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viernes, 15 de noviembre de 2024

Nobel de Química 2024

Enviado por

Guillermo Florez Gonzalez

La Real Academia de las Ciencias de Suecia ha otorgado este miércoles el Premio Nobel de Química 2024, con una mitad a David Baker por “el diseño de proteínas con computación” y la otra mitad conjuntamente a Demis Hassabis y John Jumper por “la predicción de la estructura de las proteínas mediante el uso de inteligencia artificial”. El comité que ha otorgado el galardón ha destacado las potenciales aplicaciones de sus logros científicos en numerosos procesos en los que están implicadas las proteínas, desde el desarrollo más rápido de vacunas al descubrimiento de nuevos nanomateriales, pasando por el diseño de fármacos dirigidos para tratar el cáncer o la evolución hacia una industria química más verde. Para dar una idea del nuevo universo que abren a la ciencia los avances de Baker, Hassabis y Jumper, el presidente del comité, Heiner Linke, señaló que “si queríamos entender cómo funcionan las proteínas, primero había que saber qué aspecto tienen” e incidió en los grandes beneficios para la humanidad que traerá ese conocimiento.

El británico Demis Hassabis (Londres, 1976) y el estadounidense John Jumper (Little Rock, 1985) han utilizado con éxito la inteligencia artificial acelerar una carrera científica que llevaba medio siglo abierta, desde la empresa Google Deepmind de la que Hassabis es el consejero delegado. Con su modelo de inteligencia artificial AlphaFold2, presentado en 2020, han logrado predecir la estructura tridimensional de casi todas las proteínas identificadas hasta la fecha —unos 200 millones—, partiendo únicamente de la secuencia de aminoácidos que forma su cadena. Estas larguísimas cadenas se pliegan en formas tremendamente complejas, que determinan la función y actividad biológica de las proteínas, y predecir esas estructuras era un reto pendiente de la ciencia desde los años 1970.
El estadounidense David Baker (Seattle, 1962) ha aprendido a dominar los denominados bloques de construcción de la vida —los 20 aminoácidos— y a crear proteínas completamente nuevas que no existían en la naturaleza. Lo logró por primera vez en 2003 y, desde entonces, la imaginativa cocina de su grupo de investigación en el departamento de bioquímica de la Universidad de Washington ha diseñado proteínas a la carta, para usarlas como medicamentos, como nuevas vacunas —con éxito ya en modelos animales— o como diminutos sensores —que permiten, por ejemplo, detectar la presencia de la droga fentanilo en el ambiente. Tras ser felicitado por el comité de los Nobel que le ha otorgado el premio, Baker declaró sentirse muy “emocionado y honrado” y agradeció a los investigadores que le precedieron y acompañaron en su campo, citando la clásica frase que escribió en 1675 Isaac Newton: “Si he visto más lejos, ha sido subiéndome a hombros de gigantes”.

Para su descubrimiento, Baker desarrolló en su día una herramienta de computación llamada Rosetta, y hoy ha agradecido las contribuciones de los galardonados ayer con el Nobel de Física —por sus desarrollos para el aprendizaje automático con redes neuronales— como fundamentales para hacer realidad la predicción de la estructura de proteínas con IA, por la que Hassabis y Jumper se han llevado la otra mitad del Nobel de Química. Los tres nuevos nobeles de Química compartieron también en 2023 el premio Fronteras del Conocimiento, que otorga la Fundación BBVA, en la categoría de Biología y Biomedicina. Demis Hassabis y Geoffrey Hinton —nuevo Nobel de Física— fueron también dos de los cuatro galardonados en 2022 con el premio Princesa de Asturias de Investigación Científica, “por sus desarrollos de redes neuronales fundamentales en todos los campos de la ciencia y la tecnología”.

La primera IA que revoluciona la ciencia: beneficios y riesgos
En una conferencia de prensa ofrecida por Google DeepMind, tanto Demis Hassabis como John Jumper expresaron su “increíble emoción y honor” porque la Academia Sueca haya reconocido las investigaciones a las que han dedicado su carrera científica. “La tarea de mi vida ha sido buscar aplicaciones de la inteligencia artificial que mejoren la vida de las personas y, en concreto, que aceleren los descubrimientos científicos”, declaró Hassabis, recordando cómo su interés de niño en el ajedrez y los ordenadores le llevó a desarrollar AlphaGo, una IA que derrotó en 2016 al campeón del mundo de go, un juego de tablero cuya complejidad de movimientos posibles supera a la del ajedrez.

AlphaGo fue el primer gran éxito de la compañía DeepMind, cofundada por Hassabis en 2010 y adquirida por Google en 2014, y sentó las bases de AlphaFold, la primera herramienta de inteligencia artificial que ha revolucionado la investigación científica. Hassabis hizo una reflexión general sobre la IA, horas después de conocer que había recibido el Nobel de Química por la aplicación de esa tecnología al estudio de las proteínas: “La inteligencia artificial es quizás la tecnología más poderosa que ha tenido la humanidad. Va a afectar a todos los ámbitos de nuestra vida y, con respecto a su uso, me defino como optimista cauto: tiene un enorme potencial para aplicaciones beneficiosas, pero también podrá usarse para hacer daño. Esto nos puede crear problemas sin precedentes y necesitaremos afrontar los riesgos de la IA”, afirmó el científico computacional, quien aprovechó la ocasión para pedir cooperación internacional para estar preparados para el reto que supondrá “la siguiente generación de herramientas de IA, que llegará en 10 años o así: tendrán más riesgos y habrá que estar más preparados. Vamos en la dirección correcta con las cautelas actuales, pero tenemos que ir más rápido”.

En la misma comparecencia, el también premiado John Jumper destacó que el secreto de que AlphaFold haya resuelto el problema de la estructura de las proteínas es que “la inteligencia artificial es increíblemente buena desentrañando patrones que las personas no podemos ver. Pero eso no se consigue ‘con solo darle al botón de la IA’. El desarrollo de AlphaFold ha sido un proceso iterativo muy complejo, desarrollado durante años por un grandísimo equipo y el premio reconoce el potencial de la biología computacional”. Para Jumper, la clave es que estas herramientas nos ayudarán a entender mejor las enfermedades y, sobre todo, a hacerlo mucho más rápido. Su colega Hassabis reconoció que, en esta nueva era científica que se abre, “tendremos que ser cautos: seguir usando los procedimientos científicos adecuados y, además, asegurarnos que entendemos estos sistemas y que podemos controlarlos”.

Limitaciones y transparencia de doble filo
José Antonio Márquez, investigador del Laboratorio Europeo de Biología Molecular (EMBL), ha manifiestado su satisfacción por “un premio Nobel muy merecido y que se ha otorgado muy poco tiempo después de que se lograran los avances ahora reconocidos”. Pero para Márquez, que trabaja dilucidando estructuras de proteínas del sincrotrón del EMBL en Grenoble (Francia), esta rapidez no ha sido ninguna sorpresa. “Este premio era algo que esperábamos, porque la comunidad científica ha absorbido en muy poco tiempo esos avances. Todos los laboratorios aplican ahora esa metodología por defecto: gracias a AlphaFold, conocer la estructura más probable de una proteína lleva segundos o minutos, mientras que antes eran meses o años de trabajo experimental”, explica este científico, quien aclara que para que esto sea posible ha sido fundamental el acceso abierto a los modelos de proteínas y al código del software usado tanto por David Baker como por Demis Hassabis y John Jumper.
Esta transparencia con la comunidad científica fue la seña de las dos primeras versiones de AlphaFold, que llevó en solo dos años consiguieron predecir la estructura de 200 millones de proteínas; cuando en los 60 años anteriores solo se había determinado la forma en 3D de unas 200.000 proteínas. Sin embargo, AlphaFold3 ha generado una cierta controversia porque su acceso gratuito es limitado para los investigadores y su código no está disponible. La gran novedad de la tercera versión de esta IA es que ahora permite predecir también las interacciones entre las proteínas y el resto de moléculas esenciales de la vida. Esto permitirá acelerar el desarrollo de nuevos medicamentos, pero ya no es algo que está a libre disposición de la comunidad científica.

Para Alfonso Valencia, director de Ciencias de la Vida en el Centro Nacional de Supercomputación de Barcelona (BSC) el Nobel de Química 2024 “reconoce lo que se ha convertido en el avance más significativo de la inteligencia artificial. Los métodos implementados por Demis Hassabis y John Jumper para la predicción de la estructura de proteínas a partir de su secuencia se han convertido en un recurso imprescindible en biotecnología y biomedicina”. Valencia ha explicado, en declaraciones a SMC España, que una diferencia fundamental entre AlphaFold y otras populares herramientas de IA, como por ejemplo ChatGTP y sus respuestas no demasiado fiables, “es que estas predicciones de estructura [de las proteínas] vienen acompañadas de un índice de confianza en la calidad del resultado”.

Márquez recuerda que, “a pesar del alto grado de fiabilidad de AlphaFold al predecir la estructura del 80% de proteínas, hay algunos tipos de ellas con las que es mucho menos fiable”. Además, este investigador recuerda otra limitación fundamental de estas herramientas de IA que usan redes neuronales: “Son muy hábiles encontrando patrones, pero no nos explican cómo lo hacen. Así que para nosotros es un avance brutal tener predicciones fiables de las estructuras, y tan rápido, pero seguimos sin entender por qué las proteínas se pliegan de esa manera y no de otra”.

El galardón está dotado con 11 millones de coronas suecas, unos 950.000 euros. Tras los galardones de Medicina y de Física, conocidos el lunes y el martes, con el de Química continúa la ronda de anuncios, que culminará el jueves con el de Literatura y el viernes con el de la Paz. En 2023, los premiados fueron el francés Moungi Bawendi, el estadounidense Louis E. Brus y el ruso Alexei Ekimov, por el descubrimiento de los puntos cuánticos.

Desde 1901, el Premio Nobel de Química se ha otorgado 116 veces y ha quedado desierto en ocho ocasiones —la última, en 1942—. Como este premio puede ser compartido cada año entre hasta tres laureados, un total de 195 personas lo han recibido. Solo ocho de ellas son mujeres: la primera fue Marie Curie, en 1911; y la última, Carolyn Bertozzi, en 2022. Y únicamente han ganado dos veces el Nobel de Química los científicos Frederick Sanger (en 1958 y 1980) y Barry Sharpless (en 2001 y 2022).

martes, 11 de abril de 2023

¿Qué es el carbón activado?

El carbón activado es un polvo fino, negro e inoloro que se usa frecuentemente en salas de emergencia para tratar las sobredosis. Sus propiedades absorbentes de toxinas tienen una amplia variedad de usos medicinales y cosméticos, aunque ninguno se ha comprobado científicamente.

El carbón activado se produce sobrecalentando las fuentes naturales del carbón, como la madera. El polvo negro impide que las toxinas se absorban por el estómago al adherirse a ellas. El cuerpo no puede absorber el carbón y, por lo tanto, las toxinas que se unen al carbón salen del cuerpo a través de las heces.

Este artículo explica algunos de los usos del carbón activado, sus posibles beneficios y si existe algún riesgo.

El carbón activado está disponible en diferentes formas, incluyendo en polvo.

El carbón activado no es la misma sustancia que la que se encuentra en los trozos de carbón o en los trozos de comida quemados.

La fabricación del carbón activado lo hace extremadamente absorbente, lo que le permite unirse a las moléculas, iones o átomos. De esta manera, los elimina de las sustancias disueltas.

El carbón activado se fabrica calentando los materiales ricos en carbón, como madera, turba, cáscaras de coco o aserrín, a temperaturas muy altas.

Este proceso de ‘activación’ elimina el carbón de las moléculas absorbidas previamente y libera las áreas de unión. Este proceso también reduce el tamaño de los poros en el carbón y produce más huecos en cada molécula, así aumentando su área de superficie.

Como resultado, una cucharadita de carbón activado tiene un área de superficie mayor al de una cancha de fútbol.

Posibles usos del carbón activado
Las autoridades solo han aprobado el carbón activado para el tratamiento de emergencia por sobredosis o envenenamientos.

Sin embargo, debido a sus poderosas propiedades para eliminar las toxinas, algunos han propuesto el carbón activado como un tratamiento para una lista creciente de afecciones.

No existe suficiente investigación concluyente a gran escala que determine los beneficios del carbón activado. Muchos productos de venta libre también se basan en los principios químicos básicos del carbón activado para defender sus supuestos beneficios.

Algunos usos del carbón activado que tienen algo de evidencia incluyen lo siguiente:
1. Salud renal
Es posible que el carbón activado ayude a la función renal al filtrar las toxinas y medicamentos no digeridos.

El carbón activado parece ser especialmente efectivo para eliminar las toxinas derivadas de la urea, el principal producto secundario de la digestión de proteínas.

Se requiere más investigación, pero algunos estudios en animales demuestran que el carbón activado puede ayudar a mejorar la función renal y reducir el daño y la inflamación gastrointestinal en las personas con enfermedad renal crónica.

En un estudio de 2014, ratas con enfermedad renal crónica inducida recibieron 4 gramos (g) por kilogramo por día de una preparación de carbón activado oral. Los investigadores determinaron que los animales tuvieron reducciones significativas en la inflamación y daño intestinal.

En otro estudio de 2014, ratas con deficiencia renal crónica inducida fueron alimentadas con mezclas que contenían 20% de carbón activado. También experimentaron una función mejorada del riñón y un índice reducido de inflamación y daño renal.

2. Gas intestinal
Se considera que el polvo del carbón activado puede interrumpir el gas intestinal, aunque los investigadores todavía no comprenden cómo.

Los líquidos y gases atrapados en el intestino pueden fácilmente pasar a través de los millones de diminutos agujeros en el carbón activado y es posible que este proceso los neutralice.

En un estudio de 2012, una pequeña muestra de personas con un historial de gas excesivo en sus intestinos tomó 448 miligramos (mg) de carbón activado tres veces al día durante 2 días antes de realizar exámenes de ultrasonido intestinal. También tomaron otros 672 mg en la mañana del examen.

El estudio demostró que los examinadores médicos pudieron ver con más claridad ciertas partes de algunos de los órganos que deseaban identificar con el ultrasonido, mientras que el gas intestinal los habría oscurecido sin el tratamiento.

Además, en un 34% de los participantes que recibieron carbón activado para reducir sus gases, mejoraron los síntomas.

En un estudio de 2017, todas las personas que tomaron 45 mg de simeticona y 140 mg de carbón activado 3 veces al día durante 10 días, todas reportaron una reducción significativa en el dolor abdominal sin efectos secundarios.

La investigación todavía es limitada, pero un panel de informes de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, en inglés) informa que no existe suficiente evidencia para apoyar el uso de carbón activado para reducir la acumulación de gas excesivo.

No hay instrucciones determinadas para usar el carbón activado como tratamiento para los gases intestinales, pero la EFSA recomendó tomar al menos 1 g 30 minutos antes y después de cada comida.

3. Filtración de agua
Las personas han usado carbón activado por mucho tiempo como un filtro de agua natural. Al igual que lo hace en los intestinos y el estómago, el carbón activado puede interactuar y absorber una diversidad de toxinas, medicamentos, virus, bacterias, hongos y químicos que contiene el agua.

Los gránulos de carbón activado se usan frecuentemente en entornos comerciales, como en los centros de gestión de residuos, para el proceso de filtración. Docenas de productos para filtrar el agua también están diseñados para uso en el hogar, usando cartuchos de carbón para purificar el agua de toxinas e impurezas.

Un estudio de 2015 encontró que los sistemas de filtración de agua que usaron carbón eliminaron hasta 100% del fluoruro en 32 muestras de agua no filtrada después de 6 meses de ser instalados.

4. Diarrea

El carbón activado puede tratar la diarrea.

Dado su uso como absorbente gastrointestinal en casos de sobredosis y envenenamientos, tiene sentido que algunas personas propongan el carbón activado como tratamiento para la diarrea.

En una revisión de 2017 de los estudios recientes sobre el uso del carbón activado para la diarrea, los investigadores concluyeron que podría impedir que el cuerpo absorba las bacterias y los medicamentos que causan diarrea al atraparlos en su superficie porosa y texturizada.

Aunque se indica como un tratamiento adecuado para la diarrea, los investigadores también notaron que el carbón activado tenía algunos efectos secundarios, especialmente en comparación con los medicamentos antidiarreicos comunes.

5. Blanqueamiento de dientes y salud bucal
Docenas de productos para el blanqueamiento de los dientes contienen carbón activado.

Muchos productos para la salud bucal que contienen carbón activado indican tener varios beneficios como:antivirales
antibacterianos
antimicóticos
desintoxicantes

Las propiedades de absorción de toxinas del carbón activado pueden ser importantes aquí, pero no existe una investigación significativa que apoye su uso para el blanqueamiento de los dientes o la salud bucal.

En un artículo de 2017, los investigadores concluyeron que no existen suficientes datos de laboratorio o clínicos para determinar la seguridad o efectividad del carbón activado para el blanqueamiento de los dientes o la salud bucal.

6. Cuidado de la piel
Los investigadores han reportado que el carbón activado puede ayudar a eliminar las micropartículas como el polvo, tierra, químicos, toxinas y bacterias de la superficie de la piel y así facilitar su eliminación.

7. Desodorante
Varios desodorantes de carbón activado están ampliamente disponibles. El carbón puede absorber los olores y gases dañinos, lo que lo hace ideal como un desodorante para las axilas, zapatos y refrigeradores.

También se reporta que el carbón activado puede absorber el exceso de humedad y controlar los niveles de humedad a un nivel micro.

8. Infecciones de la piel
En todo el mundo, muchos profesionales de la medicina tradicional usan el polvo de carbón activado hecho de cáscara de coco para tratar las afecciones de tejido blando, como infecciones de la piel.

El carbón activado puede tener un efecto antibacterial al absorber microbios dañinos de las heridas. Varios se encuentran disponibles comercialmente.

Usos médicos del carbón activado

Las bebidas de carbón activado pueden ayudar a eliminar las toxinas del cuerpo.

En las salas de emergencias, los médicos a veces usan el carbón activado para tratar las sobredosis o envenenamientos.

Con frecuencia, el carbón activado puede ayudar a eliminar toxinas y medicamentos, incluyendo:AINE y otros antiinflamatorios de venta libre
sedantes
bloqueadores de los canales de calcio
dapsona
carbamazepina (Tegretol)
medicamentos contra la malaria
metilxantinas (estimulantes moderados)

El carbón activado no puede unirse a todo tipo de toxinas y medicamentos, especialmente los que son corrosivos.

Los que el carbón activado no puede eliminar incluyen:
alcoholes
lejía
hierro
litio
derivados del petróleo, como fuelóleo, gasolina, disolvente de pintura y algunos productos para limpieza

Si una persona está consciente y alerta, los médicos le pueden recetar una bebida hecha con una forma de polvo de carbón activado mezclado con agua. El personal médico también puede administrar mezclas de carbón activado mediante tubos de alimentación en la nariz o boca, si es necesario.

Para que esto funcione, una persona debe tomar o recibir carbón activado de 1 a 4 horas después de consumir la toxina. El carbón no puede funcionar si la persona ya ha digerido la toxina o medicamento y este ya no está en el estómago.

Nadie debería intentar tratar una sobredosis o envenenamiento en casa.

Riesgos y conclusión
Hasta ahora, no ha habido reacciones adversas con el carbón activado en ninguna de sus diversas formas.

Los productos de carbón activado están disponibles en línea.

Sin embargo, las personas que toman medicamentos deberían consultar con un médico antes de tomar productos de carbón activado oral, ya que pueden interferir con la absorción de su medicamento.

miércoles, 25 de enero de 2023

Los protones son los ladrillos de los átomos

Cuanto más pesado es el átomo, más protones (y neutrones) contiene. El hidrógeno, que es el elemento más ligero, tiene un núcleo formado por un solo protón. El elemento más pesado de la Tabla Periódica, que es Oganesson, tiene 118 protones.

Los protones no son partículas elementales; en realidad están formados por partículas aún más pequeñas llamadas quarks. Al igual que los neutrones, los protones contienen tres quarks (dos quarks "arriba" y un quark "abajo") que la fuerza fuerte mantiene unidos dentro de un protón. Las partículas formadas por tres quarks se conocen como " bariones "; por lo tanto, cuando los físicos se refieren a "materia bariónica", se refieren específicamente a la materia formada por protones y neutrones que forman átomos que luego construyen todas las personas, planetas, estrellas, galaxias y todo lo demás que podemos ver visiblemente en el universo que nos rodea.

A lo largo de la mayor parte del siglo XIX, se pensó que los átomos eran el bloque de construcción más pequeño y básico de toda la materia, pero a medida que ese siglo se acercaba a su fin, la evidencia de que los átomos en realidad están hechos de partículas más pequeñas comenzó a crecer. Los científicos comenzaron a experimentar con rayos de ánodo y cátodo: estos son haces cargados positiva y negativamente producidos por tubos de descarga de gas.

En 1897 J.J. Thomson descubrió que los rayos catódicos son corrientes de partículas subatómicas eléctricamente negativas llamadas electrones, que se liberaban de los átomos en el tubo de descarga. En consecuencia, los rayos del ánodo deben ser corrientes de iones, que son átomos con carga positiva. En particular, los iones de hidrógeno fueron reconocidos en los rayos del ánodo en 1898 por el físico alemán Wilhelm Wien.

La primera hipótesis de la estructura de los átomos, por lo tanto, tenía electrones cargados negativamente esparcidos a través de una masa amorfamente distribuida de carga positiva. Se llamó el modelo del pudín de ciruelas, con los electrones siendo análogos a las ciruelas incrustadas en la masa.

El físico británico Ernest Rutherford dudaba de este modelo. Entre 1909 y 1911 Hans Geiger y Ernest Marsden, bajo la tutela de Rutherford en la Universidad de Manchester, dispararon lo que llamaron partículas alfa —lo que hoy conocemos como núcleos de helio— contra una hoja de lámina de oro. En el modelo del pudín de ciruelas, las partículas alfa deberían haber pasado directamente a través de los átomos de oro, o haberse desviado un poco.

En cambio, Geiger y Marsden descubrieron en su experimento que a veces las partículas alfa se desviaban en ángulos grandes o incluso rebotaban directamente. Eso solo podría suceder si hubiera un nudo de carga eléctrica en el centro de un átomo, en lugar de esparcirse como en el modelo del pudín de ciruelas. Esto convenció a Rutherford de que los átomos en realidad consistían en un núcleo diminuto y apretado rodeado por un espacio vacío con electrones que orbitaban alrededor del núcleo a cierta distancia.

Este modelo, aunque simplificado porque no incorpora el comportamiento de la mecánica cuántica de los electrones, se conoce como el modelo de Bohr en honor a Niels Bohr, quien junto con Rutherford juntó todas las piezas.

En el experimento de la hoja de oro, las partículas alfa desviadas se encontraban con este núcleo. Pero, ¿de qué estaba hecho el núcleo?

Varios experimentos, incluidos algunos realizados por Rutherford, demostraron que los núcleos de hidrógeno podían surgir de otros elementos y, en 1920, Rutherford había calculado que los núcleos de hidrógeno debían ser el componente básico de todos los núcleos atómicos, ya que el hidrógeno es el elemento más ligero. Llamó al núcleo de hidrógeno un protón, que significa "primero" en griego porque Rutherford lo vio como el primer bloque de construcción para todos los átomos. Hoy sabemos que los protones (y los neutrones) se forman a partir de partículas aún más pequeñas, los quarks, y que el núcleo de un átomo está formado por protones y neutrones (con la excepción de la forma básica del hidrógeno, que no tiene neutrones).

Un protón tiene lo que se llama una "carga elemental" (e), es la unidad básica de carga contra la cual se miden todas las demás cargas. Solo los quarks tienen una carga más pequeña, siendo un tercio o dos tercios de la carga elemental.
Dado que el hidrógeno es, con mucho, el elemento (o molécula) más común en el universo, y dado que los núcleos de hidrógeno son solo protones individuales, entonces basta con decir que la ciencia de los protones puede enseñarnos mucho sobre la distribución de la materia y los mecanismos violentos que lo generan.

Las nebulosas de formación de estrellas llenas de gas hidrógeno en el espacio profundo a menudo se denominan regiones H-II. Esta notación significa que el hidrógeno ha sido ionizado por la luz ultravioleta de las estrellas jóvenes que lo rodean (HI es hidrógeno atómico neutro; H-II está ionizado); la energía del fotón ultravioleta que absorbe el hidrógeno es suficiente para expulsar al electrón. Dado que un átomo de hidrógeno consta de un solo protón y un solo electrón, la pérdida del electrón deja solo el protón. Cuando un protón en la nebulosa recaptura un electrón, emite un fotón de luz a una longitud de onda característica de 656,3 nanómetros, conocida como emisión H-II.

Los protones también son vitales en el núcleo del sol, donde la energía que se manifiesta como la luz y el calor del sol se genera a través de un mecanismo conocido como cadena protón-protón. En el centro del sol, la temperatura alcanza los 27 millones de grados Fahrenheit (15 millones de grados Celsius), suficiente para la fusión nuclear. En estas altas temperaturas, todos los átomos están ionizados, y dado que el sol es principalmente hidrógeno, esto significa que el núcleo del sol está lleno de protones.

jueves, 22 de diciembre de 2022

los nombres extraños de la química

A pesar de que muchos digan que venden productos naturales, sin compuestos químicos, nuestro mundo es un inmenso laboratorio químico. De este modo, y como existen innumerables compuestos a los que dar nombre, nos encontramos con nombres que, como mínimo, deberíamos llamar de peculiares. Como el ácido traumático, una hormona vegetal que hace que las células dañadas se dividan y ayuda a reparar el “trauma”, o el ácido erótico, que por supuesto no es el mejor afrodisíaco. Su nombre correcto es el ácido orótico, pero que en la literatura química a veces aparece mal deletreado. Quizá su nombre más conocido sea el de la vitamina B13. Y como comentó un químico, “si añades un carbono, tienes el ácido homo-erótico”.

Algo más diabólicos es la luciferasa, una enzima que reacciona con el ATP, que podríamos decir que es la molécula de la energía, para hender a la luciferina, su substrato. Esta reacción causa ese brillo en las luciérnagas y en ciertos tipos de peces. También existe un ácido diabólico, bastante difícil de aislar usando las habituales técnicas cromatográficas. O el factor anticoagulante draculina, que se encuentra en la saliva del murciélago-vampiro. Es una glicoproteína bastante larga, constituida por 411 aminoácidos.

Para contrarrestar tenemos el ácido angélico, el cual, la verdad, no tiene demasiado de angelical. Se trata de una sustancia de defensa de ciertos escarabajos. Toma su nombre de la planta sueca Archangelica officinalis, de cuyas raíces se obtuvo por primera vez en la década de 1840.

Algo más fuera de tono se encuentra la mencionada en la revista científica Phytochemistry, clitorina, o la abreviatura oficial (en inglés) del xantato etílico de sodio, SEX. Curiosamente, se puede adquirir tanto en su forma sólida o líquida y de acuerdo con la Australia’s National Industrial Chemicals Notification and Assessment Scheme, las consecuencias de exponerse a una alta concentración de SEX incluyen vértigo, temblores, dificultad al respirar, visión borrosa, dolores de cabeza, vómitos e incluso muerte. O el erectono, que es uno de los miembros de un grupo de compuestos extraídos de la hierba china Hypericum erectum, que la medicina tradicional de aquel país usa para trata la artritis, el reumatismo y como astringente.

Pero lo mejor llega de la Universidad Rice de Texas. Desde allí, un grupo de químico liderados por los químicos Chanteau y Tour, publicaron en la revista Journal of Organic Chemistry las moléculas NanoPutianas, en honor a los liliputienses de Los Viajes de Gulliver: el nanochico, el nanoatleta, el nanorey o el nanopanadero.

Por otro lado, la putrescina y la cadaverina dejan muy claro dónde podemos encontrarlas, al igual que la vomicina, fuente de la estricnina y del emético del mismo nombre. Más molón es el de domperidona, que poco tiene que ver con el champán y más como sustancia para provocar la producción de leche en mujeres lactantes. Y entre otros nombres peculiares tenemos el graciosillo furfuril furfarato, la celestial arcangelicina, la comestible thebacon o las “políticas” sarcosina y clintoniosida. Hasta los dibujos tiene sus moléculas: ahí tenemos la pikachurina, nombre dado por investigadores japoneses en 2008 a una proteína en honor al conocido Pokémon.

lunes, 13 de junio de 2022

¿Qué indica la valencia de los elementos químicos?

A finales del siglo XVIII Joseph Louis Proust era profesor de química en Segovia, y en su bien equipado laboratorio realizó muchas de las experiencias que le llevaron a formular la llamada Ley de las proporciones constantes. 

Observó que cuando dos o más elementos se combinan para dar un compuesto determinado lo hacen siempre en la misma proporción de pesos. Por ejemplo, siempre que el carbono se combina con oxígeno para dar el gas que Joseph Black había llamado «aire fijo» en 1754, lo hacen en una proporción de 3 a 8. Pero esos dos elementos pueden dar lugar también a otro gas a todas luces diferente, que resultaba altamente tóxico, en el que la proporción era de 3 a 4. La formación de compuestos distintos entre dos elementos determinados interesó a John Dalton, quien en Manchester estudió comparativamente las proporciones de pesos en esos casos, concluyendo que al final había una relación de números enteros sencillos, en un enunciado que se conoce como Ley de las proporciones múltiples. Esas y otras realidades experimentales le sirvieron para elaborar una teoría atómica que supuso un hito en la historia de la química.

En el primer decenio del siglo XIX Dalton fue aquilatando una teoría según la cual los compuestos químicos tienen lugar por agrupación de átomos diferentes ,y fue el primero en publicar una tabla de pesos relativos y símbolos de unos cuantos elementos. En su teoría toma de los antiguos filósofos la idea de átomos indivisibles, afirmando que los de un elemento son iguales entre sí, y que difieren de unos elementos a otros en su peso. Los compuestos estarían formados por moléculas, cada una de las cuales contiene átomos de varios elementos. En su obra Un nuevo sistema de filosofía química (1808) especifica que puede haber compuestos binarios, ternarios, etc., en función del número de átomos que contiene cada molécula. Todavía faltaba mucho para entender el porqué se formaban unos compuestos y otros no. La clave para ello se encuentra en un concepto que a finales de siglo llegaría a conocerse como valencia.

De las pocas cosas de química que se aprendían hasta nuestros días en la enseñanza obligatoria, la más común era la idea de valencia. Era necesario saber de memoria las correspondientes a cada elemento químico, de modo que el alumnado fuese capaz de escribir las fórmulas de cualquier compuesto imaginable, al margen de su interés. Evidentemente, no era el mejor camino para enamorarse de la asignatura. La historia del concepto de valencia se inicia con un profesor de química en Glasgow, Thomas Thomson, quien en su estudio sobre la teoría de Dalton (1813) imaginó que los átomos de cada elemento tienen un número característico de puntos de unión, con los cuales forman los enlaces.

Tuvieron que pasar algunas décadas hasta que el 10 de mayo de 1852 el joven profesor Edward Frankland presentó en la Royal Society londinense un trabajo sobre una especialidad en la que era pionero, los compuestos organometálicos, donde establecía que cada átomo puede combinarse con un número limitado de otros, expresando así su poder combinante, o atomicidad, concepto que más tarde el químico alemán Richard Abegg comenzó a denominar valencia.

Frankland llegó a la conclusión de que la atomicidad del hidrógeno era siempre uno y en función de ello atribuía números a los elementos (tres para el nitrógeno, dos para el azufre…), encontrando que algunos de los elementos podían tener varias atomicidades diferentes.

El concepto de valencia fue de gran ayuda a la hora de explicar la estructura de compuestos estudiados, tanto en la química del carbono como en la llamada química inorgánica. El primer científico en plasmar gráficamente estructuras moleculares fue el escocés Alexander Crum Brown (1864). El químico orgánico representaba los átomos con símbolos rodeados por un círculo, y los unía con segmentos que representaban las valencias. Los avances en el conocimiento del interior de los átomos desde comienzos del siglo XX han permitido comprender el enlace químico, tanto para los compuestos que tienen estructura molecular como para los que forman redes de cualquier tipo. La palabra valencia ha pasado a ser un complemento (electrones de valencia, orbitales de valencia, …) para referirse a la parte del átomo que se ve implicada en los enlaces químicos.

¿Qué es valencia?

En química, hablamos de valencia para referirnos al número de electrones que un átomo de un elemento químico determinado posee en su último nivel de energía. 

Otra forma de interpretar la valencia es como el número de electrones que un átomo de un determinado elemento químico debe ceder o aceptar para completar su último nivel de energía. Estos electrones son de especial relevancia, pues son los responsables de la formación de los enlaces químicos, por ejemplo, los enlaces covalentes (co-valente: comparten valencia). Son estos electrones los que intervienen en las reacciones químicas.

Un átomo puede tener una o más valencias. Por ese motivo este concepto (creado en el siglo XIX para explicar las “afinidades” entre los distintos átomos que se conocían) ha sido sustituido con el de “número de oxidación”, que finalmente representa prácticamente lo mismo.

Por ejemplo, el átomo de hidrógeno tiene valencia 1, lo que significa que puede compartir un electrón en su última capa; el de carbono, en cambio, tiene valencia 2 o 4, es decir, puede ceder dos o cuatro electrones. De allí que el número de valencia representa la capacidad del elemento de ganar o ceder electrones durante una reacción o enlace químico.

A lo largo de la historia, el concepto de valencia permitió el desarrollo de teorías respecto a los enlaces químicos, como son:
Estructura de Lewis (1916). Es una representación bidimensional de las moléculas o los iones, donde los enlaces covalentes son representados por guiones y los electrones no compartidos por puntos. En caso de que existan en las estructuras pares de electrones solitarios, son representados por dos puntos.

La teoría del enlace de valencia (1927). Esta teoría plantea que el átomo central en una molécula tiende a formar pares de electrones, lo cual depende de limitaciones geométricas de la molécula y del cumplimiento de la regla del octeto (los iones de los elementos químicos tienen a completar su último nivel de energía con 8 electrones para alcanzar una configuración más estable).

La teoría de los orbitales moleculares (1928). Según esta teoría, los electrones no están asignados a enlaces individuales entre átomos (como se plantea en la estructura de Lewis), sino que dichos electrones se mueven por toda la molécula bajo la influencia de los núcleos atómicos.

La teoría de repulsión de pares electrónicos de la capa de valencia (1958). Esta teoría se basa en la repulsión electrostática de los electrones de valencia de un átomo, que se repelen mutuamente hasta alcanzar una disposición en el espacio, donde finalmente no se repelen más y se define en esta configuración la geometría de la molécula.

Tipos de valencia
Existen dos tipos distintos de valencia:
Valencia positiva máxima. Refleja la máxima capacidad combinatoria de un átomo, es decir, la mayor cantidad de electrones que puede ceder. Los electrones tienen carga negativa, así que un átomo que los cede obtiene una valencia positiva (+).

Valencia negativa. Representa la capacidad de un átomo de combinarse con otro que presente valencia positiva. Los átomos que reciben electrones presentan una valencia negativa (-).

Valencia de los elementos
Las valencias conocidas de algunos elementos de la tabla periódica son las siguientes:Hidrógeno (H): 1
Carbono (C): 2, 4
Sodio (Na): 1
Potasio (K): 1
Aluminio (Al): 3
Mercurio (Hg): 1, 2
Calcio (Ca): 2
Hierro (Fe): 2, 3
Plomo (Pb): 2, 4
Cromo (Cr): 2, 3, 6
Manganeso (Mn): 2, 3, 4, 6, 7
Cloro (Cl): 1, 3, 5, 7
Oxígeno (O): 1,2
Azufre (S): 2, 4, 6
Nitrógeno (N): 1, 2, 3, 4, 5
Arsénico (As): 3, 5
Boro (B): 3
Silicio (Si): 4
Oro (Au): 1, 3
Plata (Ag): 1
Fósforo (P): 3, 5
Radio (Ra): 2
Magnesio (Mg): 2
Cobre (Cu): 1, 2

sábado, 4 de junio de 2022

¿Qué son los óxidos metálicos?

En química, se llama óxidos básicos u óxidos metálicos a un tipo de compuestos moleculares que resulta al combinar un metal con el oxígeno. En estos compuestos el átomo de oxígeno tiene estado de oxidación -2. Su fórmula general puede expresarse de la siguiente manera:

X2On

Donde X es el elemento metálico y n es la valencia de dicho metal.

Estos compuestos también se llaman óxidos básicos porque reaccionan con el agua formando hidróxidos, por lo que además son conocidos como bases. Este tipo de compuestos son bastante comunes en la vida cotidiana ya que los elementos químicos más abundantes en la tabla periódica son, justamente, los metálicos.

Los óxidos metálicos retienen algunas de las propiedades del elemento metálico, como la buena conductividad de la electricidad y el calor, o sus elevados puntos de fusión. Además, se presentan en los tres estados de agregación de la materia.

Los óxidos metálicos, como hemos dicho antes, se obtienen cuando se hace reaccionar un metal cualquiera con el oxígeno. Un ejemplo de esto lo vemos cuando un metal se oxida por estar en continuo contacto con el oxígeno presente en el aire o en el agua. Dicha relación suele expresarse en la siguiente fórmula:

Oxígeno (O) + Elemento metálico (X) = Óxido básico o metálico.

Nomenclatura de los óxidos metálicos
Existen diferentes sistemas de nomenclatura química. Para nombrar los óxidos metálicos emplearemos el sistema estequiométrico o sistemático (recomendado por la IUPAC ) y el sistema STOCK. También existe un sistema de nomenclatura llamado “tradicional”, pero actualmente se utiliza poco.

Para nombrar los óxidos metálicos según estos sistemas, primero se deben tener en cuenta algunas cuestiones:
Cuando el elemento metálico tiene un único número de oxidación (por ejemplo, el galio (Ga) tiene solo 3+):

Tradicional. Se agregan sufijos y prefijos según el estado de oxidación de los elementos metálicos. Por ejemplo: óxido de galio (Ga2O3).

Sistemático. Se nombran según la cantidad de átomos de cada tipo que tiene la molécula. Por ejemplo: trióxido de digalio (Ga2O3).

STOCK. Se añade al final del nombre el estado de oxidación del metal en ese compuesto, en números romanos y entre paréntesis. Muchas veces, si el metal tiene un solo estado de oxidación, se omite el número romano. Por ejemplo: óxido de galio (III) u óxido de galio (Ga2O3).

Cuando el elemento metálico tiene dos números de oxidación (por ejemplo, el plomo (Pb) tiene 2+ y 4+):

Tradicional. Se agregan sufijos y prefijos según el estado de oxidación de los elementos metálicos. Cuando el elemento tiene el mayor estado de oxidación se utiliza el sufijo -ico y cuando tiene el menor se utiliza el sufijo -oso. 
Por ejemplo: óxido plúmbico (PbO2) cuando el estado de oxidación es el mayor (4+) y óxido plumboso (PbO) cuando el estado de oxidación es el menor (2+).

Sistemático. Se mantienen las reglas. 
Por ejemplo: dióxido de plomo (PbO2), cuando tiene estado de oxidación (4+) y monóxido de plomo (PbO) cuando tiene estado de oxidación (2+).

STOCK. Se añade al final del nombre el estado de oxidación del metal en ese compuesto según corresponda, en números romanos y entre paréntesis. 
Por ejemplo: óxido de plomo (IV) (PbO2) y óxido de plomo (II) (PbO).

Aclaración.
A veces los subíndices se pueden simplificar. Este es el caso del óxido de plomo (IV), que se podría representar como Pb2O4, pero se simplifican los subíndices y queda PbO2.Cuando el elemento metálico tiene tres números de oxidación (por ejemplo, el cromo (Cr) tiene principalmente 2+, 3+, 6+):

Tradicional. Se agregan sufijos y prefijos según el estado de oxidación de los elementos metálicos. Cuando el elemento tiene el mayor estado de oxidación se añade el sufijo -ico, para el estado de oxidación intermedio se añade el sufijo -oso y para el menor se añade el prefijo -hipo, seguido del nombre del metal, seguido del sufijo -oso. 
Por ejemplo: óxido crómico (CrO3) cuando tiene estado de oxidación (6+), óxido cromoso (Cr2O3) cuando tiene estado de oxidación (3+) y óxido hipocromoso (CrO) cuando tiene estado de oxidación (2+).

Sistemático. Se mantienen las reglas. 
Por ejemplo: monóxido de cromo (CrO) cuando tiene estado de oxidación (2+), trióxido de dicromo (Cr2O3) cuando tiene estado de oxidación (3+) y trióxido de cromo (CrO3) cuando tiene estado de oxidación (6+).

STOCK. Se añade al final del nombre el estado de oxidación del metal en ese compuesto según corresponda, en número romanos y entre paréntesis. 
Por ejemplo: óxido de cromo (II) (CrO), óxido de cromo (III) (Cr2O3) y óxido de cromo (VI) (CrO3).

Cuando el elemento tiene cuatro números de oxidación (el manganeso (Mn) tiene principalmente 2+, 3+, 4+, 7+)

Tradicional. Cuando el elemento tiene el mayor estado de oxidación se añade el prefijo per- y el sufijo -ico, para el estado de oxidación que le sigue se añade el sufijo -ico, para el estado de oxidación siguiente se añade el sufijo -oso y para el menor estado de oxidación se añade el prefijo hipo- y el sufijo -oso. 

Por ejemplo: óxido permangánico (Mn2O7) cuando tiene estado de oxidación (7+), óxido mangánico (MnO2) cuando tiene estado de oxidación (4+), óxido manganoso (Mn2O3) cuando tiene estado de oxidación (3+) y óxido hipomanganoso (MnO) cuando tiene estado de oxidación (2+).

Sistemático. Se mantienen las reglas. 
Por ejemplo: heptaóxido de dimanganeso (Mn2O7) cuando tiene estado de oxidación (7+), dióxido de manganeso (MnO2) cuando tiene estado de oxidación (4+), trióxido de dimanganeso (Mn2O3) cuando tiene estado de oxidación (3+) y monóxido de manganeso (MnO) cuando tiene estado de oxidación (2+).

STOCK. Se añade al final del nombre el estado de oxidación del metal en ese compuesto según corresponda, en número romanos y entre paréntesis. 
Por ejemplo: óxido de manganeso (VII) (Mn2O7), óxido de manganeso (IV) (MnO2), óxido de manganeso (III) (Mn2O3) y óxido de manganeso (II) (MnO).

Usos de los óxidos metálicosLos óxidos metálicos tienen una gigantesca aplicación en la vida cotidiana, sobre todo en la fabricación de diversas sustancias químicas. Algunos ejemplos son:Óxido de magnesio. Se utiliza para la preparación de medicamentos destinados al estómago, y en la fabricación de antídotos para intoxicaciones.
Óxido de zinc. Se utiliza para la fabricación de pinturas, colorantes y pigmentos de teñido.
Óxido de aluminio. Se utiliza para aleaciones de enorme dureza y otros metales de uso industrial.
Óxido de plomo. Se utiliza en la fabricación del vidrio.
Importancia de los óxidos metálicos

Los óxidos metálicos son sumamente importantes para el ser humano y para las industrias contemporáneas, ya que sirven de aditamento en muchos compuestos de aplicación cotidiana.

Además, son la materia prima en laboratorios químicos para la obtención de bases y otros compuestos, ya que su abundancia los hace mucho más fáciles de obtener y manipular.
Ejemplos de óxidos metálicos
Algunos ejemplos adicionales de óxidos metálicos son:
Óxido de sodio (Na2O)
Óxido de potasio (K2O)
Óxido de calcio (CaO)
Óxido cúprico (CuO)
Óxido ferroso (FeO)
Óxido de plomo (PbO)
Óxido de aluminio (AlO3)

sábado, 14 de agosto de 2021

Aluminio

Elemento químico metálico, de símbolo Al, número atómico 13, peso atómico 26.9815, que pertenece al grupo IIIA del sistema periódico. El aluminio puro es blando y tiene poca resistencia mecánica, pero puede formar aleaciones con otros elementos para aumentar su resistencia y adquirir varias propiedades útiles. Las aleaciones de aluminio son ligeras, fuertes, y de fácil formación para muchos procesos de metalistería; son fáciles de ensamblar, fundir o maquinar y aceptan gran variedad de acabados. Por sus propiedades físicas, químicas y metalúrgicas, el aluminio se ha convertido en el metal no ferroso de mayor uso.

El aluminio es el elemento metálico más abundante en la Tierra y en la Luna, pero nunca se encuentra en forma libre en la naturaleza. Se halla ampliamente distribuido en las plantas y en casi todas las rocas, sobre todo en las ígneas, que contienen aluminio en forma de minerales de alúmino silicato. Cuando estos minerales se disuelven, según las condiciones químicas, es posible precipitar el aluminio en forma de arcillas minerales, hidróxidos de aluminio o ambos. En esas condiciones se forman las bauxitas que sirven de materia prima fundamental en la producción de aluminio.

El aluminio es un metal plateado con una densidad de 2.70 g/cm3 a 20ºC (1.56 oz/in3 a 68ºF). El que existe en la naturaleza consta de un solo isótopo, 2713Al. El aluminio cristaliza en una estructura cúbica centrada en las caras, con lados de longitud de 4.0495 angstroms. (0.40495 nanómetros). El aluminio se conoce por su alta conductividad eléctrica y térmica, lo mismo que por su gran reflectividad.

La configuración electrónica del elemento es 1s2 2s2 2p6 3s2 3p1. El aluminio muestra una valencia de 3+ en todos sus compuestos, exceptuadas unas cuantas especies monovalentes y divalentes gaseosas a altas temperaturas.

El aluminio es estable al aire y resistente a la corrosión por el agua de mar, a muchas soluciones acuosas y otros agentes químicos. Esto se debe a la protección del metal por una capa impenetrable de óxido. A una pureza superior al 99.95%, resiste el ataque de la mayor parte de los ácidos, pero se disuelve en agua regia. Su capa de óxido se disuelve en soluciones alcalinas y la corrosión es rápida.

El aluminio es anfótero y puede reaccionar con ácidos minerales para formar sales solubles con desprendimiento de hidrógeno.

El aluminio fundido puede tener reacciones explosivas con agua. El metal fundido no debe entrar en contacto con herramientas ni con contenedores húmedos.

A temperaturas altas, reduce muchos compuestos que contienen oxígeno, sobre todo los óxidos metálicos. Estas reacciones se aprovechan en la manufactura de ciertos metales y aleaciones.

Su aplicación en la construcción representa el mercado más grande de la industria del aluminio. Millares de casas emplean el aluminio en puertas, cerraduras, ventanas, pantallas, boquillas y canales de desagüe. El aluminio es también uno de los productos más importantes en la construcción industrial. El transporte constituye el segundo gran mercado. Muchos aviones comerciales y militares están hechos casi en su totalidad de aluminio. En los automóviles, el aluminio aparece en interiores y exteriores como molduras, parrillas, llantas (rines), acondicionadores de aire, transmisiones automáticas y algunos radiadores, bloques de motor y paneles de carrocería. Se encuentra también en carrocerías, transporte rápido sobre rieles, ruedas formadas para camiones, vagones, contenedores de carga y señales de carretera, división de carriles y alumbrado. En la industria aeroespacial, el aluminio también se encuentra en motores de aeroplanos, estructuras, cubiertas y trenes de aterrizaje e interiores; a menudo cerca de 80% del peso del avión es de aluminio. La industria de empaques para alimentos es un mercado en crecimiento rápido.

En las aplicaciones eléctricas, los alambres y cables de aluminio son los productos principales. Se encuentra en el hogar en forma de utensilios de cocina, papel de aluminio, herramientas, aparatos portátiles, acondicionadores de aire, congeladores, refrigeradores, y en equipo deportivo como esquíes y raquetas de tenis.

Existen cientos de aplicaciones químicas del aluminio y sus compuestos. El aluminio en polvo se usa en pinturas, combustible para cohetes y explosivos y como reductor químico.

Efectos del Aluminio sobre la salud
El Aluminio es uno de los metales más ampliamente usados y también uno de los más frecuentemente encontrados en los compuestos de la corteza terrestre. Debido a este hecho, el aluminio es comúnmente conocido como un compuesto inocente. Pero todavía, cuando uno es expuesto a altas concentraciones, este puede causar problemas de salud. La forma soluble en agua del Aluminio causa efectos perjudiciales, estas partículas son llamadas iones. Son usualmente encontradas en soluciones de Aluminio combinadas con otros iones, por ejemplo cloruro de Aluminio.

La toma de Alumino puede tener lugar a través de la comida, respirarlo y por contacto en la piel. La toma de concentraciones significantes de Aluminio puede causar un efecto serio en la salud como:
Daño al sistema nervioso central
Demencia
Pérdida de la memoria
Apatía
Temblores severos

El Aluminio es un riesgo para ciertos ambientes de trabajo, como son las minas, donde se puede encontrar en el agua. La gente que trabaja en fabricas donde el Aluminio es aplicado durante el proceso de producción puede aumentar los problemas de pulmón cuando ellos respiran el polvo de Aluminio. El Aluminio puede causar problemas en los riñones de los pacientes, cuando entra en el cuerpo durante el proceso de diálisis.

Efectos ambientales del Aluminio
Los efectos del Aluminio han atraido nuestra atención, mayormente debido a los problemas de acidificación. El Aluminio puede acumularse en las plantas y causar problemas de salud a animales que consumen esas plantas. Las concentraciones de Aluminio parecen ser muy altas en lagos acidificados. En estos lagos un número de peces y anfibios están disminuyendo debido a las reacciones de los iones de Aluminio con las proteinas de las agallas de los peces y los embriones de las ranas.

Elevadas concentraciones de Aluminio no sólo causan efectos sobre los peces, pero también sobre los pájaros y otros animales que consumen peces contaminados e insectos y sobre animales que respiran el Aluminio a través del aire.

Las consecuencias para los pájaros que consumen peces contaminados es que la cáscara de los huevos es más fina y los pollitos nacen con bajo peso. Las consecuencias para los animales que respiran el Aluminio a través del aire son problemas de pulmones, pérdida de peso y declinación de la actividad. Otro efecto negativo en el ambiente del Aluminio es que estos iones pueden reaccionar con los fosfatos, los cuales causan que el fosfato no esté disponible para los organismos acuáticos.

Altas concentraciones de Aluminio no sólo pueden ser encontrados en lagos ácidos y arie, también en aguas subterráneas y suelos ácidos. Hay fuertes indicadores de que el Aluminio puede dañar las raices de los árboles cuando estas están localizadas en las aguas subterráneas.

viernes, 13 de agosto de 2021

Historia de la aspirina

El ácido acetilsalicílico o AAS es un anti-inflamatorio no esteroideo de la familia de los salicilatos, usado frecuentemente como analgésico, antipirético, antiagregante plaquetario y anti-inflamatorio.

Aspirina es el nombre comercial acuñado por laboratorios Bayer para el fármaco. En muchos países sigue siendo una marca registrada de esa empresa, sin embargo, en otros como Estados Unidos, aspirin pasó a ser el nombre.

El nombre comercial de Aspirina viene del vocablo «Spiraea», que en botánica designa una familia de plantas y de ahí la sílaba «spir». La letra «A» indica el proceso de acetilación al que se somete al ácido salicílico para convertirse en ácido acetilsalicílico. La sílaba «in» era una terminación empleada con frecuencia para los medicamentos en aquella época.

El hombre siempre ha tratado de encontrar el remedio para aliviar su dolor. En la antigüedad, el remedio lo encontraba en la propia naturaleza. En concreto, el extracto de la corteza de sauce blanco (Salix alba), cuyo principio activo es la base sustancial de Aspirina, poseía unas cualidades terapéuticas tales como calmar la fiebre y aliviar el dolor.

Chinos, egipcios, griegos y romanos utilizaron la corteza de sauce para aliviar dolores. Ya en el siglo V a.C., el célebre médico griego Hipócrates recomendaba la corteza de sauce (fuente natural de la aspirina) como remedio para el dolor. En 1763 se publicó en Inglaterra un informe sobre el éxito que el reverendo E. Stone había tenido en 50 casos en los que utilizó corteza de sauce deshidratada para bajar la fiebre.

La corteza de sauce ha sido desde tiempo inmemorial el tratamiento contra la fiebre y el dolor. Es decir, un antipirético y analgésico.

A partir de la Edad Media y hasta aproximadamente el siglo XVIII, la corteza de sauce quedó en el olvido.

De nuevo en 1763, cuando Edward Stone presentó un informe en la Real Sociedad de Medicina Inglesa referente a las propiedades terapéuticas de la corteza de sauce blanco (Salix alba), se abrió otra oportunidad a este extracto vegetal tan utilizado tiempo atrás. Edward destacó su efecto antipirético tras haberlo administrado con éxito en 50 pacientes que sufrían estados febriles. Con el tiempo, los remedios naturales abrieron paso a las investigaciones científicas y a las soluciones químicas.

Científicos alemanes y franceses anhelaban descubrir el secreto de la corteza de sauce, el principio activo que curaba la fiebre y el dolor. En 1828, Andreas Bruchner, de la U. de Munich, identifica como salicilina el compuesto curativo del sauce, después de lograr aislar una sustancia amarillenta en forma de cristales de sabor muy amargo que llamó salicina. Esta sustancia también se encontraba en otras plantas como la Spiraea ulmaria, que más tarde inspiró el nombre de Aspirina.

Las posteriores investigaciones y modificaciones de la corteza de sauce dieron con el principio activo de esta planta que los científicos llamaron salicina, que sirve para sintetizar el ácido salicílico, y su proceso de acetilación da lugar al ácido acetilsalicílico.

El ácido salicílico sustituyó a la corteza de sauce, la quinina a la corteza de la quina, la estricnina a la nuez vómica y la morfina al opio.

Para prevenir una posible escasez de salicina en un futuro no lejano, se creó la necesidad de encontrar la fórmula química que sintetizara esta sustancia procedente de la corteza de sauce.

En 1853, el químico francés Charles Frédéric Gerhardt hizo un primer intento de acetilación de la salicina pero la solución contenía demasiados efectos secundarios e impurezas. Aún así, sus experimentos fueron recogidos en la literatura científica del momento, aunque a la vez olvidados por la comunidad médica.

Cuarenta y cuatro años más tarde, Félix Hoffmann, químico alemán de la casa Bayer, recuperó del pasado estas investigaciones y las perfeccionó, obteniendo, el 10 de agosto de 1897, el ácido acetilsalicílico, principio activo de Aspirina. Sus propiedades terapéuticas como analgésico y antiinflamatorio fueron descritas en 1899 por el farmacólogo alemán Heinrich Dreser, lo que permitió su comercialización.

jueves, 24 de junio de 2021

Drogas de Síntesis (I)

El término droga de síntesis se refiere a un conjunto de sustancias psicoestimulantes, en su mayoría derivadas de anfetaminas. Las drogas de síntesis se presentan habitualmente en forma de comprimidos con colores, imágenes o logotipos llamativos y se las denomina vulgarmente "pastillas". Erróneamente se ha empleado el término de "droga de diseño", pero éste debe desecharse. asociadas a la cultura del bakalao y los bares de copas.

La historia de las drogas de síntesis comienza hacia los años sesenta con la recuperación de la síntesis del MDMA (3,4-metilendioximetanfetamina).

Drogas de SíntesisEsta sustancia había sido descubierta en 1912 y patentada en 1914 por la compañía Merck como vasoconstrictora (según otros como anorexígeno), pero nunca llegó a comercializarse. En los sesenta comienza a usarse como droga psicoactiva y en los setenta aparecen los primeros estudios sobre sus efectos. El perfil actual de utilización de drogas de síntesis parece iniciarse en 1985 o 1986 en Ibiza. Desde este momento su uso se ha asociado a fiestas y músicas electrónicas de tipo Acid, Techno, Dance... Parece ser que, después de un período de popularización asociado a la llamada "Ruta del bakalao", el número de consumidores se ha estabilizado en los últimos años.

Las pastillas se consumen los fines de semana en ambientes festivos y en compañía de amigos. Lo más frecuente es tomar una o más pastillas por noche, hasta el punto que un 25% de los usuarios toman más de 4 pastillas, y simultanearlas con cannabis, alcohol y tabaco. Menos frecuentemente se asocian a cocaína, otras anfetaminas y algo menos a alucinógenos. Esto supone un gran riesgo sanitario que, en muchas ocasiones, es desconocido para los jóvenes.

En general, el creciente éxito de estas sustancias radica en los mitos y creencias erróneas que sobre ellas se tienen, entre las que están:
Su presentación atractiva y cómodo uso. Muchos usuarios ni siquiera consideran que el éxtasis sea una droga.
La creencia generalizada de su inocuidad.
El efecto que produce de autoconfianza, estado de alerta, aumento de la resistencia, mejor rendimiento físico y efecto anorexígeno.
La duración de su efecto estimulante sobre el Sistema Nervioso Central.
Su relativamente bajo costo y fácil disponibilidad.

¿Qué efectos produce?
Son sustancias químicas de síntesis, con mayor potencia y rapidez de acción que los alcaloides naturales, cuyos efectos imitan parcialmente. Su elaboración es sencilla, en laboratorios minimamente equipados, y no necesitan grandes redes de distribución. En muchos casos no son más que principios activos abandonados por la industria farmacéutica por su falta de interés y redescubiertos como sustancias de abuso.

Algunas de ellas poseen un alto poder adictivo, es decir, generan tolerancia y dependencia. Se ha comprobado que en pocos meses el individuo puede pasar de tomar 1 pastilla por noche a tomar incluso de 6 a 8, aspecto que favorece los cuadros de intoxicación.

Efectos
En términos generales, los efectos de todas estas sustancias son similares y directamente relacionados con la dosis, frecuencia del uso y vía de administración. Los sujetos consumidores relatan:

Efectos psíquicos
Cambios conductuales como euforia, elevación de la autoestima y desinhibición. Puede producirse confusión, ansiedad o agresividad. La depresión que sobreviene tras su retirada puede ser importante y causar claras inclinaciones suicidas.

Efectos alucinógenos leves. Pueden producir alteraciones del color o de la textura, pero no da lugar a la visión de objetos irreales.

Existe gran confusión en relación a sus posibles efectos afrodisiacos ya que si bien para algunos autores existe dicho efecto, otros incluso postulan que puede producir dificultad para conseguir la erección y la eyaculación.

Efectos autonómicos
Los derivados anfetamínicos de síntesis tienen los mismos efectos simpaticomiméticos que las anfetaminas y suelen dar lugar a una hiperhidrosis, visión borrosa, anorexia y elevación de la presión arterial y taquicardia. Sin embargo, todos estos efectos presentan grandes variaciones interpersonales.

domingo, 20 de junio de 2021

Actinio

El actinio se puede encontrar de forma solida en la naturaleza, presenta un aspecto visual de color plateado. El número atómico es 89 y su símbolo químico es el Ac. El punto de fusión del actinio es de 1 grados Kelvin o de -271,15 grados celsius o grados centígrados, su punto de ebullición es de 3 grados Kelvin o de -269,15 grados celsius o grados centígrados.

Símbolo: Ac
Número atómico: 89
Grupo: 3

¿Qué es el actinio?
El actinio es un elemento químico que forma parte del grupo de los actínidos. Estos conforman a los elementos que poseen un mayor número atómico, a su vez no se les puede encontrar en la naturaleza y su tiempo de vida es bastante corto. Todos los isótopos del grupo de los actínidos, entre los que se encuentra el actinio, son totalmente radiactivos.

Características del actinio
Una de las características más resaltantes de actinio, es el hecho de ser un metal radioactivo, como lo son todos los actínidos, aunque este presenta un color plata. Debido a la alta radiactividad que posee brilla en la oscuridad con una luz azulada.

El isótopo 227Ac, que solo se puede encontrar en trazas dentro de los minerales de uranio, es un emisor directo de partículas α y β con un periodo de semidesintegración de 21,773 años por partícula. Sus trazas son tan bajas dentro de las que una tonelada de mineral de uranio contiene tan solo un gramo de actinio.

El comportamiento de este elemento químico es muy parecido al del resto de las tierras raras por sobre todo al del lantano, elemento que se encuentra justo encima de él dentro la tabla periódica.​

Cuál es su historia y quién lo descubrió
El actinio fue famosamente descubierto por un químico de origen francés, llamado André-Louis Debierne, a finales del siglo XIX, luego de poder obtener el elemento a través de la pechblenda. En sus inicios este químico lo percibió como un elemento sumamente similar al titanio, y posteriormente se cambió esta percepción al torio en 1900.

Para el año 1902 fue descubierto, de forma directa por Friedrich Oscar Giesel el cual lo percibió como sus un elemento muy similar al lantano​ y le dio al mismo el nombre de emanium en el año 1904.

Luego de haber realizado las comparaciones entre estas sustancias anteriormente comparadas a finales de 1904 se estableció que eran idénticas y el nombre propuesto por Debierne fue retenido gracias a que tenía prioridad. ​

Se acabó comparando con otros tres elementos que habían sido descubiertos entre 1898 y 1900: el polonio y el radio por los químicos Marie y Pierre Curie y el radón, un gas el cual se desprende durante la desintegración radiactiva de algunos elementos más pesados descubierto el químico alemán Friedrich Ernst Dorn para el año 1900, dando como resultado ciertas similitudes gracias a sus comparables por su radioactividades.

Propiedades del actinio
Las propiedades químicas del actinio son:
Símbolo químico: Ac
Número atómico: 89
Grupo: 3
Periodo: 7
Bloque: f
Densidad: 10.070 kg/m3
Masa atómica: 2.7 u
Radio medio: 195 pm
Configuración electrónica: rn 6d 17s2
Electrones por capa: 2, 8, 18, 32, 18, 9, 2
Estados de oxidación: 3
Estructura cristalina: cúbica
Estado: sólido
Conductividad térmica: 12 W/(K·m)
Electronegatividad: 1,1
Punto de ebullición: 3 K
Punto de fusión: 1 K
Calor de fusión: 62 kJ/mol
Aspecto: plateado
Para qué sirve
El actinio no es un elemento químico que se pueda comprar en cualquier farmacia, debió a su radioactividad su uso esta reducido solo a organizaciones científicas. La radiactividad del actinio supera 150 veces más a la del radio, convirtiéndose en una excelente fuente de neutrones; pero a pesar de esto, no tiene aplicaciones industriales significativas por sus limitaciones comerciales.

Gracias al mismo se puede obtener el francio, elemento numero 87 de la tabla periódica, el cual es un metal alcalino radiactivo descubierto para 1939, la cual se obtiene en cantidades muy mínimas como resultado de un proceso de decaimiento específico del del isotopo 227Ac en la serie radiactiva que tiene inicio con el 235U.​

Dentro de la medicina el isotopo 225Ac se emplea dentro de la producción de Bi-213 utilizado en radioterapia para tratar el cáncer.​ Para lograr esto se combina al isotopo 225Ac con el anticuerpo monoclonal lintuzumab el cual forma un radioinmunoconjugado emisor de radiación alfa el cual se abrevia como 225Ac-HuM195 y cuenta con una posible actividad antineoplásica.

Dónde se encuentra el actinio
El actinio no se encuentra fácilmente, este debe ser extraído de una corta lista de elementos, estos son: AcF3, AcCl3, AcBr3, AcOF, AcOCl, AcOBr, Ac2S3, Ac2O3 y AcPO4. Todos los elementos anteriormente listados, contienen una estructura extremadamente similar a los que corresponden al lantano, por lo cual se contempla en todos ellos que el actinio cuenta con una capacidad de oxidación de +3.

Se encuentran pequeñas y raras trazas de actinio 227Ac en minerales de uranio, pero comúnmente se solo se logran obtener cantidades expresadas en miligramos, para extraerlo se bombardea 226Ra con neutrones contenidos adentro de un reactor nuclear, el cual es seguido por una desintegración de β- del isotopo 227Ra resultante.

La obtención del actinio se puede lograr gracias a la reducción del fluoruro de actinio con vapor de calcio, litio o magnesio a una temperatura de entre 1100 y 1300 °C.​ Otra forma sería a través de la desintegración de 235U o de la uranitita (U3O8). Debemos destacar que el actinio logro producirse de manera artificial por primera vez en el Argonne National Laboratory de Chicago.
Importancia

El actinio 227, como se le es conocido, debido a que es un elemento extremadamente radioactivo, con obvios efectos negativos por causas de radiación altamente nocivos para la salud, incluso comparable en peligro al plutonio, se encuentra extremadamente limitado su uso. Tan solo la ingesta de 1 miligramo de este metal podría causar cáncer al individuo en menos de 48 horas.

Su uso más amplio se ha visto en los desarrollos de la tecnología nuclear en donde ha acompañado a la misma a través de pequeñas liberaciones de radioactividad a la atmósfera, los suelos, los océanos, mares, y nivel acuífero, apareciendo por todo el mundo en la materia animal, vegetal e inerte. La radiación pasa de una especie a otra y se concentra a través de la cadena alimenticia, logrando que otros animales y humanos estén sujetos a sus efectos dañinos.

lunes, 7 de junio de 2021

LSD (II), LA DROGA QUE CAMBIÓ AL ROCK

El 19 de abril también es conocido como “El Día de la Bicicleta”. Sin embargo pocos saben que la celebración tiene poco que ver con el vehículo de dos ruedas, sino con el LSD, el ácido lisérgico de dietilamida 19 que literalmente cambió a la cultura mundial y de paso al mundo del Rock. Así que les tenemos algunas historias de destacados rocanroleros que cambiaron su visión de las cosas por el lisérgico mundo del LSD.

Albert Hofmann


Antes de entrar en materia, creemos pertinente describir el primer viaje de su creador, quien tomó la droga por casualidad.

Fue el 16 de Noviembre de 1938 cuando Hofmann sintetiza la dietilamida de ácido lisérgico 25 o LSD por primera vez, a partir de sustancias activas contenidas en plantas y hongos (entre ellos el psilocybe cubensis que se da muy bien en las alturas de Huautla de Jimenez, Oaxaca, hogar de la mítica chamana, María Sabina) con el objetivo de crear nuevos medicamentos, específicamente buscaba crear un estimulante del sistema respiratorio y circulatorio. Sin embargo dejó su descubrimiento a un lado por cinco años, hasta que decidió echarle una nueva mirada.

Al estar haciendo una nueva síntesis, accidentalmente el científico sueco absorbió el LSD a través de las yemas de sus dedos y fue así que comenzó el primer viaje ácido de la humanidad. Así lo describió el propio Hoffman en notas posteriores:

Me sentí con una inquietud notoria, combinado con una ligera sensación de mareo. Llegué a casa y me sumí en una nada desagradable sensación de intoxicación, misma que era estimulada por una exacerbada imaginación. Era una sensación como de estar en un estado de ensoñación, con los ojos cerrados (la luz del día me resultaba muy molesta), percibí oleadas de imágenes fantásticas, formas extraordinarias que se entrelazaban entre juegos de colores todo lo cual fue muy placentero de observar. Después de casi dos horas, la sensaciones se desvanecieron. A través de mi experiencia con el LSD y mi nuevo panorama de la realidad me di cuenta de las maravillas de la creación, la magnificencia de la naturaleza y el reino animal y vegetal. Me volví muy perceptivo respecto a lo que pasaba con ellos y nosotros.

El 19 de Abril de 1943 decidió tomar una nueva dosis voluntaria para experimentar y documentar los efectos del ácido, esta vez ayudado por un asistente. Se lo tomó pero no le “explotó” en el tiempo que esperaba, así que decidió irse a su casa en bicicleta (ya que no se podían usar vehículos automotores por ser tiempos de guerra) y fue así, pedaleando, que el ácido le hizo efecto y pasó de la ansiedad al disfrute total una vez que llegó a su casa. Es así como entre los adeptos al LSD este día se conoce como el Bicycle Day.

Connie Littlefield se dio a la tarea de realizar un estupendo documental sobre el LSD llamado Hofmann’s Potion el cual tiene como objetivo desempolvar el descubrimiento y síntesis de esta sustancia, y motivar futuras investigaciones respecto a esta sustancia.

Así lo expresó Hoffman:
Creo que la posibilidad de tener experiencias psicodélicas es innata. Estos psicodélicos – muy similares a los compuestos que se encuentran en nuestro cerebro – de todos los compuestos que pueden encontrarse en el reino vegetal, sólo los psicodélicos están relacionados con estas sustancias del cerebro, las cuales ya poseemos naturalmente.

Syd Barrett


No todo fue miel sobre hojuelas al respecto del LSD. Syd fue una de las víctimas del LSD; víctima casual y voluntaria. Sus roomates, el recientemente fallecido Storm Thorgerson (líder del despacho de diseñadores Hipgnosis, quienes diseñaron todas las portadas de los álbumes de Pink Floyd) y Nigel Gordon tuvieron la idea de rociar los cubos de azúcar (utilizados para el tradicional té británico) con LSD que entonces podía obtenerse en las farmacias en forma líquida. Así que el ácido lisérgico entró en el menú diario de Syd Barrett, cosa que lo llevó a experimentar más y más con otros psicodélicos (marihuana, hongos) que estaban muy a la mano durante los años 60. Barrett quedó “perdido en el espacio” de su propia mente, lo cual le derivó en una pronunciada esquizofrenia y sus compañeros de banda no tuvieron más remedio que literalmente abandonarlo, hecho que los perseguiría y llenaría de culpa por muchos años, principalmente a Waters quien se vio sumamente afectado por la locura de Barrett.
Ken Kesey, The Grateful Dead y el Electric Kool-Aid


Mientras trabajaba en el hospital mental que inspiró su novela One Flew Over the Cuckoo’s Nest (conocida en México como Atrapados Sin Salida), Ken Kesey se convirtió uno de los primeros estadounidenses en consumir LSD.

Los doctores del hospital le pidieron a Kesey que participara en una investigación clínica que documentara las capacidades fusionadoras de la mente en 1960. Lo confinaron en un cuarto con una grabadora de cinta y un asistente. Kesey dejó capturadas una a una todas sus alucinaciones, las cuales incluían ranas que hablaban, momias, y una grabadora Wollensak a la que de repente le surgía una barba.

El director Alex Gibney se encargó de capturar esta experiencia psicodélica en un documental llamado Magic Trip que relata las aventuras de Kesey, las cuales incluyen liderar a una banda de consumidores de LSD, los Merry Pranksters, a través del país en un autobús escolar modificado (y bautizado como Furthur), escenificando fiestas empapadas de ácido junto a los Grateful Dead, las cuales consistían en verdaderas encerronas en enormes bodegas, en las cuales se le proporcionaba a los asistentes el ácido lisérgico mezclado con la popular bebida instantánea Kool-Aid. Cerraban las puertas y nadie podía salir hasta que todos regresaran a la normalidad.

Hacia el final de su dialogo errabundo en el trailer de la película, Kesey tiene una revelación sobre su papel futuro como evangelista psicotrópico: “siento como si hubiera descubierto un agujero en el centro de la Tierra y en él pudieras ver joyas preciosas, y quisieras que otras personas bajaran ahí contigo y las disfrutaran”.

Jimi Hendrix

A finales de Mayo de 1966, una chica de ojos cafés, un cantante de folk de Minnesota y el LSD tendrían un impacto indeleble en la vida y carrera de Jimi Hendrix. Este trío de fuerzas abrirían un mundo interior para el músico, que cambiarían para siempre su aparente destino como acompañante de otros artistas. Una vez que estos cambios tuvieron efecto su vida pasada – acompañando a Little Richard o bailando disfrazado en una revista musical – serían sólo recuerdos distantes (y poco placenteros). Sería la siguiente fase de la frecuente reinvención de su persona, personaje que demostró ser poderoso y perdurable.

La chica entró a la escena primero. Se llamaba Linda Keith, una hermosa modelo que era todo lo que Jimi no: británica, judía, bien educada y parte integral de la acelerada vida nocturna londinense. Pero para Hendrix lo más impresionante de ella era que su novio era un Rolling Stone: Keith Richards.

Los Stones estaban a punto de ir a Estados Unidos para lo que sería su famosa gira del 66; Linda se había adelantado para conocer la escena de clubes de Nueva York. Como amante de la música llevaba con ella una maleta con sus discos de 45rpm favoritos. Bella, inteligente y conocedora de música, eso era suficiente para hacer a cualquier hombre desfallecer.

Jimi estaba tocando en el Cheetah, en un ruinoso concierto más, acompañando al cantante Curtis Knight. Durante toda la primavera, Jimi se había jurado abandonar al grupo para siempre. No era para menos que tuviera ganas de irse, el lugar, que tenía capacidad para 2 mil personas, apenas contaba con 40 esa noche. Linda le prestó poca atención a la banda pero el guitarrista le llamó la atención.

La manera en que Hendrix movía las manos por el brazo de la guitarra hicieron que Linda notara su extraordinario talento. Más aún, verlo tocar enfrente de un público poco numeroso e ingrato, despertó su sentido de la justicia. Cuando Jimi terminó su set, Linda lo invitó a la mesa con sus amigos, quienes lo llenaron de elogios, cosa a lo que el joven guitarrista no estaba acostumbrado, menos provenientes de una hermosa modelo y mucho menos de la mismísima novia de Keith Richards.

Después partieron a una fiesta en un departamento de la calle 63. Hablaron de música, política e inevitablemente de drogas. Le preguntaron a Hendrix si estaría interesado en tomar algo de ácido. Jimi mostró toda su inocencia y completa inexperiencia cuando les dijo “no me gustaría nada de eso, pero me encantaría probar algo de ese LSD”, lo dijo así, sin saber que “acido” era la forma común de llamarle al LSD.

Jimi ya había experimentado con un poco con marihuana, hashish, algo de speed y en raras ocasiones cocaína. En Manhattan, las opciones para drogarse se reducían a marihuana y cocaína, pero en Nueva York nadie estaba consumiendo ácido entonces. En el Harlem especialmente lo consideraban una droga “de blancos”.

En los años 40 el medicamento descubierto por Albert Hoffman se anunciaba como la cura para varios padecimientos, desde el alcoholismo hasta la esquizofrenia. La droga aun era legal cuando Hendrix la consumió (se volvió ilegal en Estados Unidos hasta 1967).

El doctor Timothy Leary, quien experimentó profundamente con el LSD, decía que el estado y el ambiente de una experiencia con LSD son tan importantes como la dosis. El “estado” se refiere al estado mental del usuario y el ambiente se refiere al lugar donde se usará la droga. Para Jimi Hendrix el estado y el ambiente no pudieron ser mejores: estaba siendo halagado por una inteligente modelo británica que sabía quién era Robert Johnson; estaba en un moderno departamento con las paredes pintadas de rojo con manchas de leopardo; y estaba escuchando la colección de discos de blues de Linda. Habría sido intoxicado aún sin drogas, así que sobra decir que el viaje estuvo muy bien.

Jimi Hendrix le contó a un amigo que en su viaje “me veía en el espejo y creía que era Marilyn Monroe”. Hendrix usó el LSD como filtro para su creación. Con esto no queremos decir que componía estando drogado, sino que el pensamiento psicodélico influyó profundamente en su estilo de tocar, de componer y de escribir letras. Jimi le decía a sus amigos cercanos que él no tocaba notas, sino que “tocaba colores” y que veía la música en su cabeza cuando la tocaba. Su descripción del proceso creativo es similar a la descripción del doctor Hoffman de su primer viaje de ácido: “toda percepción acústica se transformaba en percepciones ópticas”

The Beatles

George Harrison nos cuenta la primera experiencia del cuarteto de Liverpool con el famoso ácido, del cual después John Lennon se volvería un devoto fan, declarando que el mundo surrealista del ácido era la realidad para él.

“Déjame decirte lo que pasó: tenía un dentista nos invitó a John y a mí y nuestras respectivas ex esposas a cenar, y él tenía algo de ácido el cual obtuvo del tipo que manejaba la Playboy en Londres. El de Playboy lo obtuvo de quien lo tenía en Estados Unidos. ¿Cómo se llamaba? Tim Leary. Y bueno, este tipo ni siquiera lo había probado él mismo, no sabía nada sobre el LSD, creía que era un afrodisíaco y tenía una novia con enormes pechos. Nos invitó con nuestras esposas rubias y creo que él pensaba que tendríamos una orgía o algo así. Lo puso en nuestro café sin decirnos – él no tomó nada. Nosotros no sabíamos que lo habíamos tomado y ya habíamos hecho un compromiso previo. Después de la cena iríamos a un club nocturno a ver a algunos amigos que tocarían con una banda.Klaus Voorman y otros dos músicos. Y yo decía “Ok, vámonos, tenemos que irnos”, y este tipo seguía diciendo “No se vayan, terminen su café”. Entonces, 20 minutos después o algo así, yo decía “John, mejor vámonos, nos perderemos el show”. El dentista le dijo algo a John y él dijo que no deberíamos porque acabábamos de tomar LSD. Yo había escuchado hablar del LSD, pero fue antes de toda la locura, todo el mundo hablaba del cielo y el infierno y esas cosas. Así que afortunadamente, no me importaba así que dije “¿LSD? ¿Y eso qué? ¡Vámonos!”. Y pude percibir que algo raro pasaba cuando no fuimos. El dentista dijo “Ok entonces, nos vamos con ustedes – los llevaré en mi auto, dejen aquí su coche”. Y yo dije “No, no espera un minuto, me llevo mi auto”. Nos fuimos y el fue detrás de nosotros.
Así que llegamos a este lugar y nos sentamos, creo que pedí un trago y de repente algo sucedió. Tuve este sentimiento sobrecogedor, pero no podía saber con claridad por qué pasaba, pero era como si estuviera muy enamorado de todo. Me sentía tan bien y quería levantarme y abrazar a todo el mundo y decirles cuánto los amaba. Y entonces de repente el cuarto comenzó a moverse un poco y cosas por el estilo pasaban, la siguiente cosa que recuerdo fue que me parecía que la Tercera Guerra Mundial estaba ocurriendo. Que caían bombas y toda esa clase de cosas, finalmente recuperé el sentido y me di cuenta que el lugar había cerrado. Encendieron todas las luces y los meseros recogían las mesas y trapeaban el suelo. De alguna manera salimos de ahí y caminamos a una discoteca, el Ad Lib. Las cosas no eran nada como son normalmente, es difícil de explicar, todo era como Alicia en el País de las Maravillas. Recuerdo que Pattie medio jugando y medio en serio trató de romper el cristal de un aparador.

Cuando entramos nos pareció que el elevador estaba en llamas porque tenía esta luz roja y pensábamos que nos iba a llevar al infierno. Todos estábamos histéricos y locos. Finalmente entramos al lugar y nos sentamos ahí por horas.

Realmente no fui yo quien metió a los Beatles en el ácido, maliciosamente este tipo nos lo dio en el café, así que no fuimos nosotros; fuimos víctimas de gente tonta.

Después del club de alguna manera pude llevar a todos a su casa en mi Mini Cooper, parecía que ibamos a 100 kilometros por hora y en realidad iba a 10. Pattie gritaba “¡salgamos del coche y juguemos futbol!” porque había unos postes de rugby por ahí. John hacía bromas histéricas, como cuando se metía speed, porque también estaba en eso siempre. Era fantástico y a la vez terrible. John dijo que había hecho muchos dibujos esa vez, había uno con cuatro cabezas que decía “todos estamos de acuerdo contigo”, se los dio a Ringo. John pensaba que mi casa era como un enorme submarino que él conducía.

Después de eso John y yo pensamos: “¿cómo vamos a decirle a los otros?” Porque no hay regreso después de algo así. Es como si nunca volvieras a ser quien eras antes, afortunadamente. Lo que yo obtuve de ello valió la pena. Revolvió mi cerebro por un año – me parecieron años en realidad, pero ya sabes qué el tiempo se extiende en ese estado. El pánico por conjurar el “cielo y el infierno” como se decía, no era tanto así. En realidad todo en la vida física es cielo e infierno al mismo tiempo, esa es su naturaleza. El ácido sólo me hizo darme cuenta de ello. El infierno es infernal si así lo experimentas o el cielo puede ser divino si así lo quieres.

Así que pensamos en cómo decírselos a Paul y Ringo y todos los demás. Teníamos que conseguir más y dárselos. Así que conseguimos otro poco en Nueva York cuando estábamos de gira. Cuando llegamos a Los Ángeles les dijimos “OK muchachos, van a tomar esto”. Uno debía quedarse sobrio, así que nuestro roadie Mal Evans fue el elegido. Ringo y Neil Aspinall lo tomaron con nosotros. Paul no quería saber nada al respecto. Y ahí estaban también David Crosby, Jim McGuinn y Peter Fondaquien se apareció de repente. Esta fue nuestra segunda vez. La tercera vez lo hicimos con un tipo en Inglaterra y pensamos “Oh, no podemos hacer esto más, ya es demasiado”. Tenía cierto miedo de ello también. Después me metí a la onda hindú y la meditación y todo eso, y después de eso me di cuenta de muchas cosas, una de las cosas que escuché en la India era sobre el miedo: “mira al miedo a la cara y nunca más te molestará”. Así que pensé, en verdad me da algo de miedo esta onda del ácido, y no puedo ir por la vida temeroso de ello, así que mejor lo tomaré de nuevo, jajaja. Así que lo tomé durante 1967, parecía que lo habíamos tomado todo el año, en casa de John, en casa de Ringo, y llegué al punto en que podía manejar un Ferrari por Hyde Park en hora pico, con tráfico, en ácido y simplemente ya no funcionaba. Lo único que hacía era darme un dolor en el cuello.

Tenía una botella con un poco de LSD líquido, así que lo puse bajo un microscopio que tenía y se veía como cuerda vieja. Pensé “no voy a volver a poner eso en mi cerebro nunca más” así que lo guardé. Las buenas cosas de ello –la alfombra volando en el cuarto, las sillas que se hacían grandes y pequeñas, toda la onda como de película de Roman Polanski– se detuvo cuando comencé a comprender más sorbe la relatividad, el tiempo y el espacio. La diversión se le había terminado, así que dejé de tomarlo. No puedo imaginar lo que hubiera pasado si no. Cuántos años de mi vida me habría llevado hasta darme cuenta, quizás nunca en esta vida lo habría hecho. Sólo abrió la puerta y experimenté buenas cosas.”