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miércoles, 15 de abril de 2026

Un gusano puede comerse el plástico… y ahora los científicos copiaron su estómago para hacerlo aún mejor.

El plástico está en todas partes. En botellas, empaques, ropa, incluso en lugares donde no debería estar, como los océanos o dentro de algunos organismos vivos. Y aunque es un material muy útil, tiene un gran problema: tarda muchísimo tiempo en desaparecer. Pero lo curioso es que la posible solución no viene de una gran fábrica ni de una tecnología futurista… sino de algo mucho más pequeño: un gusano.

Todo comenzó cuando científicos observaron a los llamados superworms, unas larvas capaces de hacer algo que parece imposible: comer plástico. Sí, literalmente lo digieren. Pero no es que el gusano tenga “superpoderes” por sí solo, sino que dentro de su intestino viven bacterias especiales que pueden descomponer ese material tan resistente.

Aquí es donde la historia se vuelve realmente interesante. Investigadores de la Universidad Tecnológica de Nanyang, en Singapur, decidieron que en lugar de usar millones de gusanos (lo cual sería poco práctico), podían enfocarse en lo verdaderamente importante: esas bacterias. Así que las aislaron, las estudiaron y lograron recrear algo parecido a un intestino en el laboratorio. A este sistema lo llamaron una “tripa artificial”.

Lo sorprendente es que esta tripa artificial no solo funciona, sino que lo hace mejor. Puede degradar plástico de manera más rápida y eficiente que los propios gusanos, y además sin generar residuos tóxicos, como ocurre con algunos métodos químicos tradicionales. Es como copiar una receta de la naturaleza… pero mejorarla.

Este avance podría cambiar mucho las cosas. Imagínate plantas de tratamiento donde, en lugar de quemar o enterrar plástico, se utilicen bacterias para descomponerlo de forma natural. Menos contaminación, menos basura acumulada y una forma más limpia de lidiar con uno de los mayores problemas ambientales de nuestro tiempo.

Claro, todavía falta camino por recorrer. Este sistema sigue en desarrollo y no se utiliza a gran escala. Pero el simple hecho de que funcione ya es una señal importante: tal vez la solución al problema del plástico no está en eliminarlo por completo, sino en aprender a transformarlo.

Al final, este descubrimiento nos deja algo muy claro: la naturaleza ya tiene muchas respuestas, solo hace falta observarla con atención. Y quién diría que uno de los secretos para combatir la contaminación estaba escondido dentro del intestino de un pequeño gusano.



lunes, 17 de noviembre de 2025

¿Qué es la heliosfera?

Enviado por 

Diego Hidalgo Manzanares 


Creada por el viento solar, un flujo constante de partículas cargadas que emanan del Sol, la heliosfera actúa como una enorme burbuja que protege a los planetas de nuestro sistema solar de la radiación cósmica que impregna la Vía Láctea, nuestra galaxia.

Además del campo magnético protector de la Tierra, la heliosfera desempeña un papel fundamental en por qué la vida es posible en nuestro planeta, y cómo tal vez alguna vez existió en otros como Marte.

Más de media decena de misiones han contribuido a la comprensión de la heliosfera por parte de los astrónomos, y dos sondas espaciales, las Voyager, han recopilado datos clave tras salir de la heliosfera para explorar el espacio interestelar.

Pero la nueva misión IMAP, o Sonda de Mapeo y Aceleración Interestelar, está diseñada para investigar cómo el Sol forma su viento solar y cómo ese viento solar interactúa con el espacio interestelar en el límite de la heliosfera, que comienza a una distancia tres veces mayor que la que hay entre la Tierra y Plutón, según la NASA

Los 10 instrumentos de la nave espacial también completarán los vacíos en el mapa existente de la heliosfera, elaborado a partir de datos recopilados por misiones anteriores, y ayudarán a explicar mejor cómo la heliosfera protege en gran medida a nuestro sistema solar de los dañinos rayos cósmicos, las partículas más energéticas del universo.

Junto con otras dos misiones de meteorología espacial que despegaron a bordo del mismo cohete este miércoles, IMAP ayudará a los científicos a predecir mejor cuándo las tormentas solares desatadas por el Sol podrían afectar a nuestro planeta. Cuando se dirigen a la Tierra, la intensa radiación de estas tormentas, también conocida como clima espacial, puede representar riesgos para los astronautas en la Estación Espacial Internacional, así como interferir con las comunicaciones, la red eléctrica, la navegación y las operaciones de radio y satélite.

“Este próximo grupo de misiones es el máximo viaje compartido cósmico”, dijo el Dr. Joe Westlake, director de la División de Heliofísica de la NASA, durante una conferencia de prensa el domingo. “Proporcionarán una visión sin precedentes sobre el clima espacial. Cada ser humano en la Tierra, así como casi todos los sistemas involucrados en la exploración espacial y las necesidades humanas, se ven afectados por el clima espacial”.

Según la NASA, la heliosfera fue teorizada por varios científicos que investigaban el concepto de rayos cósmicos y el viento solar a finales de la década de 1950. Creían que el Sol proporcionaba una red de campos magnéticos y viento solar que creaba un límite alrededor de la Tierra y el resto del sistema solar.

Mariner 2, la primera misión exitosa a otro planeta que realizó un sobrevuelo de Venus en 1962, también fue la primera en medir el viento solar, demostrando su existencia. Las mediciones directas realizadas por las misiones Pioneer 10 y 11 en la década de 1970, así como las sondas Voyager, proporcionaron más pruebas de la heliosfera.

Los científicos están ansiosos por saber cómo son los límites de la heliosfera, algo de lo que las sondas Voyager han ofrecido atisbos tentadores en el pasado. Son las únicas dos naves espaciales que han cruzado la heliosfera.

Voyager 1 alcanzó el límite de la heliosfera en 2012, mientras que la más lenta Voyager 2 cruzó ese límite en 2018, proporcionando imágenes en dos ubicaciones específicas. La información recopilada por estas sondas está ayudando a los científicos a aprender sobre la forma de cometa de la heliosfera.

El satélite IBEX, o Explorador de la Frontera Interestelar, ha estado mapeando la heliosfera desde su lanzamiento en 2008. Pero IMAP puede explorar y mapear los límites de la heliosfera como nunca antes, ya que cuenta con instrumentos de imágenes más rápidas y capaces de una resolución 30 veces mayor.

Una vez que alcance una órbita a unos 1,6 millones de kilómetros de la Tierra en aproximadamente tres meses, IMAP también capturará observaciones del viento solar en tiempo real y medirá partículas que viajan desde el Sol, estudiará el límite de la heliosfera entre 9.700 y 14.500 millones de kilómetros de distancia, e incluso recopilará datos del espacio interestelar.

Principalmente, IMAP medirá átomos neutros energéticos, llamados ENA, o partículas sin carga que se forman cuando un ion cargado y energético choca con un átomo neutro de movimiento lento. El proceso que forma estas partículas, que se encuentran dondequiera que haya plasma, o gas cargado, en el espacio, también ocurre en toda la heliosfera y a lo largo de su límite. IMAP dependerá del seguimiento de estas partículas para crear un mapa más completo de la heliosfera, según la NASA.

Las partículas viajan en línea recta, sin verse afectadas por los campos magnéticos porque no tienen carga, por lo que IMAP puede recoger ENA cerca de la Tierra y rastrearlas hasta su origen, como los límites invisibles de la heliosfera, según la NASA.

“IMAP va a crear imágenes increíblemente detalladas que evolucionarán con el tiempo de esa región de interacción”, dijo el Dr. David McComas, investigador principal de IMAP y astrofísico de la Universidad de Princeton. “Podrá entender qué es el escudo, cómo funciona y cómo se ve”.

McComas agregó que nuestro sistema solar no es el único que tiene algo como una heliosfera, y que se han detectado astrosferas brillantes alrededor de otras estrellas.

IMAP se lanzó junto con el Observatorio Geocorona Carruthers de la NASA y el SWFO-L1 (Space Weather Follow On-Lagrange 1) de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), a bordo de un cohete SpaceX Falcon 9 desde el Centro Espacial Kennedy de la NASA en Florida este miércoles a las 7:30 a.m. hora de Miami. La NASA transmitió el lanzamiento en vivo por YouTube.

El Observatorio Geocorona Carruthers es un pequeño satélite dedicado a observar la exosfera, la capa atmosférica más externa de la Tierra. La misión Carruthers capturará imágenes del tenue resplandor ultravioleta de la región, llamado geocorona, para ayudar a responder preguntas sobre la forma, el tamaño y la densidad de la exosfera.

La misión lleva el nombre del Dr. George Carruthers, quien desarrolló una cámara ultravioleta como el primer observatorio lunar, instalada durante la misión Apolo 16. La cámara, que aún permanece en la región de las tierras altas Descartes en la Luna, fotografió la Tierra en luz ultravioleta y capturó la primera imagen de la exosfera en 1972.

La misión Carruthers medirá los cambios y los efectos del clima espacial una vez que llegue a la Tierra, ya que la exosfera marca un límite de transición entre la Tierra y el espacio.

Mientras tanto, la misión SWFO-L1 está diseñada para actuar como un detector de tormentas solares, proporcionando alertas tempranas para proteger a los astronautas en órbita baja y a los satélites que brindan comunicaciones críticas en la Tierra. Es una herramienta que será aún más necesaria a medida que los astronautas se aventuren más lejos en el espacio profundo.

“Creo que estamos mejorando… pero un pronóstico realmente sólido, creo, es algo por lo que aún estamos trabajando”, dijo Mark Clampin, administrador asociado adjunto interino de la Dirección de Misiones Científicas de la NASA, en una conferencia de prensa sobre la próxima misión Artemis II alrededor de la Luna. “Y obviamente las misiones que estamos lanzando ahora nos darán una visión mucho mejor no solo de una parte del problema, sino de todo el problema, desde lo que ocurre en el sol hasta cómo eso se propaga, y si se convierte en un problema real o no”.

El telescopio coronógrafo compacto del satélite monitoreará la actividad solar y medirá el viento solar, proporcionando un flujo constante de datos al Centro de Predicción del Clima Espacial de la NOAA. Las imágenes de tormentas solares tomadas por el satélite pueden enviarse al centro en 30 minutos, mientras que otras misiones actuales, como el Observatorio Solar y Heliosférico de la NASA y la Agencia Espacial Europea, lanzado en 1995, pueden tardar hasta ocho horas.

“Los datos esenciales de SWFO-L1 son nuestro salvavidas para mantener las luces encendidas, los aviones volando y los satélites seguros, asegurando que Estados Unidos esté preparado para lo que el sol nos envíe”, dijo Clinton Wallace, director del Centro de Predicción del Clima Espacial de la NOAA.

jueves, 6 de noviembre de 2025

El fósil de los “dinosaurios en duelo” obliga a replantear radicalmente los restos de T. rex

Enviado por 

Diego Hidalgo Manzanares

Un fósil legendario alojado en el Museo de Ciencias Naturales de Carolina del Norte en Raleigh presenta esqueletos aparentemente atrapados en un combate prehistórico: un épico encuentro entre dos de los dinosaurios favoritos del mundo, Triceratops y Tyrannosaurus rex. O al menos eso pensaban los paleontólogos.

Investigadores que pasaron los últimos cinco años estudiando la impresionante colección de huesos llamada “dinosaurios en duelo” afirman haber descubierto un caso de identidad equivocada, determinando que el dinosaurio de pequeño tamaño no era un T. rex juvenil, sino un ejemplar adulto de una especie muy debatida conocida como Nanotyrannus lancensis.

“Tenemos el registro de crecimiento preservado en la microestructura del hueso, lo cual muestra que es un adulto”, dijo James Napoli, paleontólogo de vertebrados en la Universidad de Stony Brook y coautor del nuevo estudio publicado el jueves en la revista Nature. El descubrimiento ha generado un replanteamiento de muchos otros fósiles previamente identificados como restos de T. rex adolescente, agregó Napoli.

En esta ilustración, una manada de Nanotyrannus ataca descaradamente a un T. rex joven. Anthony Hutchings

Aunque similares en apariencia, las dos especies de dinosaurios habrían sido muy diferentes: Nanotyrannus medía 5,5 metros de largo, era ágil y estaba construido para la velocidad, con patas largas y brazos fuertes para atrapar presas, mientras que el T. rex, de 12,8 metros de largo, tenía patas robustas y usaba su devastadora mordida para devorar enormes dinosaurios de movimiento lento.

A pesar de su tamaño relativamente diminuto, Napoli dijo que Nanotyrannus tenía extremidades superiores más grandes que un T. rex adulto, que tenía brazos notoriamente pequeños. “Los huesos no se encogen cuando los animales crecen, así que esto no podría haber llegado a ser un T. rex (adulto)”, agregó.

El hallazgo “pone patas arriba décadas de investigación sobre el T. rex”, según la coautora del estudio Lindsay Zanno, profesora asociada de investigación en la Universidad Estatal de Carolina del Norte y jefa de paleontología en el Museo de Ciencias Naturales de Carolina del Norte.

“Una gran cantidad de estudios sobre la biología del T. rex durante las últimas tres décadas han mezclado sin saberlo datos de Nanotyrannus con los de T. rex. Esos estudios deben ser reevaluados a la luz de este descubrimiento”, dijo Zanno en un correo electrónico.

El fósil de los dinosaurios en duelo fue descubierto en 2006, expuesto cuando la roca sedimentaria se erosionó de la Formación Hell Creek, que data de hace 65,5 millones de años y se extiende por partes de Montana, Dakota del Norte, Dakota del Sur y Wyoming.

Identidad equivocada
Nanotyrannus lancensis, que al igual que T. rex forma parte de la familia más amplia de los tiranosáuridos en la clasificación taxonómica, fue identificado por primera vez a partir de un fósil desenterrado en la década de 1940 en la misma formación rocosa que los dinosaurios en duelo.

Sin embargo, más tarde los científicos cambiaron la narrativa e interpretaron ese hallazgo inicial y muchos otros fósiles pequeños de tiranosaurios descubiertos en las décadas siguientes como ejemplares juveniles de T. rex. La idea de que otra especie podría haber producido los fósiles cayó en desuso, aunque la posibilidad seguía siendo debatida en congresos científicos y otros foros.

La nueva investigación, que examinó y comparó más de 200 fósiles de tiranosaurios, sugiere que los fósiles de T. rex juvenil no eran tan comunes en el registro fósil como los paleontólogos pensaban anteriormente. Durante años, informan los autores del estudio, los paleontólogos han identificado erróneamente fósiles de Nanotyrannus como ejemplares juveniles de T. rex y han usado las características morfológicas de los restos para modelar el crecimiento y comportamiento del T. rex.

“Lo emocionante es que este descubrimiento abre la puerta a toda una serie de nuevas preguntas sobre cómo estos diferentes depredadores —uno construido para la fuerza bruta y otro para la velocidad— interactuaban en el ocaso de los dinosaurios”, dijo Zanno.

Lindsay Zanno, jefa del departamento de paleontología del Museo de Ciencias Naturales de Carolina del Norte, posa con el famoso fósil de los dinosaurios en duelo. Universidad Estatal de Carolina del Norte

Los autores del estudio dijeron que también identificaron un fósil llamado “Jane” como una segunda especie de Nanotyrannus, a la que denominaron Nanotyrannus lethaeus. El nombre es una referencia al río Lete, el río del olvido en la mitología griega, en alusión a cómo este dinosaurio permaneció oculto a simple vista y “olvidado” durante décadas.

Preguntas incómodas
El hallazgo plantea preguntas “incómodas” sobre por qué se llegó tan rápidamente a un consenso científico en torno a la idea de que todos los especímenes de Nanotyrannus son T. rex juveniles, dijo Larry Witmer, profesor Chang Ying-Chien de Paleontología en la Universidad de Ohio. Witmer no participó en el estudio.

Muchos fósiles de T. rex, que pueden venderse por decenas de millones de dólares en subastas, fueron recolectados comercialmente y están en manos privadas, lo que dificulta su estudio, señaló en un comentario publicado junto con la investigación.

“Este estudio excepcionalmente investigado por Zanno y Napoli pone a Nanotyrannus sobre una base sólida”, afirmó Witmer. Agregó que las implicaciones de los hallazgos van más allá de resolver un desacuerdo científico.

“Aquí hay mucho más en juego que declarar un ganador en el debate, porque existen literalmente décadas de investigación y probablemente cientos de publicaciones con base en una premisa que este artículo refuta”, comentó. “Todos estos análisis necesitarán una revisión”.

Aunque los ejemplares juveniles de T. rex y Nanotyrannus presentan similitudes en el registro fósil, se trata de dos especies distintas, según un nuevo estudio. Museo de Ciencias Naturales de Carolina del Norte

Steve Brusatte, profesor de paleontología en la Universidad de Edimburgo, dijo que el hallazgo debería impulsar “una reevaluación fundamental de la clasificación y evolución de los tiranosaurios”.

“Durante muchos años en mi investigación sobre tiranosaurios, he considerado que un conjunto de esqueletos más pequeños encontrados en las mismas rocas que los famosos esqueletos de enormes T. rex eran juveniles de T. rex y no una especie pequeña distintiva”, explicó Brusatte, quien no participó en el nuevo estudio.

“Al leer este nuevo artículo, creo que la nueva evidencia de este exquisito nuevo espécimen en el Museo de Ciencias Naturales de Carolina del Norte muestra que estaba equivocado, al menos en parte”, añadió.

Sin embargo, no todos los esqueletos de tiranosaurios pequeños deben clasificarse como Nanotyrannus, según Brusatte. “El T. rex era del tamaño de un autobús en su etapa adulta, y los huesos de T. rex adultos son muy comunes en el oeste de Norteamérica, desde Saskatchewan hasta Nuevo México”, afirmó.

“Algunos de estos deben ser T. rex juveniles, y creo que, en última instancia, será muy difícil diferenciar entre un Nanotyrannus adulto o casi adulto y un T. rex adolescente, ya que probablemente ambos eran muy similares en tamaño y en sus características esqueléticas”, señaló. “Ese será el desafío para los paleontólogos del futuro”.

Los huesos de los dedos y las garras del Nanotyrannus son más grandes que los del T. rex, incluso el de mayor tamaño, que era famoso por tener brazos y manos cortos en proporción a su complexión. Museo de Ciencias Naturales de Carolina del Norte

La evidencia presentada en el estudio de que el animal más pequeño en el fósil de los dinosaurios en duelo es, de hecho, Nanotyrannus es “bastante concluyente”, según Thomas Carr, asesor científico principal en el Museo de Descubrimiento de Dinosaurios y profesor asociado de biología en Carthage College. Sin embargo, se necesitan fósiles frescos para entender las diferencias entre Nanotyrannus lancensis y la recién nombrada especie Nanotyrannus lethaeus, indicó.

Carr también señaló que no está seguro de si el fósil “Jane” debería reclasificarse como Nanotyrannus lethaeus, como sugiere la nueva investigación. “Han hecho un trabajo sólido, pero debemos ser cautelosos”, dijo Carr, quien no participó en el estudio.

Napoli dijo que los dinosaurios en duelo, que aún están parcialmente encerrados en roca, tienen muchos más secretos por revelar. Los científicos todavía no saben cómo murieron los dos animales, ni por qué fueron encontrados entrelazados. Pero el espécimen de Nanotyrannus está completo al 100 %, lo cual es extraordinariamente raro en el registro fósil, señaló Napoli.

“Hay algunos huesos que están parcialmente rotos con una pieza faltante, pero cada hueso individual está representado de alguna manera”, dijo.

Los investigadores esperan que la piel o plumas también puedan estar preservadas en el sedimento que rodea los restos y que haya lesiones en el espécimen, como un dedo roto, que aún no han explorado.

“Hay una enorme cantidad de ciencia por hacer con los dinosaurios en duelo”, dijo Napoli. “Es un fósil increíble para trabajar”.

miércoles, 5 de noviembre de 2025

El eclipse solar más largo del siglo

Enviado por 

Paula Salinas Vidal


El 2 de agosto de 2027, el mundo será testigo del eclipse solar total más largo del siglo XXI visible desde tierra firme, de acuerdo con datos del NASA Goddard Space Flight Center y del portal especializado Time and Date.

En su punto máximo, el eclipse tendrá una duración de 6 minutos y 23 segundos, superando en observación terrestre a cualquier otro fenómeno similar del siglo.

Este tipo de eclipse ocurre cuando la Luna se interpone completamente entre la Tierra y el Sol, proyectando su sombra sobre una franja del planeta llamada “banda de totalidad”.
Durante esos minutos, el día se convierte en noche y es posible observar la corona solar, la capa exterior de la atmósfera del Sol.

Por qué el eclipse de 2027 será único
Aunque el eclipse de 2009 duró unos segundos más, su fase más prolongada ocurrió sobre el océano Pacífico, lejos de zonas habitadas.

En cambio, el de 2027 cruzará regiones accesibles del norte de África y Medio Oriente, donde el clima seco y despejado permitirá una visibilidad excepcional.

El punto de mayor duración será cerca de Luxor, Egipto, donde el Sol quedará totalmente cubierto durante 6 minutos y 23 segundos, según los mapas de visibilidad de la NASA Eclipse Catalog.

Este evento representa una gran oportunidad para la comunidad científica, ya que permitirá estudiar la estructura de la corona solar y los efectos del eclipse sobre la atmósfera terrestre.

Dónde podrá observarse el eclipse total
La banda de totalidad, de unos 250 kilómetros de ancho, recorrerá una ruta que iniciará en el océano Atlántico, pasará por el estrecho de Gibraltar, cruzará el norte de África y la península arábiga, hasta concluir en el océano Índico.

Los países desde donde se podrá ver el eclipse total son:España (especialmente en Cádiz y Málaga)
Marruecos
Argelia
Túnez
Libia
Egipto (Luxor y Asuán serán los puntos principales)
Sudán
Arabia Saudita
Yemen
Somalia

Según Space.com, las condiciones meteorológicas más favorables estarán en el norte de África, con cielos despejados y baja nubosidad en esa época del año.
Fases y horarios del eclipse solar 2027Inicio del eclipse parcial: alrededor de las 8:00 UTC (10:00 hora local en Egipto).
Inicio de la fase total: poco después de las 9:00 UTC, según la ubicación.
Duración total del fenómeno: más de tres horas, incluyendo las fases parcial y total.

Durante los minutos de oscuridad total, las estrellas y planetas más brillantes serán visibles, y la temperatura podría descender entre 5 y 10 grados Celsius en la zona de totalidad.

Cómo observar el eclipse de forma segura
La NASA y el Jet Propulsion Laboratory (JPL) advierten que no debe observarse el Sol directamente sin protección, incluso durante un eclipse parcial. Se recomienda usar gafas con filtros certificados ISO 12312-2 o emplear métodos indirectos, como la proyección de la imagen solar.

Solo durante la fase total, cuando el Sol esté completamente cubierto, puede observarse a simple vista por unos segundos.

Turismo astronómico y preparativos
El eclipse atraerá a miles de visitantes a los países del norte de África y Medio Oriente. Autoridades de Egipto y Arabia Saudita ya preparan planes turísticos y logísticos para recibir a observadores de todo el mundo, según informó Space.com el 5 de agosto de 2024. Los eclipses totales son una oportunidad única para investigar la corona solar, una región que normalmente es invisible por la intensidad de la luz solar. 

Importancia científica del eclipse
Los eclipses totales son una oportunidad única para investigar la corona solar, una región que normalmente es invisible por la intensidad de la luz solar. El evento permitirá comparar mediciones desde la Tierra con los datos de la sonda Parker Solar Probe, que estudia el entorno del Sol desde el espacio. El Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA señaló que el eclipse de 2027 será clave para avanzar en el estudio del viento solar, el campo magnético y las eyecciones de masa coronal.

jueves, 2 de octubre de 2025

Octubre cósmico: ¿Cuándo y cómo ver el cometa C/2025 R2 SWAN que pasa una vez cada 20 mil años?

Enviado por 

Zabdi Jehieli Infante Martinez 


Llega octubre, el otoño, los pumpkin spice latte y algunos de los eventos astronómicos más esperados del año. Entre ellos, destaca el cometa C/2025 R2 SWAN, que está a punto de brindar al mundo un espectáculo visual que no querrás perderte.

Conocido como el ‘cometa de la cola de las 10 lunas’, este fenómeno se acercará a la Tierra a mediados de octubre de 2025, siguiendo una trayectoria que ocurre solo una vez cada 20 mil años. Por eso, la oportunidad de observarlo es verdaderamente única.

¿Qué hace tan especial al cometa C/2025 R2 SWAN?
El cometa C/2025 R2 SWAN es un cometa no periódico, lo que significa que su órbita alrededor del Sol es extremadamente larga, tardando más de 20 mil años en completarse. Fue descubierto el 11 de septiembre de 2025 por el astrónomo aficionado Vladimir Bezugly mediante el instrumento SWAN del Observatorio Solar y Heliosférico (SOHO) de la NASA.

Este cometa genera gran interés debido a su brillantez y a la impresionante cola iónica que ha formado, la cual se extiende hasta 5 grados en el cielo.

Su cola, que puede llegar a ser tan amplia como la vista de diez lunas llenas alineadas (de ahí su nombre), se formará gracias al gas y polvo que libera al acercarse al Sol. Este evento astronómico es una oportunidad única para los amantes del cosmos, ya que no todos los años se presenta un cometa de esta magnitud tan cerca de la Tierra.

¿Cuándo se podrá ver el cometa C/2025 R2 SWAN?
El esperado ‘cometa de la cola de las 10 lunas’ alcanzará su perihelio, el punto más cercano al Sol, el 12 de septiembre de 2025. A partir de ese momento, se espera que su luminosidad aumente considerablemente.

La mejor oportunidad para verlo desde México será entre el 18 y el 21 de octubre, cuando el cometa alcance su máxima aproximación a la Tierra, acercándose a solo 0.261 unidades astronómicas, lo que lo hará visible incluso a simple vista.

Aunque en un principio se esperaba que su visibilidad fuera limitada, se ha pronosticado que su brillo aumentará, permitiendo que sea visible desde el hemisferio norte. Se recomienda elegir un lugar con poca contaminación lumínica, lejos de las luces de la ciudad, para disfrutar de este fenómeno astronómico al máximo.

Cómo disfrutar del cometa C/2025 R2 SWAN desde México
Si quieres disfrutar del paso del cometa C/2025 R2 SWAN desde México, aquí te dejamos algunos consejos prácticos para que puedas vivir esta experiencia única: Busca un lugar alejado de las luces de la ciudad, como un campo abierto o una montaña.

Consulta el pronóstico del tiempo para asegurarte de que el cielo esté despejado.
Lleva unos binoculares o un telescopio, pues te permitirán apreciar mejor los detalles de la cola del cometa. Dale tiempo a tus ojos para acostumbrarse a la oscuridad, al menos 20 minutos, para una mejor visibilidad.

¿Por qué la mayoría de los cometas solo se ven una vez en la vida?
Por lo general, la mayoría de los cometas tienen órbitas muy largas, que pueden tardar miles o incluso millones de años en completar una vuelta al Sol, de manera que solo pueden verse una vez en la vida humana, y en muchos casos, ni siquiera eso.

Un ejemplo reciente es el cometa A3 Tsuchinshan-ATLAS, conocido como ‘el cometa del siglo’, que deslumbró al mundo en 2024. Sin embargo, no volverá a acercarse a la Tierra en al menos 80 mil años.

Existen algunas excepciones, como el famoso cometa Halley, que regresa aproximadamente cada 76 años. Si alguien lo observa en su infancia y llega a una edad muy avanzada, podría tener la fortuna de verlo dos veces, aunque eso es poco común.

miércoles, 1 de octubre de 2025

Facultad de Ciencias publican en Science estudio sobre recuperación natural de bosques tropicales

Enviado por

Diego Hidalgo Manzanares 

Con resultados que señalan la importancia local y mundial de los bosques secundarios y su rápida recuperación, y que posiciona a la regeneración natural como una solución de bajo costo para alcanzar las metas de desarrollo sustentable y combate al cambio climático de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), científicos de la Facultad de Ciencias (FC) publicaron un estudio internacional en la prestigiosa revista Science.

Multidimensional tropical forest recovery es el artículo publicado este 10 de diciembre, liderado por el Profesor Lourens Poorter y en el que participan los investigadores Jorge Arturo Meave del Castillo, Eduardo Alberto Pérez García y el egresado de la FC, Rodrigo Muñoz Avilés, quien realiza actualmente estudios de doctorado en la Universidad de Wageningen, Países Bajos. En el estudio también colaboraron investigadores del Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad (IIES-UNAM).

Se trata de un estudio con información recabada a lo largo de más de 20 años, obtenida en 28 países, 77 paisajes y más de 2 mil 200 parcelas de bosque tropical distribuidas en América Latina y África Occidental, en el que colaboran 89 investigadores de diversas partes del mundo. De América Latina se tiene información de Brasil, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Panamá, Puerto Rico, México y Venezuela, mientras que de África la información proviene principalmente de Ghana y de Costa de Marfil. Además de los investigadores de la UNAM, en México participaron científicos de El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), el Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY) y el Centro de Cambio Global y Sustentabilidad (CCGS).

La investigación es un producto de la red de colaboración para la investigación sobre bosques secundarios 2ndFOR —www.2ndFOR.org—, que reúne a más de 100 investigadores de 18 países y se enfoca en la ecología, dinámica y biodiversidad de los bosques secundarios, así como en los servicios ecosistémicos que brindan en paisajes tropicales con modificación humana. La red es coordinada por científicos de la Universidad de Wageningen, Países Bajos.

En entrevista, Jorge Meave explicó que uno de los objetivos centrales del estudio fue entender la recuperación de diferentes atributos del bosque de manera integral. Uno de los resultados más importantes fue determinar tres que pueden funcionar como indicadores de la recuperación del conjunto total de las características del bosque: el tamaño máximo de los árboles, la variabilidad estructural del bosque y la riqueza de especies de árboles. Estos tres indicadores son relativamente fáciles de medir y se pueden usar para el monitoreo de la restauración del bosque.



Inicios y objetivos del estudio
La red internacional 2ndFOR se ha ido consolidando sobre la base de un interés común por estudiar la recuperación de los bosques tropicales.

“Los bosques tropicales están desapareciendo muy rápido. A pesar de que ha habido muchos intentos a nivel nacional e internacional de detener la deforestación, esto no se ha logrado porque la población sigue creciendo, hay demandas de producción de alimentos, utilización de áreas para fines urbanos, turísticos e industriales, y por muchas razones más. La superficie ocupada por los bosques tropicales originales o nativos, también llamados bosques maduros, sigue reduciéndose y esto es una causa de alarma muy grande”, afirmó Jorge Meave.

En los lugares donde se abandonan terrenos que se utilizaban para la producción agrícola o ganadera se lleva a cabo un proceso natural de recuperación de la vegetación. “Este fue el motivo de la investigación, nos interesaba saber qué tan rápido se daba la recuperación y si todas las características del bosque se recuperan o no. Identificamos además la necesidad de hacer el estudio porque nos dimos cuenta de que la mayor parte de los análisis se han enfocado en una o en un par de propiedades del bosque y que no había un esfuerzo por hacer una evaluación integral y simultánea de muchas propiedades, Además, y esto es lo más importante, necesitábamos identificar algunas características que se pudieran usar como indicadores del éxito de la recuperación”, aseguró el investigador.

Complejidad de los sistemas tropicales
Eduardo Pérez explicó que, en la ciencia en general, son los países del norte, tanto los europeos como Estados Unidos y Canadá, quienes han llevado la vanguardia en la investigación científica y el caso de la investigación ecológica no es la excepción.

Por ello, los primeros sistemas ecológicos que se han estudiado en el aspecto de su recuperación son los templados o boreales, que suelen ser mucho más simples en términos biológicos porque están formados por muy pocas especies y son más o menos homogéneos.

“En Canadá puedes recorrer cientos de kilómetros y seguir viendo el mismo tipo de bosque, y sus procesos de regeneración son relativamente sencillos y similares. Pero los sistemas tropicales son más complejos, tienen muchas más especies, una estructura vertical más intricada, con muchas formas de vida y una amplia variación en sus atributos funcionales, lo que hace que las diferentes especies respondan diferencialmente a las principales limitantes del mundo tropical: la variación en la calidad del suelo y de la disponibilidad del agua”, expresó Eduardo Alberto Pérez.

Esta gran complejidad de los sistemas tropicales implica tener mucha información para poder establecer patrones generales, porque sistema sitio tropical suele ser muy diferente a otro. De ahí la necesidad de hacer redes de investigación con quienes estudian el tema en todo el mundo.

“Uno de los principales retos fue tratar de uniformizar las bases de datos porque cada grupo de trabajo tiene información de acuerdo con sus propios objetivos y no teníamos un mismo diseño experimental inicial. Poder tener ese lenguaje común implica tener números que sean analizables en los mismos términos. Eso ha sido parte del desafío, integrar la información, no sólo a las personas.


Bosques tropicales secundarios
Los bosques secundarios se desarrollan de forma natural después de que fuera removida casi en su totalidad la cubierta forestal de una región para el uso antrópico del suelo. A pesar de que los bosques tropicales están desapareciendo a una velocidad alarmante debido a la deforestación, tienen el potencial de volver a crecer de forma natural en terrenos abandonados; usualmente para agricultura de roza, tumba y quema, cultivos convencionales y campos ganaderos.

Actualmente, más de la mitad de los bosques tropicales de todo el mundo no son bosques maduros sino bosques que se están regenerando de forma natural, de los cuales una gran parte son bosques secundarios. En las regiones tropicales de América Latina los bosques secundarios cubren hasta un 28 por ciento de la superficie terrestre.


Principales resultados
El equipo internacional de ecólogos tropicales analizó la recuperación de 12 atributos de los bosques durante la regeneración natural y cómo la recuperación de cada atributo está relacionada con la de los otros. En el análisis se consideraron cuatro grupos de variables: propiedades del suelo, atributos de la diversidad el bosque, características de la función y la estructura del bosque.

Si bien sus resultados muestran la sorprendente rapidez con la que se recuperan algunos atributos —lo que en el corto plazo se traduce en grandes beneficios derivados de la restauración natural de los bosques tropicales—, la velocidad de recuperación difiere mucho entre los diferentes atributos del bosque: la fertilidad del suelo y el funcionamiento de las plantas muestran las tasas más rápidas de recuperación, ya que alcanzan valores equivalentes a 90 por ciento de los del bosque maduro (menos de 10 años y menos de 25 años, respectivamente); la velocidad de recuperación es intermedia para la estructura del bosque y la diversidad de especies (25-60 años) y mucho más lenta para la biomasa aérea y la composición de especies (más de 120 años).

“Hay valores que prácticamente desde el principio del proceso de recuperación están en el 90 por ciento del valor del bosque maduro, pero hay otros que para llegar a este 90 por ciento tiene que pasar más de un siglo, como por ejemplo la biomasa contenida en el bosque y su composición de especies, que tardan mucho en recuperarse, así como el número de especies fijadoras de nitrógeno. Estos resultados indican que no todos los atributos del bosque se recuperan igual de rápido”, explicó Jorge Meave.

Para el investigador, justamente este es uno de los resultados más importantes. Es decir, el determinar que si bien la recuperación es rápida, no lo es para todas las características del bosque. “El otro resultado importante tiene que ver con el análisis de redes, en el que tratamos de ver cómo se relaciona la recuperación de los distintos atributos. A través de este análisis pudimos identificar tres atributos que son los más importantes para representar la recuperación integral: uno es la riqueza de especies, el otro el tamaño máximo de los árboles y el tercero es la heterogeneidad estructural del bosque”.

Para el científico, estos tres atributos ofrecen una buena medida de qué tan bien o mal se está recuperando el bosque en una región, lo que puede ser muy importante para indicar en qué casos sería necesario asistir a los bosques en su recuperación (recuperación asistida) o dejarlos en su proceso natural.

“Las decisiones de si necesitamos invertir o no para darle un empujón a un bosque que se está recuperando las podemos basar en estas medidas que son las que mejor se correlacionan con otras. Este es un mensaje importante para las personas que se dedican al manejo y gestión de los bosques, o a las organizaciones gubernamentales de todos los países encargadas de estos procesos, ya que esto les permite saber en dónde deben centrar sus esfuerzos. Ahora se cuenta con un instrumento de diagnóstico que hace innecesario medir numerosas características de los bosques en desarrollo —lo que puede ser muy costoso—, pues podemos basarnos en estos tres atributos para tener buenos resultados”, expresó.


Buenas y malas noticias
Para el investigador Eduardo Pérez se debe tomar en cuenta que hay buenas noticias, pero también malas. “Hay buenas noticias en el sentido de que algunas propiedades que pensábamos que podían ser extremadamente frágiles, como la fertilidad del suelo, resulta que se recuperan relativamente rápido. Pero hay otras que tardan más de 120 años en recuperarse; aunque este tiempo puede parecer relativamente corto, esto significa que en varias generaciones no vamos a ver cómo la composición de especies y la biomasa se recuperan completamente”, explicó. Por ello, enfatizó en que los resultados arrojados por este estudio no son un llamado a olvidarse de los boques maduros, que son los que requieren el cuidado máximo, pero sí para entender mejor a los bosques secundarios que están presentes en todos lados.

La estimación precisa de la cobertura de bosque secundario en las regiones tropicales enfrenta muchas dificultades. Aun así, en América Latina se estima que 30 por ciento de la superficie forestal ya está cubierta por bosques secundarios. “La gran mayoría de bosque que hay en México es bosque secundario, queda muy poco primario. No podemos dejar de enfatizar la necesidad de mantener estos reductos que quedan y que ya son muy pocos, pues entre otras cosas, son las únicas fuentes de especies que harán posible el enriquecimiento paulatino de los bosques en desarrollo. A lo que estamos apostando es que la vegetación secundaria pueda irse desarrollando para acercarse a las características del bosque primario”, expresa Jorge Meave.

Para ambos investigadores, por la magnitud de su extensión y por su importancia, el estudio de los bosques secundarios es en donde la ecología del siglo XXI va a tener que centrarse. Los nuevos estudiantes, biólogos y ecólogos, tienen que voltear a ver estos sistemas desde una mirada multidisciplinaria para poderlos entender y conocerlos mejor; una de las razones es que su recuperación es una de las posibles soluciones para enfrentar el cambio climático.

Enlace al artículo: science.org/doi/10.1126/science.abh3629

viernes, 26 de septiembre de 2025

La gran revolución contra el alzhéimer

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Andres Yahel Arvayo Martinez 


La lucha contra el alzhéimer ha entrado en una nueva era. La aparición de nuevos fármacos que frenan ligeramente su avance y el hallazgo de biomarcadores que abren la puerta a adelantarse a la enfermedad, han reavivado la esperanza para atajar una dolencia que afecta a 50 millones de personas en el mundo. Después de décadas de tropiezos, sin encontrar tratamientos efectivos contra una demencia que destruye la memoria y la autonomía del individuo, la comunidad científica mira expectante la revolución diagnóstica y farmacológica que tienen entre manos. Una comisión de expertos ha publicado este lunes una serie de artículos en The Lancet donde desgrana los avances, pero también aborda la gran controversia con los nuevos tratamientos, los primeros en alterar el curso de la enfermedad, pero cuestionados por ser caros, con efectos secundarios y tener una eficacia modesta.

Cuenta Juan Fortea, jefe del grupo de Neurobiología de las Demencias del Instituto de Investigación Sant Pau y coautor de uno de los artículos de la serie de The Lancet, que la investigación en alzhéimer está en un momento de “cambio de paradigma”. “No estamos curando la enfermedad”, matiza, “pero es la primera vez en la historia de la humanidad que conseguimos ralentizar el curso de la enfermedad de Alzheimer”. Los responsables de ese punto de inflexión científico son una nueva generación de medicamentos que eliminan la proteína beta-amiloide, que se acumula en los cerebros enfermos, y frenan la progresión de la enfermedad. Albert Lleó, jefe de Neurología del Sant Pau de Barcelona, asegura que esto es solo “el principio del camino”: “Hay 138 medicamentos más investigándose. Estos son los primeros de muchos que vendrán”. La ciencia investiga también, por ejemplo, el potencial de la semaglutida, que ya ha revolucionado el tratamiento de la obesidad.

Los medicamentos que han alentado todas las esperanzas se llaman lecanemab y donanemab. En los ensayos clínicos, el primero redujo un 27% el avance de la enfermedad y el segundo, un 35%. Ambos están aprobados en Estados Unidos y en otros países, pero a la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés), más conservadora, le costó dar su visto bueno al lecanemab (lo hizo hace un año y después de una primera negativa) y sigue estudiando el aval al donanemab.

Sendos fármacos han estado rodeados de polémica, también dentro de la comunidad científica. Para empezar, por sus potenciales efectos secundarios —hemorragias cerebrales y muerte de dos pacientes, en el caso del lecanemab, por ejemplo—, pero también por las suspicacias que planteaba el beneficio clínico: ¿Qué significa, para el día a día de una familia, reducir un 27% el avance de la enfermedad? Otros frentes abiertos eran su precio (unos 24.000 euros al año por paciente, calculan) o que solo estaba destinado a unos pacientes muy concretos, en unas fases muy tempranas de la enfermedad y con características muy específicas.

En la serie de The Lancet, los autores —algunos de ellos con conflictos de interés declarados por relaciones con las farmacéuticas que fabrican estos medicamentos— entran a analizar esa “gama de reacciones” y el “escepticismo” que suscitaron estos fármacos entre la comunidad científica y plantean si hubiese ocurrido lo mismo en otras enfermedades. De hecho, incluso comparan eficacia, costes e impacto de los nuevos medicamentos contra el alzhéimer con las mismas variables en otros fármacos biológicos para otras dolencias. Por ejemplo, apuntan: con lecanemab y donanemab hubo efectos adversos graves en uno de cada 300 pacientes y en uno de cada 65, respectivamente; pero también en los ensayos con pembrolizumab (una inmunoterapia) en cáncer de pulmón se produjeron efectos secundarios en el 27% de los casos. Otro ejemplo que ponen: con los fármacos antiamiloide, la reducción de la discapacidad en alzhéimer es similar a la hallada en otros ensayos con fármacos biológicos para artritis reumatoide o esclerosis múltiple.

Basándose en la historia de vida de otros medicamentos biológicos en otras enfermedades, los autores defienden que la magnitud del efecto puede ser muy parecido. En esos casos, aducen, los precios también son más elevados y tampoco están exentos de efectos secundarios. Sobre el acceso limitado a un grupo muy concreto de pacientes —los expertos calculan que solo se podrán beneficiar, por ahora, el 5% de las personas con alzhéimer—, los autores señalan que en esclerosis múltiple, por ejemplo, el uso de los fármacos innovadores estaba limitado al 36% en 2017 y subió al 74% en 2020.

“Lo que ponen encima de la mesa estos autores no es una comparación directa con otras enfermedades, sino mostrar que en medicina hay otras terapias que tienen una magnitud de efecto compatible, pero el alzhéimer tiene características que hacen minusvalorar los avances”, sostiene David Pérez, jefe de Neurología del Hospital 12 de Octubre de Madrid, que no ha participado en esta serie. El médico se refiere a un puñado de variables, entre el recelo científico y los prejuicios sociales, que han abonado un campo favorable a la polémica.

Dice Pérez, por ejemplo, que la historia de la evolución de fármacos en alzhéimer ha sido “abigarrada”, marcada por sucesivos fracasos que plantaron una semilla de desconfianza en la comunidad científica. Tampoco ayudó la polémica del aducanemab, un medicamento aprobado con calzador en EE UU, pero que pinchó en el mercado y luego la propia farmacéutica dejó de comercializar: “Se aprobó de forma retorcida, sin tener un beneficio claro y eso generó un ambiente de desconfianza”, precisa Pérez.

Nihilismo y edadismo en la polémica
Hay también “mucho nihilismo” ya de base con esta enfermedad, sostiene Lleó: “Muchas veces el diagnóstico no se hace de forma precisa y, al no tener tratamiento, no hay necesidad por parte de la población de exigir un diagnóstico o unos tiempos como se exigen para el ictus o el cáncer. A veces, los síntomas se consideran parte del envejecimiento normal. Y todo esto da la imagen de una enfermedad en la que hay poco que hacer”.

Otro punto que altera el debate, a juicio de Pérez, es el edadismo: “Es una enfermedad que afecta a personas mayores que no pueden ejercer la voz para exigir nada delante de la sociedad. Estos enfermos son un colectivo frágil”.

La magnitud de la enfermedad, aducen los expertos consultados, también ha alimentado las dudas allá donde se toman las decisiones. “Si no fuera una enfermedad así de prevalente, si no comportara una tensión en el sistema sanitario, en costes, en cambio de procesos, no se hubiese generado parte de la polémica. Si fuera una enfermedad rara, tenemos pocas dudas de que esto se hubiera aprobado sin ningún tipo de controversia y de forma muy acelerada”, plantea Fortea.

Esta primera generación de fármacos implica un desafío para los sistemas sanitarios. Tanto a la hora de identificar a los pacientes que se pueden beneficiar —eso requiere pruebas diagnósticas y de biomarcadores para confirmar la enfermedad y también estudios genéticos para descartar mutaciones incompatibles—, como en el propio tratamiento y seguimiento: la terapia es endovenosa, se pone en el hospital de día y requiere resonancias magnéticas de control para vigilar posibles hemorragias. “Una cosa es ver pacientes en consultas externas como se veían, una vez cada seis meses o cada año; y otra cosa es un tratamiento con lecanemab, que supone infusiones cada 15 días en hospital de día, más cuatro resonancias al año con muchísimas visitas… Un paciente pasa de darte una o dos visitas al año relativamente cortas a tener 24, 30 o 35 visitas. Imagínate lo que supone de carga asistencial. Al sistema le va a costar acomodarse, pero que sea una minoría de pacientes [al principio] va a permitir que el sistema vaya adaptándose”, defiende Fortea.

Los expertos consultados señalan que los potenciales efectos secundarios son manejables y, a propósito del beneficio clínico, Fortea señala que “ese 30% se traduciría en que, en 18 meses, el paciente ha ganado seis meses”. O dicho de otra manera: “Para progresar a la siguiente fase, progresas un 30% más lento. Mantienes más autonomía y más calidad de vida porque estamos ralentizando una enfermedad que genera mucha discapacidad. No estamos curando la enfermedad. Los pacientes empeoran, pero lo hacen más despacio”, abunda.  Cristina Maragall, presidenta de la Fundación Pasqual Maragall, ha defendido que tanto para la comunidad científica como para las familias “es imprescindible que se empiecen a usar estos medicamentos”.

Revolución diagnóstica
Con todo, los avances terapéuticos son solo una parte de esta transformación científica que está sacudiendo el alzhéimer. La otra pata, la diagnóstica, también se abre camino a paso de gigante. Sobre todo, con el desarrollo de biomarcadores que identifican trazas biológicas de la enfermedad cada vez más pronto. Los autores estiman que la llegada de los biomarcadores plasmáticos, que detectan rastros de la dolencia en la sangre —con una simple extracción, como la que se hace en una analítica convencional, se puedan identificar señales bioquímicas de la enfermedad— “conducirán a una nueva revolución diagnóstica”.

Estas herramientas son “cruciales” para confirmar el diagnóstico en todas las fases de la enfermedad, asegura Fortea. El médico explica que, cuando la evaluación clínica y la exploración neuropsicológica confirman un deterioro cognitivo leve, en el 60% de los casos será alzhéimer, pero en el otro 40% no; y según la situación, la evolución y el pronóstico del paciente será muy diferente. “Con lo cual, necesito un biomarcador sí o sí para identificar quién tiene alzhéimer. Si no, no voy a saber lo que está pasando”, afirma. En los contextos asintomáticos, por otra parte, la única forma de seleccionar a las personas que tienen alzhéimer también será el biomarcador, asegura. “El día que haya tratamientos preventivos, ese biomarcador será nuestra única herramienta para identificar a estas personas”, abunda.

El médico es muy optimista a medio plazo: “Ahora podemos diagnosticar en personas cognitivamente sanas la presencia de proteínas [relacionadas con el alzhéimer] en el cerebro. Todavía no podemos predecir a ciencia cierta si todas estas personas que tienen estas proteínas en el cerebro van a desarrollar la enfermedad ni cuándo, y por eso no se recomienda un cribado poblacional, pero esto no es ciencia ficción. Son ensayos clínicos que están en marcha y que se van a leer en 2027. En dos años sabremos si quitar amiloide en personas sin síntomas ralentiza la aparición de la enfermedad”.

Si esto es así, precisa, “estaría justificado hacer cribados poblacionales y poder intentar prevenirlo”. “No estamos ahí, pero tenemos herramientas diagnósticas que funcionan y los ensayos clínicos en marcha. Esto no se acaba en estos dos fármacos que se han aprobado, sino que hay muchos más que están por venir y no solamente en estas fases de la enfermedad, sino en otras. La enfermedad dentro de cinco años puede ser irreconocible desde el punto de vista de cómo la tratamos, la prevenimos y lo que hacemos”.

Los expertos auguran también un impulso en el campo de la prevención. De hecho, una revisión científica identificó 14 factores de riesgo (tabaco, hipertensión, sedentarismo o contaminación, entre otros) a evitar para esquivar casi la mitad de las demencias. “Hay potencial en prevención”, defiende Eider Arenaza-Urquijo, investigadora ISGlobal y firmante de uno de los artículos de la serie de The Lancet: “Ya hemos visto un estudio que ha demostrado que una intervención de estilo de vida —ejercicio físico, nutrición, actividad cognitiva y social— tiene un impacto en el declive cognitivo en gente con mayor riesgo de desarrollar alzhéimer", ejemplifica.

sábado, 20 de septiembre de 2025

¿Estamos solos en el universo? La NASA descubre posibles huellas de vida en Marte

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Diego Hidalgo Manzanares


La pregunta de si hay vida más allá de la Tierra ha sido una de las más grandes incógnitas de la humanidad. Ahora, una reciente noticia de la NASA ha vuelto a encender la chispa de la esperanza. El rover Perseverance, que lleva más de un año explorando el cráter Jezero en Marte, ha descubierto lo que podrían ser las primeras evidencias de vida en el planeta rojo, ocultas en unas rocas de apariencia ordinaria.

El contexto: El cráter Jezero, un antiguo lago
El cráter Jezero no fue elegido al azar. Los científicos de la NASA creen que, hace miles de millones de años, este lugar era un vasto lago con un río que desembocaba en él. Es el tipo de entorno en el que la vida, tal y como la conocemos, podría haber prosperado. Desde que llegó en febrero de 2021, el Perseverance ha estado perforando el suelo y recolectando muestras de rocas para enviarlas a la Tierra en futuras misiones.

El descubrimiento: Materia orgánica en las rocas
La noticia que ha sacudido a la comunidad científica es el hallazgo de materia orgánica en las muestras. Los instrumentos del Perseverance, en un análisis preliminar, han detectado una concentración inusualmente alta de compuestos a base de carbono. Si bien la materia orgánica puede crearse a través de procesos geológicos no biológicos, como la interacción de minerales y agua, su presencia en un lugar que alguna vez fue tan propicio para la vida es, como mínimo, intrigante.

¿Qué significa realmente "posibles señales de vida"?
Es crucial entender la cautela de los científicos de la NASA. No se trata de un anuncio de "hemos encontrado vida". Es mucho más sutil y emocionante que eso. Lo que se ha encontrado son "biofirmas" potenciales: las huellas químicas que la vida podría dejar atrás. Un ejemplo en la Tierra serían los fósiles o los depósitos de carbono que dejan los organismos microscópicos en rocas antiguas.

El verdadero trabajo de confirmación no se hará en Marte, sino en los laboratorios de la Tierra. El plan es que las muestras de rocas, cuidadosamente selladas en tubos de titanio, sean recogidas por una futura misión y traídas a nuestro planeta para un análisis detallado. Solo entonces, con el poder de los instrumentos más avanzados de la Tierra, se podrá determinar si estos compuestos orgánicos son de origen biológico o geológico.

El futuro: Un paso más cerca de la respuesta
Este hallazgo es un hito para la astrobiología y nos acerca un paso más a responder la pregunta que ha obsesionado a la humanidad durante siglos. Si estas rocas contienen evidencia de vida antigua, por más simple que fuera, cambiaría nuestra percepción del universo para siempre. Nos mostraría que la vida no es un fenómeno exclusivo de la Tierra y que, de hecho, podría ser mucho más común de lo que pensábamos.

Mantente atento a las actualizaciones. La saga de la búsqueda de vida en Marte está lejos de terminar, y este es, sin duda, el capítulo más emocionante hasta la fecha.

sábado, 13 de septiembre de 2025

La vitamina D podría retrasar el envejecimiento

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Jesús Leonardo Guerra Sánchez

Un nuevo estudio de la Universidad de Harvard ha revelado que la vitamina D podría ralentizar el envejecimiento biológico. Los investigadores observaron que la suplementación con esta vitamina ayuda a preservar los telómeros, estructuras clave para la longevidad celular y la prevención de enfermedades crónicas relacionadas con la edad.

La vitamina D y su relación con el envejecimiento celular
Los telómeros, estructuras que protegen los extremos de los cromosomas, actúan como un reloj biológico. A medida que envejecemos, se acortan de forma natural, lo que incrementa el riesgo de enfermedades crónicas como cáncer, diabetes o problemas cardiovasculares. El estudio VITAL, publicado en The American Journal of Clinical Nutrition, siguió durante cuatro años a miles de personas y demostró que quienes recibieron 2.000 UI de vitamina D3 al día mostraron un acortamiento de telómeros mucho menor que los que tomaron un placebo.

La diferencia fue tan notable que los científicos estimaron que la suplementación evitó el equivalente a casi tres años de envejecimiento biológico. Esto abre la posibilidad de que la vitamina D no solo sea esencial para la salud ósea e inmunológica, como ya se sabía, sino también para la longevidad celular. Según los autores, esta vitamina podría estimular la telomerasa —una enzima que reconstruye los telómeros— y reducir el daño oxidativo del ADN, uno de los principales factores del envejecimiento prematuro.

Para la doctora JoAnn Manson, profesora de Medicina en Harvard y autora principal del estudio, el hallazgo es prometedor: “La vitamina D reduce la inflamación, una de las principales causas del acortamiento de los telómeros y de las enfermedades crónicas del envejecimiento”.

Beneficios potenciales y precauciones necesarias

La investigación apunta a que la suplementación con vitamina D puede convertirse en una estrategia innovadora para retrasar el envejecimiento biológico y reducir la incidencia de enfermedades degenerativas. Los efectos serían especialmente relevantes en personas con altos niveles de inflamación o mayor riesgo de patologías crónicas.

Sin embargo, los expertos advierten que los suplementos no deben considerarse una solución mágica ni un sustituto de un estilo de vida saludable. Una alimentación equilibrada, la práctica regular de ejercicio físico y la exposición moderada al sol siguen siendo pilares fundamentales para mantener una buena salud. De hecho, los investigadores señalaron que caminar 15 minutos varias veces a la semana bajo la luz solar del mediodía puede aportar suficiente vitamina D sin necesidad de recurrir a suplementos, al menos en personas sin deficiencias marcadas.

El debate sobre qué nivel de vitamina D en sangre se considera “adecuado” continúa abierto. Diferentes países y organismos de salud ofrecen cifras distintas, lo que genera confusión sobre la suplementación óptima. Aunque en este ensayo clínico no se observaron efectos secundarios con 2.000 UI diarias, la ingesta excesiva puede causar hipercalcemia, una acumulación de calcio en la sangre que provoca vómitos, debilidad muscular y problemas renales. Por ello, cualquier suplementación debe hacerse bajo supervisión médica.

Lo que queda por investigar sobre la vitamina D y la longevidad
A pesar de los resultados alentadores, los investigadores de Harvard subrayan que aún se necesitan más estudios para confirmar los beneficios de la vitamina D sobre el envejecimiento y establecer la dosis adecuada para distintos grupos de población. Además, se desconoce si la vitamina D tendría el mismo impacto en personas con niveles sanguíneos normales en comparación con aquellas que presentan deficiencias.

El interés científico en los telómeros y su relación con la longevidad no es nuevo, pero este ensayo marca un paso importante en el campo de la medicina preventiva. Si futuras investigaciones confirman estos hallazgos, la vitamina D podría convertirse en una herramienta accesible para retrasar la aparición de enfermedades propias de la edad avanzada.

Mientras tanto, la recomendación de los especialistas es clara: mantener hábitos saludables y consultar con un médico antes de iniciar cualquier suplementación. El camino hacia una vida más larga y saludable probablemente sea el resultado de una combinación equilibrada de factores y no de un único suplemento.

El estudio de Harvard ofrece nuevas evidencias de que la vitamina D puede ayudar a frenar el envejecimiento celular, preservando los telómeros y reduciendo la inflamación. Aunque los resultados son prometedores, la ciencia aún busca confirmar la dosis y condiciones óptimas para aprovechar su potencial.

martes, 9 de septiembre de 2025

El calor extremo amenaza a las aves tropicales

Enviado por

Diego Hidalgo Manzanares 


Desde las selvas tropicales de Centroamérica y Sudamérica hasta las sabanas del norte de Australia, las regiones ecuatoriales del mundo albergan miles de especies de aves únicas, desde guacamayos hasta tucanes y colibríes, que prosperan en ambientes cálidos y húmedos.

Pero a medida que el cambio climático se acelera, las regiones tropicales están experimentando diez veces más días peligrosamente calurosos que hace 40 años, lo que amenaza la supervivencia de algunas de las aves más coloridas del mundo, según muestra una nueva investigación.

Entre 1950 y 2020, los eventos de calor extremo redujeron las poblaciones de aves tropicales entre un 25 % y un 38 %, según un estudio publicado en la revista Nature Ecology and Evolution.

El estudio muestra que los eventos de calor extremo son un “motor principal de la pérdida de especies”, lo que puede explicar por qué incluso las poblaciones de aves en algunos de los rincones más prístinos de la Tierra están disminuyendo, dijo James Watson, profesor de ciencia de la conservación en la Universidad de Queensland y uno de los autores del estudio.

“Realmente señala el hecho de que tenemos que solucionar las emisiones de gases de efecto invernadero, porque estos escenarios de calor extremo van a aumentar con el tiempo”, dijo Watson.

Watson y sus colegas analizaron más de 90.000 observaciones científicas de más de 3.000 poblaciones de aves y las compararon con registros meteorológicos diarios que datan de 1940, para ver cómo las poblaciones de aves respondían a eventos climáticos extremos, incluidas las precipitaciones y las olas de calor.

Probaron sus hallazgos con datos sobre la actividad industrial humana para enfocarse específicamente en los impactos del cambio climático.

Los científicos descubrieron que la exposición a temperaturas extremas (temperaturas que superaron el percentil 99) causó una reducción en las poblaciones de aves en latitudes por debajo de los 55 grados norte o sur, sintiéndose los efectos más extremos en los trópicos, es decir, en latitudes por debajo de los 23 grados.

Los autores encontraron que el aumento de las temperaturas extremas fue más perjudicial para las aves que los aumentos de la temperatura media anual causados por el cambio climático.

El calor extremo representa una grave amenaza para las aves tropicales
La noción de que las poblaciones de aves están disminuyendo drásticamente no es nueva: un estudio de 2019 encontró que las poblaciones de aves en EE.UU. y Canadá han disminuido en un 30 % desde 1970, lo que significa una pérdida de casi 3.000 millones de aves.

Sin embargo, gran parte de esta pérdida se ha atribuido a impactos humanos más directos, como la pérdida de hábitat debido a la agricultura, la tala y la minería, o incluso las colisiones con edificios.

El estudio subraya la amenaza que el calor extremo representa para las aves en las regiones tropicales y ayuda a explicar por qué las aves están muriendo incluso en áreas remotas y protegidas, típicamente consideradas santuarios de biodiversidad.

En dos selvas tropicales intactas en Panamá y el Amazonas, las poblaciones de aves disminuyeron en más del 50 % para la mayoría de las especies entre 1977 y 2020, y entre 2003 y 2022, respectivamente, según el estudio.

Cuando las aves se exponen a un calor extremo, pueden sufrir hipertermia, donde su temperatura corporal se eleva a un nivel peligroso. Dado que las aves no pueden sudar, bajo estas condiciones, pueden comenzar a jadear o exponer más su piel para intentar liberar el calor.

El ave puede deshidratarse o desorientarse y, en algunos casos, perder el conocimiento y caer de sus perchas. La exposición al calor extremo también puede causar daño orgánico en las aves y dificultar su capacidad reproductiva.

Parte de lo que hace que los trópicos sean áreas tan importantes para la biodiversidad es también lo que los hace particularmente frágiles al cambio climático.

“Es casi la tormenta perfecta”, dijo Golo Maurer, director de estrategia de conservación de aves en Birdlife Australia.

En las áreas tropicales se encuentran especies con poblaciones pequeñas que han encontrado su nicho en un rango de temperaturas muy estrecho, indicó Maurer, quien no participó en el estudio. “Esto, a su vez, impulsa una diversidad asombrosa”.

Pero cuando las temperaturas aumentan más allá de estos rangos cómodos, las aves tropicales luchan por adaptarse, dijo Watson.

“Tienen poblaciones mucho más pequeñas, y su capacidad evolutiva es mucho, mucho menor”, dijo Watson.

“Otra llamada de atención”
Maurer dijo que el estudio muestra que “no podemos quedarnos de brazos cruzados” y asumir que las especies estarán seguras porque están en áreas protegidas.

“El cambio climático es tan generalizado que afectará también esas áreas”, afirmó.

Maurer dijo que ha notado cómo el cambio climático afecta a las aves en su hogar tropical del norte de Queensland, Australia, un área conocida por su biodiversidad con un gran número de aves endémicas.

Por ejemplo, los observadores voluntarios de BirdLife han tenido que ir a elevaciones más altas para avistar a los jardineros dorados, pequeñas aves amarillas que tienen un rango pequeño y viven en la selva tropical de Queensland, dijo Maurer.

Watson dijo que el estudio debería servir como “otra llamada de atención de que las emisiones de gases de efecto invernadero y el cambio climático son un problema importante para la biodiversidad”.

“Tenemos que mitigar el cambio climático como estrategia principal, porque perderemos un gran número de especies en los trópicos si no lo hacemos”.

viernes, 5 de septiembre de 2025

¿Cuáles son los síntomas de la bacteria come carne?

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Andres Yahel Arvayo Martinez


La bacteria come carne ha causado la muerte de seis personas y la infección de 34 en Luisiana, Estados Unidos. Tras el aumento de los casos, el Departamento de salud del estado pidió tomar precauciones para prevenir la infección.

Las autoridades estadounidenses reportaron que desde 2015, en Estados Unidos únicamente se registraba una muerte anual y siete contagios; pero, en lo que va del 2025, la cifra de fallecidos se ha multiplicado seis veces.

¿Cómo se contagian los humanos de la bacteria come carne?
La Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación del gobierno de México indica que la bacteria Vibrio vulnificus es conocida como bacteria come carne debido a que su infección produce necrosis en la piel.

Los humanos pueden adquirir la bacteria come carne cuando consumen mariscos crudos o mal cocinados. Además, pueden contagiarse mediante el contacto directo con la bacteria que se encuentra principalmente en aguas cálidas.

Desde 2023, la bacteria come carne ha causado preocupación en Estados Unidos y el Golfo de México, incluso se estableció un cerco de vigilancia en las aguas cálidas de Florida y Texas, además de que se detectó en las costas de California, sin representar una alerta de vigilancia.

En 2011, el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) detectó diferentes especies de Vibrio en la bahía y áreas cercanas a Guaymas, Sonora, y la bacteria come carne en bajas concentraciones en el agua de mar, y en ostión y pata de mula en Sinaloa y Sonora.
¿Cuáles son los síntomas de la infección por bacteria come carne?

El Centro Nacional de Biotecnología e Información de Estados Unidos indica que los síntomas de la bacteria come carne son:

Diarrea acuosa
Fiebre
Náuseas
Vómitos
Septicemia, es decir una infección en el torrente sanguíneo que afecta a diversos órganos
Escalofríos

En caso de contagiarse mediante una herida producida en un ambiente marino, puede generar una “intensa reacción cutánea y celulitis con ampollas. Sin tratamiento, esta puede progresar de lesión cutánea a fascitis necrosante con mionecrosis” indica el instituto estadounidense.

El Centro Nacional de Biotecnología e Información de Estados Unidos informa que la tasa de mortalidad de la enfermedad es del 25 por ciento.

De acuerdo con la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación del gobierno de México, las personas que son más susceptibles a morir por la enfermedad son:

Personas con enfermedades crónicas
Personas con sistema inmune deprimido
Diabéticos
Personas con afectaciones hepáticas
Quienes presentan arritmias o fallas renales
Personas de edad avanzada
Personas con heridas abiertas

“En personas saludables, sin enfermedades crónicas o con un sistema inmune fuerte, esta bacteria puede controlarse con atención médica desde los primeros síntomas”, indica el gobierno de México.