miércoles, 8 de julio de 2015

Acumulación de conocimiento

La reflexión es simple. Durante toda la vida, las personas se interesan en acumular bienes. Ya sea un auto, una casa, o joyas. Lo mismo sucede con los países, que no piensan en otra cosa que tener más reservas de divisas o en incrementar elPIB. Y está bien. Pero, ¿por qué no trascender ese pensamiento, y luchar por acumular conocimiento? Esta es la reflexión que plantea esta noche el programa EC=Pablo Boullosa, la ecuación correcta para romper paradigmas.


Escribir a mano es vital para el cerebro

Cuando Finlandia anunció que, a partir del próximo año, dejará de impartir cursos de caligrafía en sus escuelas, el mundo encendió las alarmas: ¿por qué el país modelo en educación desprecia la letra a mano?

Se supuso que eso obedecía al uso masivo de teclados, pero lo cierto es que fue incomprendido. "La escritura que se realiza a mano, con bolígrafo, no dejará de enseñarse en Finlandia, pues se considera muy importante para adquirir destrezas y memoria", aclaró Minna Harmanen, del Instituto Nacional de este país escandinavo.

El cambio es que ahora, según explicó, los niños solamente deberán aprender los trazos de un único tipo de escritura: la letra imprenta.

Dejarán de aprender caligrafía pegada o cursiva y el tiempo que se le dedicaba a esta destreza se empleará para enseñarles mecanografía.

Al debate se sumó el economista y grafólogo catalán Joaquim Valls, quien asegura que sumar a mano (sin calculadora) y escribir siguen siendo habilidades necesarias para mantener en forma cerebro, como la clase de educación física ayuda al cuerpo, argumenta el doctor Valls, de 56 años.

Lamentablemente, sostiene el especialista, en Estados Unidos y otras latitudes ya hay generaciones de niños que no escriben casi nunca a mano y las consecuencias han sido graves.

"Lo que más se ve afectado es la memoria. El problema con la memoria humana es que no tiene nada que ver con la animal. Nosotros tenemos lo que se llaman recuerdos de futuro; es decir, yo puedo decirte: ‘Recuerda que mañana tienes que hacer esto'. "Estos recuerdos de futuro son los que nos permiten hacer proyectos, ser creativos.

"La creatividad es memoria de futuro (...). La imaginación se basa en la memoria. Por tanto, una persona que no haya entrenado su memoria a partir, por ejemplo, de la escritura a mano, entre otras destrezas, carecerá de capacidad de innovación".

Valls alerta de que el que carece de la habilidad de innovar está condenado a no ganarse la vida en la actualidad.

¿Cómo entrenar la memoria?
Según Valls, la motricidad fina está en los ganglios basales, una zona del cerebro. Todo lo que hacemos de memoria, lo hacemos con los ganglios basales.

Así, cuando se empieza a manejar un vehículo, la persona tiene que pensar dónde está el acelerador, el freno, los cambios. "Toda esta información la administra la corteza cerebral. Conforme se maneja más, se van interiorizando los pasos necesarios para hacerlo y, al final, se hace mecánicamente", dice.

Esto quiere decir que ese conocimiento se "comprimió" en los ganglios basales. Ahí están todas las actividades que hacemos de memoria, el pensamiento rápido y la motricidad fina. "Así, el niño que escribe a mano está entrenando los ganglios basales", recalca.

¿Y el teclado? La gran interrogante en la actualidad es ¿cómo hacer compatibles las habilidades que promueve la escritura "a mano" con el uso del teclado? Y Valls responde: "Yo propongo que vayamos al gimnasio del cerebro, que es la letra. Propongo de 10 a 15 minutos al día escribiendo mediante el método grafotransformador.

"Se trata de autoinstrucciones positivas. Yo les pido a mis alumnos que escriban: ‘qué guapo soy' cinco veces seguidas, fijándose en cómo hacen la letra. La repetición de la frase hace que esta pierda sentido y, como te estás fijando en una letra, ya ni te das cuenta de qué estás escribiendo y la frase va directamente al inconsciente.

"Esto es útil en una situación complicada, porque la frase empoderante surge automáticamente, está grabada en el inconsciente", dice el economista y grafólogo catalán.

Se dice que, antes de acostarse, es el momento perfecto para entrar en el inconsciente. Lo mejor es escribir por la noche.

"El cerebro tiene filtros, y justo cuando estás a punto de dormirte, baja la guardia, y ahí es donde podemos repetirle una orden positiva varias veces, hasta que la memoriza en el inconsciente (...). Lo mejor sería hacer ese recuento cada noche. Parar, pensar qué puedes aprender o qué puedes mejorar y escribir una segunda parte en positivo. Así, el cerebro se queda con la parte positiva".

Ojo, no solo cuenta escribir, sino también cómo es la letra. El estudioso concluye diciendo que el esfuerzo por "hacerla bonita" se asocia con una mayor inteligencia emocional. "El optimismo se mejora con renglones ligeramente ascendentes. La perseverancia, cambiando la letra ‘t'; la gestión de emociones, trabajando la letra ‘m'", dijo.

Los cuadernos de caligrafía siempre han tenido los renglones rectos, lo que crea alumnos obedientes. Lo que proponemos son renglones ligeramente ascendentes, lo cual nos hace escribir con más ganas, más alegría. Escribir hacia abajo es síntoma de desgano, de apatía.

martes, 7 de julio de 2015

Sueño REM

Durante la infancia, la fase del sueño denominada REM(movimiento rápido de los ojos) convierte las experiencias vividas en recuerdos duraderos y en habilidades, por lo que es importante para el desarrollo del cerebro, según un estudio de la Universidad estadounidense de Spokane (Washington).

Este descubrimiento, publicado por la publicación Science Advances, amplía los conocimientos sobre la importancia de que los niños duerman mucho y cuestiona el creciente uso de medicamentos que perturban ese momento, como los estimulantes o los antidepresivos.

Pasan gran parte del tiempo en sueño REM, pero hasta ahora se sabía poco sobre la capacidad de esa fase para cambiar y recombinar recuerdos, señaló el profesor en ciencias médicas Marcos Frank.

El equipo de Frank documentó los efectos del sueño en el desarrollo de la visión de los animales jóvenes. Los circuitos cerebrales cambian en la corteza visual cuando el animal explora el mundo que le rodea, pero es en el sueño REMcuando los cambios se fijan, gracias a una enzima que solo aparece en ese momento llamada ERK.

La experiencia es frágil y "los retazos" de las cosas vividas "tienden a desvanecerse sin el sueño REM", con lo que el cerebro, "básicamente, olvida lo que ha visto", indicó.

Los cerebros jóvenes, incluidos los de los niños, pasan por periodos clave de plasticidad o reestructuración durante los que se desarrollan la visión, el habla, las capacidades motoras o sociales.

El estudio sugiere que durante esos periodos, el sueño REM ayuda al cerebro en crecimiento a ajustar la fuerza y la cantidad de conexiones neuronales.

La cantidad de horas de descanso influye en el rendimiento escolar de los niños, dijo el experto, quien consideró que este estudio ayuda a explicarlo y señaló que "deberíamos ser prudentes a la hora de restringir el sueño de los más pequeños".

Hay diferentes etapas del desarrollo del niño cuando la necesidad de sueño aumenta, por ejemplo en los primeros meses pero también durante la adolescencia, cuando el cerebro cambia a gran velocidad", agregó.

El profesor advirtió contra la tendencia, cada vez más común entre los pediatras, de tratar a los niños con medicamentos para el déficit de atención o con antidepresivos, pues existen muy pocas investigaciones que preclínicas sobre el efecto de estos en el desarrollo del cerebro a corto y largo plazo".

La verdad sobre los gemidos femeninos

Somos conscientes de que estas conclusiones pueden decepcionar a más de un lector, sobre todo, aquellos que creen que esos gemidos tan “placenteros” que emiten sus parejas son el resultado directo de su inigualable pericia sexual. Bueno, en la mayoría de los casos no es así. Pero espera… no nos culpes, los responsables de estas conclusiones fueron científicos de la Universidad de Central Lancashire y de la Universidad de Leeds, en Inglaterra.

¿Un 80% de las mujeres fingen gemidos?
Así que olvídate de que eres una máquina en la cama. Lo concreto es que los investigadores han descubierto que muchas de las mujeres fingen sus gemidos durante el acto sexual habitualmente. Los responsables del estudio no tuvieron tapujos al revelar que estos gemidos no son por placer, sino para hacer creer a sus parejas que han alcanzado el clímax, o para acelerar el orgasmo masculino.

El estudio del que se obtuvieron estas polémicas conclusiones fue realizado a 71 mujeres heterosexuales con edades comprendidas entre los 18 y 48 años, y sexualmente activas una serie de preguntas relacionadas con el tipo de expresiones y sonidos emitidos durante el acto sexual. Los doctores Gayle Brewer y Colin Hendrie quisieron saber por qué las mujeres recurrían a estas vocalizaciones y en qué momento del acto sexual decidían emplearlas.

Así las cosas, los resultados no resultaron muy halagadores para los hombres, ya que se evidenció que cuatro de cada cinco mujeres apelaban a fingir estos gemidos, por lo menos la mitad de las veces en que no podían llegar al orgasmo.

Fingir para acelerar el proceso
Pero esto no fue lo único que mostraron los resultados del estudio. Estos falsos gemidos y ciertas palabras de ánimo tienen como objetivo acelerar el proceso sexual, sobre todo, debido a la fatiga, el aburrimiento, o diversas molestias, pero no una expresión directa de la excitación sexual.

Quizá lo más sorprendente de esta investigación, está en el hecho de que –a diferencia de lo que creen muchos hombres–, los escarceos sexuales son los que tienen la última palabra en muchos orgasmos femeninos, dejando en segundo plano el acto sexual propiamente dicho.

Según estos resultados, el mundo del cine no es el único en el que las mujeres se ven obligadas a fingir orgasmos y, a juzgar por el conseguido por Meg Ryan en Cuando Harry conoció a Sally, algunas lo hacen bastante bien.

sábado, 4 de julio de 2015

Ecópolis (4)

Se trata de Ecópolis, una vanguardista serie de seis episodios que gira en torno a una ciudad virtual del mismo nombre: una mega-urbe del año 2050 en la que viven 18 millones de personas bajo un ambiente totalmente contaminado.

Cada semana, el programa conduce a los televidentes hasta diferentes partes del globo para estudiar sorprendentes tecnologías que pretenden disminuir las emisiones de carbón de esta ciudad, combatiendo como resultado de ello el cambio climático.

Enfocándose en diferentes temas como la construcción, el transporte, el tratamiento de basuras y la energía.



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Un preservativo detecta enfermedades sexuales

Un grupo de adolescentes que participó en los TeenTech Awards 2015 creó un preservativo que cambia de color cuando entra en contacto con ciertas enfermedades de transmisión sexual.


En el mundo de los preservativos hay condones de sabores, con texturas y uno que otro que brilla en la oscuridad, pero ¿un condón camaleónico que detecta enfermedades?

Un grupo de adolescentes de la escuela Isaac Newton Academy en Londres abordó el delicado tema de las enfermedades de transmisión sexual en su participación en el concurso TeenTech Awards 2015. Dentro de la categoría de salud, los tres estudiantes presentaron una innovadora idea para la industria de los profilácticos: un condón que cambia de color al entrar en contacto con enfermedades venéreas.

El concepto fue una idea de Muaz Nawaz de 13 años, Daanyaal Ali de 14 años y Chirag Shah de 14 años, quienes se dieron cuenta que las enfermedades de transmisión sexual son un serio problema en el Reino Unido y afectan principalmente a jóvenes de entre 15 y 24 años. El año pasado se registraron casi medio millón de nuevos casos en el Reino Unido, según el sitio de salud netdoctor.co.uk.

"Creamos el S. T. EYE como una nueva manera de detectar enfermedades de transmisión sexual para ayudar a las generaciones futuras. Queríamos hacer algo que hiciera que el detectar peligrosas enfermedades venéreas fuera más seguro que nunca, para que las personas puedan tomar acción inmediata en la privacidad de su hogar sin aquellos procedimientos médicos que pueden llegar a ser aterradores", dijo Daamyaal Ali.

En teoría, el S. T. EYE puede detectar virus o bacterias tanto del usuario como de su pareja. Los anticuerpos dentro del preservativo reaccionarían cambiando de color para indicar el tipo de enfermedad. El color depende de los tiempos de reacción y el preservativo contaría con una capa intermedia con reactivos para sífilis, clamidia, herpes y verrugas genitales.

Nawaz, Ali y Shah fueron los campeones en la categoría de salud de los TeenTech Awards, ganando US$1,568, además de recibir una invitación del Príncipe Andrés para visitar el Palacio de Buckingham junto con los ganadores de las otras categorías.

El condón aún es un concepto, pero la idea acaparó la atención internacional y los desarrolladores han sido contactados por un fabricante de condones que cree que podría hacerlo realidad, según reportó CNN.

viernes, 3 de julio de 2015

Léeme y te cambiaré: de cómo la lectura cambia mentes (2)

Uno de los primeros «libros» que conservamos no sabemos lo que quiere decirnos, solo que parece formar un silabario en vez de un alfabeto. En realidad es un simple soporte físico para almacenar conocimiento escrito con forma de disco de arcilla endurecida por cocción al horno. Sus dos caras están grabadas con una escritura en espiral que va desde el borde del disco hacia el centro. En total se aprecian 45 símbolos indescifrables que, además, no se parecen a ningún otro sistema de escritura conocido.

El disco de Faístos, una suerte de frisbee de los Picapiedra, probablemente fue esculpido en el 1700 a.C. Más que un libro, de hecho, podemos decir que estamos ante la primera manifestación de un prototipo de imprenta, pues los símbolos del disco fueron impresos por medio de sellos en la arcilla blanda, y no labrados a mano. Aún no los hemos encontrado, pero posiblemente este juego de sellos produjo grandes cantidades discos con información.

Pero el texto escrito no desplegó su verdadero poder transformador hasta el desarrollo de un papel económico y el formato de unirlo entre sí en forma de libro. Hasta entonces, escribir en cualquier otra superficie no era una forma eficaz de comunicación. El papel y el pergamino no solo eran caros, sino trabajoso de rellenar con palabras. Así que todo se apiñaba hasta límites que rozaban lo ininteligible, como explica Bill Bryson en su libro Shakespeare:


No había separación entre párrafos; de hecho, no había párrafos. Allí donde acababa una entrada, empezaba la siguiente sin solución de continuidad ni números o encabezamiento que identificasen cada caso o los separasen entre sí.

El poder de los libros apenas es perceptible hasta que se desarrolla un sistema rápido y barato de copiarlos en masa. En primer lugar porque ello permite que los libros lleguen a más gente, pero aún más importante: porque sin abundancia de libros no hay incentivos para aprender a leer y, mucho menos, aprender a escribir. Así pues, el desarrollo de la imprenta, a partir de 1436, fue un proceso parejo al desarrollo de la alfabetización.

El número de libros producidos en los cincuenta años siguientes a la invención de Gutenberg igualó la producción de los escribas europeos durante los mil años precedentes. Tal y como señala Nicholas Carr en Superficiales:


A finales del siglo XV, cerca de 250 ciudades europeas tenían imprenta, y unos 12 millones de volúmenes ya habían salido de sus prensas. En el siglo XVI la tecnología de Gutenberg saltó de Europa a Asia por Oriente Próximo; y también a las Américas, en 1539, cuando los españoles fundaron una prensa en la Ciudad de México. […] Aunque a la mayoría de los impresores les movía el ánimo de lucro fácil, su distribución de los textos más antiguos ayudó a dar profundidad intelectual y continuidad histórica a la nueva cultura centrada en el libro.

Una de las primeras manifestaciones del poder de los libros llegó poco después de la invención de la imprenta, pero no a través de los libros, sino de unos papeles con poderes sobrenaturales. Y es que, de acuerdo con la teología católica, una indulgencia es una manera de reducir la cantidad de tiempo que alguien pasa en el purgatorio por pecados que ya han sido perdonados.

El procedimiento para obtener indulgencias pasa por hacer donaciones a la Iglesia. Hasta el desarrollo de la imprenta, las indulgencias se escribían a mano en un papel. Es decir, que emitir indulgencias era relativamente lento. Si bien el trabajo más conocido de Johannes Gutenberg fue su Biblia, no fue su primer trabajo, ni mucho menos el de mayor volumen. Ese récord lo ostenta la indulgencia. Gracias a su imprenta, se pudieron imprimir cantidades ingentes de indulgencias; y a más indulgencias, más dinero para la Iglesia. Hacia 1550, el volumen de indulgencias que circulaba era tal que perdieron su sentido por su abundancia.

Pero esos fueron efectos colaterales de un poder que aún no se había encauzado, y que a día de hoy continúan existiendo en diversas formas, como los mensajes tautológicos de las galletas de la fortuna o los horóscopos. Al comenzar la distribución masiva de libro también se distribuyó una forma de introducirnos en mentes de personas que nunca habían llamado la atención de los demás, como los niños, los negros o las mujeres, amén de las clases menos favorecidas.

En primer lugar, porque el libro permite la exposición ponderada de ideas complejas, eliminando la aportación subjetiva de cada amanuense y favoreciendo el enfoque más racional y analítico. Y, en segundo lugar, porque el libro permite leer acerca de los sentimientos de personas como si nos transformáramos en ellas durante un tiempo, propiciando la potenciación de la empatía, el humanismo y el desarrollo de los derechos civiles.

Es la hipótesis que manifestan los psicólogos Raymond Mar y Keith Oatley en
su estudio publicado en Journal of Research in Personality. El sentimiento abolicionista en Estados Unidos coincidió con la publicación de La cabaña del Tío Tom, de Harriet Beecher Stowe. Y los malos tratos infantiles en orfanatos empezaron a combatirse justo después de la publicación de novelas como Oliver Twist (1838) y La leyenda de Nicholas Nickleby (1839), ambas de Charles Dickens. Tal y como abunda en ello psicólogo cognitivo Steven Pinker en su libro Los ángeles que llevamos dentro:

Cuando sabemos cómo piensa otra persona, observamos el mundo desde la posición estratégica de esa persona. No solo captamos visiones y sonidos que no podríamos experimentar directamente, sino que entramos en esa mente ajena y compartimos temporalmente sus actitudes y reacciones.


Naturalmente, que los libros puedan agudizar la empatía no significa necesariamente que todos los libros hagan lo propio per se. También los libros han propagado ideas sesgadas, prejuicios y odio, como sostiene la experta en literatura Suzanne Keen en su obra Empathy and the Novel.

Éste es el poder de los textos escritos. Pueden cultivar el conocimiento o la ignorancia, el bien o el mal, la reflexión o la irreflexión. Pero indudablemente genera cambios sociales y psicológicos, y vuelve mucho más interesantes a las sociedades. Como este mismo artículo. Que espero que también haya obrado algún pequeño cambio en tu constelación neuronal. O no.

Lenguaje corporal

Las hemos oído mencionar hasta la saciedad en series como Lie To Me, siendo “protagonistas” en el arte de determinar si una persona está mintiendo o no; sabemos que tienen que ver con las expresiones de nuestro rostro, pero ¿Qué son realmente? ¿Cómo se manifiestan?

Las microexpresiones son movimientos involuntarios de los músculos de la cara, en momentos especialmente emotivos y que estén relacionados con una situación que pueda provocarnos ansiedad; ya sea por motivos positivos o negativos. En la actualidad, se ha determinado que las siete emociones básicas (Alegría, rabia, tristeza, sorpresa, desprecio, miedo y asco) no pueden ser “falsificadas”, pues los músculos de la cara se mueven, en la mayoría de los casos, de manera automática, y no hay forma que podamos reproducir esos movimientos perfectamente de manera consciente, aún con mucha práctica.

Inclusive los actores profesionales, cuyo trabajo versa precisamente en tal falsificación, no podrían ser más efectivos que un no iniciado en las artes escénicas si se enfrenta a una situación de peligro inminente, o de profundo estrés emocional, pues su reacción será tan primaria como la nuestra. 

Automáticas e involuntarias
Las microexpresiones se llaman así no precisamente porque sean muy pequeñas, sino porque su duración en el rostro humano es increíblemente corta (aproximadamente la vigésima parte de un segundo). A tal velocidad, y combinándola con la conversación, los movimientos del cuerpo, los gestos manuales y la iluminación (todos elementos distractores), es muy posbile pasarlas por alto. 

Es por ello que para un estudio verdadero de esos micromovimientos, es necesario filmar a alta definición al sujeto, para que tengamos la posibilidad posterior de ver la grabación una y otra vez, si es posible cuadro a cuadro. 

Para facilitar su estudio, Paul Ekman, un científico estadounidense, creó el Facial Action Coding System (FACS), que es un método para clasificar los movimientos asociados a los músculos de la cara . Puesto que combinar los movimientos de músculos individuales sería una tarea titánica a la vez que poco práctica, Ekman decidió agrupar los músculos en “clusters” o Unidades de Acción, de tal manera que fuese más fácil su clasificación. Claro está, la frase “más fácil” es un eufemismo que se queda corto, pues aún con esta aproximación simplificada es posible contar más de 10.000 expresiones faciales distintas. 

El “Proyecto Wizards” Ekman llevó a cabo una investigación llamada “El Proyecto Wizards (magos)”, posteriormente llamada Proyecto Diógenes. Consistía en determinar qué porcentaje de la población era capaz, de manera natural, de determinar a simple vista si una persona está mintiendo o no. Los llamados “Magos” que determinaba el estudio, eran aquellas personas que podían ubicar mentiras con una efectividad mayor al 80% (presumiblemente por su facilidad para detectar microexpresiones de manera natural), mientras que una persona común y corriente no es mucho mejor que un aleatorio 50%. 

El Estudio reveló que apenas el 0.0025% de la población tiene esta facultad, pues de 20.000 personas estudiadas, tan sólo 50 cumplieron con el criterio. Hechos como éste han ayudado a alimentar el “mito” de los mentalistas que son capaces de leer la mente de las personas, cuando en realidad simplemente son individuos con una excelente capacidad de observación. La práctica hace al maestro Existe también una herramienta en línea llamada Micro Expression Training Tool (METT) que es una aplicación flash muy sencilla donde podemos aprender sobre las microexpresiones y los distintos tipos de emociones, qué músculos están implicados en cuál manifestación y prácticas o “drills” para revisar nuestras habilidades. 

Evidentemetne, a medida que avanzamos con la herramienta, ésta se hace progresivamente más difícil; y por otra parte, los ejercicios que antes nos parecían imposibles comienzan a resolverse con suma facilidad, puesto que nuestro cerebro se va acostumbrando a ver áreas precisas de la cara que son comunes a varias emociones. Aplicaciones en la actualidad El estudio de las microexpresiones faciales ha probado su valía con creces en campos tan dispares como la criminología, la psicología, la medicina e incluso la animación de personajes 3D.

jueves, 2 de julio de 2015

Estroncio

Se trata de uno de esos elementos que cumplen una propiedad para ser descubiertos pronto, pero no la otra: es muy abundante en la corteza terrestre, pero no se encuentra puro jamás. Por lo tanto, es uno de esos “elementos escondidos”, con los que hemos convivido durante toda nuestra existencia en el planeta sin saber que estaban ahí. De hecho, como veremos luego, lo de convivir no es una manera de hablar: el estroncio es una parte de tu propio cuerpo.

Al tener 38 protones, el estroncio se encuentra en la tabla periódica justo por debajo del calcio y por encima del bario. Es, por lo tanto, un metal alcalinotérreo cuya tendencia natural es librarse de dos electrones para alcanzar la estabilidad electrónica. Dicho de otro modo, su estado de oxidación más común es +2.

En cuanto el estroncio entra en contacto con el oxígeno del aire, se oxida para formar óxido de estroncio (SrO), de modo que es imposible tenerlo puro al aire libre. Ya hemos hablado antes de muchos otros metales que hacen lo mismo. Otro alcalinotérreo, el magnesio, se usó durante años de este modo para hacer de flash en las cámaras de fotos antiguas, ya que la oxidación es tan rápida que es una combustión.

Bien, el estroncio es mucho más reactivo con el oxígeno que el magnesio: en el caso del segundo, hacía falta una chispa para iniciar la oxidación. El estroncio pulverizado arde espontáneamente en el aire. Esto te da una idea de lo difícil que es encontrarlo puro. De hecho, reacciona con casi cualquier otro elemento que esté dispuesto a aceptar electrones, de manera que en la Tierra sólo se encuentra asociado en forma de moléculas, sobre todo en rocas.

Pero, como decía al principio, hay bastante estroncio en la corteza: ocupa el lugar número 16 en abundancia entre el carbono y el azufre, con una concentración de unas 360 partes por millón. De modo que, según nuestra capacidad de discernir elementos fue avanzando, era inevitable que lo encontráramos. Seguro que adivinas cuándo sucedió: en la fiebre del siglo XVIII, aunque no lo aislamos hasta principios del XIX. Y la historia hace que éste sea el tercer elemento que hemos visto, junto con el cobalto y el níquel, que incluye el nombre de una criatura feérica.

En 1722 se descubrió galena cerca de un pueblo del oeste de Escocia llamado Strontian. La galena es un mineral compuesto fundamentalmente por sulfuro de plomo (II) (PbS), y es de gran importancia por ser la principal fuente de plomo de la que disponemos. De modo que se abrieron minas en Strontian para extraer galena.

El nombre del pueblo en gaélico escocés, por cierto, de donde derivó Strontian en inglés, es Sròn an t-Sìthein, que significa algo así como La nariz de la colina de las hadas, del gaélico sídhe (hada). De ahí vendría luego el nombre del estroncio, que por tanto tiene parte de nariz y parte de hada. Pero no me quiero ir más por las ramas.

Como sucedió con tantas otras minas, la de Strontian proporcionó a los químicos del XVIII rocas que examinar en busca de nuevos elementos. Además de galena, las minas de Strontian extraían otros minerales, entre ellos un carbonato parecido a otros conocidos, como el carbonato de calcio (CaCO3). Cuando el químico y médico Adair Crawford examinó ese carbonato junto con su colega William Cruickshank en 1790, descubrió que tenía propiedades sutilmente diferentes de otros carbonatos de las tierras alcalinas ya conocidas, como el calcio y el bario.

Hoy en día sabemos que esa roca, que llamamos estroncianita, es realmente carbonato de estroncio (SrCO3), similar al de bario o calcio pero, efectivamente, de propiedades ligeramente distintas por tratarse del carbonato del elemento que está justo entre los otros dos.


Crawford y Cruickshank concluyeron que muy probablemente existía en ese mineral un elemento nuevo, pero fueron incapaces de aislarlo de la roca. Otros químicos de los años posteriores confirmaron la existencia de un nuevo elemento en la estroncianita, pero tampoco lograron aislarlo – no bromeaba cuando decía que el estroncio tiene una verdadera obsesión con librarse de esos electrones y aferrarse con uñas y dientes al elemento que los acepta.

Hacía falta un genio experimental con años de experiencia aislando elementos a sus espaldas para obtener el misterioso componente de la roca de Strontian: Sir Humphry Davy lo consiguió en 1808. Primero Davy obtuvo un compuesto diferente del elemento usando métodos puramente químicos, cloruro de estroncio (SrCl2). Luego lo mezcló con óxido de mercurio (II) (HgO), y sometió la mezcla al proceso de la electrólisis: en uno de los electrodos se depositó lo que era evidentemente un metal.

Davy denominó al elemento strontium (estroncio) en honor al lugar en el que se había observado por primera vez. El inglés no obtuvo al principio grandes cantidades del metal, y como he dicho antes es imposible que dure mucho tiempo puro al aire, pero ésta es su apariencia inusual y muy bella:



Esa muestra, por cierto, está en un recipiente hermético lleno de argón, un gas inerte, de modo que no se oxide. Además de reaccionar rápidamente con el oxígeno, también lo hace con el agua para producir hidróxido de estroncio e hidrógeno molecular:

Sr + 2H2O → Sr(OH)2 + H2

Aquí puedes ver una reacción de ese tipo (aunque el estroncio de la muestra tiene la superficie oxidada, por eso ya no tiene el color dorado original):

A diferencia de otros metales similares, muy reactivos y por lo tanto inútiles como elementos estructurales, el estroncio encontró rápidamente un uso práctico sorprendente: la producción de azúcar de remolacha.

Para extraer el azúcar de la melaza obtenida de la remolacha, dos franceses, Hippolyte Leplay y Augustin-Pierre Dubrunfaut, desarrollaron un proceso que involucraba el carbonato de estroncio para extraer una cantidad de azúcar mayor que nunca del tubérculo. Un alemán, Carl Scheibler, perfeccionó el método hasta convertirlo en algo fundamental en la industria azucarera de finales del XIX y principios del XX.

Lo bueno del proceso es que el carbonato de estroncio, como un catalizador, se recuperaba al final del proceso, de modo que el consumo de este elemento no era exagerado. Sin embargo, siempre hay pérdidas en cualquier proceso industrial, de modo que la demanda de estroncio para producir azúcar fue enorme durante décadas: la casi totalidad de su producción mundial en el cambio de siglo se empleaba con ese propósito.

Posteriormente se encontraron otras formas de extraer los azúcares más eficaces, y hoy en día una gran cantidad del azúcar se obtiene de la caña de azúcar y no la remolacha. Sin embargo, según el papel del estroncio en la producción de azúcar fue perdiendo importancia, la ganó en otro campo diferente pero también sorprendente: la televisión.

Hasta hace relativamente poco, los televisores y los monitores de ordenador empleaban tubos de rayos catódicos para producir la imagen. Seguro que los conoces (aunque a veces no me doy cuenta de lo viejo que soy): los televisores de gran profundidad, que acumulan estática en la pantalla.

Ya hemos hablado aquí muchas veces de los rayos catódicos, por ejemplo al hacerlo de Johannes Stark, y en el caso de esos televisores el tubo dispara electrones contra la pantalla, y emplea campos magnéticos para dirigir los electrones a la zona de la pantalla que se desea. Allí los electrones impactan contra ella desde dentro y producen la imagen. No voy a entrar aquí en mucho detalle, porque no es el propósito de este artículo.

Lo importante es que cualquier carga eléctrica que sufre una aceleración o deceleración emite radiación electromagnética, tanta más cuanto mayor sea esa aceleración y mayor la carga. Así, las máquinas de rayos X de los hospitales disparan electrones contra un metal y, al frenarse bruscamente, los electrones emiten radiación muy energética: rayos X.

Bien, en el caso de los televisores CRT (es decir, de tubo de rayos catódicos, por las siglas en inglés), los electrones también son frenados bruscamente y emiten radiación muy energética: entre otras cosas, rayos X. Pero claro, en este caso se trata de un efecto no deseado y es absolutamente fundamental proteger el exterior del aparato de esa radiación ionizante. Por eso el tubo está recubierto de compuestos con plomo, que absorbe muy bien los rayos X.


Pero el cristal de la pantalla no puede estar recubierto con plomo, porque debe ser transparente. Muy pronto los ingenieros se dieron cuenta de que el bario y, sobre todo, el estroncio, formando parte del vidrio, actuaban como escudo que absorbía muy bien la radiación X pero dejaba pasar la luz. Algo ideal: en el visible, el vidrio es transparente, pero los rayos X no pueden salir.

Este renacimiento del estroncio como componente de las televisiones, tras haber sido protagonista con la remolacha, duró también unas cuantas décadas, pero está decayendo. La razón es que apenas se usan ya tubos catódicos en monitores y televisiones, aunque sigue suponiendo las tres cuartas partes del consumo mundial de estroncio. Claro, esto se debe en parte a que no tenemos apenas otros usos que lo consuman en gran cantidad.

Un 5% se emplea en fuegos artificiales: el carbonato de estroncio, así como otras sales, arden con una llama de un rojo muy intenso. Por eso se añade a los fuegos artificiales para darles ese color, aunque por supuesto no se trate de una cantidad muy grande incluso a nivel mundial.


El mayor productor actual, por cierto, no es Strontian, ni siquiera Escocia: es China, seguida de España y México. Tampoco se extrae fundamentalmente de la estroncianita en la que lo encontramos por primera vez, sino de la celestita, que es sulfato de estroncio (SrSO4). A partir de ella se produce carbonato de estroncio, que a veces se usa directamente –como en los fuegos artificiales– y otras para obtener estroncio metálico.


Celestita (SrSO4), la principal fuente de estroncio.

Aunque no se trate del uso de estroncio procedente de minas, este elemento tiene otra utilidad que tiene que ver con dos propiedades: una, su papel biológico, y la otra, la existencia de varios isótopos naturales. De modo que vamos con cada una de las dos.

El estroncio no tiene un papel importante en casi ningún ser vivo: es tan similar al calcio químicamente hablando, y ese elemento es tan abundantísimo, que su presencia o ausencia importa poco. El único ser vivo que lo emplea específicamente es una clase de radiolarios, Acantharea, que utiliza el sulfato de estroncio (SrSO4), el mismo que forma la celestita, para construir su esqueleto.

Lo que sí sucede, por la misma razón de su similitud con el calcio más abundante, es que los seres vivos lo absorbemos y empleamos casi indistintamente. Dado que hay mucho más calcio que estroncio, por supuesto, nuestro cuerpo contiene mucho más del primero que del segundo, peroalgunos átomos de tus huesos son de estroncio en vez de calcio. La fracción varía, pero oscila entre 1:1000 y 1:2000.

Esto se hace más interesante por la presencia de isótopos diferentes. El estroncio terrestre existe en cuatro isótopos diferentes, estroncio-84, estroncio-86, estroncio-87 y estroncio-88. Todos ellos tienen 38 protones –o no serían estroncio–, pero el primero tiene 46 neutrones, el segundo 48, el tercero 49 y el cuarto 50.

De los cuatro, uno es especial: el estroncio-87 es el único que es producto de la desintegración de un isótopo inestable, el rubidio-87, que tiene una semivida de unos cuantos miles de millones de años. Por lo tanto, una pequeña parte del estroncio terrestre no ha estado aquí siempre, sino que se ha ido produciendo poco a poco a raíz de la desintegración del rubidio.


Por lo tanto, conociendo la fracción del estroncio de una roca que es estroncio-87 puede saberse si esa roca tuvo en el pasado más o menos rubidio, y dado que esto depende del origen geológico y geográfico de la roca, el porcentaje de estroncio-87 es una especie de “huella dactilar” para ella.

Pero claro, los seres vivos –incluyendo a los seres humanos– incorporan estroncio en sus huesos en lugar del calcio, aunque sea en pequeña cantidad. Y las proporciones de cada uno de los isótopos de estroncio que hay en nuestros huesos dependen en cierta medida de la región geográfica en la que se formó ese hueso. Digo “en cierta medida” porque hoy en día los alimentos viajan tanto que el estroncio que consumimos oculto en el calcio puede venir de otros lugares, pero sigue siendo útil para analizar migraciones de hace muchos años.

Por otro lado, esta absorción de estroncio por nuestro organismo, “confundiéndolo” con calcio, tiene un problema. El estroncio-90 es un isótopo inestable de este elemento, que tiene una semivida de unos 30 años. Por lo tanto, no queda nada en la Tierra de lo que pudiera haber habido antes… excepto el que producimos nosotros.

¿Cómo lo producimos? Es uno de los productos de la fisión de elementos pesados. Esto significa que, si explota una bomba nuclear de fisión –y hemos hecho explotar varias a lo largo del siglo XX– o se expone el núcleo de una central de fisión al aire –y esto nos ha sucedido también en Chernobyl–, se libera estroncio-90.

Pero claro, ese estroncio-90 es estroncio al fin y al cabo, y tiene una semivida de décadas. Por lo tanto, entra en el ciclo del calcio, termina siendo absorbido por plantas, luego animales, y también por nosotros. Y, a diferencia de otros isótopos inestables que puedan entrar en nuestro cuerpo, el estroncio-90 se queda, ¡porque acaba formando parte de nuestros huesos!

El resultado es un isótopo inestable, que terminará desintegrándose en el hueso y liberando partículas muy energéticas y radiación ionizante. De hecho el estroncio-90 es uno de los emisores de radiación beta (electrones muy energéticos) de larga vida mejores que conocemos. Pero claro, tener un “excelente emisor de radiación beta” en los huesos no es muy recomendable. Por eso en este caso la combinación de su papel de pseudo-calcio con la inestabilidad nuclear es un problema.

Fuera de eso, dado que es tan similar al otro metal, el estroncio no supone ningún problema para nosotros. De hecho, algunos estudios sugieren que esa pequeña cantidad en nuestro organismo puede ser incluso beneficiosa y los osteoblastos (las células que producen el tejido óseo) son más eficaces cuando disponen de él.

Cuatro Cienegas

Cuatro Ciénegas es un valle perdido en el desierto de Chihuahua que tiene como 300 pozas de agua de colores. Emergió del mar hace muchos millones de años, cuando la corteza terrestre se dividió, el valle quedó aislado por las diversas montañas que lo rodean y en la laguna comenzó una forma de vida muy singular que es un tesoro invaluable para la humanidad.

En Cuatro Ciénegas es posible encontrar especies animales y vegetales endémicas que tuvieron un proceso evolutivo como el que encontró Charles Darwin en las islas Galápagos. Se trata de una zona con alta densidad de especies endémicas, esto es, especies que solo pueden ser encontradas ahí y en ningún otro lugar del planeta. Esto es especialmente notorio en las especies acuáticas que no existen en ninguna otra parte del mundo. Hay algunos peces y animales característicos de lagunas, tortugas que parecen marinas, pero sobre todo hay estromatolitos, que alimentan a estos peces y caracoles como en el principio de la vida. Los estromatolitos, sin alardear, ¡fueron los organismos que inventaron la fotosíntesis! y sí, se encuentran en ese recinto natural.

El agua de Cuatro Ciénegas le daba de beber a las criaturas más antiguas que han existido, muchas de las cuales, no conocemos. Ellas transformaron el planeta tierra en un planeta habitable. Cuando ellas surgieron en el Arqueano, hace 3 mil 800 millones de años, la atmósfera era irrespirable, era de CO2. El CO2, dióxido de carbono, es con lo que te puedes suicidar, si quieres; y el mar, es ácido sulfúrico. Estas pequeñas criaturitas, que sobrevivieron para contarnos la historia de Cuatro Ciénegas, cambiaron primero la atmósfera a una atmósfera de oxígeno que ahora respiramos, es decir, fotosintetizaron por primera vez en la historia del planeta. Luego precipitaron una gran glaciación, que se le llamó ‘la bola de nieve 2’, que le dio agua fresca con fósforo y oxígeno a las primeras algas, aquellas que descubrió la eminente científica Lynn Margulis y gracias a eso estamos aquí, porque esas pequeñas bacterias que hacen los estromatolitos en Cuatro Ciénegas cambiaron el destino del planeta. A ellas les debemos no sólo la civilización sino el estar vivos. Las formas de vida aquí son tan extremas y tan antiguas, que incluso la NASA ha hecho estudios aquí para estudiar posible vida en Marte.
Pero no todo es miel sobre hojuelas. La doctora Valeria Souza Saldivar, investigadora del Instituto de Ecología de la UNAM, ha dedicado sus estudios a Cuatro Ciénegas. En un estudio que realizó en Octubre de este año en una de la zona de Churince, la Doctora relata en un escenario donde los peces habían muerto por falta de agua y las tortugas habían rasguñado la tierra antes de morir, “Lo que más me dolió fueron los rasguños de las tortugas marinas buscando el agua que ya no hay. Las patitas de los coyotes y de los mapaches las encontraron agotadas y se las despacharon cuando ya habían muerto de agotamiento buscando el agua. Los estromatolitos estaban totalmente muertos. Es un crimen, un ecocidio. Lo que me tiene más rabiosa es que se pudo haber evitado, dimos la alarma a tiempo y el gobierno que en teoría iba a actuar, no hizo nada porque le dio la tarea a un inepto: José Luis Luege Tamargo, el comisionado del agua” Este hombre ha vendido el agua de esta zona a empresas lecheras, como Nestlé, Lala y Alpura, quienes la usan para regar cultivos de forraje y alimentar vacas en una zona donde el agua no debería usarse para cultivos.

“Solo cinco años nos tomó asesinar Churince y ahora queremos salvar los dos tercios del valle que aún pueden rescatarse si se actúa rápidamente y se para la extracción del acuífero con un decreto presidencial de ‘¡Salven esto!”

“Es inconcebible que se pierda la riqueza de Cuatro Ciénegas por la apatía y la soberbia de individuos como Luege Tamargo instalados en el poder que no tienen la menor idea de la riqueza científica del valle y restan importancia a lo mejor por intereses inconfesables. Si lo que los políticos buscan es popularidad y la simpatía de la gente, que lo consigan a través de un trabajo dirigido al bienestar de la población mexicana y no enfocado a sus intereses personales.

No todo está perdido, se espera crearse un laboratorio en esa zona que ayude a su conservación y protección, en la que los pobladores de la región se beneficiarían de las investigaciones. Como ciudadanos podemos ayudar informándonos, informando y evitar consumir productos que contribuyan a esta devastación. Como estudiantes, considero que debemos informarnos y contribuir al estudio de esta zona. No solo en el ámbito científico, sino como conocedores de los ecosistemas naturales, buscar tener una voz en la toma de decisiones de los recursos naturales del país.

Les dejo un video de la Doctora Souza explicando la importancia de Cuatro Ciénegas :)





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