un respeto absoluto por la biología natural del organismo observado. 




martes, 1 de abril de 2025

Quién era Ichhutherium wayra, el nuevo mamífero fósil hallado en Argentina a más de 3.900 metros de altura

 Paleontólogos del CONICET y universidades públicas del país dieron a conocer al animal que vivió hace 18 millones de años. Cómo era y qué implica el hallazgo realizado en Catamarca


Un equipo de científicos descubrió en el ambiente actual de la puna de Catamarca, al noroeste de la Argentina, una nueva especie de mamífero prehistóricoLo llamaron Ichhutherium wayraEl ejemplar encontrado estuvo vivo hace unos 18 millones de años. Su análisis, que fue publicado en la revista Journal of Systematic Paleontology, aportó información valiosa sobre los mesoterinos, un grupo extinto de mamíferos herbívoros que dominaron los ecosistemas sudamericanos en el pasadoEl nombre científico de la especie proviene de la lengua quechua y griego. “Ichhu” significa “pasturas bajas” o “pasto de puna”, mientras que “wayra” se traduce como “viento”. El sufijo “therium”, del griego, significa “bestia”. De esta forma, el nombre de la especie refleja la relación del animal con su entorno de alta montaña, caracterizado por vientos y pastos en las tierras altas de los Andes.


El fósil fue hallado en la Formación Potrero Grande, a más de 3900 metros sobre el nivel del mar. A pesar de las duras condiciones, el equipo extrajo un paladar casi completo, con dientes bien conservados“La nueva especie que describimos tiene características únicas, compartidas tanto con los mesotéridos antiguos como con los modernos. En cuanto a su aspecto, tenía ciertas similitudes con el marsupial australiano, conocido como wómbat, o con los carpinchos. Era cavador y se alimentaba de raíces y pastos duros”, contó a Infobae, el primer autor del estudio, el paleontólogo Matías Armella

¿Cómo fue el rescate paleontológico?

El rescate de los restos de Ichhutherium wayra no estuvo exento de dificultades. El hallazgo se produjo en las Sierras del Potrerillo, a más de 3900 metros sobre el nivel del mar. Las condiciones extremas, con temperaturas que varían entre -15°C y 30°C, hicieron que el trabajo fuera arduo. Además, el sitio fue georreferenciado con herramientas especializadas para asegurar la ubicación exacta del fósil.

La campaña de rescate duró cinco días. Fue posible gracias a la colaboración de paleontólogos, geólogos y expertos de instituciones del Instituto Superior de Correlación Geológica (INSUGEO), el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA - de Mendoza) y la Universidad Nacional de Catamarca. Miembros de la comunidad local, como Edelmiro Vázques y Rosa Chañi, jugaron también un papel crucial. 


Para hacer la investigación, recibieron fondos de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica en 2019 y 2020, la Universidad Nacional de Tucumán y la Universidad Nacional de CatamarcaA pesar de las dificultades, el equipo extrajo el fósil completo. También realizaron prospecciones en otras áreas fosilíferas cercanas. Este esfuerzo conjunto permitió obtener nuevos conocimientos sobre los mamíferos prehistóricos que habitaron la puna de Catamarca.

“Todo empezó a partir de una investigación geológica que dio lugar a una exploración paleontológica, al análisis de los fósiles y a la reciente publicación de los resultados”, señaló el científico.


El telescopio James Webb confirma que el asteroide YR4 no impactará en la Tierra, pero podría hacerlo en la Luna

 2024 YR4 fue detectado el pasado diciembre y llegó a tener una probabilidad del 3,1% de chocar contra la Tierra en 2032.


El asteroide 2024 YR4 fue noticia durante el mes de febrero por la probabilidad de impactar contra la Tierra en 2032. Detectado en diciembre, las agencias espaciales estimaron la posibilidad de que chocara contra nuestro planeta dentro de 7 años en hasta un 3,1 %, que puede no parecer tanto pero es la más alta que se había calculado desde que se detectó el asteroide Apophis en 2004, que llegó al 2,7 %. Esto llevó a que la ONU activara por primera vez los Protocolos de Seguridad Planetaria, lo que hizo que aumentaran las observaciones del asteroide mientras aún es posible captarlo. La NASA autorizó el uso de emergencia del telescopio James Webb, que se llevó a cabo el 26 de marzo, y ahora tenemos nuevos datos sobre YR4. Las principales agencias espaciales descartan que pueda impactar en nuestro planeta cuando pase cerca de él en 2032, pero no que lo haga contra la Luna. Con los nuevos datos, se estima en un 2 % la probabilidad de que suceda. Y su diámetro, que se calculaba de entre 40 y 90 metros, parece ser de 60 finalmente, con un margen de error de ± siete metros. Con este tamaño, la colisión afectaría a un área de entre 80 y 100 kilómetrosLo cierto es que hay un 98 % de posibilidades de que no suceda, pero de ser así sería una oportunidad única para los astrónomos de observar este evento.

¿Supone un peligro para la Tierra? Según estudios referidos por Wired, no sería un problema. El choque de YR4 contra nuestro satélite provocaría el desprendimiento de material hacia el espacio, pero no caería contra la superficie del planeta ni afectaría a los satélites en órbita.

YR4 quedará fuera del alcance de los instrumentos de observación de la Tierra el próximo mes de mayo y no podrá saberse nada nuevo de él hasta que vuelva a acercarse a la Tierra en 2028. Antes de desaparecer de nuestra vista, el telescopio James Webb, uno de los más potentes y con una agenda de observaciones saturada, volverá a estudiarlo. Entonces veremos si sigue siendo posible que choque con la Luna o, al igual que ha sucedido con la Tierra, esa probabilidad se esfuma. 

Descubren 40 nuevos fósiles de reptil volador en el yacimiento El Pozo de El Castellar (Teruel)

 Noticia enviada por: Melanie Dánae Bailón De La Fuente 



Zaragoza (EFE).- La última campaña de excavación realizada en el yacimiento El Pozo de El Castellar (Teruel) ha descubierto más de 40 fósiles de reptil volador, un hallazgo «excepcional», según la Fundación Dinópolis, debido a la extrema fragilidad de los huesos de los pterosaurios, lo que dificulta enormemente su preservación.

Los restos, encontrados en una pequeña área del yacimiento, incluyen tanto elementos del esqueleto axial (vértebras) como del apendicular, principalmente falanges alares.

Según ha informado la Fundación Dinópolis, el registro fósil de este grupo de animales es muy escaso en el Jurásico de la península ibérica. 

Nueva información sobre los ecosistemas

El pterosaurio de El Pozo probablemente convivió con dinosaurios como el saurópodo Turiasaurus, el estegosaurio Dacentrurus y el ornitópodo Oblitosaurus, entre otros, por lo que su estudio aportará nueva información sobre los ecosistemas costeros del este de Iberia hace aproximadamente 150-145 millones de años.

El hallazgo se ha dado a conocer en coincidencia con la nueva actividad educativa ‘Open dino Teruel‘realizada en este yacimiento, cuya riqueza paleontológica hace de él uno de los más importantes del Jurásico Superior en la Península Ibérica y de Europa.

Situado en rocas calizas del Jurásico Superior, El Pozo era conocido científicamente por la presencia de algunas huellas de grandes dinosaurios saurópodos y por las huellas de pequeños dinosaurios ornitópodos y también fitófagos.

Sin embargo, en las actuaciones paleontológicas realizadas desde el segundo semestre de 2021 y hasta la actualidad se han excavado casi 900 nuevas icnitas, por lo que el total de huellas de dinosaurios en El Pozo es en torno a las 1.000. El Pozo es uno de los 87 yacimientos con fósiles de dinosaurios (huesos o icnitas) inventariados en El Castellar, uno de los municipios con más huellas de dinosaurios de España y el que más del Jurásico Superior