miércoles, 31 de mayo de 2023

¿Qué es la lista roja de especies amenazadas?

El ser humano ha contribuido a la extinción de especies prácticamente desde que comenzó su andadura por el mundo. Los ejemplos clásicos de especies extintas por la actividad humana son bien conocidos: el águila de Haast, el moa, la paloma migratoria, el cuaga o el tilacino engrosan una lista de especies populares extintas cuyo abanderado es, probablemente, el icónico dodo.

Pero el listado completo es mucho más larga, y aunque lleva sucediendo desde el paleolítico —como el rinoceronte lanudo, el ciervo gigante, el asno europeo o el mamut lanudo—, lo cierto es que la mayor cantidad de extinciones por causa antropogénica son modernas. Y las causas van más allá de la caza masiva o la destrucción del hábitat. El cambio climático antropogénico ya ha provocado la extinción de especies, como el melomy de Bramble Cay, y el mayor factor de pérdida de biodiversidad actualmente es el proceso de invasión biológica; especies como el bilbi menor australiano, el ‘o’o de Kawa’i o el chochín de Lyall encontraron su extinción gracias a la introducción de especies foráneas en sus hábitats.


La creación de la Lista Roja
La mayor autoridad internacional en materia de protección de flora y fauna es la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN, por sus siglas en inglés). En el año 1964, la UICN estableció la ‘Lista Roja de Especies Amenazadas’, también llamada ‘Libro rojo’.

El proyecto arrancó como una especie de catálogo de especies y una categorización de su estado de conservación, que ha ido variando con el tiempo. Sin embargo, hoy es una herramienta muy importante que recopila la información científica disponible sobre conservación, hábitats y amenazas de las distintas especies, con el fin de informar y catalizar la acción para la conservación de la biodiversidad y los cambios en las políticas.

La Lista Roja, por lo tanto, además de informar del estado de conservación de una especie, aporta información sobre su distribución nativa y su hábitat, la ecología, el tamaño y la fragmentación de sus poblaciones, el uso y el comercio de la especie, las amenazas que se ciernen en torno a ella y las distintas acciones de conservación, tanto efectivas como propuestas. Es, pues, una herramienta imprescindible en la toma de decisiones, empleada por todo tipo de agencias gubernamentales y no gubernamentales, investigadores, gestores, organizaciones educativas e incluso por la comunidad empresarial.

La Lista Roja recoge más de 150 000 especies silvestres: más de 62 000 especies de plantas y más de 60  000 de vertebrados se suman a casi 27 000 especies de invertebrados; la minoría restante, menos de 1 000 especies, incluye hongos, algas y otros grupos que han sido menos estudiados.


Las categorías de la Lista Roja

Especies extintas
La Lista Roja, además, agrupa dichas especies en distintas categorías y subcategorías. La categoría más severa es la de especies extintas, que recoge, a su vez, dos estados posibles: totalmente extinta, que implica que no hay duda razonable de que ha fallecido el último individuo, como ocurrió con el dodo; y extinta en el medio natural, que incluye especies de las que solo existen con vida poblaciones en cautividad, como el cuervo hawaiano. El motivo por el que se hace la diferenciación es que una especie que vive en cautividad tiene aún alguna esperanza de recuperación, por baja que sea.


Especies amenazadas
Para las especies no extintas, pero en riesgo de estarlo en un futuro más o menos inmediato, existe la categoría de especie amenazada, que a su vez distingue tres niveles de severidad. El más grave, las especies en peligro crítico, incluye especies que enfrentan un riesgo de extinción extremadamente alto en el medio natural. Una de las especies más emblemáticas de España en peligro crítico es el visón europeo.

Las especies en peligro de extinción también se encuentran en riesgo, pero menor al expresado por el peligro crítico. Estas especies presentan poblaciones más estables pero que aún con altas probabilidades de extinguirse a corto plazo. Probablemente, la especie española más emblemática en peligro de extinción sea el lince ibérico.

El nivel más leve de las especies amenazadas son las clasificadas como vulnerables. El riesgo de extinción es mucho más bajo, pero sigue siendo significativo. Son especies que, aunque en un mejor estado de preservación, siguen necesitando políticas de conservación para su mantenimiento a largo plazo.

Especies no amenazadas
Finalmente, hay una categoría de especies no amenazadas, que incluye, también, dos escenarios posibles. Las especies casi amenazadas, sin estar en peligro real, presentan una tendencia o unas poblaciones que se aproximan a un estado de amenaza. Por otro lado, las especies en preocupación menor son aquellas que, tras la evaluación, no se aprecian indicios de riesgo.

Y aún hay dos listados más: lista de datos insuficientes, que agrupa a especies de las que, tras ser estudiadas, no hay suficiente información para asignarlas en otra categoría; y especies no evaluadas, cuyo nombre habla por sí solo.


Ampliando la Lista Roja
La Lista Roja está en constante actualización. No es extraño que ocasionalmente alguna especie cambie de categoría. Por ejemplo, el lince ibérico originalmente fue clasificado como en peligro de extinción, pero su paupérrimo estado de conservación hizo que en el año 2002 pasase a la categoría de ‘en peligro crítico’. Sin embargo, más recientemente, en 2015, y gracias a los esfuerzos de conservación de la Estación Biológica de Doñana y otros organismos, volvió a reclasificarse en la categoría anterior.

Muchas de las especies evaluadas carecen de información completa; de algunas se desconoce su población global, su tendencia o su distribución real. Constantemente, se actualizan los datos y se amplía esa información. Asimismo, se van evaluando nuevas especies; el próximo objetivo de la IUCN es clasificar 160 000 especies, un aumento de casi 10 000 respecto de las ya clasificadas.

La IUCN clasifica las especies en función de su estado global, pero localmente, puede haber poblaciones en un estado más amenazado de lo que lo está toda la especie. Un animal podría estar en peligro de extinción en España y bien conservado en el norte de Europa. Por eso, cada país puede establecer sus propias Listas Rojas, que evalúen ese estado local, independientemente de su estado en otros lugares.

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