viernes, 3 de septiembre de 2021

Los jardines botánicos, laboratorios vivos

Además de ser laboratorios vivos para la formación ambiental y una de las mejores alternativas para conservar los recursos vegetales, los jardines botánicos también constituyen una estrategia para mitigar el cambio climático, señalaron Jorge Cortés Flores y Carmen Cecilia Hernández Zacarías, del Jardín Botánico del Instituto de Biología (IB).

Jorge Cortés, investigador de dicha entidad académica, dijo que los árboles son sumideros de carbono, existen estudios en los que se ha tratado de evaluar cuánto carbono pueden almacenar y se ha descrito que los llamados pulmones del planeta podrían acumular en promedio 23 kg de CO2 al día y hasta una tonelada de dióxido de carbono en toda su vida.

En ese sentido, el especialista en restauración ecológica enfatizó que, por el número de plantas y árboles que resguardan, los jardines botánicos sí contribuyen en la mitigación de los efectos del cambio climático.

Destacó que, ciertamente, el cambio climático es una realidad y comenzamos a vivir algunas de estas consecuencias. En el caso de la vegetación hay algunos tipos más vulnerables que otros. Por ejemplo, en las regiones templadas, se cree que los pastizales de altura están al borde de la desaparición.

Mencionó que la vegetación de las zonas altas del país, como la del Popocatépetl e Iztaccíhuatl, podría desaparecer como consecuencia del calentamiento global, en cambio, se prevé que las vegetaciones que están por debajo del pastizal de altura podrían migrar y ocupar el lugar de éste y así sucesivamente, los pisos más bajos subirán un peldaño más, debido al cambio climático.

En el caso de las zonas áridas, el incremento en la temperatura y la disminución de las precipitaciones podrían significar una serie de problemas importantes, como la pérdida de especies vegetales, “y en México tenemos una buena extensión de estas zonas”.

El investigador universitario puntualizó que las diversas áreas verdes de zonas urbanas y rurales también son relevantes por ese intercambio entre oxígeno y dióxido de carbono de arbustos, plantas pequeñas y árboles. Además, la transpiración de las plantas puede modificar microclimas, por lo que sería importante promover que cada vez se establezcan más pequeños jardines, pero con plantas nativas para mantener a las comunidades de visitantes florales, polinizadores y herbívoros que dependen de ellas.

Ante el desfase entre los cambios del clima y la capacidad de adaptación de flora o vegetación que podría observarse en las próximas décadas, tal vez habría cambios en las temporadas de floración y en la producción de frutos de todas las plantas.

Ello, prosiguió, tiene consecuencias graves porque si se desfasa el tiempo de floración y la presencia de los polinizadores, no habrá fecundación de óvulos ni semillas, frutas y alimentos, “es un tema complejo ese desajuste entre las condiciones climáticas, la actividad fenológica de las plantas y sus interacciones bióticas”.


En su oportunidad, Carmen Cecilia Hernández Zacarías, coordinadora del área de Difusión y Educación del Jardín Botánico del IB, explicó que estos espacios además de permitir la investigación, también cumple una importante labor educativa teniendo como base las colecciones que ahí se conservan, muchas de ellas con una importancia cultural e histórica como amaranto, chile y cualquier planta que México dio al mundo.

Desde el punto de vista educativo, los jardines botánicos son puertas de acceso para que la sociedad conozca la naturaleza. En la mayoría de estos espacios “tenemos la inquietud de llevar una serie de mensajes para que la población participe, sea crítica y proteja”.

Apuntó que un mal de nuestro tiempo es la llamada ceguera vegetal, término que poco a poco se está conociendo y que implica la incapacidad de identificar a las plantas de nuestro entorno, o bien no darnos cuenta de que el café que bebemos proviene de una planta o que algunas de nuestras prendas de vestir proceden de un vegetal como el algodón.

Esta ceguera es algo que debemos combatir y erradicar, “que la gente sepa que está rodeada de plantas que son seres vivos y que tanto ellos como los humanos tenemos un papel importante, de ahí que los educadores de los jardines botánicos somos personas a quienes nos preocupa mucho esta situación y tratamos de llevar el mensaje a través de diferentes actividades, materiales y visitas guiadas”

Cerebro reptiliano: ¿tenemos realmente esta estructura ancestral?

La idea de que los seres humanos tenemos un cerebro reptiliano está muy extendida. Este sería un vestigio que nos dejaron en herencia nuestros antepasados de sangre fría, escamas y que se arrastraban por el suelo, con cara que pocos amigos.

Los lagartos, serpientes y tortugas han sido considerados como animales muy primitivos, motivo por el cual la parte más antigua de nuestro cerebro, la más instintiva y simple se la ha denominado como cerebro reptiliano.

¿Es cierto que tenemos un cerebro reptiliano? ¿Es cierto que los reptiles son tan básicos como se les ha pintado? A continuación lo veremos.

¿Tenemos un cerebro reptiliano?
Fuera del ámbito de la psicología y las neurociencias académicas está muy popularizada y extendida la idea de que los seres humanos, junto con otros mamíferos, tenemos algo así como un cerebro reptiliano. No, no es que esa teoría conspiranoica que dice que hay alienígenas con forma de lagarto entre nosotros sea cierta, sino que la idea del cerebro reptiliano dice que en nuestra especie todavía conservamos unas estructuras que poseían nuestros antepasados saurópsidos, unas áreas cerebrales encargadas de un comportamiento muy básico, primitivo e instintivo.

Esta idea se la debemos al médico y neurocientífico Paul MacLean (1913-2007) quien propuso su teoría del cerebro triúnico o triuno, un modelo para explicar la organización del cerebro humano. Su teoría trataba de darle sentido a la existencia de sistemas contradictorios o, al menos, alternativos en nuestra conducta que, por medio de la evolución, se habían organizado y coordinado para poder armonizar en un mismo organismo.


Este neurocientífico introdujo su modelo en los años sesenta del siglo pasado, aunque la desarrolló en su mayor extensión en su libro “The Triune Brain in Evolution” (1990). MacLean consideraba que en nuestro cráneo no se encontraba un único cerebro, sino tres, tres estructuras cerebrales que actuaba cada una de ellas como un ordenador biológico independiente pero interconectados entre sí que habrían aparecido a lo largo de la evolución formando como capas cerebral. Cada uno de estos cerebros tendría su propia inteligencia, subjetividad, sentido del tiempo y también memoria.

Los tres componentes del cerebro triuno serían el complejo reptiliano, el sistema límbico y la neocorteza, aparecidos siguiendo este mismo orden a lo largo de la historia de la evolución. Las especies animales más básicas desde los reptiles solo tendrían el complejo reptiliano, mientras que a medida que se va escalando por la clase de los mamíferos se añadiría el sistema límbico y, al llegar a los primates, se añadiría la neocorteza, haciendo del cerebro de seres humanos y primates mucho más complejo que el de los reptiles.

1. El cerebro reptiliano
El cerebro reptiliano o complejo-R estaría conformado básicamente por los ganglios basales, el tronco encefálico y el cerebelo, estructuras consideradas como las más básicas dentro del modelo. El motivo por el que este componente es conocido como “cerebro reptiliano” deriva del hecho de que el cerebro de los reptiles está dominado por el tronco encefálico y el cerebelo.

Según los defensores de la idea del cerebro reptiliano, esta estructura se encargaría de controlar comportamientos instintivos y se centraría en conductas fundamentales para la supervivencia, incluida la agresividad, el sentido de territorialidad, la dominación y los rituales.

El cerebro reptil estaría lleno de memorias ancestrales y se encargaría de las funciones autonómicas o viscerales como la respiración, el latido cardíaco o actividad vasomotora. También estaría implicado en el equilibrio y el movimiento muscular, encargándose de las respuestas directas y reflejas.

2. El sistema límbico
MacLean introdujo por primera vez el término “sistema límbico” en un estudio de 1952, término que acabaría teniendo mucha difusión con el paso del tiempo. Las partes clave de esta segunda capa en el modelo triúnico serían el septum, la amígdala, el hipotálamo, la corteza cingulada y el hipocampo.

Es conocido también como el cerebro paleomamífero por ser considerado como la parte cerebral propiamente mamífera más antigua. Esta estructura estaría relacionada con todo lo que implicara una respuesta emocional más compleja pero también relacionada con la supervivencia, implicándose también en la memoria y las relaciones sociales, aunque necesita interactuar con el neocórtex para procesar las emociones en su totalidad.

El sistema límbico detecta y evita las sensaciones desagradables (p. ej., el dolor) y busca las sensaciones agradables (p. ej., el placer), adquiriendo gran importancia en la motivación y las emociones que sentimos cuando satisfacemos funciones fisiológicas como alimentarse o reproducirse. También estaría detrás del comportamiento parental.

3. El neocórtex
El neocortex o corteza cerebral es una estructura que solamente se encuentra en los mamíferos, incluyéndose los seres humanos, y se considera como el cerebro propiamente mamífero más moderno. De acuerdo con el modelo, la neocorteza es la parte más característica del cerebro de los mamíferos más evolucionados, en especial los primates.

Esta estructura es la responsable de la ejecución de las funciones del cerebro de carácter más elevado, abarcando la cognición, un control motriz sofisticado y preciso además de la percepción sensorial. La evolución de esta estructura en mamíferos se considera un avance clave que permitió que los seres humanos dispongamos de funciones cognitivas tales como el lenguaje, el razonamiento, el pensamiento avanzado y la inteligencia.

El modelo triúnico considera que el cerebro humano es el resultado final de un proceso de estratificación de estas tres estructuras, es decir, que el cerebro reptiliano, el límbico y la neocorteza han ido añadiéndose a lo largo de la historia de la evolución conformando un cerebro progresivamente más sofisticado y dando como resultado el de nuestra especie. El reptiliano sería el más profundo, primitivo e instintivo; el límbico sería el componente emocional, implicado en la motivación y cuidado de la progenie; y el neocórtex sería el cerebro racional y moderno, lo que nos permite usar capacidades intelectuales superiores.

¿Es cierto este modelo?
Como comentábamos, la idea del cerebro reptiliano está muy extendida en la cultura popular, siendo asumida por muchas personas. Sin embargo, lo cierto es que el modelo triúnico es considerado un mito y si bien algunos aspectos sobre los componentes mencionados en el mismo tienen algo de sentido, lo cierto es que no hay ningún estudio que haya conseguido separar las emociones y la racionalidad de forma clara, además que la línea que separa nuestros instintos de supervivencia, emociones y aspectos cognitivos no está muy bien delimitada.

El modelo de MacLean lleva desde los años 2000 bastante descartado. La idea de que la evolución ha ido añadiendo estructuras nuevas y más complejas porque sí es contraria a lo que los científicos evolucionistas conocen sobre el proceso evolutivo. En realidad, lo que ha sucedido a lo largo de la evolución es que el cerebro ha ido reorganizando los circuitos existentes, dotándolos de mayor complejidad y nuevas funciones. La aparición de nuevas estructuras cerebrales no se da de forma súbita como si nos creciera un nuevo lóbulo de la nada, lo que ha ocurrido es que las estructuras viejas han ido cambiando.

La idea del cerebro triúnico, en especial el cerebro reptiliano, está rechazada por la mayoría de los neurocientíficos actuales, en especial entre los que tienen nociones de neuroanatomía comparada. Como prueba tenemos el caso de los ganglios basales, estructuras propias del cerebro reptiliano que podemos encontrar en mamíferos como en el león. En este felino, los ganglios son proporcionalmente mayores a los que encontramos en el telencéfalo de la mayoría de reptiles.

Otro aspecto que desmonta la teoría del cerebro reptiliano es que no se encuentra solamente en reptiles, sino también en grupos de vertebrados considerados como anteriores a la aparición de los reptiles. Un ejemplo de ello son los peces y los anfibios, animales en los que también encontramos el telencéfalo, en este caso conformado por bulbos olfatorios muy desarrollados y un cerebro posterior.

Luego tenemos el caso de las estructuras del sistema límbico. Según el modelo de MacLean, esta estructura es propiamente mamífera pero antigua, estando en todos los mamíferos pero no en los reptiles, explicando por qué los mamíferos son más cálidos y sociables mientras que los reptiles son más fríos o carentes de emociones. Esta idea es falsa, puesto que se han encontrado otros vertebrados que muestran cariño e interés por su progenie, como es el caso de ciertas especies de peces, aves y reptiles, como por ejemplo los cocodrilos.

Y finalmente hablamos del caso del neocórtex. Si bien es cierto que otros vertebrados no presentan esta estructura con forma de laminación en seis capas, esto no significa que no tengan regiones homólogas, algo así como sus propias neocortezas funcionalmente hablando. Por ejemplo, las áreas que conforman el telencéfalo de las aves se conectan entre ellas y cumple funciones similares a las reservadas para la neocorteza en el modelo triúnico.

Prueba de ello lo tenemos en el hecho de que, incluso en la cultura popular, se sabe que hay aves muy inteligentes como por ejemplo cuervos, capaces de usar palos para sacar insectos de agujeros, poner piedras en una probeta con agua para que suba el nivel y poder beberla o, incluso, discriminar entre diferentes colores, asociando unos con comida y otros con la ausencia de ella. Es decir, presentan memoria, percepción, capacidad de aprendizaje y discriminación de estímulos.

En resumidas cuentas, la idea del cerebro reptiliano está bastante desfasada. Ni los reptiles son tan básicos y simples como se los pinta ni tampoco es que tengamos un cerebro puramente reptil que funciona de forma primitiva. Cierto que tenemos motivaciones asociadas al instintivo, pero más que ser debidas a la existencia de tres cerebros semiindependientes se debe a que tenemos toda una historia evolutiva que ha ido conservando funciones consideradas adecuadas para la supervivencia.

Además, la mala fama que se les ha dado a los reptiles, considerándolos fríos, poco inteligentes y faltos de emociones desmonta por completo el modelo. Hay reptiles muy inteligentes, rápidos y que despliegan comportamientos de crianza y cariño. Estos animales, que son los únicos que podemos decir con certeza absoluta que poseen un cerebro reptiliano, no son tan básicos como MacLean denominó en su origen. Queda claro que el modelo del cerebro triúnico, aunque popular, no deja de ser un mito y que lo que tenemos los humanos es un cerebro humano.

jueves, 2 de septiembre de 2021

Descubren un nuevo tipo de exoplanetas habitables muy distintos a la Tierra

¿Por dónde comenzamos a la hora de buscar vida extraterrestre? Hasta ahora, los científicos se han centrado en lo más obvio: identificar planetas con unas condiciones similares a las que se dan en la Tierra, principalmente en cuanto a tamaño, masa, temperatura y composición atmosférica. 

Ahora, un equipo de investigadores de la Universidad de Cambridge ha presentado un análisis en el que se identifica una nueva clase de exoplanetas que también reúnen condiciones que los hacen potencialmente aptos para albergar algún tipo de vida microbiana, pero que no se parecen en absoluto a nuestro planeta. Los han llamado “planetas hiceánicos”, una expresión que hace referencia a su principal característica: sus atmósferas son ricas en hidrógeno y además están cubiertos de océanos. Según los investigadores, este tipo de planetas son más numerosos y observables que los similares a la Tierra y por tanto pueden ampliar enormemente nuestras posibilidades de encontrar planetas habitables y biomarcadores más allá de los límites de nuestro Sistema Solar.

Según los científicos, que publican sus resultados en la revista The Astrophysical Journal, estos planetas tienen una zona habitable mucho más amplia que los similares a la Tierra. Muchos de los principales candidatos identificados de este tipo son más grandes y calientes que la Tierra, pero igualmente contienen las características necesarias para albergar grandes océanos que podrían sustentar una vida microbiana similar a la que se encuentra en algunos de los ambientes acuáticos más extremos de la Tierra.

Analizando a los mini Neptuno
La mayoría de los exoplanetas identificados hasta ahora son más grandes que la Tierra o más pequeños que Neptuno, y por ello se les denomina “súper Tierra” o “mini Neptuno”. La mayoría de los mini-Neptuno son más de 1,6 veces el tamaño de la Tierra: más pequeños que Neptuno pero demasiado grandes para tener interiores rocosos como la Tierra. Estudios anteriores de tales planetas han encontrado que la presión y la temperatura debajo de sus atmósferas ricas en hidrógeno serían demasiado altas para albergar vida.

Sin embargo, estudiando el planeta mini Neptuno K2-18b, los investigadores descubrieron que, bajo ciertas condiciones, estos planetas podrían ser habitables.

El resultado condujo a una investigación detallada de la gama completa de propiedades planetarias y estelares para las que son posibles estas condiciones, qué exoplanetas conocidos pueden satisfacer esas condiciones y si sus biofirmas pueden ser observables.

Así son los planetas hiceánicos
La investigación llevó a los investigadores a identificar una nueva clase de planetas con océanos masivos y atmósferas ricas en hidrógeno. Los planetas hiceánicos pueden ser hasta 2,6 veces más grandes que la Tierra y tener temperaturas atmosféricas de hasta casi 200 grados Celsius, dependiendo de sus estrellas anfitrionas, pero sus condiciones oceánicas podrían ser similares a las propicias para la vida microbiana en los océanos de la Tierra. Dichos planetas también incluyen mundos hiceánicos "oscuros" bloqueados por mareas que pueden tener condiciones habitables solo en sus lados nocturnos permanentes, y mundos hiceánicos "fríos" que reciben poca radiación de sus estrellas.

Según los autores, es probable que estos mundos sean bastante comunes, lo que significa que, hasta ahora, los lugares más prometedores para buscar vida en otras partes de la galaxia podrían haber pasado desapercibidos.

Sin embargo, el tamaño por sí solo no es suficiente para confirmar si un planeta es hiceánico: se requieren otros aspectos como la masa, la temperatura y las propiedades atmosféricas para su confirmación. Al tratar de determinar cómo son las condiciones en un planeta a muchos años luz de distancia, los astrónomos primero deben determinar si el planeta se encuentra en la zona habitable de su estrella y luego buscar firmas moleculares para inferir la estructura atmosférica e interna del planeta, que gobiernan las condiciones de la superficie, la presencia de océanos y el potencial de vida.

Los astrónomos también buscan ciertas firmas biológicas que podrían indicar la posibilidad de vida: oxígeno, ozono, metano y óxido nitroso son algunas de las más comunes. También hay otra serie de biomarcadores, como el cloruro de metilo y el sulfuro de dimetilo, que son menos abundantes en la Tierra, pero pueden ser indicadores prometedores de vida en planetas con atmósferas ricas en hidrógeno donde el oxígeno o el ozono pueden no ser tan abundantes.

"Esencialmente, cuando hemos estado buscando estas diversas firmas moleculares, nos hemos centrado en planetas similares a la Tierra, que es un lugar razonable para comenzar", explica Nikku Madhusudhan, del Instituto de Astronomía de Cambridge y director de la investigación. "Pero creemos que los planetas hiceánicos ofrecen mayores probabilidades de encontrar varios rastros de biofirmas".

“Es emocionante que existan condiciones habitables en planetas tan diferentes a la Tierra”, explica la coautora Anjali Piette. Los tamaños más grandes, las temperaturas más altas y las atmósferas ricas en hidrógeno de los planetas hiceánicos hacen que sus firmas atmosféricas sean mucho más detectables que los planetas similares a la Tierra.

El equipo de Cambridge identificó una muestra considerable de mundos potenciales que son los principales candidatos para un estudio detallado con telescopios de próxima generación, como el Telescopio Espacial James Webb (JWST), que se lanzará a finales de este año. Todos estos planetas orbitan estrellas enanas rojas a entre 35 y 150 años luz de distancia. Las observaciones de JWST ya planificadas del candidato más prometedor, K2-18b, podrían conducir a la detección de una o más moléculas de firma biológica.

"La detección de una biofirma transformaría nuestra comprensión de la vida en el universo", indica Madhusudhan. “Necesitamos ser más abiertos en lo que respecta a dónde esperamos encontrar vida y qué forma podría tomar esa vida, ya que la naturaleza continúa sorprendiéndonos de formas a menudo inimaginables”.

lunes, 30 de agosto de 2021

¿Conoces el capulín?

Se le llama capulín y su nombre proviene de la palabra náhuatl capolcuahuitl, compuesta de capolin/cerezo y cuahuitl/árbol, así que ya te dimos una pista: se trata de una fruta que también es considerada como el cerezo mexicano. 

El capulín es un fruto consumido en México desde la época prehispánica. Es redondo, mide aproximadamente entre 1 y 2 centímetros de diámetro, de color negro rojizo cuando está maduro, en su interior tiene una pequeña semilla envuelta en cubierta dura. 

Al morderlo es carnoso y tiene un sabor agridulce. Generalmente se consume crudo. 

¿Qué recetas hacer con los capulines? 
El capulín es utilizado para preparar dulces y mermeladas, y en algunas regiones del Estado de México lo utilizan para preparar tamales, llamados “capultamal”. 

Otra forma es hacerlo postre, sólo hay que retirarle la semilla, mezclarlo con leche, vainilla y canela. Incluso puede ser fermentado para convertirse en bebida alcohólica. 

En la herbolaria, también se utiliza para tratar la tos, aliviar la diarrea y el dolor abdominal, para lo cual se cuece la raíz y las hojas y la infusión se endulza con miel de abeja. 

Pero no sólo se utiliza en recetas de cocina y remedios caseros, en entidades de la república mexicana, como en Morelos, Hidalgo y en el Estado de México, se usa en arreglos y amuletos para protegerse del mal. 


¿Por qué deberías consumirlo? 
El capulín es uno de los frutos con mayor contenido de vitaminas A, B y C, también es rico en minerales. Contiene ácido cítrico; málico y cianhídrico. Es un alimento de fácil digestión. De acuerdo con la Secretaría de Salud, el capulín ayuda a mantener un cabello, uñas y piel sanos. Y si tienes fatiga y quieres mejorar tu rendimiento físico, es un buena opción para ello. 

Cabe aclarar que, de acuerdo con la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, el capulín es un árbol originario de Canadá pero el cultivo se extiende hasta Guatemala. En México se producen más de 200 toneladas de capulín; el Estado de México, Puebla, Veracruz, Ciudad de México y Jalisco encabezan la lista de la producción.





lunes, 23 de agosto de 2021

El cacomixtle

Todas las noches, alrededor de las diez llega un visitante. Se asoma por la ventana y nos observa. Al ver que no hay actividad, voltea y hace popó en el techo de la casa.

Hace alrededor de seis meses unas popós misteriosas empezaron a aparecer en el techo. Se acumulaban y era claro que no eran humanas ni de perro o gato.

Se puso una trampa cámara para ver quién era el visitante. Esta se pone en algún lugar por el que uno crea que pasan los animales; la cámara detecta el movimiento y toma una foto o video, dependiendo de cómo la programes. Unos días después, se vio el cacomixtle en video tomado por la cámara.

Los cacomixtles son una especie nativa que convivió con nuestros antepasados prehispánicos. En casas en México están empezando a haber más cacomixtles. No son tlacuaches, no son gatos y no son mapaches. Son unos mamíferos pequeños con cola anillada y una cara delgada, como de gato.

Horacio Bárcenas, experto de la Facultad de Ciencias de la UNAM en mamíferos y en el uso de trampas cámara, ha notado este crecimiento desde hace diez años. Los vecinos de la zona de Xochimilco, en la Ciudad de México, donde él vive, le comentaban que habían visto "mapaches o algo parecido".

Desde entonces han ido aumentando las historias de gente que ve algo que parece gato, pero con cola de mapache. Aún así, tuvieron que pasar varios años para que Horacio pudiera ver uno con sus propios ojos.

La gente que vive más al sur de la ciudad ha podido ver cacomixtles seguido. Rafael de la Sota reportó que llega uno a su casa, en la zona de Tepepan. "Se llama Juanito. Le dejo manzana partida y deja el plato limpio. Sube como a las diez de la noche y se come las croquetas de Catrina, la gatita".

"A mi casa llega una familia. Viven en un terreno baldío en la calle de atrás", cuenta Diego Olvera, habitante de La Joya. Alrededor de 70 personas confirman haber visto cacomixtles, algunos desde hace más de unos meses, incluso hace años, a diferencia de Horacio.

El experto asegura que fue hasta hace unos meses que pudo ver un cacomixtle, y hace unas semanas vio uno cruzando la calle. Testigos en Tepepan, en cambio, reportan haberlo visto desde hace años.

Por ejemplo, Mariana Gómez hace dos años escuchó un ruido en su jardín y se encontró a su perro viendo a un cacomixtle. "Era como del tamaño de mi mano. Metimos a Trucas y mi papá lo sacó con un palo para liberarlo".

Bruno Tello dice que ve uno cada noche en las calles de Tepepan, a unas cuadras de la Noria y cerca del cerro de la Cruz; y no los empezó a ver recientemente, los reporta desde hace alrededor de dos años.

Uriel Caballero, quien vive muy arriba por la Picacho Ajusco, tiene uno que sospecha vive en el techo de su casa. "Lo vemos correr por la barda viniendo de la calle, hacia adentro de la casa".

Mayor presencia en el sur de la ciudad
Sí se ha observado que el crecimiento de la población de cacomixtles de la Ciudad de México se ha concentrado en el sur de la urbe; lo ha visto gente común que los confunde con gatos o mapaches, o también científicos, sabiendo perfectamente lo que son.

Horacio habló sobre una página llamada Naturalista, de la Conabio (Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad). En esta página, la gente marca en un mapa dónde ha visto cacomixtles, y es interesante que se ha enfocado principalmente en el sur de la ciudad. Sí hay reportes de cacomixtles en el centro de la ciudad, pero muchos más al sur.

Se pueden ver unos en Ciudad Universitaria. Teniendo la enorme reserva ecológica ahí, no es sorprendente que haya cacomixtles cerca. Entre las 70 personas que han sido testigos de cacomixtles, lo más lejano que reportaron fue uno en Iztapalapa y otro por la campestre de Churubusco, que se puede ver en el mapa también.

No se sabe exactamente porqué está creciendo la población de cacomixtles en la Ciudad de México, pero hay hipótesis al respecto. Por ejemplo, puede ser que se empezaron a adaptar tanto a las nuevas posibilidades de vivienda y al alimento disponible.

Horacio cuenta que en su casa tienen el tinaco puesto sobre unos soportes huecos y él ha visto lo que parece una madriguera de cacomixtles ahí mismo. Hay otro caso de una chimenea que no se usa y se cree que ahí están viviendo. En general buscan vivir en pequeños huecos en los que se puedan refugiar de depredadores y del frío para que las crías sobrevivan.

Por donde vive Horacio, en Xochimilco, los vecinos tenían plantaciones de chayote y empezaron a notar que se comían los chayotes tiernos. También ahora se están alimentando de basura que la gente pone en las calles y en lo que llega el camión de la basura, los animales comen de ahí.

¿Convivencia o competencia con otras especies?
Los cacomixtles son carnívoros no estrictos, esto quiere decir que pueden comer otras cosas como insectos, frutas y verduras. Lo que se cree que pasa es que se han acostumbrado a comer las otras cosas como frutas y verduras, por lo que probablemente han aumentado.

Hay otro punto que puede ser el responsable del éxito de los cacomixtles y es la falta de depredadores.

A Horacio le han contado que también ha incrementado el número de halcones de Harris en la ciudad. Estos son aves carnívoras que suelen comer mamíferos pequeños, como ratas, ratones y ardillas. Ahora la gente ha reportado que ellos se están llevando cacomixtles (e incluso gatos), pero esto los haría los únicos depredadores ya que también hay testimonios de que los gatos y los cacomixtles son amigos.

No sólo Juanito y Catrina, también Horacio ha visto varias veces que pasa un cacomixtle frente a un grupo de gatos y no hacen nada. Los perros podrían ser un depredador, pero el cacomixtle tiene una increíble habilidad para escalar desde árboles hasta las casas.

Esta habilidad se debe a que pueden girar sus patas 180 grados para poder subir o bajar sin lastimarse, como lo hacen las ardillas. Entonces es probable que si un perro lo empieza a perseguir, el cacomixtle escala y ya está a salvo, lejos del alcance del posible depredador.

Los científicos no saben en qué afecta este crecimiento a poblaciones de animales nativos, introducidos (traídos por el humano a propósito o por accidente) o exótica (que llegó, no habita ahí normalmente) porque no se ha hecho un estudio sobre el impacto de los cacomixtles sobre ellos.

Se cree que no va a haber un impacto negativo, ya que en realidad son una especie que no es agresiva y por lo tanto no va a crear un problema. Si acaso habría un problema de competencia, pero se verían desplazadas especies introducidas por el humano que le quiten los recursos a esta especie nativa.

La especie de cacomixtle que vive en la Ciudad de México (Bassariscus astutus) no está en peligro de extinción, pero su primo, el cacomixtle del sur (Bassariscus sumichrasti) sí. Este habita en el sur del país y es un poco más oscuro y pequeño que su primo citadino. Se encuentra en peligro por la destrucción de su hábitat.

Horacio espera llevar a cabo un proyecto que logre responder todas las dudas de este crecimiento de población. No hay explicaciones de por qué hasta ahora empezó a aumentar, qué cambió y si es en todos los lugares que habitan o sólo en la Ciudad de México. Los cacomixtles están adaptándose a un territorio que es de ellos desde antes de que llegaran los Españoles a conquistar nuestro país y aún no se sabe a qué se debe esta adaptación.

sábado, 21 de agosto de 2021

Los ojos, la luz y los colores de la naturaleza

No me podréis negar que el otoño es uno de los momentos más dulces del año. Los paseos por el campo tienen en esta época matices que no podríamos encontrar en ninguna otra estación. En estos días se reúnen en nuestro Mediterráneo un conjunto de circunstancias que los hacen de lo más especiales. Por fin respiramos después de los intensos calores del verano, alguna llovizna nos humedece el camino y bajo los chopos amarillos se acumulan las hojas. Este es también el momento de la maduración de las frutas de la maquia y el bosque. Los arándanos (Prunus spinosa), la zarzamora (Rubus ulmifolium) o los frutos colgantes de la zarzaparrilla (Smilax aspera), que ofrecen su pulpa a cambio de un viaje en el estómago del pájaro que las consuma. Frutos de otoño que se nos presentan a los ojos humanos con tonalidades negruzcas. ¿Pero estamos seguros que son negras?

El ojo humano es muy limitado, solamente reconocemos tres colores básicos que van de la longitud de onda del azul hasta el rojo. Se nos escapan los extremos y de este modo no somos capaces de ver colores en la banda de los ultravioletas. Y sin embargo, numerosas especies de animales sí que pueden aprovechar esta longitud de onda. Las retinas de insectos y otros artrópodos, peces, reptiles, pájaros, e incluso algunos mamíferos, van más allá de nuestro espectro cromático. Muchas de las frutas negruzcas a las que hacíamos referencia reflejan en realidad rayos de longitud de onda correspondientes a la banda del ultravioleta cercano que, sobre el verde dominante, resultan un mensaje llamativo e irresistible: ¡cómeme!

Y esta relación mutualista no es un caso aislado, la recepción de la luz ultravioleta interviene en muchas relaciones inter e intraespecíficas. En una línea parecida es conocido desde hace décadas que muchas flores presentan señales en esta longitud de onda que las hace más detectables para abejas y otros himenópteros o para pájaros polinizadores como los colibríes. Un caso extremo lo encontramos en México, en plantas del género Lisanthria, polinizadas por ciertas especies de colibrí, que presentan coloraciones completamente enlutadas, un suceso muy extraño en la naturaleza.

Pero no todo queda aquí, la propiedad de desvanecerse rápidamente en el medio aéreo hace de los reflejos ultravioletas un medio de lo más adecuado para el emparejamiento de muchas especies de pájaros. Esto es muy importante cuando uno quiere hacerse evidente a las posibles parejas sin convertirse en objetivo de los depredadores; así es como los machos del herrerillo (Parus caeruleus) son vistos por las hembras cercanas en tonos ultravioletas y se hacen un poco más difíciles de detectar por las rapaces. La misma función logra la medalla del pechiazul (Luscinia svecica) y muchos otros plumajes, incluso de pájaros muy poco vistosos al ojo humano como son los córvidos. El uso de este medio de comunicación todavía presenta una ventaja adicional, ya que la reflexión de la luz ultravioleta depende a menudo de la estructura de las plumas, más que de los pigmentos que contiene, así los ejemplares con mejor forma física aparecerán como individuos sanos, con las plumas de color uniforme y muy atractivo.

A pesar de todo, exageramos. Somos los humanos los que no vemos estos reflejos en ultravioleta. De hecho parece muy extendido en linajes muy dispares y eso hace pensar que ha estado presente desde la conquista del medio terrestre por parte de los animales y quizá antes, cuando los precursores de los actuales grupos zoológicos nadaban en un mar somero, en el Silúrico y el Devónico: hace unos cuatrocientos cincuenta millones de años, cuando la atmósfera no retenía los rayos ultravioletas como ahora. Los primeros investigadores que comprobaron la existencia de receptores de esta clase en los ojos de las abejas y pájaros quedaron maravillados, tanto que impregnaron las interpretaciones de esta capacidad con su entusiasmo. La magnificación del uso que los animales hacían de la visión en la banda de los ultravioletas hizo que, hasta hace pocos años, los estudiosos de este aspecto pensaran que tenían una importancia superior a la del resto de longitudes de onda en muchos aspectos de la etología de los animales que la poseían. Ahora comenzamos a saber que cada especie hace de ella un uso diferente y que son muchas las que tienen el ultravioleta como una más de las bandas de su espectro cromático, pero en absoluto la más importante.

Las limitaciones del ojo humano a menudo nos hacen vivir en un mundo diferente al de nuestros compañeros de viaje. Y, a veces, maravillados, exageramos la importancia de algunas cosas que son como son, no como las vemos.

jueves, 19 de agosto de 2021

Lupus

Para algunos expertos, el lupus es una de las enfermedades autoinmunes más características que existen, pues puede dar cualquier tipo de sintomatología y afectar –y manifestarse– en cualquier parte del cuerpo: desde articulaciones hasta la piel, pasando por los riñones o el sistema nervioso. Esta variedad también hace que sea “más compleja para el diagnóstico”, tal y como indica Ricard Cervera, Jefe del Servicio de Enfermedades Autoinmunes del Hospital Clínic, de Barcelona.

La explicación de su nombre es más precisa: por unas marcas rojizas muy características que en la mayoría de las veces aparecen en la piel, y que recuerdan a la mordedura de un lobo. Además, a estas lesiones les acompañan afectaciones de órganos internos, de ahí que el nombre oficial sea lupus eritematoso sistémico. Otro de los rasgos más característicos del lupus es que afecta mucho más a un sexo que a otro: estamos hablando de diez mujeres por cada hombre. Se trata de una dolencia que, además, suele diagnosticarse en época reproductiva, lo que en palabras del doctor Cervera, es “uno de los problemas que hay con esta enfermedad es la influencia por parte de las hormonas sexuales femeninas”. En España, podría afectar a nueve por cada 10 000 habitantes.

Junto a las llamativas marcas, los pacientes con lupus suelen presentar también anticuerpos muy característicos, los anti-ADN –aunque esto no siempre pasa–, y es lo que hace que los médicos no sepan, en ocasiones, desde el principio que están ante un paciente con esta dolencia. Finalmente, el lupus se caracteriza por su alto componente genético: “Es una enfermedad en la que muchas veces hay otros miembros de la familia que tienen esta dolencia u otras autoinmunes”, apunta el doctor Cervera.

En cuanto a cómo se combate, lo básico pero fundamental es evitar el sol, los tratamientos hormonales y el estrés. En segundo lugar, los médicos recetan hidroxicloroquina, un fármaco empleado para tratar la malaria o paludismo que tiene un efecto beneficioso sobre el sistema inmunitario; a día de hoy, de hecho, es “la base del tratamiento de prácticamente todos los pacientes”, señala el doctor Cervera. Finalmente, el médico indica que si aparecen brotes, lesiones o daños, “hay que apretar más el tratamiento” y emplear inmunodepresores, como los célebres corticoides.

El mayor reto del lupus es, según indica el doctor, “conocer todavía mejor cómo se produce esta enfermedad para tener mejores medicamentos”, aunque en los últimos años se ha progresado mucho gracias a la introducción de los llamados tratamientos biológicos o terapias biológicas —medicamentos de última generación que van dirigidos específicamente a moléculas de este sistema inmunitario—, que han supuesto una nueva vía terapéutica para casos muy graves. Sin embargo, los médicos son ambiciosos, y aspiran no solo a tratar eficazmente a la mayor cantidad de gente posible, sino a lograr “el tratamiento que consiga la curación definitiva de la enfermedad”, aunque aún queda mucho para eso.

Un nuevo estudio explica por qué un solo gen defectuoso puede provocar lupus, una enfermedad crónica potencialmente mortal en la que el sistema inmunitario del cuerpo ataca sus propios órganos y tejidos. Un equipo dirigido por investigadores del Instituto de Ciencias Básicas diseñó varias cepas de ratones, cada una con una población de células inmunes diferente que carecía de una copia funcional de Ets1 , un gen vinculado al lupus en las personas. Solo aquellos ratones con células T auxiliares deficientes en Ets1 desarrollaron una condición autoinmune similar al lupus. 

Esos animales mostraron una proliferación de una célula inmune conocida como célula T auxiliar folicular tipo 2 (Tfh2).Los investigadores encontraron que Ets1 normalmente bloquea la expansión de Tfh2 y una molécula de señalización inmune llamada interleucina-4 activa el proceso. También demostraron que bloquear la interleucina-4 ayudó a reducir los niveles de Tfh2 y a mejorar la progresión del lupus en el modelo de ratón. El equipo descubrió que la frecuencia de las células Tfh2 sigue la gravedad de la enfermedad en individuos afectados por lupus, lo que sugiere que atacar a IL-4 podría ofrecer un beneficio terapéutico a los pacientes.


sábado, 14 de agosto de 2021

¿Para que sirven las cosquillas?

Las cosquillas son un gesto que puede ser desde una experiencia muy divertida o excitante –conocida como knismolagnia– a una verdadera molestia. Todos las hemos experimentado en algún momento, por parte de amigos, familia o pareja, pero casi nadie conoce a qué se deben, cuál es su función y por qué a unos les hacen reír y a otros les incomodan.

Para empezar, vamos a diferenciar dos tipos de cosquillas, las knismesis, que se producen cuando, por ejemplo, una pluma roza nuestra piel o un insecto corretea por ella. Este tipo de cosquilleo no nos suele hacer reír, sino que es una reacción natural de nuestro cuerpo que nos alerta de una posible picadura, por lo que la reacción más habitual a este estímulo es sacudir o frotar la zona con la mano.

Esta sensación podemos provocarla nosotros mismos si tocamos ligeramente la piel con las yemas de los dedos o con las uñas, y es normal que el cuerpo nos responda con una piel de gallina bien marcada. Este tipo de cosquillas se puede observar también en animales, como cuando los caballos hacen temblar su piel o las vacas agitan su cola para deshacerse de las moscas e insectos.

Nuestra reacción a las cosquillas puede variar dependiendo de nuestro estado de ánimo, el nivel de estrés o de si nos las hacen por sorpresa

El otro tipo de cosquillas son las gargalesis, aquellas que son más intensas y que suelen producir carcajadas en la persona, se diferencian porque no nos las podemos hacer nosotros mismos, sino que solo surgen si nos las provoca otra persona. Este tipo de estímulo es sobre el que nos vamos a centrar para conocer por qué reacciona nuestro cuerpo como lo hace y algunos otros aspectos que quizás no te hayas parado a pensar acerca de esta incontrolable sensación.

Qué funciones cumplen las cosquillas
En cuanto a las funciones de las cosquillas existen diferentes teorías, una de ellas es que gracias a este estímulo podríamos aprender desde pequeños a proteger las zonas más frágiles de nuestro cuerpo y que coinciden que son las más sensibles al cosquilleo, como el cuello o las costillas, por eso cada vez que nos las hacen tendemos a encogernos y ponernos en posición fetal.

En la parte psicológica, las cosquillas se ven como una forma de unión social y de interacción entre amigos, familia y pareja. Por eso, no hay persona que se resista a hacer cosquillitas a los niños pequeños para que se rían y es que, es una de las primeras formas de comunicación de los bebés, que empiezan a responder con carcajadas a las cosquillas a partir de los cuatro meses después de nacer, según explica Robert Provine, profesor de psicología y neurociencia en la Universidad de Maryland (EE.UU.). Este gesto es muy reconfortante tanto para los padres como para los hijos y crea unos lazos sentimentales más fuertes.
¿Son involuntarias las cosquillas?

Un grupo de investigadores suizos se hizo la misma pregunta que nosotros e intentó descubrir si el origen de las cosquillas era involuntario, y después de analizarlas en personas con un escáner cerebral vieron que al recibirlas se activaba la corteza somatosensorial –encargada entre otras cosas de las sensaciones del tacto– y el hipotálamo, lo que significaba que éstas eran totalmente instintivas, es una especie de reflejo que activa esta parte del cerebro encargada, entre otras cosas, de las acciones de huida y lucha.

Robert Provine es discordante con la idea de que las cosquillas sean un acto reflejo. Explica que, si fuese así, no podríamos evitar reírnos al hacérnoslas nosotros mismos, al igual que ocurre cuando nos damos un golpe en el tendón rotuliano de la rodilla y nuestra pierna se levanta, la reacción es la misma si lo hacemos nosotros que si lo hace otra persona.

Cuando nos hacen cosquillas se activa el cerebelo, que se encarga de anticiparse a nuestros propios actos. Es entonces cuando evalúa lo que podríamos sentir con nuestros movimientos y manda una señal. Todo eso se produce de manera muy rápida y sin darnos cuenta. Esto podría explicar que nuestro cuerpo no reaccione de la misma manera a las cosquillas propias que a las ajenas.

Otro de los puntos en contra de la idea de que esta sensación sea involuntaria proviene de un estudio de la revista Science, en el que se descubrió que la reacción de los ratones a las cosquillas no era la misma si tenían niveles elevados de estrés, lo que viene a decir que nuestra reacción puede variar dependiendo de nuestro estado de ánimo.

Un estudio realizado por la Universidad de Tubinga (Alemania) respaldó la idea de que nuestra reacción cerebral a la risa que nos provocan las cosquillas es diferente que, por ejemplo, las que surgen como una conversación entre amigos. Además, está demostrado que, si sabemos que nos van a hacer este tipo de broma, el cosquilleo no es tan intenso como si nos pilla por sorpresa.

Las personas con esquizofrenia si pueden hacerse cosquillas
Un apunte curioso es que las personas que tienen esquizofrenia sí reaccionan a sus propias cosquillas de la misma forma como si se las hiciese otra persona. Los expertos han señalado que la explicación podría estar en un posible problema en el mecanismo neurológico que se encarga de conectar el cerebelo con el resto del sistema cerebral y que hace difícil que se produzca el intercambio de información previsora de la que hablábamos antes.

Por eso, además de un método de juego, de comunicación y de fortalecimiento de relaciones, las cosquillas también pueden ser usadas como señal de alerta para detectar posibles problemas neurológicos.

Aluminio

Elemento químico metálico, de símbolo Al, número atómico 13, peso atómico 26.9815, que pertenece al grupo IIIA del sistema periódico. El aluminio puro es blando y tiene poca resistencia mecánica, pero puede formar aleaciones con otros elementos para aumentar su resistencia y adquirir varias propiedades útiles. Las aleaciones de aluminio son ligeras, fuertes, y de fácil formación para muchos procesos de metalistería; son fáciles de ensamblar, fundir o maquinar y aceptan gran variedad de acabados. Por sus propiedades físicas, químicas y metalúrgicas, el aluminio se ha convertido en el metal no ferroso de mayor uso.

El aluminio es el elemento metálico más abundante en la Tierra y en la Luna, pero nunca se encuentra en forma libre en la naturaleza. Se halla ampliamente distribuido en las plantas y en casi todas las rocas, sobre todo en las ígneas, que contienen aluminio en forma de minerales de alúmino silicato. Cuando estos minerales se disuelven, según las condiciones químicas, es posible precipitar el aluminio en forma de arcillas minerales, hidróxidos de aluminio o ambos. En esas condiciones se forman las bauxitas que sirven de materia prima fundamental en la producción de aluminio.

El aluminio es un metal plateado con una densidad de 2.70 g/cm3 a 20ºC (1.56 oz/in3 a 68ºF). El que existe en la naturaleza consta de un solo isótopo, 2713Al. El aluminio cristaliza en una estructura cúbica centrada en las caras, con lados de longitud de 4.0495 angstroms. (0.40495 nanómetros). El aluminio se conoce por su alta conductividad eléctrica y térmica, lo mismo que por su gran reflectividad.

La configuración electrónica del elemento es 1s2 2s2 2p6 3s2 3p1. El aluminio muestra una valencia de 3+ en todos sus compuestos, exceptuadas unas cuantas especies monovalentes y divalentes gaseosas a altas temperaturas.

El aluminio es estable al aire y resistente a la corrosión por el agua de mar, a muchas soluciones acuosas y otros agentes químicos. Esto se debe a la protección del metal por una capa impenetrable de óxido. A una pureza superior al 99.95%, resiste el ataque de la mayor parte de los ácidos, pero se disuelve en agua regia. Su capa de óxido se disuelve en soluciones alcalinas y la corrosión es rápida.

El aluminio es anfótero y puede reaccionar con ácidos minerales para formar sales solubles con desprendimiento de hidrógeno.

El aluminio fundido puede tener reacciones explosivas con agua. El metal fundido no debe entrar en contacto con herramientas ni con contenedores húmedos.

A temperaturas altas, reduce muchos compuestos que contienen oxígeno, sobre todo los óxidos metálicos. Estas reacciones se aprovechan en la manufactura de ciertos metales y aleaciones.

Su aplicación en la construcción representa el mercado más grande de la industria del aluminio. Millares de casas emplean el aluminio en puertas, cerraduras, ventanas, pantallas, boquillas y canales de desagüe. El aluminio es también uno de los productos más importantes en la construcción industrial. El transporte constituye el segundo gran mercado. Muchos aviones comerciales y militares están hechos casi en su totalidad de aluminio. En los automóviles, el aluminio aparece en interiores y exteriores como molduras, parrillas, llantas (rines), acondicionadores de aire, transmisiones automáticas y algunos radiadores, bloques de motor y paneles de carrocería. Se encuentra también en carrocerías, transporte rápido sobre rieles, ruedas formadas para camiones, vagones, contenedores de carga y señales de carretera, división de carriles y alumbrado. En la industria aeroespacial, el aluminio también se encuentra en motores de aeroplanos, estructuras, cubiertas y trenes de aterrizaje e interiores; a menudo cerca de 80% del peso del avión es de aluminio. La industria de empaques para alimentos es un mercado en crecimiento rápido.

En las aplicaciones eléctricas, los alambres y cables de aluminio son los productos principales. Se encuentra en el hogar en forma de utensilios de cocina, papel de aluminio, herramientas, aparatos portátiles, acondicionadores de aire, congeladores, refrigeradores, y en equipo deportivo como esquíes y raquetas de tenis.

Existen cientos de aplicaciones químicas del aluminio y sus compuestos. El aluminio en polvo se usa en pinturas, combustible para cohetes y explosivos y como reductor químico.

Efectos del Aluminio sobre la salud
El Aluminio es uno de los metales más ampliamente usados y también uno de los más frecuentemente encontrados en los compuestos de la corteza terrestre. Debido a este hecho, el aluminio es comúnmente conocido como un compuesto inocente. Pero todavía, cuando uno es expuesto a altas concentraciones, este puede causar problemas de salud. La forma soluble en agua del Aluminio causa efectos perjudiciales, estas partículas son llamadas iones. Son usualmente encontradas en soluciones de Aluminio combinadas con otros iones, por ejemplo cloruro de Aluminio.

La toma de Alumino puede tener lugar a través de la comida, respirarlo y por contacto en la piel. La toma de concentraciones significantes de Aluminio puede causar un efecto serio en la salud como:
Daño al sistema nervioso central
Demencia
Pérdida de la memoria
Apatía
Temblores severos

El Aluminio es un riesgo para ciertos ambientes de trabajo, como son las minas, donde se puede encontrar en el agua. La gente que trabaja en fabricas donde el Aluminio es aplicado durante el proceso de producción puede aumentar los problemas de pulmón cuando ellos respiran el polvo de Aluminio. El Aluminio puede causar problemas en los riñones de los pacientes, cuando entra en el cuerpo durante el proceso de diálisis.

Efectos ambientales del Aluminio
Los efectos del Aluminio han atraido nuestra atención, mayormente debido a los problemas de acidificación. El Aluminio puede acumularse en las plantas y causar problemas de salud a animales que consumen esas plantas. Las concentraciones de Aluminio parecen ser muy altas en lagos acidificados. En estos lagos un número de peces y anfibios están disminuyendo debido a las reacciones de los iones de Aluminio con las proteinas de las agallas de los peces y los embriones de las ranas.

Elevadas concentraciones de Aluminio no sólo causan efectos sobre los peces, pero también sobre los pájaros y otros animales que consumen peces contaminados e insectos y sobre animales que respiran el Aluminio a través del aire.

Las consecuencias para los pájaros que consumen peces contaminados es que la cáscara de los huevos es más fina y los pollitos nacen con bajo peso. Las consecuencias para los animales que respiran el Aluminio a través del aire son problemas de pulmones, pérdida de peso y declinación de la actividad. Otro efecto negativo en el ambiente del Aluminio es que estos iones pueden reaccionar con los fosfatos, los cuales causan que el fosfato no esté disponible para los organismos acuáticos.

Altas concentraciones de Aluminio no sólo pueden ser encontrados en lagos ácidos y arie, también en aguas subterráneas y suelos ácidos. Hay fuertes indicadores de que el Aluminio puede dañar las raices de los árboles cuando estas están localizadas en las aguas subterráneas.

viernes, 13 de agosto de 2021

Historia de la aspirina

El ácido acetilsalicílico o AAS es un anti-inflamatorio no esteroideo de la familia de los salicilatos, usado frecuentemente como analgésico, antipirético, antiagregante plaquetario y anti-inflamatorio.

Aspirina es el nombre comercial acuñado por laboratorios Bayer para el fármaco. En muchos países sigue siendo una marca registrada de esa empresa, sin embargo, en otros como Estados Unidos, aspirin pasó a ser el nombre.

El nombre comercial de Aspirina viene del vocablo «Spiraea», que en botánica designa una familia de plantas y de ahí la sílaba «spir». La letra «A» indica el proceso de acetilación al que se somete al ácido salicílico para convertirse en ácido acetilsalicílico. La sílaba «in» era una terminación empleada con frecuencia para los medicamentos en aquella época.

El hombre siempre ha tratado de encontrar el remedio para aliviar su dolor. En la antigüedad, el remedio lo encontraba en la propia naturaleza. En concreto, el extracto de la corteza de sauce blanco (Salix alba), cuyo principio activo es la base sustancial de Aspirina, poseía unas cualidades terapéuticas tales como calmar la fiebre y aliviar el dolor.

Chinos, egipcios, griegos y romanos utilizaron la corteza de sauce para aliviar dolores. Ya en el siglo V a.C., el célebre médico griego Hipócrates recomendaba la corteza de sauce (fuente natural de la aspirina) como remedio para el dolor. En 1763 se publicó en Inglaterra un informe sobre el éxito que el reverendo E. Stone había tenido en 50 casos en los que utilizó corteza de sauce deshidratada para bajar la fiebre.

La corteza de sauce ha sido desde tiempo inmemorial el tratamiento contra la fiebre y el dolor. Es decir, un antipirético y analgésico.

A partir de la Edad Media y hasta aproximadamente el siglo XVIII, la corteza de sauce quedó en el olvido.

De nuevo en 1763, cuando Edward Stone presentó un informe en la Real Sociedad de Medicina Inglesa referente a las propiedades terapéuticas de la corteza de sauce blanco (Salix alba), se abrió otra oportunidad a este extracto vegetal tan utilizado tiempo atrás. Edward destacó su efecto antipirético tras haberlo administrado con éxito en 50 pacientes que sufrían estados febriles. Con el tiempo, los remedios naturales abrieron paso a las investigaciones científicas y a las soluciones químicas.

Científicos alemanes y franceses anhelaban descubrir el secreto de la corteza de sauce, el principio activo que curaba la fiebre y el dolor. En 1828, Andreas Bruchner, de la U. de Munich, identifica como salicilina el compuesto curativo del sauce, después de lograr aislar una sustancia amarillenta en forma de cristales de sabor muy amargo que llamó salicina. Esta sustancia también se encontraba en otras plantas como la Spiraea ulmaria, que más tarde inspiró el nombre de Aspirina.

Las posteriores investigaciones y modificaciones de la corteza de sauce dieron con el principio activo de esta planta que los científicos llamaron salicina, que sirve para sintetizar el ácido salicílico, y su proceso de acetilación da lugar al ácido acetilsalicílico.

El ácido salicílico sustituyó a la corteza de sauce, la quinina a la corteza de la quina, la estricnina a la nuez vómica y la morfina al opio.

Para prevenir una posible escasez de salicina en un futuro no lejano, se creó la necesidad de encontrar la fórmula química que sintetizara esta sustancia procedente de la corteza de sauce.

En 1853, el químico francés Charles Frédéric Gerhardt hizo un primer intento de acetilación de la salicina pero la solución contenía demasiados efectos secundarios e impurezas. Aún así, sus experimentos fueron recogidos en la literatura científica del momento, aunque a la vez olvidados por la comunidad médica.

Cuarenta y cuatro años más tarde, Félix Hoffmann, químico alemán de la casa Bayer, recuperó del pasado estas investigaciones y las perfeccionó, obteniendo, el 10 de agosto de 1897, el ácido acetilsalicílico, principio activo de Aspirina. Sus propiedades terapéuticas como analgésico y antiinflamatorio fueron descritas en 1899 por el farmacólogo alemán Heinrich Dreser, lo que permitió su comercialización.