sábado, 26 de septiembre de 2026

Vacunas contra árboles y mariposas editadas genéticamente entre los proyectos de biotecnología financiados por el Reino Unido ‘agencia de invención’

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Jesus Leonardo Guerra Sanchez

Vacunas para fresnos, tratamientos para la piel de tritones y mariposas cola de golondrina editadas genéticamente se encuentran entre los 14 proyectos financiados con impuestos de la “agencia de invención” del Reino Unido que tienen como objetivo acelerar la capacidad de la naturaleza para adaptarse a la crisis climática.

El programa de adaptación acelerada de £54 millones de la Agencia de Investigación e Invención Avanzada del Reino Unido (Aria) – un organismo público que financia proyectos tecnológicos de alto riesgo y alta recompensa – tiene como objetivo investigar aplicaciones de biotecnología que puedan acelerar la evolución de las especies silvestres’ y ayudarlas a adaptarse a nuevas amenazas como el calentamiento global y las enfermedades.

Los 14 equipos anunciados el lunes recibirán una parte de los £30 millones iniciales en subvenciones durante los próximos dos años. Desarrollarán herramientas para proteger las especies de vida silvestre nativas británicas, incluido el roble inglés y polinizadores críticos como el abejorro de cola beige, dijo Yannick Wurm, director del programa de adaptación acelerada de Aria.


Los entornos naturales del mundo están cambiando tan rápidamente debido a la crisis climática y las presiones humanas que muchas especies ya no pueden adaptarse con la suficiente rapidez, dijo Wurm, profesor de genómica evolutiva en la Universidad Queen Mary de Londres. “Esta cohorte es una primera exploración de cómo podemos aprovechar algunos de los poderes de la biotecnología para ayudar responsablemente a los animales y plantas silvestres a superar los desafíos que enfrentan”, añadió.

Los proyectos tienen como objetivo trabajar junto con medidas convencionales de conservación de la naturaleza, como reservas protegidas, para brindar a los ambientalistas un nuevo conjunto de “herramientas de precisión” que Wurm compara con las vacunas de ARNm para humanos.

Aria es una creación de Dominic Cummings, ex asesor principal de Boris Johnson, quien dijo que financiaría ideas “locas” que podrían “restaurar el lugar de Gran Bretaña como superpotencia científica”.

El organismo financiado con fondos públicos ha recibido críticas por su investigación sobre controvertidas técnicas de geoingeniería y subvenciones que han otorgado millones de dólares de los contribuyentes del Reino Unido a empresas tecnológicas y de capital de riesgo estadounidenses. Matt Clifford, presidente de Aria, se vio obligado a dimitir este mes debido a lo que un diputado de alto rango llamó un “claro conflicto de intereses” después de aceptar un trabajo con Anthropic, el desarrollador del chatbot de inteligencia artificial Claude.

Un equipo anunciado el lunes, dirigido por investigadores de la Universidad de Exeter, utilizará la edición genética Crispr-Cas9 en la cola de golondrina, una mariposa incluida en la lista roja de especies en peligro de extinción de Gran Bretaña, para aumentar su resistencia a los insecticidas ampliamente utilizados en las granjas. Otro proyecto desarrollado por Rothamsted Research, el centro de investigación agrícola de 180 años de antigüedad en Hertfordshire, editará los genes de especies de árboles longevos como los robles para que se reproduzcan en meses en lugar de décadas, lo que significa que pueden desarrollar rápidamente respuestas adaptativas a la sequía y a los patógenos invasivos.

Los ambientalistas de todo el planeta han debatido el uso de técnicas de biotecnología y edición genética cada vez más poderosas para ayudar a la conservación. En el congreso mundial sobre conservación de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) celebrado en octubre pasado, más de 90 ONG expresaron su preocupación por el hecho de que estas tecnologías alterarán irreversiblemente los sistemas naturales con efectos impredecibles.

La prohibición fue rechazada por un estrecho margen después de que 250 científicos firmaran una carta abierta para destacar los beneficios potenciales de la biología sintética, que podría permitir a las islas pequeñas eliminar ratones invasores que amenazan a más de 100 aves y reptiles. En lugar de ello, la UICN adoptó su primera política global sobre biología sintética, que incluye un conjunto de criterios estrictos para las soluciones propuestas.

Esta política de la UICN ha sido una de las bases de la política ética de Aria, afirmó Marie-Claire Cordonier Segger, presidenta del comité asesor de responsabilidad ética y social del programa. Aunque los proyectos están destinados a la naturaleza, ninguna de las soluciones experimentales se lanzará durante el programa, que durará hasta 2030, dijo Cordonier Segger, profesor de derecho internacional en la Universidad de Cambridge. “La decisión de tener el código más sólido posible se tomó temprano”, dijo, y agregó que todos los beneficiarios trabajarán en laboratorios seguros.

Chris Thomas, director fundador del Centro Leverhulme para la Biodiversidad del Antropoceno de la Universidad de York, dijo que los proyectos que Aria está financiando ofrecen herramientas potencialmente valiosas en un momento en que muchas especies y ecosistemas enfrentan sequías, patógenos y otras amenazas.

Las infecciones por hongos quitridios que se alimentan de la piel, que han causado disminuciones poblacionales en más de 500 especies de anfibios, parecen ser un objetivo “particularmente digno” para estos nuevos enfoques, dijo Thomas, quien no participa en el programa Aria.

Tomado de "The Guardian" Todos los derechos reservados, Reproducido sin fines de lucro

miércoles, 10 de junio de 2026

Javier Peña, divulgador climático: "No nos podemos permitir el lujo de ser pesimistas cuando estamos jugando con la vida en la Tierra"

El creador y guionista Javier Peña aterriza este jueves 4 de junio en Palma para presentar el primer capítulo de su serie documental HOPE! Estamos a tiempo. El acto, organizado por la Fundació Gabriel Alomar, estaba previsto para el pasado 16 de abril, pero se suspendió por la muerte del concejal del PSOE en Alcúdia Joan Gaspar Vallori. La nueva convocatoria, abierta al público general y con entrada gratuita, será a las 17 horas en Cine Ciutat.

Empezaste este camino como divulgador climático por una inquietud personal. ¿Cómo se produce ese salto inicial?

Yo venía de la biología y la comunicación, en ese momento trabajaba en ese ámbito. En 2018 nació mi hijo y, a la vez, se publicó el informe de panel de expertos de la ONU sobre cambio climático, que fue lo más grave que se había publicado hasta la fecha. Eso, junto con lo que ya estaba viendo, fue una llamada de atención. Pensé que esto es lo más importante y empecé a abrir un canal en Facebook para amplificar el mensaje de los científicos y llamar a la acción.

¿Cuándo creaste el canal imaginabas que acabarías teniendo este alcance?

Nunca. Siempre fue pensado como algo por la necesidad de hacer algo en mi tiempo libre. Nunca pensé que acabaría dedicándome a ello, pero la acogida fue muy rapida, casi inmediata.

En el debate público, suele predominar un tono pesimista sobre el cambio climático. ¿Es útil este enfoque?

La buena noticia que tenemos con el cambio climático es que no es solo un problema grave, sino que tenemos las soluciones que necesitamos para resolverlo. Y además es un problema tan grave que no tenemos la opción de no resolverlo. No existe la opción de dejarlo pasar o de decir que no se va a resolver. No nos podemos permitir el lujo de ser pesimistas cuando estamos jugando con la vida en la Tierra, con el futuro de nuestros hijos y con un legado tan importante. Es demasiado tarde para no ser optimistas y para no poner el foco en las soluciones y en la acción.

No podemos quedarnos en el lamento ni en la desesperanza. Tenemos que actuar, tenemos esa responsabilidad. Somos los adultos a cargo de este momento y lo tenemos que resolver sí o sí.

Muchas veces se pone el foco en la ciudadanía. ¿Estamos cargando demasiada responsabilidad en la gente?

Es una tarea de todos. El ciudadano tiene mucho poder y eso no es una mala noticia, es una gran noticia, porque podemos ser parte de la solución. Nuestras decisiones en la dieta, el consumo energético o la movilidad importan, y además moldean lo que luego hacen los gobiernos y las empresas. Tiene que cambiar todo a la vez en todas partes, pero los ciudadanos tenemos un gran poder que tenemos que utilizar y ser conscientes de ello. No es una carga, es una responsabilidad y una oportunidad.

¿Qué medidas podrían tener mayor impacto a corto plazo?

Hay muchas. En la serie se recogen más de 50 soluciones: abandonar los combustibles fósiles, entrar en la era del sol, el viento y la electricidad, cambiar el sistema agroalimentario y volver a una agricultura regenerativa. Cuando esto se hace a escala se producen cambios en la prosperidad económica, en el clima de regiones enteras e incluso aumentan las lluvias. Eso nos da una visión del potencial que tenemos para moldear nuestro clima y nuestra prosperidad.

En HOPE! Estamos a tiempo, ¿qué puede encontrarse el espectador además de soluciones?

Es un recopilatorio de historias humanas excepcionales acompañadas por figuras clave a nivel científico. Pero sobre todo son historias de esperanza, de acción y del poder del optimismo. Es una invitación a ver cómo personas de distintos sectores consiguen reinventarse y ser parte de la solución. Cada episodio muestra experiencias reales, iniciativas que ya están en marcha y que demuestran que el cambio no es solo posible, sino que en muchos casos ya está ocurriendo. Es también una forma de acercar al espectador a soluciones concretas que a veces no son tan visibles, pero que están funcionando en distintos lugares del mundo.

¿Cómo ves el papel de las redes sociales en la divulgación climática?

Las redes son herramientas. Hay gente que las usa para el mal y otra que las usa para el bien. En nuestro caso han permitido que surjan proyectos que no habrían existido sin ellas. Hay buena divulgación que está llegando a mucha gente, pero también hay desinformación.

¿Cuáles son los errores más comunes comunicativos en torno al cambio climático?

Ha habido una campaña financiada principalmente por empresas de combustibles fósiles que ha sembrado dudas sobre la ciencia durante décadas. Pero ese debate ya está superado. Ahora estamos en la fase de soluciones y de la implementación. Y lo que vemos es que las transformaciones que tenemos que hacer son mejores, incluso aunque no existiera el cambio climático.

Además de la serie, también has participado en otros formatos. ¿En qué estás trabajando ahora?

Hemos lanzado el pódcast que se llama El mundo puede ser la hostia, que habla de soluciones y de cómo podemos hacer que el mundo sea un lugar mucho mejor. Y estamos desarrollando muchos proyectos piloto con HOPE. Además, ya se han formado más de 220 grupos ciudadanos en todo el mundo que organizan videofórums y generan grupos de acción local que trabajan con los ayuntamientos. Que la serie sirva como herramienta para impulsar estos procesos es, para mí, el mejor premio.

Vienes a Palma a presentar un episodio y debatir con colectivos locales. ¿Qué esperas de estos encuentros?

Es muy importante aprovechar la oportunidad de que tenemos las soluciones disponibles para cambiar el mundo y hacerlo rápido. Nos permite encontrarnos en cosas en las que estamos de acuerdo y trabajar en una tarea común, que es la regeneración. Es una tarea que nos debe unir como sociedad y como seres humanos, porque estamos de acuerdo en muchas más cosas de las que pensamos y este tipo de encuentros ayudan precisamente a eso, a generar espacios de diálogo y de acción compartida.

martes, 9 de junio de 2026

Ciclo celular

¿Alguna vez te has preguntado cómo es posible que tu cuerpo, a partir de una sola célula diminuta, haya llegado a formar billones de ellas? ¿O cómo se las arreglan tus tejidos para regenerarse después de una herida, o por qué el cáncer ocurre cuando algo sale mal?

La respuesta está en un proceso fascinante, silencioso y perfectamente coreografiado que ocurre dentro de ti… ahora mismo. No lo sientes, no lo ves, pero es el motor que mantiene tu vida en marcha.

Hoy vamos a adentrarnos en el increíble universo microscópico del ciclo celular. Un viaje de nacimiento, crecimiento, copia y división que cada una de tus células protagoniza como si fuera un reloj suizo.

Desde la tranquila "fase de descanso" hasta el explosivo momento de la mitosis, donde una célula madre se parte en dos hijas idénticas… explicaremos paso a paso esta danza molecular que es, ni más ni menos, la base de la vida.

Prepárate, porque después de este episodio, cada vez que te rasques una rodilla o simplemente respires, verás tu cuerpo con otros ojos.

Aprieta el botón de play… y comencemos el viaje celular.




miércoles, 13 de mayo de 2026

Increíble: hace solo 6.000 años, el Sáhara era un paraíso verde lleno de vida

Si hoy cerraras los ojos y pensaras en el Sáhara, lo primero que te vendría a la mente sería un océano de arena dorada que se pierde en el horizonte bajo un sol implacable. Es la imagen que todos tenemos grabada: el desierto cálido más grande del planeta, un lugar donde la vida parece haberse rendido hace mucho tiempo. Pero lo que quizá no sabes es que esa imagen es solo una mala racha. Una fase. Un suspiro en la larga memoria de la Tierra.

Porque hubo un tiempo —y no me refiero a millones de años, sino a algo tan cercano como la invención de la escritura— en el que el Sáhara era un vergel imposible. Imagina por un momento que viajas en el tiempo hasta el norte de África de hace unos seis mil años. No encontrarías dunas, sino sabanas interminables salpicadas de acacias y baobabs. Escucharías el rumor de ríos caudalosos que no se secan nunca y te toparias con lagos tan enormes que podrías confundirlos con mares interiores. De hecho, hubo un lago, al que los científicos llaman Megachad, que llegó a tener el tamaño del actual Mar Caspio.

Y no estarías solo. A tu alrededor caminarían manadas de elefantes, jirafas estirando el cuello entre las ramas, hipopótamos refugiándose en las aguas dulces e incluso cocodrilos tomando el sol en las orillas. No es fantasía. Lo sabemos porque quienes vivieron allí lo dibujaron. En las paredes de roca de Tassili n'Ajjer, en Argelia, todavía hoy puedes ver pinturas rupestres de personas nadando, cazando con arcos y pastoreando ganado en un paisaje que hoy es puro desierto. Aquella gente no solo sobrevivía: prosperaba.

Entonces, ¿qué demonios ocurrió? ¿Cómo se convierte un paraíso en el lugar más hostil del planeta?

La respuesta no es una catástrofe repentina ni un castigo divino. Es mucho más sutil y, a la vez, más fascinante. Todo tiene que ver con un baile milenario que la Tierra lleva ejecutando desde que existe: los pequeños cambios en su órbita y en la inclinación de su eje. Imagina que nuestro planeta no gira siempre de la misma manera. Cada 21.000 años, su eje bambolea ligeramente, como una peonza que se va moviendo mientras da vueltas. Ese bamboleo, que parece insignificante, cambia cuánto sol recibe cada hemisferio en verano.

Hace entre 10.000 y 6.000 años, ese bamboleo hizo que el hemisferio norte recibiera un poco más de radiación solar durante los meses cálidos. Solo un cinco o un siete por ciento más. Pero ese pequeño empujón extra fue suficiente para calentar el aire del Sáhara con más fuerza de lo normal. Y el aire caliente, como sabes, sube. Al subir, crea una zona de baja presión que actúa como un imán para los vientos húmedos que vienen del Atlántico y del Golfo de Guinea. De repente, el monzón africano, ese que hoy apenas moja el Sahel, se adentró cientos de kilómetros tierra adentro y empezó a regar el desierto. Las lluvias de verano llenaron cada grieta, cada cauce seco. Y la vegetación, al ser más oscura que la arena, absorbió más calor, lo que reforzó el efecto y atrajo aún más lluvia. Fue un círculo virtuoso que convirtió el polvo en vida.

Pero lo que sube, baja. El bamboleo del eje siguió su curso. Hace unos 5.500 años, la insolación veraniega comenzó a disminuir. El monzón, como un río que retrocede, empezó a debilitarse y a desplazarse hacia el sur. Los lagos gigantes, sin suficiente agua nueva, comenzaron a evaporarse. El Megachad se fue encogiendo hasta fragmentarse en los lagos mucho más pequeños que hoy salpican la región (el actual lago Chad es un lastimoso recuerdo de aquella inmensidad). Las plantas murieron porque ya no llegaban las lluvias. Y al morir, dejaron al descubierto la arena, que al ser más clara reflejó más luz solar en lugar de absorber calor. Eso enfrió la superficie, debilitó aún más el monzón y aceleró la desertificación. El círculo virtuoso se convirtió en un círculo vicioso que, en apenas unos pocos siglos —un abrir y cerrar de ojos para el planeta—, barrió el paraíso.

Las poblaciones humanas, que habían disfrutado de lagos llenos de peces y caza abundante, se vieron forzadas a emigrar. Muchas se concentraron en el único gran río que sobrevivió a aquel colapso: el Nilo. Allí, junto a sus aguas, nació una de las civilizaciones más brillantes de la historia. En cierto modo, el antiguo Egipto es hijo del Sáhara que se secaba.

Y aquí viene lo más alucinante de todo esto. El Sáhara no es un desierto "para siempre". Es un desierto "de momento". Porque la Tierra no ha dejado de bailar. Dentro de unos diez o quince mil años, el bamboleo del eje volverá a apuntar el hemisferio norte hacia el Sol en verano. El monzón volverá a avanzar. Las lluvias regresarán. Y, lentamente, las dunas empezarán a teñirse de verde. Los valles secos volverán a ser ríos. Los lagos renacerán. Y si los seres humanos seguimos por aquí, podríamos ver cómo el mayor desierto cálido del planeta se convierte de nuevo en una sabana llena de vida.

Así que la próxima vez que veas una fotografía de esas dunas infinitas, recuerda que no estás viendo un paisaje eterno. Estás viendo una fotografía de un instante en un ciclo de 21.000 años. Bajo esa arena, duermen los fósiles de cocodrilos. En las rocas, esperan las pinturas de un mundo que fue verde. Y dentro de un tiempo, en algún lugar donde hoy solo hay silencio y arena, volverá a oírse el chapoteo de un hipopótamo entrando al agua.

La Tierra no tiene prisa, pero no olvida cómo ser un paraíso.

EL PODER CLIMÁTICO DEL MUSGO

Un pequeño héroe ecológico está siendo reevaluado por su inmenso potencial. El musgo es un organismo sorprendente que absorbe más CO2 que los árboles y, lo que es crucial, crece sin necesidad de tierra, lo que lo hace perfecto para entornos urbanos.

Los científicos sugieren que deberíamos dejar de arrancarlo, ya que tiene una doble función vital en las ciudades. Su capacidad para retener grandes cantidades de agua y humedad ayuda a refrescar los entornos urbanos, combatiendo el efecto de isla de calor que asfixia a muchas metrópolis.

Además de su función de sumidero de carbono, el musgo ofrece una solución de bajo mantenimiento para la biofiltración del aire. Su estructura porosa atrapa partículas contaminantes, mejorando la calidad del aire. Es una solución natural, eficiente y lista para ser integrada en el diseño urbano sostenible.




martes, 12 de mayo de 2026

Lipidos



Los lípidos son un grupo muy heterogéneo de sustancias que se definen por una característica física, ser insolubles en agua y muy solubles en disolventes orgánicos como el éter o el cloroformo; los lípidos son un grupo muy importantes de biomoléculas por las funciones que desarrollan dentro de las células, por ejemplo, son grandes reservas de energía, componentes estructurales de las membranas celulares, hormonas, vitaminas, etc.


Los monómeros que constituyen a los lípidos son los ácidos grasos.

Ácidos orgánicos
Estos compuestos se caracterizan por poseer uno o más grupos del ácido carboxílico (— COOH), los compuestos que poseen este grupo se llaman ácidos orgánicos debido a que se ionizan para producir iones H+.
COOH → COO– + H+

Ésteres
Bajo ciertas condiciones, un alcohol y un ácido orgánico reaccionarán de manera característica pa-ra formar un compuesto llamado éster.


En donde R1 representa el alcohol y R2 el ácido carboxílico. Esta reacción se efectúa por la combinación del grupo — OH del alcohol con el grupo — COOH del ácido, originando agua y éster.

lunes, 11 de mayo de 2026

Erizo de lápices

No es un erizo como los demás
El extraño e infinito mundo de los erizos no acabará nunca de maravillamos, tanto por la extrema diversidad de sus representantes como por sus singulares adaptaciones al medio y a las condiciones ecológicas ambientes. Entre los erizos más extraordinarios, el erizo de lápices, Heterocentrotus mamillatus, es un representante de la extraña familia de los Equinométridos. 

Se encuentra a estos erizos en los mares tropicales, donde viven alrededor de los atolones y de las islas, así como en el agua clara de los lagos de fondo rocoso que quedan entre la costa y los arrecifes. Contrariamente a lo que es característico de los erizos, a saber, sus púas afiladas, el erizo de lápices tiene únicamente una especie de varillas anchas, con la punta embotada. Así, se puede coger impunemente a uno de estos erizos sin riesgo de dolorosos pinchazos. 

El erizo de lápices es uno de los mejores “taladradores de roca” del mundo espinoso. Socava sin dificultad rocas calcáreas muy duras y se hace en ellas un alojamiento circular lo bastante espacioso pomo para poder darse la vuelta. Una de las particularidades del agujero del erizo de lápices es que es más estrecho hacia la superficie y más ancho en la parte profunda. Así, cuando se quiere coger al animal, es indispensable proveerse de un martillo y de un buril, siendo inútil toda tentativa de extraer a un erizo de lápices de su agujero con la mano desnuda. 

Este animal pasa toda su vida en el seno de la roca y se alimenta de animálculos y de restos orgánicos que lleva la corriente marina al alcance de su orificio bucal. El nombre de erizo de lápices proviene de que se puede escribir sobre una pizarra con sus gruesas “púas”.

Grupo: Equinodermos
Clase: Equinídeos
Orden: Equinoideos
Familia: Equinométridos
Especie: Heterocentrotus mamillatus (Erizo de lápices)

miércoles, 6 de mayo de 2026

Azúcares

Los carbohidratos son miembros de una familia de compuestos orgánicos que se caracterizan por tener varios grupos hidroxilos y por lo menos potencialmente un grupo aldehídico o cetónico. Un alcohol polivalente es una molécula orgánica que tiene más de un radical alcohólico (C — OH), por ejemplo el glicerol.
La palabra carbohidrato literalmente significa carbón con agua (carbón hidratado) o hidrato de carbono, y se les conoce así por tener carbón, hidrógeno y oxígeno, éstos dos últimos en la misma proporción que en el agua, sin embargo, en la fórmula empírica se observa que eso no es cierto.

CnH2nOn

También se les conoce como sacáridos (sacar en latín significa azúcar), glúcidos (glucos en griego significa dulce) o azúcares; desempeñan su principal función biológica como energéticos, o sea, que de ellos se obtiene energía para procesos vitales. Un gramo de carbohidratos proporciona 4 calorías. Además, desempeñan funciones estructurales y de reserva.

Clasificación de los carbohidratos

Se pueden clasificar según dos criterios:
1. De acuerdo con el grupo funcional que poseen: se dividen en aldosas por presentar un grupo aldehído en el C1 (— CHO) y cetosas por presentar un grupo cetona en el C2 (— CO).
2. De acuerdo con su complejidad estructural o número de unidades que contengan se dividen en: monosacáridos o azúcares simples (al hidrolizarse no se degradan en azúcares más sencillos), oligosacáridos (al hidrolizarse se producen de dos a diez unidades de monosacáridos) y polisacáridos (al hidrolizarse producen gran número de monosacáridos).Monosacáridos.Son carbohidratos que no pueden desdoblarse por hidrólisis y se nombran por el número de átomos de carbono en su cadena con la terminación osa: triosas, tetrosas, pentosas, hexosas, etcétera. La ribosa y desoxirribosa (pentosas) son los azúcares que forman parte de los ácidos nucleicos ARN (ácido ribonucleico) y ADN (ácido desoxirribonucleico). Las hexosas tienen seis átomos de carbono; son las más abundantes en la naturaleza y las más importantes moléculas desde el punto de vista fisiológico y nutricional.

La D-glucosa se encuentra ampliamente distribuida en la naturaleza en frutas y plantas, también se encuentra en la sangre del hombre que contiene cerca de 100 mg de glucosa por 100 ml. Si la con-centración de glucosa aumenta aparece en la orina; al exceso de glucosa en la sangre se le de-nomina hiperglicemia (hiper = elevado, glucos = dulce, hema = sangre) y es una de las consecuencias de la enfermedad llamada diabetes.
Cuando nivel sanguíneo de glucosa es menor que el normal, se presenta hipoglucemia (hipo = bajo). La glucosa es la molécula energética por excelencia; además de proveer la energía para el organismo, puede almacenarse en forma de glucógeno en animales o almidón en las plantas.

Oligosacáridos
(oligo = poco, sacar = azúcar): El número máximo de monosacáridos que se encuentran en los oligosacáridos es de 10 a 12; de acuerdo con el número de unidades de monosacáridos, los oligosacáridos pueden ser: disacáridos (dos monosacáridos), trisacáridos (tres monosacáridos), tetrasacáridos (cuatro monosacáridos), etc. Los disacáridos más comunes son: la maltosa, formada por dos glucosas; la lactosa, el azúcar de la leche, formado por una glucosa y una galactosa; y la sacarosa, el azúcar de las frutas, formado por una glucosa y una fructosa.


Enlace glucosídicoLos monosacáridos se unen entre sí para formar oligosacáridos y polisacáridos; la unión la realizan por el enlace glucosídico, en el cual dos carbones quedan unidos por un átomo de oxígeno y durante su formación se libera una molécula de agua.
El enlace glucosídico puede ser α o β. El primero se caracteriza por ser fácilmente digerible, mientras que los compuestos que tienen el enlace beta glucosídico no.

Polisacáridos
Al hidrolizarse producen muchas unidades de monosacáridos. Estos carbohidratos se encuentran de manera abundante en la naturaleza. Sus moléculas son muy grandes y complejas, tienen elevado peso molecular, son ligeramente solubles en agua y no son muy activos químicamente. Como ejemplo de polisacáridos tenemos sustancias de reserva como el almidón y el glucógeno. En el caso de sustancias estructurales, tenemos al poli-sacárido celulosa, principal constituyente de la pared celular de las plantas y a la quitina que forma parte del exoesqueleto de los artrópodos.




Más allá del clima: la verdadera dimensión de la crisis planetaria

Reducir la crisis ambiental al cambio climático no es solo simplificar el problema: implica decidir qué temas reciben atención, financiamiento y regulación, y cuáles quedan fuera.

En el discurso público (medios, cumbres, documentos oficiales) la conversación gira casi siempre en torno a la temperatura global, las emisiones de dióxido de carbono y cómo reducirlas. Es un lenguaje conocido y políticamente manejable, pero insuficiente para describir lo que está en juego.

La humanidad no enfrenta únicamente una crisis climática. Lo que está ocurriendo es una crisis planetaria más amplia, con múltiples procesos de deterioro que avanzan al mismo tiempo y que ponen en riesgo las condiciones que han permitido el desarrollo de la civilización. Reconocer esta diferencia no es un detalle académico: define qué soluciones se plantean y cuáles ni siquiera se consideran.

Desde 2009, el marco de los Límites Planetarios ha ofrecido una forma de entender esta complejidad. Plantea que existen umbrales biofísicos dentro de los cuales el sistema Tierra se mantiene relativamente estable. Al rebasarlos, aumenta la posibilidad de cambios abruptos e irreversibles. La actualización más reciente señala que siete de esos límites ya han sido superados. El cambio climático es solo uno de ellos. También están la pérdida de biodiversidad, la alteración de los ciclos de nitrógeno y fósforo, el uso intensivo de agua dulce, la transformación del suelo, la acumulación de sustancias químicas nuevas —como plásticos y contaminantes sintéticos— y la acidificación de los océanos.

Cada uno de estos procesos tiene efectos propios sobre la producción de alimentos, el acceso al agua, la estabilidad de los ecosistemas y la salud humana. Ninguno se resuelve únicamente con la reducción de emisiones. Sin embargo, la mayor parte de la atención política y de los recursos se concentra en el clima, dejando sin respuesta efectiva los demás frentes.

A esto se suma una desigualdad evidente. La responsabilidad por la crisis no está distribuida de manera equitativa, ni tampoco sus impactos. Una minoría de la población mundial concentra gran parte del consumo y de las emisiones, mientras que los sectores más pobres —que aportan mucho menos al problema— son los primeros en resentir sus efectos y los que tienen menos capacidad para adaptarse. Ignorar esta asimetría implica reproducir la misma injusticia que se pretende resolver.

Muchas de las soluciones que hoy se promueven comparten un rasgo: ofrecen una apariencia de cambio sin alterar las causas de fondo. Instrumentos como los mercados de carbono, los biocombustibles o la captura de carbono operan dentro de la misma lógica que ha impulsado la degradación ambiental. La paradoja de Jevons lo muestra con claridad: mejorar la eficiencia en el uso de un recurso no reduce necesariamente su consumo total, porque al abaratarse su uso, se expande la demanda. Más eficiencia dentro del mismo sistema no resuelve el problema del volumen.

Algo similar ocurre con los pagos por servicios ambientales. Aunque generan incentivos para conservar en ciertos casos, no logran captar la complejidad de los procesos ecológicos ni modificar la dinámica de expansión que presiona a los ecosistemas. Un mismo actor puede conservar en un sitio mientras degrada en otro. La conservación aislada no cambia la lógica general.

En el fondo, el debate no es técnico sino político. Se trata de decidir si las soluciones cuestionan el modelo económico que origina la crisis o si solo lo adaptan sin transformarlo. Un sistema que depende del crecimiento continuo entra en conflicto con los límites físicos de un planeta finito. Esa tensión no desaparece con ajustes tecnológicos ni con mecanismos de mercado.

Existen propuestas que intentan actuar a ese nivel. El decrecimiento planificado plantea reducir de forma deliberada el uso de materiales y energía en los sectores que más presionan al planeta, sin traducirse en un empobrecimiento generalizado. La transición justa busca que los costos del cambio no recaigan en quienes menos capacidad tienen para asumirlos. La democracia económica propone abrir la discusión sobre qué se produce, para quién y con qué impactos, más allá de las decisiones del mercado.

Ninguna de estas propuestas es sencilla. Pero comparten algo que muchas soluciones dominantes no tienen: apuntan a las causas y no solo a los síntomas. Reconocer esa diferencia es el punto de partida para pensar respuestas acordes con la magnitud del problema.

sábado, 18 de abril de 2026

El ingenio de los pájaros

"El ingenio de los pájaros" (originalmente The Genius of Birds) es un aclamado libro de divulgación científica escrito por la autora estadounidense Jennifer Ackerman.

Publicada originalmente en 2016 y traducida al español por la editorial Ariel en 2017, la obra explora los revolucionarios descubrimientos sobre la inteligencia de las aves.

Ackerman viaja por el mundo para documentar comportamientos que desafían la antigua idea de que los pájaros tienen un "cerebro hueco":

Destaca especies como el cuervo de Nueva Caledonia, capaz de fabricar y mejorar sus propias herramientas para obtener alimento. Examina cómo algunas aves viven en sociedades complejas, reconocen rostros humanos y engañan a sus depredadores fingiendo estar heridas para proteger sus nidos. Describe la asombrosa capacidad de orientación de las palomas mensajeras y la memoria de especies que recuerdan dónde y qué tipo de comida escondieron hace meses. Menciona aves artistas que decoran sus nidos con objetos clasificados por color (especialmente el azul) para atraer parejas, creando verdaderas "galerías de arte".

Durante siglos, hemos usado la expresión "cerebro de pájaro" como un insulto. Pero, ¿y si te dijera que algunas aves tienen capacidades cognitivas que rivalizan con las de los primates? En su fascinante libro "El ingenio de los pájaros", Jennifer Ackerman nos invita a asomarnos al cielo para descubrir una inteligencia asombrosa que ha estado ocurriendo justo sobre nuestras cabezas.

El fascinante mundo del "genio alado"
Ackerman nos lleva de viaje por todo el mundo para presentarnos a los verdaderos genios de la naturaleza:Los Cuervos de Nueva Caledonia: Ingenieros que fabrican sus propias herramientas con ramas y hojas.
Los Carboneros: Maestros del Big Data natural, capaces de recordar miles de escondites de comida con una precisión matemática.
Los Pájaros de Enramada: Artistas que diseñan "galerías de arte" para seducir, ordenando objetos por colores y formas.

El libro no es solo una lista de curiosidades; es una exploración de cómo la evolución ha creado formas de inteligencia radicalmente distintas a la humana, pero igualmente complejas. Desde la navegación estelar hasta el chisme social en las bandadas, Ackerman demuestra que el ingenio no depende del tamaño del cerebro, sino de cómo está conectado.

Si te gusta la naturaleza, la psicología o simplemente quieres ver el mundo con otros ojos, esta obra es una joya. Es divulgación científica escrita con la fluidez de una novela. Al terminarlo, nunca volverás a mirar a un gorrión de la misma manera.

Sobre la autora: Jennifer Ackerman 
Jennifer Ackerman es una de las divulgadoras científicas más respetadas de la actualidad. Con una carrera de más de 30 años, se ha especializado en traducir temas complejos de biología y ornitología en historias apasionantes para el gran público.

Ha sido colaboradora habitual de medios prestigiosos como National Geographic, The New York Times y Scientific American. Su trabajo se caracteriza por una investigación de campo profunda, no solo lee estudios, sino que acompaña a los científicos a selvas y desiertos para observar a los sujetos de sus libros.


Gracias a su estilo narrativo y rigurosidad, "El ingenio de los pájaros" se convirtió en un bestseller del New York Times y ha sido traducido a más de 20 idiomas, consolidándola como la voz definitiva para quienes desean entender el alma y la mente de las aves.