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jueves, 6 de noviembre de 2025

El fósil de los “dinosaurios en duelo” obliga a replantear radicalmente los restos de T. rex

Enviado por 

Diego Hidalgo Manzanares

Un fósil legendario alojado en el Museo de Ciencias Naturales de Carolina del Norte en Raleigh presenta esqueletos aparentemente atrapados en un combate prehistórico: un épico encuentro entre dos de los dinosaurios favoritos del mundo, Triceratops y Tyrannosaurus rex. O al menos eso pensaban los paleontólogos.

Investigadores que pasaron los últimos cinco años estudiando la impresionante colección de huesos llamada “dinosaurios en duelo” afirman haber descubierto un caso de identidad equivocada, determinando que el dinosaurio de pequeño tamaño no era un T. rex juvenil, sino un ejemplar adulto de una especie muy debatida conocida como Nanotyrannus lancensis.

“Tenemos el registro de crecimiento preservado en la microestructura del hueso, lo cual muestra que es un adulto”, dijo James Napoli, paleontólogo de vertebrados en la Universidad de Stony Brook y coautor del nuevo estudio publicado el jueves en la revista Nature. El descubrimiento ha generado un replanteamiento de muchos otros fósiles previamente identificados como restos de T. rex adolescente, agregó Napoli.

En esta ilustración, una manada de Nanotyrannus ataca descaradamente a un T. rex joven. Anthony Hutchings

Aunque similares en apariencia, las dos especies de dinosaurios habrían sido muy diferentes: Nanotyrannus medía 5,5 metros de largo, era ágil y estaba construido para la velocidad, con patas largas y brazos fuertes para atrapar presas, mientras que el T. rex, de 12,8 metros de largo, tenía patas robustas y usaba su devastadora mordida para devorar enormes dinosaurios de movimiento lento.

A pesar de su tamaño relativamente diminuto, Napoli dijo que Nanotyrannus tenía extremidades superiores más grandes que un T. rex adulto, que tenía brazos notoriamente pequeños. “Los huesos no se encogen cuando los animales crecen, así que esto no podría haber llegado a ser un T. rex (adulto)”, agregó.

El hallazgo “pone patas arriba décadas de investigación sobre el T. rex”, según la coautora del estudio Lindsay Zanno, profesora asociada de investigación en la Universidad Estatal de Carolina del Norte y jefa de paleontología en el Museo de Ciencias Naturales de Carolina del Norte.

“Una gran cantidad de estudios sobre la biología del T. rex durante las últimas tres décadas han mezclado sin saberlo datos de Nanotyrannus con los de T. rex. Esos estudios deben ser reevaluados a la luz de este descubrimiento”, dijo Zanno en un correo electrónico.

El fósil de los dinosaurios en duelo fue descubierto en 2006, expuesto cuando la roca sedimentaria se erosionó de la Formación Hell Creek, que data de hace 65,5 millones de años y se extiende por partes de Montana, Dakota del Norte, Dakota del Sur y Wyoming.

Identidad equivocada
Nanotyrannus lancensis, que al igual que T. rex forma parte de la familia más amplia de los tiranosáuridos en la clasificación taxonómica, fue identificado por primera vez a partir de un fósil desenterrado en la década de 1940 en la misma formación rocosa que los dinosaurios en duelo.

Sin embargo, más tarde los científicos cambiaron la narrativa e interpretaron ese hallazgo inicial y muchos otros fósiles pequeños de tiranosaurios descubiertos en las décadas siguientes como ejemplares juveniles de T. rex. La idea de que otra especie podría haber producido los fósiles cayó en desuso, aunque la posibilidad seguía siendo debatida en congresos científicos y otros foros.

La nueva investigación, que examinó y comparó más de 200 fósiles de tiranosaurios, sugiere que los fósiles de T. rex juvenil no eran tan comunes en el registro fósil como los paleontólogos pensaban anteriormente. Durante años, informan los autores del estudio, los paleontólogos han identificado erróneamente fósiles de Nanotyrannus como ejemplares juveniles de T. rex y han usado las características morfológicas de los restos para modelar el crecimiento y comportamiento del T. rex.

“Lo emocionante es que este descubrimiento abre la puerta a toda una serie de nuevas preguntas sobre cómo estos diferentes depredadores —uno construido para la fuerza bruta y otro para la velocidad— interactuaban en el ocaso de los dinosaurios”, dijo Zanno.

Lindsay Zanno, jefa del departamento de paleontología del Museo de Ciencias Naturales de Carolina del Norte, posa con el famoso fósil de los dinosaurios en duelo. Universidad Estatal de Carolina del Norte

Los autores del estudio dijeron que también identificaron un fósil llamado “Jane” como una segunda especie de Nanotyrannus, a la que denominaron Nanotyrannus lethaeus. El nombre es una referencia al río Lete, el río del olvido en la mitología griega, en alusión a cómo este dinosaurio permaneció oculto a simple vista y “olvidado” durante décadas.

Preguntas incómodas
El hallazgo plantea preguntas “incómodas” sobre por qué se llegó tan rápidamente a un consenso científico en torno a la idea de que todos los especímenes de Nanotyrannus son T. rex juveniles, dijo Larry Witmer, profesor Chang Ying-Chien de Paleontología en la Universidad de Ohio. Witmer no participó en el estudio.

Muchos fósiles de T. rex, que pueden venderse por decenas de millones de dólares en subastas, fueron recolectados comercialmente y están en manos privadas, lo que dificulta su estudio, señaló en un comentario publicado junto con la investigación.

“Este estudio excepcionalmente investigado por Zanno y Napoli pone a Nanotyrannus sobre una base sólida”, afirmó Witmer. Agregó que las implicaciones de los hallazgos van más allá de resolver un desacuerdo científico.

“Aquí hay mucho más en juego que declarar un ganador en el debate, porque existen literalmente décadas de investigación y probablemente cientos de publicaciones con base en una premisa que este artículo refuta”, comentó. “Todos estos análisis necesitarán una revisión”.

Aunque los ejemplares juveniles de T. rex y Nanotyrannus presentan similitudes en el registro fósil, se trata de dos especies distintas, según un nuevo estudio. Museo de Ciencias Naturales de Carolina del Norte

Steve Brusatte, profesor de paleontología en la Universidad de Edimburgo, dijo que el hallazgo debería impulsar “una reevaluación fundamental de la clasificación y evolución de los tiranosaurios”.

“Durante muchos años en mi investigación sobre tiranosaurios, he considerado que un conjunto de esqueletos más pequeños encontrados en las mismas rocas que los famosos esqueletos de enormes T. rex eran juveniles de T. rex y no una especie pequeña distintiva”, explicó Brusatte, quien no participó en el nuevo estudio.

“Al leer este nuevo artículo, creo que la nueva evidencia de este exquisito nuevo espécimen en el Museo de Ciencias Naturales de Carolina del Norte muestra que estaba equivocado, al menos en parte”, añadió.

Sin embargo, no todos los esqueletos de tiranosaurios pequeños deben clasificarse como Nanotyrannus, según Brusatte. “El T. rex era del tamaño de un autobús en su etapa adulta, y los huesos de T. rex adultos son muy comunes en el oeste de Norteamérica, desde Saskatchewan hasta Nuevo México”, afirmó.

“Algunos de estos deben ser T. rex juveniles, y creo que, en última instancia, será muy difícil diferenciar entre un Nanotyrannus adulto o casi adulto y un T. rex adolescente, ya que probablemente ambos eran muy similares en tamaño y en sus características esqueléticas”, señaló. “Ese será el desafío para los paleontólogos del futuro”.

Los huesos de los dedos y las garras del Nanotyrannus son más grandes que los del T. rex, incluso el de mayor tamaño, que era famoso por tener brazos y manos cortos en proporción a su complexión. Museo de Ciencias Naturales de Carolina del Norte

La evidencia presentada en el estudio de que el animal más pequeño en el fósil de los dinosaurios en duelo es, de hecho, Nanotyrannus es “bastante concluyente”, según Thomas Carr, asesor científico principal en el Museo de Descubrimiento de Dinosaurios y profesor asociado de biología en Carthage College. Sin embargo, se necesitan fósiles frescos para entender las diferencias entre Nanotyrannus lancensis y la recién nombrada especie Nanotyrannus lethaeus, indicó.

Carr también señaló que no está seguro de si el fósil “Jane” debería reclasificarse como Nanotyrannus lethaeus, como sugiere la nueva investigación. “Han hecho un trabajo sólido, pero debemos ser cautelosos”, dijo Carr, quien no participó en el estudio.

Napoli dijo que los dinosaurios en duelo, que aún están parcialmente encerrados en roca, tienen muchos más secretos por revelar. Los científicos todavía no saben cómo murieron los dos animales, ni por qué fueron encontrados entrelazados. Pero el espécimen de Nanotyrannus está completo al 100 %, lo cual es extraordinariamente raro en el registro fósil, señaló Napoli.

“Hay algunos huesos que están parcialmente rotos con una pieza faltante, pero cada hueso individual está representado de alguna manera”, dijo.

Los investigadores esperan que la piel o plumas también puedan estar preservadas en el sedimento que rodea los restos y que haya lesiones en el espécimen, como un dedo roto, que aún no han explorado.

“Hay una enorme cantidad de ciencia por hacer con los dinosaurios en duelo”, dijo Napoli. “Es un fósil increíble para trabajar”.

miércoles, 7 de junio de 2023

Un fosil de ‘tiburón’ en China es el mandíbulado más antiguo

Los vertebrados con mandíbula o gnatostomados constituyen más del 99,8 % de todos los animales con columna vertebral actuales, incluidos los humanos, pero su origen es un misterio. El llamado reloj molecular, que deduce la edad de su ancestro común usando el ADN, sugiere que vivió hace 450 millones de años, en el Ordovícico.

Sin embargo, el registro fósil de vertebrados mandibulados solo comienza a ser abundante en el Devónico temprano, hace unos 419 millones de años, aunque en la última década se han encontrado varios peces con mandíbulas completas del Silúrico Tardío, hace unos 425 millones de años.

En cualquier caso, estos últimos ejemplares son 25 millones de años posteriores a la fecha en la que se supone se originaron las mandíbulas. ¿Qué paso antes? ¿Dónde está ese linaje desaparecido? Parte de la respuesta la ofrece un grupo excepcional de peces fósiles del Silúrico temprano, de hace entre 436 y 439 millones de años, encontrados en dos yacimientos de Chongqing, al sur de China.

Estos nuevos peces fósiles, algunos con el cuerpo completo, ayudan a llenar el vacío en los registros

El hallazgo incluye placodermos (un grupo extinto de peces prehistóricos acorazados, que fueron los primeros vertebrados con mandíbula conocidos) y condrictios (peces cartilaginosos como los tiburones y las rayas). En conjunto, estos nuevos peces fósiles, algunos con el cuerpo completo, ayudan a llenar el vacío en los registros.

Un equipo internacional de investigadores, liderados por Min Zhu del Instituto de Paleontología de Vertebrados y Paleoantropología (IVPP) de la Academia de Ciencias de China, los ha analizado y presenta los resultados esta semana en cuatro estudios de la revista Nature.


En uno de ellos se describe un pez parecido a un tiburón espinoso, un condrictio llamado Fanjingshania renovata, encontrado en sedimentos de hace unos 439 millones de años. El antiguo escualo tiene una cintura escapular similar a la de algunos peces cartilaginosos, pero también muestra indicios de reabsorción de tejido duro, una característica que suele observarse en los peces óseos.

Los autores sugieren que estos hallazgos constituyen el mayor apoyo a la propuesta de que los vertebrados con mandíbula se originaron en el Silúrico temprano antes de su aparición generalizada en el registro fósil en el Devónico inferior. Su hallazgo precede en unos 15 millones de años a los primeros fósiles encontrados de este tipo y representa el pez (y, por extensión, el vertebrado) con mandíbula más antiguo que se conoce.

Reconstruido a partir de miles de diminutos fragmentos de esqueleto, Fanjingshania, llamado así por el sitio de Fanjingshan, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es un extraño pez con una 'armadura' ósea externa y múltiples pares de espinas en las aletas que lo diferencian de los peces con mandíbula vivos, de los tiburones y rayas cartilaginosos y de los peces óseos con aletas lobuladas.

“Este nuevo taxón representa, hasta donde sabemos, el vertebrado mandibulado estratigráficamente más antiguo con una anatomía dermoesquelética claramente establecida”, destacan los autores.

Los dientes de vertebrados más antiguos
En otro estudio se describen los dientes fósiles de otro pariente del tiburón, hasta ahora desconocido, llamado Qianodus duplicis, que data también de hace unos 439 millones de años. Estas piezas son anteriores a otros ejemplos conocidos de dientes de gnatóstomados, lo que amplía la edad mínima del origen de las mandíbulas y las denticiones de los vertebrados en unos 14 millones de años.

“Hasta este descubrimiento, los dientes de peces con mandíbula más antiguos eran las espirales de dientes de Gomphodus y Guiyu [dos géneros de peces] de hace unos 425 millones de años”, explica Min Zhu a SINC.

Entre los vertebrados hay un grupo minoritario no mandibulados (los agnatos), pero incluso “los dientes más antiguos de estos peces sin mandíbula son dentículos faríngeos o elementos orales parecidos a dientes, de un teledonto Loganellia del Silúrico encontrado en Escocia, de hace unos 425 millones de años”, continúa.

Por tanto, los dientes de Qianodus duplicis, con 439 millones de años, son los más antiguos conocidos de cualquier vertebrado, confirma Min Zhu, quien aclara que no se ha encontrado el ejemplar entero del pez, sino una estructura espiral con múltiples generaciones de dientes, que se iban añadiendo a lo largo de la vida del animal.

Estas espirales dentales han sido uno de los fósiles menos comunes recuperados en el yacimiento chino. Son elementos pequeños que rara vez alcanzan los 2,5 mm y, como tales, tuvieron que ser estudiados con lupas de aumento y radiación de rayos X.

En un tercer estudio se ofrecen los detalles del cuerpo completo de los galeáspidos, un grupo extinto de peces acorazados sin mandíbula (agnatos) conocidos solo en China y el norte de Vietnam. En concreto, un fósil de la especie Tujiaaspis vividus, de hace aproximadamente 436 millones de años.

Estructuras precursoras de nuestras extremidades
Estos antiguos peces tienen escudos cefálicos característicos, pero la anatomía detrás de la cabeza no estaba clara hasta ahora. También muestran el estado primitivo de las aletas pares ventrolaterales, antes de que se separaran en aletas pectorales y pélvicas, siendo precursoras de nuestras extremidades: los brazos y las piernas.

Uno de los autores de este trabajo, Humberto Ferrón, de las universidades de Valencia y de Bristol (Reino Unido), ha utilizado la ingeniería computacional para modelizar el comportamiento de Tujiaaspis con y sin las aletas pares. En este pez actuaban como hidroplanos, generando pasivamente la sustentación sin que las propias aletas aportaran. Los pliegues laterales de las aletas del Tujiaaspis le permitían nadar con mayor eficacia".

“Los galeáspidos ocupan una posición clave en el árbol evolutivo de los vertebrados, como un grupo muy cercano a los primeros vertebrados con mandíbulas y extremidades (el grupo que nos incluye a nosotros mismos, los humanos)”, subrraya Ferrón a SINC.

“Hasta el momento se conocían solo por estructuras fosilizadas de su cabeza y no se sabía casi nada de la anatomía de su cuerpo –añade–. Este trabajo presenta el primer galeáspido completo, y hemos podido comprobar que estos animales tenían, entre otros aspectos interesantes, dos pliegues en la parte vetro-lateral de su cuerpo”.

“La importancia de este descubrimiento –subraya– reside en que apoya una hipótesis clásica sobre el origen de las aletas pares (extremidades) en vertebrados, de la cual solo teníamos evidencia en organismos actuales. Así, el registro fósil y la evidencia en organismos recientes se reconcilia”.

El cuarto artículo detalla los vertebrados con mandíbula completos más antiguos del Silúrico temprano encontrados en China. En concreto, dos especies. La dominante, con más de 20 ejemplares, es un placodermo de unos 3 cm de longitud al que se ha dado el nombre de Xiushanosteus mirabilis.

Este pez muestra una combinación de características de los principales subgrupos de placodermos que arroja luz sobre la evolución del cráneo de los vertebrados con mandíbula vivos.

Por su parte, un condrictio llamado Shenacanthus vermiformis tiene una forma corporal similar a la de otros peces cartilaginosos, pero presenta placas de blindaje más asociadas a los placodermos. En conjunto, todos estos descubrimientos revelan una diversificación hasta ahora desconocida en un periodo tan remoto como el Silúrico temprano.