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viernes, 27 de enero de 2023

¿Podría el hongo de The Last of Us ser una amenaza real?

En The Last of Us, Cordyceps Brain Infection (CBI) se ha apoderado del planeta en transformando a los humanos infectados en zombis. Se trata de un futuro en el que el 60% de la humanidad ha sido aniquilada por este hongo parásito que revienta el cráneo de los infectados. Los humanos viven en áreas cerradas en un planeta donde los guardias revisan a cualquiera que entre para ver si han sido infectados por el brote.

Lo más escalofriante de todo es que esta espantosa premisa del juego (y ahora también con su adaptación en serie de HBO), está mucho 'más cerca de la realidad' de lo que la mayoría piensa. Y es que el hongo que inspiró esta historia sí que existe realmente, y es igual de espeluznante en la vida real.
Un apocalipsis de hongos

Al comienzo del primer episodio hay una transmisión televisiva ficticia de 1968 en la que un epidemiólogo habla inquietantemente sobre la probabilidad de una pandemia provocada por hongos.

Así, The Last of Us imagina un mundo devastado por un apocalipsis fúngico causado por un hongo que controla la mente (y que convierte a los humanos en zombis que nada torpes; son capaces de correr y muy rápido) conocido como Ophiocordyceps. Por tanto, es un género de hongos parásitos que existe en la vida real. Pero, ¿nuestra especie está en riesgo por este pequeño hongo?

Ophiocordyceps unilateralis es bastante conocido en la naturaleza por la forma en que infecta y controla a su huésped como un hongo parásito, siempre insectos. 

Este, por ejemplo, está 'especializado' en hormigas carpinteras. Una vez que controla a su huésped, el hongo comienza a invadir áreas como el sistema nervioso, influyendo en el comportamiento de la pobre víctima.

En el caso del hongo de la hormiga carpintera, el hongo serpentea a través del cuerpo, tomando el control de sus músculos. Cuando es su hora de morir, el parásito dirige a la hormiga a una hoja o rama colgante y la agarra con sus fauces; el agarre de la muerte. Allí, la hormiga colgará inmóvil hasta que se muera y el hongo emitirá esporas que llueven sobre las víctimas desprevenidas o caen al suelo del bosque. El hongo se desliza dentro del cuerpo de una nueva hormiga y comienza a replicarse, liberando compuestos químicos para manipular el comportamiento de la hormiga.

Otros ejemplos
Su objetivo, como cualquier agente invasivo, es esencialmente infectar a tantos huéspedes como sea posible, ya sea esparciendo sus esporas por el suelo del bosque o haciendo que las orugas (en el caso de un tipo de baculovirus) suban por las ramas de los árboles (en lo que se conoce como la 'enfermedad de la copa de los árboles' porque las orugas infectadas se sienten más atraídas por la luz que los insectos no infectados) y sean comidas por algún pájaro inocente del que acabarán saliendo nuevas esporas al explotar, literalmente, del cuerpo zombi. El trabajo espeluznante de un parásito no tiene límites para el horror. Son expertos de la manipulación.

¿Podría ocurrir algo similar con humanos?
Que un hongo sea capaz de infectar a los seres humanos es algo complicado, sobre todo por nuestro sistema inmunológico (cuando funciona correctamente) y nuestra alta temperatura corporal basal. El caso presentado en el videojuego y serie, sugeriría que un hongo como Candida auris, habría superado una de las dos debilidades clave de los hongos: la respuesta inmune y la temperatura.


sábado, 24 de abril de 2021

15 series de televisión para entender la ciencia

 'La medicina en las series de televisión' ofrece la visión científica de algunas producciones como 'The Big Bang Theory', 'Breaking Bad' o 'House'

Junto con el policíaco y el legal, el drama médico ha constituido gran parte de las historias de la televisión. Los workplace programs, o programas ambientados en un lugar de trabajo, se popularizaron hace décadas tras el éxito City Hospital, de la CBS, estrenada en 1951 y, sobre todo, el de Hospital General, que nació en 1963 y sigue emitiéndose en la actualidad.

El libro La medicina en las series de televisión ofrece las reflexiones de 18 profesionales del mundo de la salud acerca de la representación audiovisual que se hace de ellos en varias series de ficción. La obra, que puede descargarse gratuitamente en Internet, ha sido coordinada por el crítico de series Toni de la Torre y publicado por la Fundación Dr. Antonio Esteve.

'House' y el diagnóstico médico

Dr. Gregory House.
Dr. Gregory House.

Los dramas médicos anteriores a House se basaban en los hechos paralelos a las enfermedades, como los encuentros amorosos o los problemas familiares de los protagonistas, quedando los diagnósticos y los pacientes relegados a segundo plano. Esta serie surge de Diagnosis, la columna mensual de la periodista y doctora Lisa Sanders que relataba historias médicas de enfermedades o tratamientos poco comunes.

La figura del doctor Gregory House es la antítesis del profesional médico retratado en series y películas que existían hasta la fecha. Arrogante, irritable y adicto a las drogas, pero un genio en su profesión. Este rebelde sin causa muestra el diagnóstico médico como un misterio que debe resolverse sin importar lo que digan los demás. En definitiva, es el máximo defensor de "el fin justifica los medios".

'The Knick' y las técnicas quirúrgicas

Los avances en el ámbito de la cirugía se presentan como los protagonistas principales de esta serie. Situada a principios del siglo XX, The Knick toma como referencia los primeros pasos de la evolución de esta especialidad y trata, paralelamente, otras subtramas de fondo social, entre la que destaca la xenofobia latente en la época y la adicción a la cocaína y el desconocimiento de sus efectos secundarios. Este libro muestra el recorrido histórico de las técnicas quirúrgicas, citando algunas figuras relevantes para el desarrollo de esta especialización como Karl Ferdinand von Graefe, considerado el padre de la cirugía plástica moderna por su perfeccionamiento de la reconstrucción nasal.

'Los Soprano' y el psicoanálisis

El reconocimiento de la Asociación Psicoanalítica de América demuestra que Los Soprano es la serie de televisión que mejor representa el psicoanálisis moderno. El autor del capítulo, Oriol Estrada, explica que el psicoanálisis freudiano es "un modelo teórico y explicativo sobre las emociones, un método de investigación y una forma de terapia, criticado por su énfasis en la cuestión sexual". El mafioso Tony Soprano, protagonista principal de la producción, representa fielmente el comportamiento recurrente de pacientes reales, por ejemplo, al negar su problema o al expresar su miedo a que descubran que está recibiendo tratamiento psiquiátrico. La figura de la doctora Melfi (la psiquiatra en la serie) ha sido criticada por su falta de profesionalidad, ya que algunos expertos consideran que revela demasiados detalles de su vida personal al paciente, cuando debería mostrar una actitud más distante y pasiva. "Cuando uno se enfrenta a la serie desde un punto psicológico, descubre muchas cosas que quizás pasaron desapercibidas entre palizas y asesinatos", sostiene el autor.

'The Big Bang Theory' y el síndrome de Asperger

Sheldon Cooper representa algunos rasgos del síndrome de Asperger.
Sheldon Cooper representa algunos rasgos del síndrome de Asperger.

Sheldon Cooper, uno de los protagonistas de The Big Bang Theory, es un físico teórico con un coeficiente intelectual de 187, dos doctorados y un máster, que tiene una serie de manías muy peculiares. A pesar de que el cocreador de la serie niega que la personalidad de Sheldon esté basada en síndrome de Asperger, las conductas del personaje representan algunos comportamientos de una persona que lo sufre. El autor del pasaje, Ramon Cererols, defiende que Sheldon es una caricatura del Asperger, ya que comparte una gran cantidad de características con la enfermedad, como llamar a la puerta con una secuencia de tres golpes, afrontar preguntas de sus amigos con brutal sinceridad, el odio hacia los cambios o su razonamiento puramente lógico y racional.

Aunque el doctor Cooper sea la figura que mejor representa el síndrome, existen otros personajes con algunos rasgos del trastorno. Gil Grissom, de CSI; Spencer Reid, de Mentes Criminales; Gregory House, de House; o la "ojos locos", de Orange Is The New Black, son ejemplos de la representación de esta enfermedad en series televisivas.

'Breaking Bad' y la adicción a la metanfetamina

'Breaking Bad' aborda el consumo producción y distribución de la metanfetamina

"El tema de la adicción presentado en la serie concuerda con la evidencia científica y muestra claramente el proceso adictivo", explica la escritora del artículo, Patricia Robledo. Breaking Bad exhibe el mundo de las drogas desde todas sus perspectivas: los efectos que produce la metanfetamina, las consecuencias de su consumo, la síntesis y distribución de la droga, la guerra por el control del mercado o los diferentes perfiles de drogadictos, entre otras.

La autora aporta la visión científica que se esconde detrás de la ficción. "La metanfetamina produce sus efectos psicoestimulantes al aumentar las concentraciones extracelulares de monoaminas en el cerebro", sostiene. Por otra parte, critica algunas incoherencias del guión relacionadas con el tono azul de la droga y su pretensión de pureza del 99%, ya que cualquier color es signo de adulteración.

'Mad Men' y el tabaquismo

Inspirada en el Nueva York de los años 60, esta serie cuenta con una presencia importante del tabaco y de las empresas tabaqueras. La trama se centra en el trabajo de las agencias publicitarias de la época y en los cambios sociales que se presenciaron en los Estados Unidos hasta 1970, entre ellos, caída en picado del consumo de cigarrillos. Mad Men presenta tres momentos clave con relación al tabaco: el primero, cuando la agencia ignora toda preocupación sobre el tabaco y lo publicita para conseguir beneficios; el segundo, al descubrir las consecuencias negativas que produce; y el tercero, cuando el cáncer de pulmón afecta a uno de los personajes. También muestra de forma fidedigna los efectos derivados de su consumo con la tos persistente de los personajes o la coronaria de uno de los protagonistas.

'The Walking Dead' y el imaginario de la epidemia

Infectados en una escena de 'The Walking Dead'
Infectados en una escena de 'The Walking Dead'

En esta ocasión, los colaboradores Josep M. Comelles y Enrique Perdiguero Gil han querido hacer un recorrido histórico por los imaginarios de los muertos vivientes y su relación con las epidemias. Entre los miedos más representados en televisión, citan los brotes epidémicos clásicos a partir de un vector humano, los brotes de fiebre hemorrágica de origen viral y la amenaza de las armas biológicas. El libro sitúa a esta serie en un escenario que combina varios de esos miedos. "No es un azar que The Walking Dead parta de una novela gráfica en las que la infección viral es la causa mayor del apocalipsis, en un contexto en que la amenaza de la guerra biológica, generada tras el 11-S, alimentó los temores populares", afirman los autores. La infección propagada en la serie presenta "una naturaleza más viral que bacteriana, lo que significa que los muertos no son resucitados, sino transformados".

'Angels in America', 'The Normal Heart' y 'Positius': el VIH y el sida

Cada una de las series está situada en un momento histórico que determina la percepción social de la enfermedad. Mientras que en The Normal Heart se califica al sida como el "cáncer gay" por la creencia popular de que solo se contagiaba entre homosexuales, en Angels in America ya existe más información sobre las vías de transmisión, aunque está igual de estigmatizada. En el caso de Positius, el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) se establece como eje central de la trama, luchando para derribar los estereotipos y alejar prejuicios sobre las personas que lo sufren.

Ninguna de las series profundiza en el tratamiento médico de la infección. Sin embargo, los síntomas se muestran de forma explícita en Angels in America. Prior Walter, uno de los protagonistas enumera los efectos le produce la enfermedad: lesiones por sarcoma de Kaposi, presencia de proteína en la orina, diarrea y heces con sangre. Aina Clotet y Marc Clotet, quienes han escrito el texto, afirman que en las tres series "se repiten los mismos conceptos: desinformación, falta de prevención, estigmatización y escasez de recursos por parte de la Administración para luchar contra la enfermedad".

'Nip/Tuck', 'Anatomía de Grey' y la cirugía plástica

"La cirugía plástica, estética y reparadora es la especialidad médico-quirúrgica que se ocupa de la corrección de todo proceso congénito, adquirido, tumoral, o simplemente involutivo, que requiera reparación o reposición, o que afecte a la forma o la función corporal". Esta es la definición que María del Mar Vaquero, experta en cirugía plástica y autora del capítulo, propone para definir su especialidad. La doctora opina que la representación de su profesión cae en clichés y se centra en el lado más frívolo, intentando acercarla a la realidad con el uso de imágenes intraoperatorias.

"Un cirujano plástico puede ocuparse de reparar malformaciones, tratar quirúrgicamente a los quemados, reconstruir cualquier defecto anatómico, trasplantar miembros y rostros, y hacer cirugía estética, entre otros", relata la experta.

'Masters of Sex' y la sexología 

El doctor Masters y su ayudante Virginia Johnson.
El doctor Masters y su ayudante Virginia Johnson.

Basada en dos personajes reales, esta serie está ambientada en la América de los años 50 y 60 y la necesidad de su protagonista, William H. Masters, de sacar la sexualidad femenina a la luz. El doctor Masters y su secretaria, Virginia Johnson, revolucionaron la sexología con sus estudios sobre las relaciones íntimas, la terapia y las disfunciones sexuales. Definieron las fases de la respuesta sexual humana (deseo, excitación, meseta, orgasmo y resolución), sus aportaciones a la terapia sexual siguen siendo eficaces a día de hoy y determinaron que las dificultades en el sexo son fruto de la relación de pareja y no de una de las partes. Los profesionales dejaron los prejuicios a un lado para ayudar a miles de personas con sus polémicas investigaciones.

'CSI' y la medicina forense

Crime Scene Investigation (CSI) es una serie estadounidense inspirada en las labores de un equipo de forenses, que investiga escenas de crímenes y trata de resolver el misterio del asesinato. Pruebas de balística, detección de huellas dactilares, análisis de ADN y otros métodos tecnológicamente avanzados de los que se obtienen resultados casi de inmediato restan verosimilitud a la historia. Lo más común, dicen los cuatro autores de este fragmento, es encontrarse con restricciones de utillaje, que algunas técnicas no puedan aplicarse o que tarden años en analizarse. "La serie refuerza la percepción de que los criminales siempre dejan suficientes pistas para permitir la resolución del crimen, pero hay situaciones en las que simplemente no hay suficientes pruebas para resolverlo", cuentan.

'Homeland' y el mundo de las emociones

La exposición continuada a situaciones de riesgo puede alterar la mente de las personas y sus estados emocionales. Es el caso de la protagonista, Carrie Mathison, un agente de la CIA que intenta resolver conflictos internacionales y combate el terrorismo junto con su equipo. Al igual que su padre, Carrie sufre un trastorno de bipolaridad que, en muchas ocasiones, afectan a su vida privada y a su trabajo.

El trastorno bipolar afecta a la vida de la protagonista

La bipolaridad es un trastorno psicopatológico grave que afecta al estado de ánimo y se caracteriza por alteraciones del humor que varían desde la euforia hasta la depresión. El personaje principal ejemplifica estas fluctuaciones en escenas donde se expone a situaciones de riesgo por seguir sus impulsos o cuando se aísla del mundo e intenta suicidarse. Esta enfermedad mental requiere tratamiento psicológico y farmacológico, pero solo el segundo se aborda en la serie. 

'Olive Kitteridge' y la depresión

Siguiendo el hilo de las enfermedades mentales, Olive Kitteridge presenta la depresión y cómo varias generaciones de la sociedad estadounidense la han afrontado. "Lo que mejor describe al típico paciente depresivo es la incapacidad por ver el lado positivo de las cosas y tener la certeza de que nada puede mejorar en el futuro", explica el autor, Oriol Estrada. Este síndrome se compone de un conjunto de síntomas relacionados con la capacidad afectiva del individuo.

La protagonista de 'Olive Kitteridge'.
La protagonista de 'Olive Kitteridge'.

Existen dos perfiles de persona depresiva en la serie. Olive trata la enfermedad como un rasgo de su personalidad, ya que no le supone ningún problema, y tampoco se ha tratado nunca farmacológicamente. Por el contrario, Rachel es incapaz de disfrutar nada, pasando los días durmiendo en el sofá. Aunque los últimos rasgos son los más conocidos popularmente, solo son parte de un problema mucho más complejo.

'True Detective' y la atracción del mal

El argumento de esta serie gira en torno a la caza de un asesino en serie presentado como un psicópata sádico, perverso, antisocial y de extraña personalidad. Los dos policías protagonistas investigan los asesinatos del condado de Luisiana que siempre presentan las mismas características: comportamientos premeditados, el uso del engaño, el cuidado en la selección de las víctimas y la huella del criminal en la escena del crimen. La serie aporta una visión del mal concebido como una expresión de venganza, producto de un grave trastorno de la personalidad en el que no existe la noción de límite.

De forma paralela, se describe la figura de la víctima expuesta a un acontecimiento traumático. "Una situación progresiva de estrés, como la de enfrentarse a una serie de crímenes rituales en los que se ha maltratado y dado muerte a criaturas, puede afectar el equilibrio mental y emocional de un sujeto normal", cuentan los autores del fragmento. 

'Polseres vermelles' y el cáncer

La serie trata bien las enfermedades, pero se deben evitar algunos estereotipos

Dos tipos de cáncer, estado comatoso, afección cardíaca, síndrome de Asperger y anorexia nerviosa. Estos son los diagnósticos de los seis protagonistas adolescentes que se reúnen en las salas de pediatría del hospital donde están ingresados. El escritor, Pere Gascón, opina que el tratamiento al que se someten los jóvenes es bastante correcto, desde el punto de vista médico. La serie maneja con especial sensibilidad las historias tan delicadas que ofrece, aunque en ocasiones cae en estereotipos, por ejemplo, con los vómitos y las náuseas provocadas por la quimioterapia. "La historia ofrece un componente educativo extraordinario a la hora de inculcar valores a los niños y adolescentes", dice el autor.

Mas adelante profundizaremos en cada una de estas series, veremos aspectos de ciencia y entretenimiento, premios y castigos a cada una de estas tramas... Sigue al pendiente.

viernes, 16 de abril de 2021

‘CHERNOBYL’, LA MEJOR SERIE DE HBO CON MORALEJA CONTEMPORÁNEA


“Nuestro poder reside en la percepción de nuestro poder”, dice el líder de la URSS, Mijaíl Gorbachov, en una de las reuniones que vemos en ‘Chernobyl’. La prensa internacional acaba de enterarse del accidente que ha sufrido una de sus centrales nucleares, y la imagen del imperio como la primera potencia en ese campo se está poniendo en cuestión. En un momento de confusión absoluta respecto a lo que ocurre, el gobierno elige conservar el poder a través de la mentira, pero, ¿cuál será el coste de esas mentiras? Eso mismo se pregunta el científico Valeri Alekséyevich Legásov (Jared Harris) en la primera escena de la serie de HBO, que recrea los eventos posteriores al desastre de Chernóbil de 1986. “El peligro es”, continúa, “oír tantas mentiras que ya no reconozcamos la verdad”. De la ceguera patriótica de los líderes ante el peligro, ignorar las opiniones de los expertos con el escudo de la opinión personal y anteponer las guerras políticas al bienestar ciudadano va esta nueva serie, que se está convirtiendo en el fenómeno de la temporada.

Escrita por Craig Mazin (cuya carrera incluye sorprendentemente dos entregas de ‘Scary Movie’ y ‘Resacón en las Vegas’), ‘Chernobyl’ compone en cinco capítulos la crónica de una tragedia anunciada. Aunque ya han pasado más de 30 años, sigue siendo un punto de inflexión claro en nuestra percepción de la energía nuclear, originando un imaginario postapocalíptico que artes como la literatura o el cine han absorbido en forma de distopías y premoniciones de una humanidad condenada a la autodestrucción. Pero la serie no quiere abordar la alargada sombra que ha dejado el desastre, sino tratar temas que van de lo concreto a lo abstracto, que nunca dejan de tener un ojo puesto en nuestra contemporaneidad.


La amenaza invisible
A las 1.23h de la mañana del 26 de abril de 1986, la unidad 4 de la central nuclear Vladimir I. Lenin explotó por los aires. Con una segunda explosión el núcleo del reactor quedó expuesto, contaminando el aire de la zona ucraniana y dando comienzo a uno de los mayores desastres nucleares que se recuerdan. Pero, ¿cuál fue el error? El reactor, un RBMK-1000 diseñado por los soviéticos, estaba llegando al final de su ciclo de combustible -el uranio en su núcleo estaba casi agotado-, algo que lo hacía mucho más difícil de controlar. Y quiso la mala fortuna, o más bien la pobre organización del lugar, que fue el inexperto equipo nocturno el que tuvo que lidiar con el fin del proceso que se estaba llevando a cabo en el reactor. Una serie de malas decisiones acabaron provocando la reacción descontrolada del núcleo y las consecuentes explosiones que liberaron el material radioactivo en el aire de las poblaciones cercanas. En palabras llanas y sencillas, sin entrar en conceptos científicos, eso fue lo que ocurrió aquella noche. Así se gestó, en cuestión de horas, una situación que sigue teniendo consecuencias más de 30 años después.

Y eso es lo que nos cuenta ‘Chernobyl’, que no está tan interesada en quiénes fueron los culpables en aquella central como en todo lo que originó después, desde la irresponsabilidad del gobierno de Gorbachov -que quiso ocultar el incidente hasta que una central en Suecia detectó el problema- hasta las reacciones físicas en los que estuvieron expuestos a la radiación. También, y es el eje central de la serie, en cómo se luchó muy lejos de los despachos de Moscú para contener lo mejor posible los efectos del accidente. Una tarea difícil teniendo en cuenta que la amenaza era, por lo general, completamente invisible al ojo humano. Por eso, como apuntaron algunos espectadores, parecen todos tan relativamente tranquilos observando el "incendio" en la central. ¿Cómo iban a saber los desastrosos efectos que sufrirían si jamás había ocurrido nada parecido? El gran reto de Legásov y compañía fue, desde un principio, luchar contra algo contra lo que no se habían enfrentado nunca.


La veracidad de los hechos narrados en la serie es encomiable, usando diálogos completos de las páginas de 'Voces de Chernóbil' de Svetlana Alexievich y siendo riguroso con las horas -que a menudo aparecen escritas en pantalla- de los eventos del accidente y las posteriores evacuaciones y reuniones políticas. 

También detalles más pequeños que demuestran un interés por acercarse a las historias personales de los personajes, como los zapatos que sostiene Lyudmilla (Jessie Buckley) en el funeral de su marido porque sus pies estaban demasiado hinchados para ponérselos. Uno de los pocos detalles creadores enteramente para la ficción es el del personaje de la física nuclear Ulana Khomyuk (Emily Watson), que sirve como recurso narrativo para hacer avanzar rápido las investigaciones sobre la culpabilidad de los implicados en el incidente y luchar por que el mundo sepa la verdad de lo ocurrido. Que ese personaje particular no existiese no quiere decir que no sea real: está pensado como compendio de tantos otros físicos que ayudaron y aconsejaron en los meses posteriores a la tragedia.

Mazin mantuvo las licencias creativas al mínimo, aunque toda historia tiene una perspectiva. Y esta es indudablemente norteamericana. En un artículo publicado en The Moscow Times, el columnista Leonid Bershidsky apunta a muchos detalles que la serie sí ha descuidado, desde uniformes de la época errónea hasta no medir bien las distancias entre Moscú y Chernóbil, que, dice, es imposible recorrerla en helicóptero. "Debería haberse hecho en Rusia, Ucrania o Bielorrusia, no por un canal de entretenimiento estadounidense", constata, pero no con la intención de menospreciar la serie, a la que alaba en reconstrucción de los hechos, sino por la necesidad de esos países de rendir cuentas con su propia historia. "Este tipo de sermón sobre la importancia de escuchar a los expertos y dirigir un gobierno para el pueblo, y no por sus propios intereses, debería provenir de uno de los países afectados", escribe. "Esos países, al parecer, no han aprendido las lecciones lo suficientemente bien como para hacer una serie como esta", añade.

Bershidsky recoge también algunos comentarios en territorio ruso, como el del diario Komsomolskaya Pravda, que acusaba a 'Chernobyl' de "rusofobia" y la tachaba de ser un intento de socavar el liderazgo del país en las exportaciones de reactores nucleares, que es, curiosamente, una de las pocas áreas en las que Rusia está por delante de los Estados Unidos y por la que compite en los mercados europeos y asiáticos. Teorías conspiracionistas aparte, y aunque la serie sí pueda pecar de una cierta estereotipación de los rusos y sus mandatarios comunistas de la época, nadie puede poner en duda que sus esfuerzos para estar lo más cerca posible de la verdad son admirables.


Lecciones que no caducan
“¿Cuánto cuestan las mentiras? No es que vayamos a confundirlas con verdades. El peligro es oír tantas que ya no reconozcamos la verdad. ¿Qué hacemos entonces? ¿Queda algo que no sea abandonar la esperanza y contentarnos con cuentos? En esos cuentos, da igual quiénes sean los héroes. Queremos saber de quién es la culpa".

Con estas palabras empieza la serie de HBO, estableciendo desde bien temprano la lección central que ha venido a enseñarnos: las mentiras siempre tienen un coste. Aunque no hay duda de la voluntad de Mazin de componer un retrato de los acontecimientos vividos en los países del este de Europa en 1986, lo que vemos en su relato nos hace reflexionar también sobre el presente. Sobre cómo el mundo sigue teniendo graves problemas para enfrentarse a la verdad. A menudo, porque no pueden verla: los discursos de Donald J. Trump y otros tantos líderes conservadores cuestionando la existencia del cambio climático, posiblemente la amenaza más importante de nuestro tiempo, resuenan en los despachos del Kremlin en 'Chernobyl'.


En ese enfrentamiento de la fe contra la ciencia -que la serie pone de manifiesto en la primera reunión política entre "la fe en el socialismo soviético" y los conocimientos de Legásov sobre el funcionamiento de las centrales nucleares- el mundo sale perdiendo. Rechazar el conocimiento científico y la opinión de los expertos tiene consecuencias irreparables. De ese modo puedes acabar negando que un país ha entrado en una crisis económica terrible, que no tienes por qué vacunar a tus hijos porque eso es el buen 'parenting' o que miles de personas no han de ser desalojadas de un lugar de peligro sólo para mantener las apariencias. Pero las resonancias de la serie van más allá de ese choque, y parecen mirar directamente a nuestra era actual de la tecnología.

En una escena, Khomyuk visita a un miembro influyente del partido comunista para informarle de sus descubrimientos respecto al caso de Chernóbil. Él, que ha sido informado de que todo está bien, desprecia las teorías de la científica. "Le estoy diciendo que sí hay un problema", insiste ella, a lo que él responde: "Prefiero mi opinión a la tuya". ¿No suena esto como cualquier conversación en Twitter? ¿Y no es esa horrible columna de humo y radioactividad saliendo de la central nuclear una metáfora fortuita de la toxicidad de los medios y las redes sociales en el mundo moderno, capaces de pudrir por dentro todo lo que tocan con su 'haterismo'? Sólo es una interpretación que nace más de la casualidad que de una intencionalidad narrativa, pero es cuanto menos curioso que encaje tan bien en una historia sobre la lucha entre la opinión y la razón.

Cuando un gobierno o movimiento político empieza a ignorar el conocimiento científico, las verdades dolorosas o las evidencias de la propia naturaleza, lo único que queda es prepararse para el desastre. Eso es lo que dice esta serie de nuestras sociedades pasadas y presentes, con la esperanza de que podamos aprender algo de provecho para el futuro.

viernes, 18 de mayo de 2018

Viernes de Series, 13 Reasons Why.

Cada Viernes les recomendaremos una serie puesto que empieza el fin de semana y muchos tienen tiempo libre, que pueden aprovechar para ver una buena serie.

Inauguraremos esta sección con una serie muy popular sobre todo para el publico juvenil, 13 Reason Why, una serie basada en la novela de Jay Asher que hoy estrena en la plataforma de Netflix la tan esperada segunda temporada. 

Estamos seguros la mayoría ha escuchado de esta serie y sabe de que trata pero si no es así, les adelantamos un poco; una chica de nombre Hannah Baker que se suicida y deja 13 grabaciones donde poco a poco va explicando que la llevo a terminar con su vida. Les podríamos contar muchas cosas más pero les estaríamos dando spoilers, así que mejor véanla.

Para los que ya la vieron disfruten la segunda temporada y quienes aún no, les compartimos el link para los que no tienen Netflix, para ver los dos primeros capítulos y si les gusta pueden continuar viéndola ahí.