martes, 5 de abril de 2011

Amebas agricultoras

Las colonias de Dictyostelium discoideum cuentan con organismos que incorporan algunos microbios a su cuerpo, donde lo fertilizan para luego depositarlos en un cultivo en un nuevo lugar


Los científicos encontraron una especie de ameba que habita en el suelo de algunos bosques que practica una forma rudimentaria de agricultura, ya que transporta, cultiva y recolecta su propio alimento, según publicó en su último número la revista Nature.

La ameba Dictyostelium discoideum, un organismo de conocido comportamiento social que se alimenta de bacterias, decide en determinadas circunstancias no consumir todos los recursos de una zona para incorporar algunos microbios a su cuerpo, donde fertilizan, para después depositarlos en un cultivo en una nueva localización, según comprobaron los científicos.

El trabajo recién publicado, dirigido por la científica Debra Brock, de la Universidad Rice en Texas, apunta a que este organismo unicelular desarrolla un comportamiento "sofisticado y sorprendente" cuando se alimenta, dado que un tercio de los individuos de esta especie observados por los investigadores han mostrado habilidades parecidas a las de los primitivos "granjeros".


La agricultura está reconocida como un de los puntos clave del éxito de la adaptación humana al medio, y es una destreza asociada habitualmente a las formas de vida que han desarrollado relaciones sociales estructuradas.

Los científicos ya habían descubierto con anterioridad que algunas especies sociales de insectos, como las termitas y determinadas clases de hormigas, son capaces de establecer sistemas de cooperación entre sus individuos y practican alguna clase de agricultura primitiva, pero nunca en los organismos unicelulares.


Las Dictyostelium discoideum son amebas que viven en el suelo y tienen una interacción social. Su fase de crecimiento la pasan como unicelulares, alimentándose de bacterias.

Si hay escasez de alimentos, decenas de miles de amebas se agregan formando una masa multicelular, que se divide en un pie o sostén, formado por las amebas muertas, y un soro, en el que se encuentran las esporas de los organismos unicelulares. Esta fase de desarrollo finaliza cuando las condiciones externas vuelven a ser benignas para las amebas y las esporas germinan.

Mecanismo de sobrevivencia


El equipo encabezado por Brock demostró que alrededor de un tercio de las amebas de vida libre realizan una especie de agricultura. Los expertos llamaron a este grupo "agricultores".

En experimentos de laboratorio, los científicos demuestran que, a diferencia de sus congéneres, las "agricultoras" no se comían todas las bacterias presentes en la placa de cultivo, sino que en un determinado momento dejaban de comer, formaban un pseudoorganismo multicelular y atrapaban en el soro las bacterias que quedaban.

Si los investigadores colocaban a las amebas en placas de cultivo libres de bacterias, las esporas de las "agricultoras" volvían a germinar. Gracias a las bacterias que habían almacenado, las amebas tenían suficiente alimento. Se reprodujeron y formaron luego nuevas esporas.

En cambio, las amebas que no eran agricultoras no crecían tan bien y prácticamente no producían esporas.

Si los científicos colocaban a las amebas en placas de cultivo en las que había bacterias, ocurría lo contrario: las agricultoras formaban menos esporas que las no agricultoras.

La acumulación de bacterias puede ser, por lo tanto, una ventaja o una desventaja, dependiendo de las condiciones ambientales predominantes.

Este es presumiblemente el motivo por el cual no todas las amebas muestran el mismo comportamiento.

En la naturaleza hay sólo unos pocos sitios que son libres de bacterias, indicaron los especialistas. Pese a ello podría tener sentido llevar las bacterias preferidas propias, al igual que el hombre cultiva determinadas plantas en un área verde de por sí.

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