jueves, 11 de agosto de 2022

Welwitschia, la planta potencialmente inmortal

El desierto de Namib es considerado el más antiguo del mundo. Caracterizado no solo por su elevada aridez, sino también por sus temperaturas extremas, muy pocas plantas pueden sobrevivir en un ambiente tan hostil. Sin embargo, hay una especie en la región que es prácticamente un icono, símbolo nacional de Namibia y una de las plantas más fascinantes que se conocen: Welwitschia mirabilis.

¿Dónde y cómo vive?
A pesar de vivir en pleno desierto, donde la precipitación media ronda los 25 milímetros al año, con noches heladas en invierno y veranos de una insolación extrema, esta planta es relativamente grande. Morfológicamente, tiene un tallo ancho y rechoncho, de no más de un metro y medio de altura, pero sus hojas se pueden extender en sentido horizontal hasta cubrir más de ocho metros de diámetro.

Es una especie dioica, es decir, las flores masculinas y las femeninas aparecen en individuos diferentes. Es polinizada por insectos, principalmente moscas y chinches. La planta tiene un sistema de raíces peculiar. Presenta una raíz cónica central que se entierra en el sustrato, generalmente formado por yesos, y desde la que se extiende una red horizontal de raíces esponjosas. A pesar de que las lluvias son muy escasas, las nieblas costeras pueden arrastrar humedad suficiente y formar rocío para abastecer de agua a Welwitschia.


Estróbilos femeninos de una hembra de ‘Welwitschia mirabilis’

Para ello, las hojas presentan una superficie extremadamente hidrofílica, que retiene la humedad ambiental y la pone a disposición de la planta. El sistema es tan eficaz, que se ha propuesto como modelo para la fabricación de nanomateriales capaces de condensar con eficacia el rocío y capturar la niebla.

Un estudio reciente sugiere además que las raíces pueden también obtener agua de la cristalización de las rocas de yeso en las que se instala.

La longevidad extrema de sus hojasA diferencia de otras plantas, en Welwitschia el meristemo apical del tallo —la parte por donde crece el tallo de la planta— muere de forma prematura y la actividad de crecimiento se centra en sus hojas. Este fenómeno da lugar al que probablemente sea el rasgo más llamativo de esta especie.

Solo tiene dos hojas, que se conservan durante el resto de su vida. Dos hojas enormes, en forma de cinta, que crecen desde la base y de forma constante, mientras se van degradando por el extremo. Las hojas pueden llegar a medir más de cuatro metros de longitud, se extienden y enredan en torno al tallo, y crean un área de sombra por debajo.

Un ejemplar de Welwitschia puede vivir varios miles de años, según las estimaciones, y aunque existen otras plantas con mayor longevidad, estas renuevan sus hojas cada cierto tiempo. Esto convierte a Welwitschia no solo en una de las plantas más fascinantes, sino en la especie que presenta las hojas más longevas.

Ejemplar de ‘Welwitschia mirabilis’

Heredera de un extraño linaje

A diferencia de lo que puede parecer en un inicio, Welwitschia no es una angiosperma, es decir, no está relacionada con las plantas con flores, sino que en realidad es una gimnosperma, más cercana a las efedras, las araucarias, los cipreses o los tejos. Aunque es una especie tan particular y excepcional que forma su propia familia y orden botánicos, sin otra especie próxima emparentada.

El linaje al que pertenece Welwitschia es antiguo, muchos investigadores consideran la especie como fósil viviente. Su genoma es muy redundante. Se estima que hace unos 86 millones de años se produjo una duplicación del genoma entero, y una segunda duplicación hace entre 1 y 2 millones de años. Sin embargo, muchos de estos genes duplicados están también silenciados.

La gran longevidad, así como la gran tolerancia de la planta al estrés térmico, hídrico y a la escasa concentración de nutrientes, están sostenidos por estos rasgos genéticos. Específicamente, por estos cambios en el número de copias de los genes, y particularmente, de los que controlan el crecimiento, la diferenciación y el metabolismo celular. Además, el silenciamiento de los genes redundantes permite reducir el coste metabólico de mantener un genoma tan descomunal.

Todo esto hace de Welwitschia una planta potencialmente inmortal, pero no invulnerable.

Estróbilos masculinos de una macho de ‘Welwitschia mirabilis’

¿Cuál es su estado de conservación?
Aunque esta especie no se encuentra recogida en el catálogo de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), los efectos previstos del cambio climático antropogénico sobre el hábitat pueden poner en riesgo grave de extinción a Welwitschia. Además, sus poblaciones se encuentran muy fragmentadas, una circunstancia que, dadas las duras condiciones del desierto, favorece el aislamiento e impide que los polinizadores realicen su función de forma óptima.

Un grupo de investigadores liderados por Pierluigi Bombi, del Instituto de Investigación de Ecosistemas Terrestres de Monterotondo, Italia, realizó recientemente un estudio en el que, basándose en los criterios de la UICN, clasificaban la especie como “en peligro de extinción”.

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