martes, 6 de febrero de 2018

Las leyes de Mendel

Primera ley - Ley de la uniformidad de la primera generación
Al cruzar entre sí individuos de razas puras distintas para un determinado carácter, se obtiene una generación de individuos híbridos, genéticamente iguales para ese carácter y cuyo fenotipo (aspecto externo) es producto del carácter dominante.



Segunda ley - Ley de la segregación de los caracteres
Los alelos de un carácter en los híbridos de la primera generación se segregan durante la formación de los gametos sin mezclarse y se reúnen de nuevo de todas las formas posibles en la fecundación para originar a los individuos de la segunda generación.



Tercera ley - Ley de la herencia independiente de los caracteres
Cada uno de los caracteres hereditarios se transmite a los descendientes con absoluta independencia de los demás.




lunes, 5 de febrero de 2018

Experimentación en las escuelas

En esta edición de “EC=Pablo Boullosa” el escritor nos narra cómo las escuelas no experimentan con la formación académica y destaca el caso de un empresario mexicano que decidió hacer un cambio y entregar un nuevo modelo educativo ayudando a cientos de jóvenes: el Plantel Azteca.

Gregorio Mendel

Aunque los inicios de la Genética datan del año 1000 a. C. se podría decir que realmente comenzó cuando Gregor Mendel (1822-1884), un fraile agustino, alternó sus deberes monásticos con experimentos acerca de la herencia en chícharos. En 1865 presentó su trabajo de investigación a la Sociedad de Historia Natural de Brünn (actual República Checa), con el título Experimentos en Hibridaciones de Plantas.

Mendel desarrolló los principios fundamentales de lo que hoy es la Genética demostrando que las características heredables son llevadas en unidades discretas que se heredan por separado en cada generación. Estas unidades discretas, él las llamó “elemente”, y que en 1909 el biólogo danés Johansen las denominó genes. Los científicos de esa época no comprendieron esta publicación debido a su complejo tratamiento matemático, y fue hasta después de 35 años que De Vries, Correns y Tschermak redescubrieron y valoraron su importancia.

Entonces ya se conocía el hecho de que todos los seres vivos estaban formados por células y que en ellas había unas estructuras denominadas cromosomas.
Mendel murió en 1884, sin saber que en 1930 se comprendería plenamente la trascendencia de su trabajo, particularmente en relación con la teoría de la evolución de Darwin.

El organismo experimental que usó Mendel fue el chícharo (Pisum sativum), que posee una serie de cualidades que le ayudaron a realizar con mayor facilidad su trabajo:
• Son plantas fáciles de cultivar
• Tiene un ciclo de vida corto lo que permitió observar numerosas generaciones.
• La flor se autopoliniza, evitando la polinización cruzada para hacer cruzas selectivas.
• En las plantas de chícharo un mismo rasgo tiene dos características distintas.

Mendel hizo su investigación con 34 tipos diferentes de chícharo, que estudió durante ocho años antes de comenzar sus experimentos cuantitativos. Eligió para su estudio siete rasgos: forma y color de la semilla, posición y color de la flor, forma y color de la vaina y longitud del tallo.

Para los entrecruzamientos Mendel abrió el botón de las plantas antes de su maduración y retiró las anteras con pinzas evitando la autopolinización. Luego las polinizó artificialmente, espolvoreando el estigma con polen recogido de otras plantas.

Mendel ideó una simbología para representar y entender los mecanismos de transmisión de los caracteres hereditarios. Usó dos letras para representar los "factores" que controlan cada característica estudiada. En el tamaño de la planta, “A” describe el gen para tallo alto y “a” el gen para el tallo bajo. El rasgo dominante se denota siempre con letra mayúscula: la recesiva con la misma letra pero minúscula.

La genética actual, a partir del trabajo de Mendel, ha explicado algunos conceptos que son clave para entender los mecanismos de la herencia:


Fenotipo. Es la apariencia de un organismo, todo lo que podemos observar y que es la expresión de la información genética. Por ejemplo, el color de cabello, color de piel, altura, color de ojos, posición de las flores, forma de la hoja, etc.


Genes Alelos. Son segmentos específicos del ADN que determinan una característica hereditaria. Cada gen se ubica en uno de los cromosomas homólogos, lo que permite su separación en diferentes gametos durante la meiosis. En los trabajos de Mendel los factores “A” y “a” son alelos por que ambos codifican para la misma característica (tamaño de la planta), aunque con expresiones distintas: alta y baja, respectivamente. Además, cada gen se ubica en un cromosoma del par homólogo, en un lugar físico específico, conocido como locus. Los cromosomas homólogos tienen los mismos genes, ubicados en los mismos loci (plural de locus).


Genotipo. Es la constitución genética de un organismo que determina su fenotipo y que no es observable directamente, aunque se puede inferir al analizar las proporciones fenotípicas. Cuando un organismo tiene alelos iguales, se dice que el genotipo es homocigoto, dominante y recesivo, el primero tiene sólo alelos dominantes (AA) y el segundo lleva sólo alelos recesivos (aa). Cuando el individuo porta alelos distintos (Aa), su genotipo es heterocigoto.
Para facilitar la notación, el cruzamiento inicial entre dos variedades se llama generación paterna, o P1, y su descendencia, ya fuese para la forma de las semillas o para las plantas, se llama primera generación filial, o F1. Las generaciones sucesivas a partir de este cruzamiento se denominan F2 y así sucesivamente.

sábado, 3 de febrero de 2018

Mitos sobre la sexualidad preadolecente (II)

II. NO EXISTE UN MODELO DE “RELACIÓN SEXUAL IDEAL”

Aun con niveles muy dispares en los conocimientos previos y en la complejidad de sus preguntas, muchas de ellas desvelan que los jóvenes presuponen, como relación sexual ideal, una relación de pareja, heterosexual, con penetración, en la que ambos alcanzan el orgasmo simultáneamente. Es decir, tienen un patrón o modelo de relación. Ése es, desde luego, el modelo mayoritario que transmiten el cine, las lecturas, internet… aunque los protagonistas acaben de conocerse, y es lo que provoca en los jóvenes su “angustia” ante la duda de si “quedarán bien” en su primera relación.

1. No hay un modelo de relación sexual que sea ideal para todos.

Cada persona desarrolla y explora su sexualidad de la forma que le resulte más satisfactoria, y lo que para unos resulta muy placentero a otros les produce un grado distinto de satisfacción, o incluso no les atrae. Lo importante es que cada uno se conozca y sepa lo que le gusta. Y cuando esté con otras personas, que sepa apreciar y respetar lo que a ellas les guste, logrando así un mejor intercambio sexual.

2. La satisfacción y el placer no se alcanzan siempre de la misma manera, ni siquiera para la misma persona.

Aunque cada cual tenga unas preferencias, los momentos, las personas con que se relaciona, su estado físico o emocional pueden llevarle a preferir otras prácticas que en esas circunstancias concretas le producen mayor satisfacción que las que habitualmente se la provocan.

3. No hay prácticas sexuales mejores ni peores, siempre que sean libres y asumidas voluntariamente.

Para unos, será una relación homosexual, para otros, heterosexual, para otros compartida con otras personas, y cada cual tiene derecho, respetando a los demás, a vivir su sexualidad conforme le resulte más satisfactoria.

4. No existe una única respuesta válida a muchas de las preguntas de los jóvenes.

Las respuestas varían de unas personas a otras, pero también de una relación a otra e incluso, entre las mismas personas, de un momento a otro, sin que ni siquiera uno mismo pueda adivinar qué le va a apetecer en otra ocasión o con otra persona.

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5. La relación sexual no se reduce al coito.
La sexualidad y la relación sexual involucra a todo el cuerpo, además de a nuestra psique y hasta nuestros afectos. Sólo de una manera progresiva se puede ir conociéndolo, descubriendo sus zonas erógenas, si me excita más acariciar o que me acaricien, si me estimulan más la vista, los olores, el tacto, un recuerdo o un ambiente, u otros factores, sin centrarlo todo exclusivamente en la zona genital.

Cuanto mejor conozcamos nuestro cuerpo y sus reacciones, más rica será nuestra sexualidad, mejor podremos orientar a quien está con nosotros, obtendremos más placer y estaremos en condiciones de poderlo proporcionar a las personas con quienes mantenemos relaciones sexuales.

6. No hay una primera vez, sino muchas primeras veces.

Los primeros besos, las primeras caricias propias o por otras personas, los primeros tocamientos o masturbaciones, los primeros coitos. Cada uno de esos momentos son exploraciones de uno mismo y de las personas con que nos relacionamos mediante las cuales vamos descubriendo nuestra sexualidad y la de los demás y podemos ir aumentando nuestro grado de satisfacción y placer.

Lo fundamental es ir desarrollando esas prácticas a medida que nos sentimos seguros de desearlas y con las personas con las que queremos realizarlas, y no por imposición o por ceder ante otros, o para evitar que nos llamen “estrecha” o “inexperto”. En suma, no debe caerse en el mito o la trampa de “la primera vez” pensando sólo en el coito, y como si fuera un examen en el que hay que sacar nota.

7. La comunicación y la sinceridad mejoran el intercambio sexual.

No sólo en las primeras experiencias, también a lo largo de la vida, aunque sea una relación duradera y creamos saberlo ya todo de la otra persona. Comentar qué nos ha gustado más o menos a cada uno nos dará más seguridad, “habilidad” y placer mutuo en las próximas ocasiones. Por eso, debe rechazarse el mito de que en las relaciones heterosexuales las mujeres pueden fingir satisfacción para contentar al hombre. Si alguna lo hace, no debe tomarse como una “ventaja” de ella, pues no es más que una forma de engañarlo a él y a ella misma, en lugar de abordarlo con sinceridad y naturalidad para buscar maneras más satisfactorias otras veces.

Puesto que no hay un patrón de relación sexual ideal, sólo mediante la comunicación sincera es posible conocerse, también en el aspecto sexual, y saber lo que en cada momento pueda apetecer o esperarse de la otra persona y lo que espera de nuestra parte.

8. Las frustraciones, desengaños y temores se generan por malas experiencias o falsas expectativas.

Una mala experiencia, como acceder a relaciones no verdaderamente deseadas, o, desde luego, si nos fuerzan a ellas, no sólo conllevará sensaciones muy desagradables, sino que incluso pueden deteriorar nuestro desarrollo sexual, generando temores o rechazos. Asimismo, la ansiedad por “quedar bien” o aparentar una soltura y experiencia con que no se cuenta puede provocar no sólo una relación insatisfactoria, sino que nos bloquee para otras o nos haga creernos incapaces de ella. Quienes quemando etapas quieren en sus primeras experiencias llegar a la penetración pueden vivirlo incluso como doloroso o desagradable, sobre todo si hay mucha diferencia de experiencia y no se ha procurado el acompasarse mutuamente a los ritmos y los deseos de la otra persona.

Sólo si desarrollamos nuestra sexualidad conforme a nuestro propio ritmo de maduración, salvando siempre nuestra libertad y capacidad de decisión, y con una adecuada comunicación con los demás, pueden evitarse frustraciones.

III. LOS MITOS-TRAMPA: EROTIZACIÓN DE PREADOLESCENTES

1. Desde niños nos bombardean con modelos sexuales.

La ropa, los juguetes, las películas, los anuncios, los dibujos animados y otros productos para la niñez (en torno a los 5 años) ya empiezan a hacer énfasis en los atributos eróticos, sobre todo de las niñas, y en el rendimiento que se le puede sacar al atractivo sexual. Las niñas se empeñan en tener tipos esculturales, bailar como gogós, vestir ‘tops’ y minifaldas que dejen su ombligo al aire, y se preocupan por cuándo sus padres les dejarán hacerse un tatuaje, un ‘piercing’ o incluso –de adolescentes- un aumento de mamas o de labios para volver locos a los chicos. Éstos, por su parte, han de ser fuertes, seguros y “conquistadores”. La sexualidad se convierte en un aspecto fundamental a esta edad.

La adolescencia se adelanta artificialmente. La maduración física, psicológica y social deben ir juntas, pero sólo se atiende a la primera como importante sexualmente. Así, aparte de estar robando la infancia a los niños, estas pautas ejercen una influencia nefasta en la formación de la identidad personal, sobre todo de las chicas y de sus expectativas vitales como mujeres.

2. Los modelos de belleza provocan rechazo del propio cuerpo.

El modelo de chica a seguir en la actualidad es alta, delgada y dotada de unos pechos demasiado abundantes para esa constitución, algo casi imposible, porque la mama se compone en un 90% por tejido graso y sólo un 10% es la glándula mamaria. El modelo de chico es, musculoso, alto, fuerte, muy cuidado y con aire de triunfador.

Sin embargo, hay que saber que el cuerpo de los preadolescentes almacena grasa para hacer frente al estirón y al desarrollo, por lo que tienen bastantes posibilidades de creer que están gordos, algo que se ha convertido en un defecto capital.

Se exigen a sí mismos lo que no les importa tanto en los demás. Los adolescentes se autoexigen un aspecto físico ya adulto que sólo alcanzarán, en algunos casos, tras acabar el crecimiento.

3. Perseguir el modelo de belleza genera trastornos físicos y psíquicos.

Querer adecuar el cuerpo al modelo de belleza está provocando obsesión por la alimentación, las dietas y el ejercicio físico, que empiezan a llevarse a cabo a edades cada vez más tempranas. Junto a la anorexia, la bulimia y otros trastornos alimentarios se observan otros problemas que conllevan mucho riesgo. Una restricción dietética severa puede alterar gravemente los niveles de potasio y derivar en una parada cardíaca. O no alimentarse bien, por ejemplo, en el desayuno, disminuye el rendimiento físico e intelectual, la atención y otras capacidades necesarias para seguir las clases, generando una fatiga permanente.

Por otra parte, erigir el aspecto físico en el eje de la autoestima y superación personal conlleva frecuentes complejos y otros problemas psíquicos graves. Según los especialistas, el hecho de no alcanzar esos objetivos que se proponen provoca insatisfacción, ansiedad y depresión o actitudes depresivas a edades cada vez más tempranas. Además, favorece que se descuiden otras habilidades y áreas del desarrollo intelectual y personal, perdiendo interés por actividades como hacer deporte, leer, estudiar o desarrollar facetas y aficiones artísticas.

Los estímulos sexualizadores y algunos de los modelos de belleza que se propagan reducen a las mujeres a objetos de atractivo sexual,lo que pone en riesgo su desarrollo físico adecuado y condiciona su desarrollo personal, mermando su libertad de pensamiento y de evolución. En los varones puede aparecer frustración y baja autoestima si no se sienten atractivos, lo que les hace depender, en buena parte, de su aspecto físico.

4. Esos modelos reafirman el machismo, que se asume inconscientemente.

A través de los medios de comunicación y de ciertos programas de televisión, se transmiten unos modelos de pareja basados en el atractivo sexual, la posesión, los celos, el engaño, los cotilleos, los juicios, la intromisión en la vida privada de los demás sin ningún tipo de pudor…

Se van forjando así relaciones basadas en la falta de respeto, la incomunicación, actitudes agresivas y violentas. Se potencian los comportamientos machistas elogiando una cierta “chulería” en los chicos y calificando de poco “femenina” a las mujeres que se comportan con seguridad, firmeza y decisión.

Son modelos erróneos que hay que revisar con nuestros hijos para erradicar el machismo y las falsas actitudes.

¿Qué valoran realmente los jóvenes?, ¿Cuáles son sus ideas y creencias más profundas?, ¿Saben elegir desde la libertad sin sentirse coaccionados?, ¿Sabemos, como padres, qué es lo que les preocupa y lo que les hace sentirse bien?, ¿Creen que son valiosos sólo por su físico y su atractivo sexual o les ayudamos a descubrir “otros valores” y a afianzar su autoestima?

viernes, 2 de febrero de 2018

5 Ejemplos de evolución inversa

Pez-Bruja
Aunque mires fijamente a un pez bruja -o mixino, un animal marino baboso, con forma de anguila-, el pobrecillo no podrá devolverte la mirada. Estos seres son casi ciegos, así que se abren paso por el fondo del mar usando el olfato y el tacto.

Pero ahora, en una sorpresa impactante para los biólogos, un estudio detallado de un fósil de mixino de 300 millones de años ha revelado que estos animales alguna vez tuvieron ojos funcionales. Y que la evolución se los quitó.

El descubrimiento reta los conceptos científicos sobre el origen del ojo. Los peces bruja contemporáneos no han cambiado respecto de sus antepasados. Por ello, los científicos siempre han creído que los ojos de los mixinos ciegos modernos representan una etapa intermedia entre las primitivas manchas oculares fotosensibles de muchos invertebrados y los ojos semejantes a cámaras fotográficas de los vertebrados, incluidos los humanos.

Pero cuando Sarah Gabbott, de la Universidad de Leicester, Reino Unido utilizó un microscopio electrónico para estudiar el fósil, halló que en los ojos del mixino petrificado había residuos de estructuras que contenían pigmentos. Y según el informe que Gabbott y sus colegas publicaron recientmente enProceedings of the Royal Society B, esas estructuras habrían permitido que el animal distinguiera formas e imágenes.

“Me entusiasmó muchísimo ver que los ojos estaban compuestos de cientos y cientos de pequeñas estructuras esféricas o elípticas… albóndigas y salchichas micrométricas”, dice Gabbott.

El pez bruja moderno carece de esas estructuras y en vez de ellas, “tiene unas extrañas manchas claras donde debieran estar los ojos”.

El tejido retiniano del mixino antiguo, notablemente conservado, sugiere que la visión del pez bruja siguió un “curso inverso”, fenómeno conocido como evolución regresiva. Estamos acostumbrados a pensar en la evolución como un proceso acumulativo, pero también es un proceso de pérdida, pues hay capacidades que se degradan cuando el costo es mayor que el beneficio. Y parece que los ojos del mixino se volvieron muy costosos.

Varias especies de animales cavernícolas, como peces, cangrejos y salamandras, han evolucionado a la ceguera y sus estructuras oculares se han deteriorado. En 2015, un estudio con peces cavernícolas (Astyanax mexicanus) halló que el procesamiento ocular y visual en el cerebro podría requerir entre 5 y 17 por ciento del consumo total de energía del animal. Otra investigación publicada el mismo año produjo los mismos resultados, estableciendo que la visión consume hasta 15 por ciento de la energía de reposo de los Astyanax mexicanus jóvenes que viven en la superficie.

Los investigadores siguen debatiendo si la pérdida de visión se debe al consumo de energía o es consecuencia de mutaciones aleatorias, aunque se postula que los dos procesos podrían actuar simultáneamente. Y esto no ocurre solo con los ojos. Hay algunos ejemplos más notables de evolución regresiva.

Los pingüinos se volvieron aves no voladoras
Los antepasados de los pingüinos podían volar, pero perdieron esa capacidad rápidamente tras la extinción de los grandes dinosaurios. El pingüino más antiguo que se conoce, cuyos fósiles datan de hace unos 60 millones de años, ya era un nadador de alas cortas que no volaba. Los pingüinos modernos conservan rasgos característicos de sus parientes voladores, como los huesos de las alas; un esternón de quilla prominente para insertar los músculos de las alas; y por supuesto, las plumas. Mas la pérdida del vuelo les permitió adaptarse al ambiente, porque contribuyó a que se hicieran más grandes.

“A menudo considero que [la pérdida del vuelo] fue un gran adelanto en la evolución de los pingüinos –dice Daniel Ksepka, paleontólogo de vertebrados y biólogo evolucionista del Bruce Museum, en Connecticut. Los pingüinos no voladores evolucionaron músculos más grandes y poderosos para impulsarse en el agua; huesos más densos y fuertes que reducían la flotación; y alas más cortas y rígidas para movimientos más poderosos y con menor resistencia hidrodinámica-. Al aumentar su tamaño los pingüinos conservaron calor de manera más eficaz, pudieron hacer inmersiones más profundas y prolongadas, y cazaron presas más grandes”, agrega Ksepka.

Las serpientes perdieron sus patas
Muchas evidencias demuestran que las serpientes solían tener extremidades, aunque los investigadores siguen debatiendo si las serpientes modernas evolucionaron a partir de un antepasado patudo que vivió en tierra o en el mar.
Un artículo de 2015, publicado en Science Advances, presentó un argumento a favor de los animales terrestres que excavan madrigueras. Apoyados en tomografías computarizadas muy detalladas, los investigadores compararon modelos virtuales 3-D del oído interno de serpientes y lagartos acuáticos, de superficie, y excavadores con el de sus parientes fosilizados.

El equipo encontró que los animales fósiles tenían estructuras especializadas parecidas a las que utilizan los excavadores modernos para percibir las vibraciones de suelo de baja frecuencia que producen los depredadores y sus presas. Esa evidencia sugiere que las serpientes descienden de un antepasado excavador, y que sus patas involucionaron para arrastrarse por el suelo.

Los pulgones no tienen tubos en el trasero
Casi todos los insectos poseen órganos excretores llamados túbulos de Malpighi, los cuales sirven para regular la retención de agua, la excreción de nitrógeno, la desintoxicación, y la inmunidad. Excepto los pulgones.

Aunque no se ha estudiado bien el sistema excretor de los pulgones, las investigaciones apuntan a que estos insectos tienen genes parecidos a los que se encuentran en los túbulos de Malpighi de otros insectos. Pero, por alguna razón, los túbulos se perdieron en algún momento de su historia evolutiva.

Los investigadores proponen que una causa posible es la dieta de savia de los pulgones: el líquido, hecho de moléculas simples, suele tener una composición uniforme, así que quizás los pulgones simplemente no necesitan esos órganos especializados.

Las aves ya no tienen dientes
Las aves evolucionaron de los dinosaurios, y algunas especies antiguas como Archaeopteryx, el fósil mejor conocido entre dinosaurios y aves, también estaban provistas de dientes y garras. Por fortuna, hasta los depredadores aviares modernos más voraces carecen de dientes, aunque los científicos no acaban de entender por qué los pájaros perdieron la dentadura.
Una teoría propone que los dientes se hicieron más pequeños y a la larga, dieron paso a los picos para reducir el peso durante el vuelo. Pero un estudio de 2014, publicado en Science, descarta esta teoría, pues encuentra que la pérdida de dientes y la formación del pico primitivo ocurrieron casi al mismo tiempo.

No obstante la causa de que las aves perdieran los dientes, varias líneas de investigación sugieren que no hicieron falta muchos cambios genéticos para que ocurriera el cambio. En un estudio publicado en 2015 en Evolution, los investigadores introdujeron unas pocas modificaciones en la expresión genética de unos embriones de pollo y lograron darles un aspecto más dentudo, como de dinosaurio.

Tejidos Vegetales

La característica más importante de las metafitas es que tienen tejidos especializados. Los principales tejidos vegetales son los siguientes: los tejidos de crecimiento, los tejidos parenquimáticos, los tejidos protectores, los tejidos conductores, los tejidos se sostén y los tejidos excretores.

Los tejidos de crecimiento o meristemos están constituidos por células jóvenes cuya única actividad es la de dividirse continuamente por mitosis. De las células de los meristemos derivan todas las células que forman el vegetal. Existen meristemos primarios, cuyas células permiten el crecimiento de la planta en longitud, y medistemos secundarios, el cámbium y el felógeno, cuyas células permiten el crecimiento de la planta en grosor.


Los tejidos parenquimáticos están constituidos por células especializadas en la nutrición. Los principales parénquimas son: el parénquima clorofílico, con células capaces de realizar la fotosíntesis; el parénquima de reserva, con células que almacenan sustancias alimenticias; el parénquima aerífero, que contiene aire, etc.

Los tejidos protectores, también llamados tegumentos, están formados por células que recubren el vegetal y lo aíslan del exterior. Hay dos clases de tegumentos: la epidermis, formada por células transparentes e impermeabilizadas, y el súber o corcho, formado por células muertas de paredes gruesas.

Los tejidos conductores están formados por células cilíndricas que se asocian formando tubos, por los que circulan las sustancias nutritivas. Se distinguen los vasos leñosos, o xilema, por los que circula la savia bruta formada por agua y sales minerales, y los vasos liberianos, o floema, por los que circula la savia elaborada formada por agua y materia orgánica, que ha pasado por el proceso de la fotosíntesis y es el verdadero alimento de la planta.


Los tejidos de sostén están constituidos por células alargadas de paredes muy gruesas formadas por celulosa. Estos tejidos dan forma y confieren rigidez a los vegetales.

Los tejidos excretores están formados por células especializadas en producir y excretar diversos tipos de sustancias, como la resina de las coníferas o pinos y abetos, el látex de las plantas lechosas, las bolsas secretoras de la corteza de la naranja, etc.

jueves, 1 de febrero de 2018

Evidencias de la Evolución

En la actualidad no esta en tela de juicio la teoría evolutiva, o por lo menos no en los círculos científicos, pero en sus inicios, la teoría de la evolución tuvo una difícil aceptación, no sólo por los prejuicios, sino porque el gran cúmulo de pruebas presentadas, para algunas personas eran insuficiente. Gracias a las aportaciones de muchos científicos en diversos campos del conocimiento, las evidencias iniciales de la evolución ahora son mayores y más contundentes. En la actualidad se manejan diversas pruebas de la evolución que podemos agrupar en Paleontológicas, anatómicas, embriológicas, biogeográficas, bioquímicas y genéticas.


Pruebas Paleontológicas. La palabra paleontología está constituida por tres raíces griegas: palios, que significa antiguo, ontos, ser y logos, estudio o tratado. Así, por su etimología, paleontología significa el estudio de los seres antiguos. En un sentido más formal, la paleontología estudia los seres orgánicos que vivieron en otras épocas sobre la Tierra, abarcando todos sus aspectos, y buscando especialmente sus posibles relaciones mutuas o con el medio ambiente en que se desarrollaron, así como su ordenación en el tiempo. Este estudio es posible gracias al testimonio que ofrecen lo fósiles, los cuales son restos o huellas de organismos que han llegado hasta nosotros formando parte de rocas sedimentarias que se han conservado en el transcurso de las eras geológicas.

Los fósiles son estructuras de gran importancia por la información que aportan y por su escasez, ya que su formación y conservación implican circunstancias muy especiales. Esto se debe a que después de muerto, cualquier organismo, se destruye en un tiempo más o menos corto, por la acción combinada de agentes mecánicos, oxidación y acción de organismos desintegradores como bacterias y hongos, llegando por lo general a su completa desintegración. Para que las partes más resistentes de un organismo no se descompongan, es necesario en cambio, que sus restos queden rápidamente cubiertos por un material protector, aislándose de la atmósfera y los microorganismos.

Existen diversos mecanismos de fosilización, los más frecuentes son: petrificación, moldes, vaciados, impresiones, inclusión en materiales preservativos (ámbar, hielo, brea) y huellas y evidencias de actividad orgánica.

La petrificación ocurre cuando las partes duras de un organismo se transforman en piedra por procesos de intercambio de sustancias químicas entre la estructura orgánica y el ambiente donde queda incluido el organismo al morir.

Las conchas u otras estructuras empotradas en rocas pueden ser disueltas más tarde por las aguas subterráneas, quedando el hueco de la estructura orgánica. Esta cavidad es un molde natural, que al llenarse (de cuarzo por ejemplo) por filtración del agua forma un vaciado natural. Los moldes de objetos delgados como hojas de vegetales se llaman impresiones.

Algunos animales pequeños frecuentemente se adhieren de manera accidental a la resina de ciertos vegetales; al ser cubiertos, a través de la fosilización de la resina y su transformación en ámbar quedan preservados conservando intactas estructuras muy finas que de otra manera se perderían, como las alas de los insectos.

Otros animales mueren y se congelan enseguida, de ahí el caso de mamuts completos que han sido encontrados en hielo en Siberia. Un caso muy notable de fosilización por congelamiento es el cadáver de un hombre encontrado por una pareja de alemanes en septiembre de 1991 en los Alpes, en la frontera entre Austria e Italia. 


En un principio debido a su buena preservación se pensó que era relativamente reciente, pero posteriores estudios revelaron una antigüedad de aproximadamente cinco mil años. Lo mismo a ocurrido con animales que cayeron en trampas de brea y es el caso de muchos fósiles de tigres dientes de sable y otros animales. Algunas estructuras como huevos, excrementos o polen también son factibles de fosilizar. Tal es el caso de los huevos de dinosaurio encontrados en el desierto de Gobi, y excremento en Norteamérica. En cuanto al polen fósil, suele ser abundante en los depósitos fosilíferos y con base en su estudio (determinando al tipo de planta al que pertenecieron) se puede reconstruir el ambiente de determinada época y asociarlo al tipo de vida de los animales que se desarrollaron en ese ambiente.

Los fósiles son la única prueba directa de la evolución. A través de su estudio se sabe que debe existir una armonía entre organismos y ambiente, pues cuando esto no ocurre las especies se extinguen. También se sabe que entre los organismos existe una cierta tendencia a la complejidad, pues mientras más antiguos son los restos de organismos, más simples son. Un dato importante para el estudio de la paleontología es conocer la antigüedad de los fósiles. Existen diversas formas de determinar la edad de un fósil, entre ellas la prueba del carbono 14 (que es un isótopo radioactivo) que permite fechar con precisión únicamente fósiles de hasta 30 mil años, por lo se hace necesaria la utilización de otras pruebas como las de uranio-plomo, potasio-argón y rubidio-estroncio que son materiales radioactivos que se pueden encontrar en los materiales que rodean a los fósiles. Con estas pruebas es posible calcular edades de hasta miles de millones de años.


Pruebas de la anatomía comparada. La palabra anatomía se deriva del griego anatome, corte o disección. La anatomía se refiere al estudio de la estructura y de las relaciones entre las distintas estructuras de los seres vivos. El estudio comparativo permite establecer relaciones evolutivas entre especies distintas, además de permitir la determinación de órganos homólogos y análogos.

Los órganos homólogos son aquellos que dentro de un mismo grupo se emplean para funciones completamente distintas. Estos órganos tienen un origen embrionario común, anatómicamente existe una obvia correspondencia, pero la función que realizan es disímil. Un ejemplo son las extremidades de los mamíferos; en este grupo se tienen extremidades especializadas para la carrera (caballo), para la carrera sostenida (cánidos), para el vuelo (murciélagos), para la natación (ballenas, focas y delfines) y para excavar (topos), estas estructuras, aparentemente distintas por su adaptación funcional, son anatómicamente semejantes.

Los órganos análogos son aquellos que en grupos completamente distintos cumplen una misma función. Estos órganos tienen diferente origen embrionario, anatómicamente son distintos, pero la función que realizan es la misma. Un ejemplo son los ojos de los mamíferos y los ojos de los cefalópodos (pulpo y calamar), los cuales son anatómica y embriológicamente imposibles de correlacionar, pero la función que cumplen es la misma y con una eficiencia muy semejante. Un último ejemplo lo constituyen las alas de los insectos (moscas, abejas, escarabajos etcétera) y las alas de los murciélagos y aves. La función que cumplen es la misma pero, como no existe ninguna relación anatómica ni embriológica, se consideran órganos análogos.

Desde luego que estos dos tipos de órganos responden a la necesidad de adaptarse. En el caso de los órganos homólogos a diferentes formas de vida o ambientes, por lo que se diversifican (sobre todo en su función) y, en el caso de los órganos análogos para adaptarse a ambientes semejantes o a formas de vida similares. Resulta evidente el apoyo que constituye la anatomía para las teorías evolutivas. Las vías de evolución resultan totalmente respaldadas por medio del estudio de las homologías y analogías.

Pruebas embriológicas
. La embriología es la rama de la biología encargada de estudiar el desarrollo de los embriones desde la fecundación hasta el nacimiento.

Es posible comparar el desarrollo embrionario de distintos organismos; de ello se encarga la embriología comparativa. Ernst Haeckel (1834-1919), puso de relieve la importancia del estudio embriológico comparativo visto a la luz de las teorías evolutivas.

A través de su estudio en este campo, Haeckel elaboró su ley biogenésica, según la cual “la ontogenia recapitula a la filogenia. Esto significa que a través del desarrollo embrionario recorren todas las fases evolutivas previas hasta alcanzar, justo antes del nacimiento, la fase correspondiente a su especie.

La ontogenia de los mamíferos placentarios puede servir muy bien como ejemplo: el huevo o cigoto corresponde al antepasado más antiguo, el protozoario.

El estado de gástrula bien recuerda a los celenterados, pero la formación de las tres capas embrionarias (ectodermo, mesodermo y endodermo) le asemejan con la siguiente fase evolutiva, los platelmintos.

El desarrollo del notocordio y el tubo nervioso dorsal le asemejan al anfioxo, un cordado primitivo.

La posterior aparición de hendiduras branquiales recuerda al antepasado del pez, desarrollándose después estructuras típicas de mamífero como son un desarrollo de la parte cefálica, el corazón tetracavitario y las glándulas de la pie entre otras.

Finalmente, adquieren las características típicas de la familia y la especie en particular.

Además de constituir una excelente prueba de la evolución, la embriología comparada es muy útil para el estudio de las homologías.

Pruebas biogeográficas. Como su nombre indica, la biogeografía se encarga de estudiar la distribución de los seres vivos en el planeta. Para entender adecuadamente la importancia de esta disciplina, es necesario tener en cuenta los procesos de dispersión de las especies, la influencia de los factores ambientales en los seres vivos y los conceptos de deriva continental y la teoría de la tectónica de placas.

Por otra parte debe de quedar claro que la distribución de una especie determinada no es estática, por el contrario, presenta un gran dinamismo, pues frecuentemente se invaden nuevas áreas, a la vez que ocurren extinciones locales. De este modo, la distribución de las especies puede expandirse y contraerse a través del tiempo.

Los estudios de la biogeografía han podido establecer zonas biogeográficas con base en la homogeneidad en cuanto a la flora y fauna que se presenta. Aunque existe cierta diversidad en cuanto a estas zonas o reinos biogeográficos, nos referiremos aquí al sistema más conocido, el cual divide a la tierra en siete reinos, a saber: paleártico, neártico, etiópico, neotropical, oriental, australiano y oceánico.

En cada uno de estos reinos existen especies típicas. Por ser más conocidos tomaremos como ejemplo a los mamíferos. Existen en la actualidad 86 familias de mamíferos, de los cuales tres son cosmopolitas, es decir, tienen una distribución casi mundial, éstas son las familias Muridae (ratas y ratón casero), Leporidae (conejos y liebres) y Canidae (lobos, coyotes y perros). La familia a la que pertenece el hombre no se considera por razones obvias, ni los murciélagos (orden Quiróptera), por ser mamíferos voladores con gran capacidad de dispersión y distribución cosmopolita. 36 familias más se presentan en dos más reinos y 50 son endémicas (se presentan sólo en una región o reino).

Mitos sobre la sexualidad preadolecente (I)

La falta de naturalidad por los adultos en abordar la sexualidad como un aspecto crucial del desarrollo físico, psíquico y emocional, en el proceso de crecimiento y formación como persona, proyecta sobre los adolescentes buena parte de las connotaciones de morbo, ocultación, malos entendidos e ideas falsas en las que fueron educados sus padres décadas atrás.

Sin embargo, a diferencia de las generaciones precedentes, los jóvenes actuales tienen mucho más acceso a contenidos y manifestaciones sexuales o relacionadas con la sexualidad, y ese aparente clima de “libertad” o de “normalidad”, sin una formación adecuada, les hace, muchas veces, confundir y mezclar mensajes, valores, actitudes y pautas que dificultan su adecuado desarrollo personal en lugar de ayudar al mismo.

El silencio y la falta de una adecuada educación sexual en la familia y en la escuela no van a impedir que los preadolescentes sientan los impulsos sexuales y se preocupen por estas cuestiones. Con lo que la falta de información correcta la suplen con “desinformaciones” de amigos, lecturas y medios de comunicación no siempre apropiados.

Eso prolonga la pervivencia y la reproducción entre los jóvenes de “mitos” o ideas falsas, mezcla de desinformación, creencias, leyendas y modelos nada asépticos sobre su propia sexualidad y sobre las relaciones sexuales con los demás.

Los mitos sobre la sexualidad son hoy, por lo tanto, de dos tipos:

Unos son pervivencias de la herencia cultural y la desinformación transmitidas y reproducidas a través de generaciones, con gran peso de concepciones ideológicas, religiosas y sociales arraigadas desde tiempo atrás, como los mitos de la virginidad, del machismo, de la inapetencia de la mujer y su sumisión al placer sexual masculino, del rechazo de la homosexualidad, etc.

Otros, en cambio, se han generado o se han reforzado en épocas recientes, propagados por la publicidad y los medios de comunicación, como el de los modelos de belleza como factor de realización personal, el “éxito” social y económico ligado a la satisfacción sexual y la felicidad, el sexo puramente físico desligado de emociones, etc. Sin perjuicio de que algunos –como el machismo- puedan adscribirse a ambas categorías.

Tras diversas charlas y actividades con jóvenes de 3º de ESO, hemos podido recopilar hasta 120 preguntas que se repiten con mayor frecuencia. La mitad aproximadamente se refieren a aspectos más fisiológicos, como embarazo o contracepción, o a enfermedades de transmisión sexual. Pero la otra mitad gira en torno a ciertos aspectos que podríamos denominar “mitos” en torno a la sexualidad que reflejan no sólo una falta de información precisa, que es previsible a esa edad, sino, sobre todo, una información sesgada o errónea, basada en que los jóvenes tienen asimilados, sin ser conscientes de ellos, ciertos modelos o creencias que consideran ciertos y que deben empeñarse en alcanzar. En algunos casos, ello puede generar unas expectativas imposibles o difíciles de realizar, con la consiguiente frustración, culpabilización o baja autoestima si no las ven satisfechas.

Por el número y por la variedad de cuestiones en torno a él, el mito de una pretendida “relación sexual ideal” parece estar muy arraigado. En el sentido de creer que hay unos patrones o pautas bien determinados que son los que permiten “hacerlo bien” y, si no se hace así, fracasar. Como derivación de este mito, también les preocupa el de “la primera vez”, sobre la que edifican y construyen una serie de interrogantes y expectativas, en buena parte motivada por esa creencia previa de que la relación sexual ideal ha de ser de una manera determinada y precisa, con lo que su desconocimiento sobre ella, junto a su falta de práctica, les produce la ansiedad de “quedar mal” con la otra o las otras personas. Por eso, las cuestiones sobre la virginidad no son –como hace unas décadas- en cuanto a un valor que preocupa conservar, sino como síntoma de inexperiencia. Como reverso de esa “relación sexual ideal”, surgen cuestiones en torno a la masturbación u otras prácticas que no encajan en aquel patrón ideal.

Por ello, pensamos que cualquier aproximación a la sexualidad dirigida a preadolescentes, en la escuela, en la familia o en la consulta, ha de partir de una premisa y dirigirse a un objetivo. La premisa es enfocar la sexualidad como un desarrollo personal con su triple vertiente, física, emocional y afectiva. El objetivo es desvelar las trampas que encierran tales mitos y facilitar una información veraz que corrija y complete la que puedan poseer y adquirir en el curriculum escolar.

En ese marco, nos parece importante insistir en ciertas ideas en torno a tres grandes cuestiones. La primera, que la sexualidad es una faceta o aspecto del crecimiento personal. La segunda, que no existe un único modelo de relación sexual ideal. La tercera, que tanto creencias ancestrales como mensajes modernos de la publicidad y de los medios de comunicación tienden ciertas trampas o mitos en torno a la sexualidad que inciden especialmente en los preadolescentes. Aunque tales ideas puedan parecer obvias, nuestra experiencia con jóvenes de esas edades revela que es necesario insistir en ellas, e incluso que chocan en ocasiones con lo que creen “saber”. Por eso, sin afán de penetrar hondamente en cada una de ellas, merece la pena enumerarlas.

I. LA SEXUALIDAD ES PARTE DEL DESARROLLO PERSONAL

Diversas ideas pueden trabajarse en relación con esta cuestión, como las siguientes
El sexo no es vergonzoso. Todos lo tenemos y a todos nos interesa.

Lo primero que percibimos de una persona es su sexo (masculino ó femenino) pero éste significa una identidad y un proceso de construcción personal que no se limita a los genitales, ni al resultado de unos cromosomas. Por ello, lo sexual no debe ocultarse ni silenciarse como si no existiera, pues estaríamos mutilando una dimensión de la persona.

2. Entender el ritmo de maduración y las actitudes diferentes del otro sexo.

De niños no cuesta mucho asimilar las diferencias orgánicas. Es más difícil, en la preadolescencia, apreciar y aceptar la diferente evolución de ambos sexos y sus diferentes etapas y momentos. Es fundamental, en esa edad, evitar estereotipos como: “no hay quien entienda a las mujeres” o “qué simples son los hombres”. Hay dos sexos, pero cada persona se construye, se hace a sí misma de una única e irrepetible manera dentro de cada uno de los géneros; del masculino o del femenino.

3. No caer en la trampa de los modelos físicos de belleza.

Si cada uno se desarrolla a su propio ritmo, también en lo físico cada cual va formándose con sus características propias. Cada persona, con su propia fisonomía, puede desplegar atributos de belleza y atractivo sexual más allá de la mera apariencia exterior. El atractivo sexual no es resultado sólo del aspecto físico. Conocemos actores y actrices, deportistas, artistas que, siendo “feos”, transmiten y despiertan interés sexual. Si uno se acepta y se gusta, lo transmitirá y gustará a los demás.

4. Conocerse, aceptarse y aceptar al otro.

Como en los demás aspectos de la vida, también en la dimensión sexual esto es fundamental para crecer y construirse como persona. Para ello son básicos algunos criterios de salud emocional:
Sólo nos satisface y nos gratifica lo que es deseado por nosotros mismos, no lo que se nos impone socialmente ni por otros.
Salvar siempre nuestra capacidad de decisión personal y respetar la de los demás.
La relación con otras personas es mucho más plena y gratificante cuando se basa en el intercambio y en la satisfacción mutua, no cuando sólo busca satisfacer mi placer personal olvidándome de los demás.

5. La preadolescencia registra grandes cambios físicos y hormonales y frecuentes altibajos emocionales.

Es la edad del descubrimiento propio y de los demás, con desorientaciones, inquietudes, cambios de humor y rebeldía. Incluso con etapas de indefinición en la orientación del deseo sexual hacia el propio sexo y hacia el otro. Eso es normal y no debe preocupar si se pasan momentos de dudas, euforias, tristezas, de atracción hacia personas de ambos sexosoincluso de rechazos hacia alguno de ellos.

Como los factores físicos (pelo, pechos, etc.), los primeros impulsos sexuales sorprenden al preadolescente, y ha de familiarizarse con ellos, como con su propio cuerpo, y aceptarse conforme van definiéndose sus caracteres y tendencias.

6. Cada joven lleva su propio ritmo de maduración.

Tanto en lo físico como en lo psíquico, lo sexual y lo emocional. Por ello, cada uno “despierta” o se inicia en momentos distintos, siendo lo importante que vaya teniendo sus primeros intercambios y experiencias a medida que sienta que está preparado para ello y para entender y aceptar sus consecuencias. Tan frustrante puede ser que los adelante o precipite porque lo digan sus amigos, porque le insistan otras personas o que los retrase en exceso por miedo a “quedar mal”, por represiones familiares o del entorno.

No hay experiencia sexual gratificante si no es asumida por cada uno, y si no se sabe bien qué es lo que se quiere. Aunque la curiosidad por experimentar sea un aliciente, vale la pena saber hasta dónde se quiere llegar, sin dejarse llevar porque otras personas lo pidan. Tardar más o menos que los amigos/as en haber besado o en estar con alguien, no significa ser mejor ni peor, ni mayor ni más listo, como tampoco haber crecido o haberse desarrollado físicamente antes o después que ellos/as.

7. Sin libertad y responsabilidad no hay maduración.

Cada uno ha de tener la información necesaria y adecuada para vivir su desarrollo y saber manejarse. Cuando se les presenten las primeras ocasiones de intercambios sexuales, normalmente no estarán acompañados de alguien que en ese momento pueda orientarles, ni amigos, ni adultos, ni nadie. Son ellos solos quienes han de decidir lo que quieren hacer, y para eso han de contar con la formación adecuada para que no sea una decisión caprichosa, atolondrada, ni timorata, sino plenamente responsable y consciente.

miércoles, 31 de enero de 2018

Mitos de la psicología

El bombardeo de explicaciones psicológicas es una constante en los medios de comunicación. Son cientos los libros de autoayuda con cientos de miles de consejos sobre relaciones, adicciones, autoestima, toma de decisiones, etcétera. La psicología pop es una exitosa industria del siglo XXI.

Mucho de lo que creemos cierto está basado en mitos y errores que desinforman porque los hechos son distintos de la ficción. También son cientos las víctimas de los gurús de la autoayuda y de conductores de programas de radio y televisión que se autoproclaman como expertos en salud mental, ofreciendo una mezcla de verdades, medias verdades y mentiras que no pueden considerarse divulgación psicológica, que se basa en fuentes confiables.

El problema con los mitos de la psicología popular es que pueden influir en que tomemos malas decisiones en la vida diaria. Los mitos son creencias generales que contradicen la investigación psicológica. Exageraciones y distorsiones que surgen de la ignorancia, de ver a la psicología como algo de sentido común y no como una ciencia; como producto de la intuición y hasta de la fe.

Distinguir los mitos de la realidad requiere de un ejercicio de reflexión como antídoto de repetir 'verdades' que hemos escuchado cientos de veces y que por eso damos como ciertas. El deseo de respuestas fáciles nos hacen comprar promesas de cambios de conducta que sean rápidos y que no duelan. En 1995, Carl Sagan dijo que “si algo suena demasiado bueno para ser cierto, quizá lo sea”.

ALGUNOS MITOS:
Crisis de la edad media (40's-50's). El estereotipo está representado por un hombre de 45 años en un auto deportivo, con una novia 20 años más joven. Esta crisis se considera como una confrontación con la mortalidad, con el deterioro físico y con sueños y esperanzas frustrados. La crisis de la edad media fue un término surgido en 1965 y descrito como intentos compulsivos de conservarse joven y desafiar a la muerte. La ciencia ha encontrado entre 40 y 60 por ciento más sentimientos de bienestar que en décadas anteriores. La preocupación de padecerla es más alta que la experiencia real.

Las etapas del duelo. De la autoría de Elizabeth Kubler-Ross (1969), que divide el proceso de duelo en negación, enojo, regateo, depresión y aceptación. Se enseñan en escuelas de medicina, enfermería y trabajo social y es una teoría muy popular porque le da a la gente algo predecible frente a lo impredecible, pero no hay evidencia de este orden en los sentimientos frente a la propia muerte o frente a la muerte de los otros.

Una actitud positiva puede vencer al cáncer y por el contrario, el pesimismo, estrés, falta de asertividad y evitación de conflicto crean condiciones para la aparición de células cancerosas. Hacer afirmaciones positivas, visualizar el cuerpo libre de cáncer y tener pensamientos positivos fortalece el sistema inmune.

Nada de lo anterior está documentado científicamente. Los pensamientos, para bien y para mal, no crean la realidad ni desencadenan enfermedades, a pesar de las millones de copias de libros vendidos de gente como Louise Hay, Rhonda Byrne y Deepak Chopra.

Tener una actitud positiva frente a las dificultades y las enfermedades ayuda, pero no reduce ni cura el cáncer. Los estudios no revelan ninguna conexión entre el estrés, las emociones y el cáncer. No existe la “personalidad propensa al cáncer”. Los optimistas con cáncer no viven más que los pesimistas con cáncer. Los grupos de autoayuda y la psicoterapia pueden mejorar la calidad de vida pero no la pueden alargar. Claro que es mucho más entrañable e interesante una historia en la que alguien sobrevivió al cáncer gracias a su optimismo inquebrantable.

martes, 30 de enero de 2018

El juego de Dios

La teoría de la evolución biológica es la síntesis de dos revolucionarias corrientes de pensamiento que se oponen a una visión del mundo que prevaleció por mucho tiempo. En primer lugar, el concepto de Universo cambiante que viene a reemplazar la idea de un mundo estático que había permanecido largamente sin cuestionar y que es esencialmente idéntica a la labor perfecta de un creador.

Darwin hizo extensivo a los seres vivos y a la propia especie humana el concepto de que es la mutabilidad y no la estasis (el mismo estado) el orden natural. En segundo lugar, la gente siempre había pensado que las causas de los fenómenos son los propósitos, es decir, que los propósitos son la voluntad de Dios o el finalismo aristotélico. Pero Darwin demostró que las causas materiales son una explicación suficiente para los fenómenos biológicos. Mediante la asociación carente de dirección y propósito de la variación, con el ciego e indiscriminado proceso de la selección natural, Darwin convirtió en superfluas las explicaciones teológicas o espirituales de los procesos vitales. Junto con la teoría materialista de la historia y la sociedad de Carlos Marx y las explicaciones de S. Freud acerca del comportamiento humano, la teoría de Darwin de la evolución por selección natural es andamio crucial en la plataforma del mecanismo y materialismo que han caracterizado a la ciencia y al pensamiento occidental.

Para terminar con este aspecto, reproduciremos unas conclusiones escritas por John Dewey en 1910 “Las ideas viejas abren paso a las nuevas de manera muy lenta, ya que en realidad son más que formas y categorías lógicas y abstracta; ellas son hábitos, predisposiciones, actitudes profundamente enraizadas de aversiones y preferencia. Más aún, persiste la convicción de que todas las preguntas que la mente humana se ha planteado son cuestiones que pueden ser contestadas en términos de alternativas que las propias preguntas presentan. Pero, en realidad, el progreso intelectual usualmente ocurre a través del total abandono de las preguntas, junto con ambas alternativas que asume. No las resolvemos, las superamos.

Las antiguas preguntas se resuelven desapareciendo, evaporándose, mientras que las nuevas, correspondientes al cambio de actitudes y preferencias, toman su lugar. No hay duda de que en el pensamiento contemporáneo el gran disolvente de viejas preguntas, el gran precipitador de nuevos métodos, de nuevas intenciones y nuevos problemas, es el realizado por la revolución científica que encontró su clímax en El origen de las especies”.